miércoles, 11 de marzo de 2015

El poder de las caricias

NICK_THOMPSON/ISTOCK/THINKSTOCK

Existe una parte de nuestro cuerpo que nos permite comunicar, expresar y compartir nuestros diferentes sentimientos y emociones a través de ciertos actos gestos que se usan a diario. Se trata evidentemente de las manos. Por eso, hoy queremos contarte sobre el poder de las caricias. 

El poder curativo de las caricias

Según ciertos estudios, las caricias serían gestos terapéuticos que tienen un significado preciso, y expresiones que tienen más impacto sobre nosotros que cualquier otro medicamento. Conviene saber que un beso o una mano que roza el rostro o nuestra espalda puede provocar una liberación de oxitocina, una hormona que es capaz de distender el cuerpo y borrar cualquier signo de tristeza o de depresión.

Estos estimulantes positivos que se reciben de nuestros semejantes representan una importante fuente de positividad. Esto determina nuestra madurez emocional y nuestra evolución en cuanto individuos.

Sobre este tema podemos apoyarnos en el ejemplo de los hijos sin familia que han vivido en un orfanato o en un medio donde existía pobreza, falta de atención social y marginación, situaciones que han marcado profundamente su desarrollo afectivo desde su más tierna infancia. Una vez adolescentes, estos niños terminan generalmente desarrollando una neurosis, tienen dificultades para forjar una personalidad y demuestran grandes dificultades para adaptarse a su entorno. Todo esto es claramente debido a la ausencia de amor y de afecto en su entorno.

El hecho de tomar a un bebé entre los brazos o entrar en contacto con otra piel representa un desarrollo emocional y social bastante importante en nuestra vida. Un abrazo o un simple contacto con otra mano permite liberar y expresar los sentimientos. Estos gestos demuestran, por lo tanto, nuestro estado afectivo y la naturaleza de nuestras emociones.

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Caricias para eliminar el estrés

El contacto humano posee ante todo un impacto tranquilizador, se trata de un bálsamo que permite integrar y reafirmar los sentimientos. Una persona privada de este contacto podría entrar en una fase de tristeza y de aislamiento, y corre el riesgo de caer en una depresión. Esto puede afectar a cualquier edad: a los niños abandonados, las personas mayores solitarias o las parejas que atraviesan un período de crisis. Son muchos los ejemplos pero la explicación es la misma: nadie puede vivir sin dar y recibir un poco de afecto, de ternura y de compasión de los que se tiene tanta necesidad.

Ocurre a veces que los animales nos animan a tener este tipo de actitudes, concretamente los perros, los gatos y otros animales de compañía. Estos animales nos acogen normalmente al volver a casa con el fin de tener su dosis de afecto y de ternura necesaria.

http://otramedicina.imujer.com/146848/el-poder-de-las-caricias

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