viernes, 29 de enero de 2016

Los 7 hábitos de las personas efectivas

«Siembra un pensamiento, cosecha una acción;
siembra una acción, cosecha un hábito.
Siembra un hábito, cosecha un carácter;
siembra un carácter, cosecha un destino»,
dice el proverbio. 

La ética del carácter fue una constante en los libros que sobre el éxito se escribieron durante los primeros 150 años (desde 1972), sobre virtudes tales como la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia y la «regla de oro». La autobiografía de Benjamín Franklin es representativa de esa literatura. Se trata, básicamente, de la descripción de los esfuerzos de un hombre tendentes a integrar profundamente en su naturaleza ciertos principios y hábitos. La ética del carácter enseñaba que existen principios básicos para vivir con efectividad, y que las personas sólo pueden experimentar un verdadero éxito y una felicidad duradera cuando aprenden esos principios y los integran en su carácter básico.

Pero poco después de la Primera Guerra Mundial la concepción básica del éxito pasó de la ética del carácter a lo que podría llamarse la «ética de la personalidad». El éxito pasó a ser más una función de la personalidad, de la imagen pública, de las actitudes y las conductas, habilidades y técnicas que hacen funcionar los procesos de la interacción humana. La ética de la personalidad, en lo esencial, tomó dos sendas: una, la de las técnicas de relaciones públicas y humanas, y otra, la actitud mental positiva. Algo de esta filosofía se expresaba en máximas inspiradoras y a veces válidas, como por ejemplo «Tu actitud determina tu altitud», «La sonrisa hace más amigos que el entrecejo fruncido» y «La mente humana puede lograr todo lo que concibe y cree».

Una persona efectiva es aquella que funciona plenamente, que equilibra la eficiencia/eficacia, la producción/capacidad de producción, los resultados/comportamiento. Es aquella que empieza a hacer uso de su inteligencia y en consecuencia a dominar su carácter, la inteligencia es la capacidad para aumentar la eficiencia, el carácter es la capacidad para aumentar la eficacia, la sabiduría es la capacidad de aumentar la efectividad. La fusión entre la habilidad de la inteligencia y el hábito de la virtud genera la ética del carácter. Los salmos expresan a la perfección la ética del carácter: «Busca tu propio corazón con diligencia pues de él fluyen las fuentes de la vida».

Los «siete hábitos» de las personas altamente efectivas materializan muchos de los principios fundamentales de la efectividad humana. Esos hábitos son básicos y primarios. Representan la internalización de principios correctos que cimientan la felicidad y el éxito duraderos.

LEYES
PRINCIPIOS
HÁBITOS
La  síntesis
La integridad
La proactividad
La Visión compartida
La rectitud
La programación
La Planeación estratégica
La potencialidad
La ejecución
La creatividad
La honestidad
La transacción
El análisis
El respeto
La comprensión
El liderazgo
La integridad
La integración
Las dualidades
El servicio
La renovación

Publicado por: Jorge Ariel (Colaborador GHB) en Educación 28 enero, 2016 
http://hermandadblanca.org/los-7-habitos-las-personas-efectivas/

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