lunes, 4 de enero de 2016

ESTA es la clave para que no pierdas tu paz interior...

Etapa 5: Aprendiendo a tomar la responsabilidad

No permitas que el mal comportamiento de otros destruya tu paz interior.

Una de las lecciones más difíciles que tuve que aprender en este camino fue comprender que en esencia todos somos LO MISMO, todos somos uno, parte de este universo perfecto, divino. Por lo tanto, no existen mejores o peores personas, sino personas creciendo, en diferentes etapas de su crecimiento.

JUPITERIMAGES/STOCKBYTE/THINKSTOCK

Al principio era incapaz de comprender y aceptar el hecho de que “todos eran buenos”, y mi único pensamiento era: "¡IMPOSIBLE!, puedo nombrarte al menos 10 personas que me hicieron mucho mal y seguro no son buenos". Luego pensé: ¿acaso yo no había hecho daño a nadie?, ¿acaso yo no me había equivocado?, ¿no había actuado erróneamente? Claro que sí: qué injusta era al juzgar las actitudes de otros sin primero evaluarme a mí misma. No era mejor que nadie, y nadie era mejor que yo; simplemente estábamos viviendo esta experiencia de aprendizaje, cada uno a su ritmo, pero con un mismo objetivo.

Si analizamos las razones profundas de cada una de nuestras acciones, incluso aquellas equivocadas, detrás de esos telones que esconden nuestras verdades más puras se encuentran la felicidad y el amor. ¡Eso es lo que todos buscamos!

Todos vamos tras un mismo objetivo, un objetivo hermoso, puro, divino. Entonces, ¿por qué nos juzgamos?, ¿por qué nos hacemos mal? El problema radica en que muchas veces el camino que tomamos para encontrar ese objetivo no es correcto: podemos creer que la venganza nos llevará al placer personal y luego a la felicidad, que el poder nos hará felices, que el tener más cosas materiales completará nuestro estado de felicidad, y por eso muchas veces atravesamos caminos oscuros, hacemos mal a otras personas, o nos alejamos de nuestros valores esenciales. Pero equivocarnos no es ser malas personas, es simplemente ignorancia, inocencia, inmadurez. Si ya lo supiéramos todo, si comprendiéramos cuáles son las acciones que nos llevarían a ser felices, entonces no habría errores, pero entonces no estaríamos aquí, porque de eso se trata nuestro camino: de aprender y crecer.

Cuando una persona actúa mal, puedes recordar entonces que es simplemente un error, que es como un niño que está aprendiendo, y absorbe aquello que ve a su alrededor. Por lo tanto, puedes enseñarle que está equivocada, y mostrarle cómo actuar, ser una buena referencia, no un espejo de su mala actitud. Cuando combatimos el odio con más odio solo logramos elevarlo al cuadrado; es como si lanzáramos una bola pegajosa por una pendiente, esa bola va a ir juntando basura y más basura, creciendo de maneras inimaginables. Nunca somos conscientes del impacto de tan solo una palabra nuestra, de cuánto puede cambiar un día, una vida, o incluso el mundo. La única solución está enactuar con amor, repartir amor incondicionalmente, y reaccionar en paz ante cualquier actitud ajena.

Erróneamente, sentimos que si alguien nos agrede debemos corresponder de la misma manera. De lo contrario, estamos permitiendo que nos falte el respeto, que nos “pase por arriba”, que nos “gane la batalla”. ¡Despierta! No estamos en una guerra, no hay batallas por ganar, los únicos que perdemos al reaccionar mal ante las actitudes de los demás somos nosotros mismos. Estamos permitiendo que un tercero rompa nuestro eje, que nos lleve a perder nuestra paz interior, que nos haga olvidar que somos amor. Eso es una verdadera derrota, que una simple actitud nos haga olvidar de quiénes somos en realidad.

IMUJER

Cuando al fin pude comprender esto, cambiaron mis relaciones, y mi vida se tornó enamor y paz. Logré aceptar a todos, comprender que eran parte de mí, que lo que yo les hiciera, me lo estaba haciendo a mí misma, aprendí a tratarlos como me gustaría tratarme a mí misma, con amor.

Aprendí que el problema o la culpa NUNCA es de alguien más, que debemos tomar responsabilidad por nuestros actos, sentimientos, actitudes y pensamientos. Somos nosotros los que decidimos aceptar aquello que dicen o hacen otras personas, quienes lo internalizamos, lo creemos y lo asimilamos.

Nadie nos subestima, nosotros nos dejamos subestimar, nadie nos lastima, nosotros nos sentimos dolidos. Cómo tomamos, y cómo nos afectan las acciones o actitudes de los demás es algo que depende única y exclusivamente a nosotros.

Tú puedes tomar o dejar aquello que dicen, piensan, o hacen otras personas. ¿Cómo?Imagina que es un regalo, cuando te lo entregan, tú puedes aceptarlo o rechazarlo, o si alguien en la calle te ofrece un billete, puedes decir: “No, gracias”, o “Sí, por favor”. Cualquier cosa que te ofrezcan puedes aceptarla o desestimarla, o ¿acaso aceptas besos de cualquiera que intente dártelos? ¡Pues no! Seguro dices, a ti te como a besos, a ti no te toca ni uno.

Lo mismo sucede con el resto de las cosas, que sea tu nuevo mandamiento: ¡TÓMALO O DÉJALO!, no es tu obligación cargar con ello. Si alguien te insulta puedes tratar a ese insulto como a un regalo, puedes decir: "NO, no lo quiero, no lo acepto". Entonces, esa persona se queda con su insulto, se lo lleva de vuelta, al igual que sucedería con un regalo: no es tuyo, porque tú decidiste no tomarlo. ¡Libérate de cargar con ese peso! Toma responsabilidad por ti, y por tus actos, no dejes que las actitudes de los demás, destruyan tu paz interior.

http://www.imujer.com/salud/158071/esta-es-la-clave-para-que-no-pierdas-tu-paz-interior

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