martes, 16 de junio de 2015

8 cosas (buenas) que suceden cuando dejas de tomar refrescos a todas horas

No importa el motivo que te haya llevado a tomar la decisión de dejarlo, ya sea porque no consigues bajar de peso, porque empiezas a creerte los rumores sobre los ingredientes cancerígenos o simplemente porque los tomabas hasta para desayunar... y eso ya son palabras mayores.

Los refrescos light o cero calorías son aún más daniños.

Has hecho bien, poner freno a este mal hábito te allanará el camino hacia una vida más sana y, en menos de lo que crees, empezarás a notar ciertos cambios, como éstos:

1. Las migrañas desaparecen y estás más centrado

Mucha gente piensa: “me voy a tomar un refresco a ver si me despejo y se me pasa el dolor de cabeza”. Pero si es al revés. Lo primero que vas a notar cuando dejes de tomar refrescos es que piensas con más claridad, por primera vez en mucho tiempo.

Esto se debe a que los productos químicos que endulzan las bebidas azucaradas como el aspartamo han alterado las sustancias químicas del cerebro, el sistema nervioso y el sistema de recompensa, lo que conduce a dolores de cabeza, ansiedad e insomnio, según una revisión en el European Journal of Clinical Nutrition.

Por otro lado, un estudio de 2013 encontró que las ratas que bebían refrescos light tenían células dañadas y afectadas las terminaciones nerviosas en el cerebelo, la parte del cerebro responsable de las habilidades motoras. 

2. ¡Todo sabe mejor!

No es tu imaginación: Sin tu refresco habitual es posible que la comida te resulte mucho más sabrosa. Ahora aprecias los matices y la disfrutas más. ¿El motivo? Que has recuperado la sensibilidad de las papilas gustativas.

Hasta ahora los edulcorantes artificiales de los refresco lo copaban todo, bombardeando tu paladar con una sobredosis extra de dulzura que encascaraba y neutralizaba el resto de sabores. 

¿Sabías que el aspartamo es 200 veces más dulce que el azúcar de mesa? La splenda, 600 veces? De hecho, los escáneres cerebrales muestran que las bebidas light alteran los receptores de dulce en el cerebro y prolongan los antojos de azúcar en lugar de satisfacerlos.


"Muchos pacientes modifican sus hábitos alimenticios cuando dejan de tomar bebidas azucaradas", explica Heather Bainbridge, RD, del Centro Médico de Centro de Control de Peso de la Universidad de Columbia. "En lugar de decantarse por golosinas o un snack salado como patatas fritas, prefieren una manzana o un trozo de queso. Y, cuando vuelven a tomar un refresco light les resulta insoportablemente dulce ".

3. Has perdido peso 

Es posible que decidieras pasarte a los refrescos light para facilitar la pérdida de peso, pero los estudios demuestran que esto no elimina la grasa abdominal ni los flotadores.

Refrescos y comida rápida, un peligroso tándem para la salud.

De hecho, un estudio reciente analizó durante 9 años la evolución de un grupo de adultos mayores que bebían refrescos de dieta, y concluyó que cada refresco que tomaban al día incrementa su probabilidad de ser obesos en la próxima década en un 65%.

Otro estudio publicado en Diabetes Care asoció los refrescos light con un aumento en el síndrome metabólico, la obesidad, presión arterial alta y niveles altos de triglicéridos que desembocan en enfermedad cardíaca y diabetes. 

4. Los huesos se fortalecen

Limitar el consumo de refrescos puede ser la mejor manera de aumentar tu resistencia ósea y reducir el riesgo de fracturas.

Un estudio de 201 demostró que un refresco al día aumenta el riesgo de fractura de cadera en un 14% en mujeres posmenopáusicas. Además, las mujeres de más edad que bebían refrescos de cola tenían una menor densidad mineral ósea en la cadera. Es decir, que la ciencia sugiere muy claramente que tomar refrescos debilita los huesos.

5. Comes mejor

Si piensas que puedes inflarte a refrescos porque no tienen calorías estás cometiendo un grave error porque normalmente este tipo de bebidas se acompañan de comida basura tipo una hamburguesa con patatas fritas, unas patatas fritas, pizza... porque piensan que compensan esas calorías adicionales con un refresco light.

Según los expertos, estas malas decisiones construyen hábitos. Pero al eliminar el refresco, también rompes el hábito de tomar comida rápida.

6. No te sientan mal las copas

Es un hecho: los refrescos hacen que te emborraches más rápido. Cuando se mezclan con alcohol, el estómago se vacía más rápido, causando un aumento drástico en las concentraciones de alcohol en la sangre, según un estudio australiano en el American Journal of Medicine.

El agua debe primar sobre el resto de bebidas.

Además, cuando se agrega cafeína es mucho más fácil y frecuente sufrir una intoxicación, de acuerdo con otro estudio publicado en la revista Alcoholism: Clinical and Experimental Research. 

7. Reduces la grasa y el riego de diabetes

Nuestras hormonas podrían explicar la gran paradoja de por qué las personas aumentan de peso cuando cambian de refresco. Según un estudio publicado en Diabetes Care tomar dos tercios de un refresco de dieta antes de comer hace que el páncreas libere una gran cantidad de insulina, la hormona que almacena grasa.


De manera que al sobrecargar al páncreas de trabajo (forzándole a generar insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre), la diabetes amenaza con aparecer. Otro estudio reciente realizado en Japón concluyó que los hombres de mediana edad que bebían uno o más refrescos light al día tenían más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 durante los siguientes 7 años.

8. Los riñones funcionan mejor

Ahora que tu cuerpo ya no tiene que hacer frente a los efectos de los impronunciables ingredientes que contienen los refrescos, tus riñones pueden volver a limpiar las toxinas acumuladas. La función renal se retoma, la presión arterial se estabiliza y tu cuerpo puede absorber los minerales. 

Fuente: artículo original publicado en Prevention

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