jueves, 20 de noviembre de 2014

Dolor de cuello: fuente de mareos y vértigos

Los desajustes en las vértebras cervicales afectan al flujo normal del sistema nervioso y el riego sanguíneo

FOTOLIA

Los mareos son uno de los síntomas de más habituales entre la población y se vuelven más frecuentes con la edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mareo se presenta en más de la mitad de la población mayor de 65 años y constituye la tercera causa más común de consulta en pacientes ambulatorios (la primera causa en el caso de los mayores de 75 años), tras del dolor torácico y la fatiga. En muchos casos no es simplemente un malestar pasajero, pues la mayor parte de estos pacientes (80%) requieren finalmente tratamiento sanitario para atajar sus síntomas. En las consultas de quiropráctica, los mareos representan también uno de los motivos de consulta más habituales.

El mareo es en realidad un concepto amplio, con sensaciones de desmayo, debilidad, pérdida de equilibrio, malestar o desorientación que pueden asociarse a múltiples causas (cardiovasculares, digestivas, psicológicas, golpes de calor, etc.). No obstante, se estima que la mitad de los pacientes que acuden a las consultas por mareos presentan en realidad síntomas de vértigo. Estos síntomas en muchos casos responden a trastornos neurológicos derivados problemas mecánicos de cuello. Son los llamados vértigos o mareos cervicogénicos.

Para Carlos Gevers, presidente de la Asociación Española de Quiropráctica, «muchas de las personas que comienzan a sufrir vértigos no son conscientes de que el origen puede estar en un trastorno cervical y lo achacan a mareos pasajeros sin importancia. No lo asocian a problemas de columna ni acuden al especialista y el problema sigue ahí». Sin embargo, cada vez son más los médicos de atención primaria o los especialistas que reconocen este posible origen en numerosos pacientes y les aconsejan ser atendidos por un quiropráctico.
¿Qué son?

El vértigo se manifiesta como una molesta sensación de giro o movimiento de la propia persona o de los objetos que le rodean, llegando a producir con frecuencia alteraciones en la visión, náuseas y vómitos. La duración del episodio puede variar desde unos pocos segundos a horas e incluso días en los casos más graves.

La patología del vértigo se localiza comúnmente en el oído interno o vestíbulo. En el vestíbulo existe un grupo de células muy sensibles a los cambios de posición y composición del líquido que ocupa sus conductos y membranas otolíticas (que contienen piedrecitas que se desplazan con los movimientos de la cabeza). Esta disfunción vestibular puede tener su raíz en la propia anatomía del paciente, sobre todo en ancianos, debido al envejecimiento de su aparato vestibular. También se asocia a infecciones, traumatismos o latigazos cervicales, y en muchos casos a trastornos del sistema nervioso.

«El cuello es una zona muy delicada del cuerpo donde convergen vasos sanguíneos, nervios cervicales entrantes, nervios craneales entrantes y la porción superior de la medula espinal. Hoy sabemos que la posición de las vértebras cervicales superiores es empleada por el sistema vestibular como referencia clave para mantener y percibir el equilibrio. Un desajuste o subluxación en las vértebras cervicales superiores puede producir mareos por falta de flujo sanguíneo y alteraciones en las vías de conexión al sistema nervioso central, afectando al sistema vestibular y produciendo síntomas de vértigo», explica Carlos Gevers.

El vértigo no es un problema grave de salud, pero sí muy molesto que suele generar angustia y ansiedad. «Antes de comenzar a abordar al paciente es fundamental reducir sus niveles de estrés y calmarlo, ya que el nerviosismo facilita más mareos y multiplica el problema», señala Carlos Gevers.

El vértigo no es un problema grave de salud, pero sí muy molesto que suele generar angustia y ansieda

La mayoría de los casos de vértigo se resuelven con facilidad, indica Gevers. «Lo primero es acudir a un profesional para definir la causa exacta. Cuando llegan pacientes con síntomas de vértigo o mareos realizamos un examen completo y en caso de localizar la causa en un trastorno cervicogénico sobre el que podemos actuar, decidimos los tipos de ajustes que necesita para alinear sus vértebras y permitir un mejor flujo sanguíneo y estímulo nervioso».

«Cuando el origen del vértigo es ajeno a nuestra competencia (infeccioso, traumático, efectos secundarios de medicamentos, etc.) lo derivamos siempre al especialista correspondiente», aclara Carlos Gevers. «Necesitamos unas vértebras bien ajustadas para un movimiento cervico-cefálico óptimo, no sólo para que se puedan resolver este tipo de trastornos sino también para prevenir muchos otros. En caso de vértigos cervicogénicos es importante que la gente acuda con mayor frecuencia a especialistas de la columna vertebral, añade Carlos Gevers, ya que numerosos estudios avalan la efectividad e inocuidad de estas técnicas a la hora de abordar este tipo de dolencias relacionadas con la columna cervical.

Consejos tras un episodio de vértigo

En caso de padecer un nuevo episodio de vértigo, «lo mejor es recostarse o sentarse un rato con las cabeza entre las piernas. Y sobre todo tratar de relajarse y evitar ponerse nervioso o entrar en pánico. El quiropráctico además de realizar los ajustes necesarios, aconseja paralelamente al paciente sobre nutrición, higiene postural, ejercicios personalizados y descanso recomendado. Durante días el paciente debe llevar una vida tranquila y descansar lo mejor posible(reposo absoluto en casos agudos), buena alimentación, evitar el consumo de tabaco y alcohol y mantener una higiene postural sana que evite nuevos problemas de cuello y columna», afirma Carlos Gevers

ABC@abc_salud / MADRID
DÍA 17/11/2014 - 09.37H
http://www.abc.es/salud/noticias/20141115/abci-vertigos-consejos-espalda-201411131348.html

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