lunes, 6 de febrero de 2017

¿Es peligroso rellenar las botellas de agua mineral?

Seguro que te has fijado alguna vez en una recomendación que aparece en el etiquetado de algunas botellas de agua envasada, que indica que éstas no se deben rellenar. Hay gente que piensa que esto no es más que una estrategia comercial, mientras que otras personas están convencidas de que se debe a que el plástico del envase es cancerígeno (la recomendación solamente se muestra en las botellas de plástico). ¿Quieres saber a qué obedece realmente esta recomendación? 

Nota: Sería más correcto hablar de "agua envasada", ya que el "agua mineral" es solamente uno de los tipos de agua que se venden embotelladas. En otra ocasión hablaremos detenidamente sobre ello.

Como puedes ver en esta imagen, algunas marcas de agua muestran en su etiquetado una recomendación para no rellenar la botella. Aguas de Fuensanta S.A., Asturias (España).



PET
En la actualidad, las botellas de agua se fabrican con dos tipos de materiales: unas son de vidrio, y otras de un material plástico llamado tereftalato de polietileno (PET) (que por cierto no contiene bisfenol A). Este último es un polímero, es decir, es una macromolécula formada por la unión de moléculas más pequeñas llamadas monómeros. Este material se conoce normalmente por sus siglas en inglés PET (PolyEtylene Terephthalate), letras que puedes observar en la base de la mayoría de las botellas de agua junto al siguiente símbolo:

Este símbolo es el que encontrarás en la base de muchas botellas de agua. El número corresponde a la clasificación que se hace de los plásticos para poder reciclarlos correctamente. (Fuente)

Motivos para no reutilizar las botellas de agua
Como decíamos al comienzo del artículo, en el etiquetado de algunas botellas de plástico se muestra una recomendación para no rellenarlas. ¿Está justificada esta recomendación o se trata de una estrategia comercial? Existen varios motivos para no rellenar las botellas de agua, que puedes conocer a continuación. 

La primera razón para recomendar que no se rellenen las botellas de agua (ya sean de plástico o de vidrio) es la más evidente: evitar que se introduzcan líquidos peligrosos para la salud, que puedan ser confundidos con agua. Parece una obviedad, pero cada año aparecen nuevos casos de personas que ingieren por accidente líquidos corrosivos (lejía y otros desinfectantes, disolventes, etc.) almacenados en botellas de agua. Si aún así haces caso omiso de esta recomendación y utilizas las botellas para introducir este tipo de sustancias, debes saber que después no deberías reutilizar dichas botellas para beber agua, ya que, por muy bien que las laves, aún quedarían restos de las sustancias que previamente introdujiste y que podrían afectar negativamente a tu salud y aportar al agua olores y sabores anormales. 

La segunda razón por la que algunas marcas de agua muestran esa recomendación en su etiquetado, es la de evitar riesgos microbiológicos. Cuando abrimos una botella de agua, su interior puede contaminarse con distintos tipos de microorganismos, como bacterias y hongos, que pueden proceder de distintas fuentes, como nuestra boca (si bebemos directamente a través de la botella) o el ambiente. Estos microorganismos, que podrían provocarnos alguna patología a corto o a largo plazo, pueden desarrollarse gracias a que disponen de las condiciones necesarias para ello, entre las que se encuentran: presencia de agua (aunque vaciemos la botella, siempre queda alguna gota adherida a la superficie interna), presencia de nutrientes (aunque en cantidades relativamente escasas) y una adecuada temperatura (normalmente se trata de microorganismos mesófilos, cuya temperatura óptima de crecimiento se encuentra entre 15 ºC y 35 ºC). Entonces, ¿por qué en las botellas de vidrio no se da ninguna recomendación para no rellenarlas? Los microorganismos se adhieren con mucha más facilidad a la superficie de los materiales plásticos que a la superficie del vidrio o del metal, especialmente si se trata de una botella con arrugas, recovecos y deformaciones como las que aparecen tras su reutilización, que pueden servir de "refugio" a las colonias de microorganismos. ¿Y si lavamos la botella? Una posible solución para tratar de minimizar el riesgo asociado al crecimiento de microorganismos es lavar el interior de la botella. A este respecto, el Gobierno de Sudáfrica ofrece una serie de recomendaciones en una de sus webs:

- lavarse las manos antes de rellenar la botella
- examinar la botella para asegurarnos de que no está dañada
- lavar la botella y el tapón con agua caliente y jabón, aclararla bien y secarla antes de rellenarla.
- en el caso de que la botella presentara limo superficial o moho, se podría desinfectar con lejía y bicarbonato sódico (personalmente creo que es preferible desechar la botella).
- rellenar la botella con agua que no presente riesgos para la salud y no compartir su uso (si se bebe directamente de ella).

Por último, existe una tercera razón que podría persuadirnos para no reutilizar las botellas de agua (por mucho que las lavemos). El material plástico que compone la botella (el PET) puede ceder al agua ciertos compuestos potencialmente tóxicos, como antimonio. En condiciones normales de consumo, estos compuestos se encuentran en cantidades que, a priori, no suponen un riesgo para la salud. Sin embargo, su cantidad puede aumentar con el tiempo de permanencia del agua en la botella y también con el número de reutilizaciones que hagamos de la misma, algo que se debe al deterioro del plástico. ¿Esto debería preocuparnos? Se ha escrito y hablado mucho sobre ello, especialmente en Internet, donde abundan los correos virales y los sitios web alarmistas en los que se indica que las botellas de plástico provocan cáncer. Pero ¿realmente es cierto?

Una botella de PET. ¿Medio llena o medio vacía? (Fuente).

¿El plástico del envase provoca cáncer?
Existe la creencia, ampliamente extendida, de que el plástico de las botellas de agua (el PET) puede provocar cáncer. Una vez más, el origen de este mito se debe en gran parte a varios bulos (hoaxes) que circulan por Internet a través de correos virales. Veamos lo que dice cada uno de ellos.

Hoax 1. La primera versión del hoax es un correo escrito en inglés que data del año 2003, en el que se menciona que el plástico utilizado en las botellas de agua envasada contiene un compuesto potencialmente cancerígeno, concretamente dietilexil adipato o DEHA. Así, según este correo, las botellas serían seguras si se utilizan solamente una vez, ya que su reutilización provocaría la liberación de ese compuesto.

Según parece, el origen de esta información es una tesina con escaso rigor científico y plagada de errores, realizada por un estudiante de la Universidad de Idaho, que se hizo bastante popular gracias a algunos medios de comunicación. En dicha tesina se afirma por ejemplo que el DEHA está clasificado como compuesto cancerígeno, cuando en realidad los organismos encargados de esa clasificación en los Estados Unidos (U.S. Occupational Safety & Health Administration, National Toxicology Program o International Agency for Research on Cancer), nunca lo regularon ni clasificaron como tal, ya que los estudios realizados al respecto no mostraron evidencias de que esta sustancia provoque cáncer. De hecho, las autoridades sanitarias estadounidenses, concretamente laFDA (Food and Drug Administration), aprobaron el DEHA como una sustancia que puede estar en contacto con los alimentos, ya que no supone ningún riesgo para la salud. 


Unidad repetitiva de PET. (Fuente).

Hoax 2. Un segundo correo viral, también escrito en inglés, y que data del año 2004, advierte que, según el centro Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, la congelación de las botellas de plástico puede liberar dioxinas cancerígenas en el agua.

Esta institución negó en un comunicado la autoría de ese mensaje y desmintió su contenido. Según Rolf Halden, investigador del centro, las dioxinas se forman a partir de procesos de combustión en los que interviene el cloro (por ejemplo cuando quemamos PVC). Sin embargo, no hay dioxinas en los plásticos, y menos aún en el PET. Además, suponiendo que hubiera dioxinas, la congelación limitaría su difusión, es decir, actuaría de forma contraria a como se afirma en el mensaje.


Hoax 3. Un tercer correo viral, esta vez escrito en castellano, y que data de junio de 2007, advierte que tomar agua de botellas que han estado mucho tiempo al sol, provoca cáncer de mama. A continuación puedes ver el texto íntegro del mensaje:

--- Texto del HOAX original ---

Asunto: Agua en botella plástica

A mis amigas y amigos para que se lo pasen a su novia, esposa, hermanas, madre, tías, amigas etc etc etc

Agua en botella plástica que se deja en el carro:

Si eres de las personas que dejas tu botella plástica con agua en el carro durante días calurosos y te bebes el agua caliente después que regresas al carro, coges el riesgo de adquirir cáncer de seno! Sheryl Crow dijo en el show de Ellen Degeneres que ella adquirió el cáncer de seno de esta Manera.

Los doctores explican que el calor hace que el plástico emita un cierto químico tóxico que conlleva al cáncer de seno. Este tóxico es el mismo que se ha encontrado en los tejidos de senos con cáncer. Así que por favor no te tomes esa botella con agua que dejaste en el carro y pasa esto a todas las mujeres en tu vida. Esta clase de información es la que necesitamos Saber y estar preparadas y quizás pueda Salvarnos!!!

--- Final del HOAX ---

Como puedes ver, este mensaje tiene todos los ingredientes de un hoax: es alarmista, impreciso (no menciona el nombre del supuesto compuesto tóxico, ni qué personas o estudios explican el hipotético fenómeno), pide al lector que lo difunda y, por si fuera poco, tiene "artistas invitados", como Sheryl Crow. Con tal cantidad de imprecisiones, es difícil tomarse en serio lo que en él se dice. Sin embargo, ¿el PET presenta algún riesgo real para la salud?

Controversia sobre el PET
La legislación vigente en la Unión Europea establece lo siguiente:
Los materiales y objetos, incluidos los materiales y objetos activos e inteligentes, habrán de estar fabricados de conformidad con las buenas prácticas de fabricación para que, en las condiciones normales o previsibles de empleo, no transfieran sus componentes a los alimentos en cantidades que puedan:
a) representar un peligro para la salud humana,
o
b) provocar una modificación inaceptable de la composición de los alimentos,
o
c) provocar una alteración de las características organolépticas de éstos.

Y es que algunos de los materiales que se utilizan para el envasado de alimentos, pueden ceder algunos compuestos a estos últimos. Como ya hemos mencionado, algunos compuestos derivados del PET que compone las botellas, podrían pasar al agua contenida en ellas. Por ello, la legislación establece unos límites de migración para estos compuestos (límites de migración específica o LME) basados en investigaciones previas, de modo que los materiales permitidos para entrar en contacto con los alimentos no presenten riesgos para la salud (siempre que se cumplan las condiciones normales o previsibles de empleo, como se dice en el párrafo anterior). Sin embargo, algunos estudios recientes apuntan que el PET podría tener algunas implicaciones sobre la salud que aún no están del todo claras, y que se deberían principalmente a una posible actividad genotóxicay estrogénica de algunos de los compuestos que migran al agua:

- Ftalatos. Normalmente se llama ftalatos a un grupo de compuestos químicos (diésteres del ácido ftálico) que se utilizan como aditivos en la fabricación de ciertos plásticos para aumentar su flexibilidad. El PET también es un ftalato (recuerda que se llama tereftalato de polietileno), pero se hace una distinción entre el PET y los ftalatos que se emplean como aditivos para aumentar la flexibilidad del plástico porque son solamente estos últimos los que se relacionan con problemas para la salud. Así, según la industria del plástico "el PET, a pesar de llamarse tereftalato de polietileno, no se considera un ortoftalato, ni se fabrica con ftalatos". Los ftalatos pueden afectar negativamente a la salud cuando se encuentran a partir de ciertas cantidades, ya que, entre otras cosas, pueden actuar como disruptores endocrinos, provocando un efecto estrogénico, es decir, comportándose como hormonas femeninas. A pesar de que estos compuestos no se utilizan en la fabricación del PET, algunos estudios han encontrado ciertas cantidades de ftalatos en el agua envasada en botellas de este material plástico. Entonces ¿cuál es su procedencia? Su origen no se conoce con seguridad, pero se cree que los ftalatos podrían proceder de la contaminación del PET reciclado que se utiliza en la fabricación de las botellas. Es decir, la presencia de ftalatos en el agua se debería a la contaminación de la materia prima con la que se fabrican las botellas, por lo que dependería estrechamente de las condiciones y de la procedencia de dicha materia prima. En el año 2007, la revista Consumer realizóun estudio sobre diferentes marcas de agua comercializadas en España en el que se analizó la presencia de cuatro tipos de ftalatos. Los resultados mostraron solamente la presencia de dietil ftalato en algunas marcas, y (cito literalmente) "en cantidades extremadamente bajas". (Puedes ver una discusión al respecto en los comentarios). 

Estructura química general de los ftalatos. (Fuente)

- Antimonio. Se trata de un elemento químico que se utiliza como catalizador (en forma de trióxido de antimonio) para la fabricación del PET. El antimonio, que es tóxico a partir de ciertas concentraciones, puede migrar del plástico de la botella al agua que está contenida en ella, por lo que, como acabamos de mencionar, las autoridades sanitarias establecen unos límites de migración específica, que en Europa están en 5 ppb (partes por billón), en EEUU y Canadá en 6 ppb y en Japón en 2 ppb. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta 20 ppb se consideran niveles seguros, pero ¿qué concentraciones se han encontrado en el agua envasada en botellas de PET? En las investigaciones que se han llevado a cabo al respecto se ha encontrado que, en condiciones normales de consumo, la cantidad de antimonio presente en el agua es inferior al límite legal, por lo que en principio no afectaría negativamente a nuestra salud (por ejemplo, algunas fuentes indican una concentración de 0.195±0.116 ppb). Por otra parte, como apuntan algunos investigadores, los límites legales fijados para el antimonio están basados en estudios toxicológicos que tenían en cuenta sus posibles efectos sobre el sistema cardiovascular y su posible carcinogenicidad, pero en los que no se consideró su posible actividad como disruptor endocrino, por lo que habría que realizar más investigaciones al respecto. En cualquier caso, la cantidad de antimonio presente en el agua es muy variable, ya que depende en gran medida de varios factores, entre los que se encuentran la cantidad de antimonio utilizada en la fabricación del PET, el tiempo de permanencia del agua en la botella, la temperatura y la luz. Así, a medida que transcurre el tiempo, la cantidad de antimonio presente en el agua aumenta. Esta cantidad se incrementa aún más notablemente con luz y temperaturas elevadas, por lo que deberíamos evitar prácticas como la de dejar las botellas de agua en el interior de un coche al sol. 

- Formaldehído y acetaldehído. Estos compuestos, en parte responsables del "sabor a plástico" que adquiere el agua embotellada cuando se somete a determinadas condiciones (por ejemplo cuando exponemos a altas temperaturas durante largos periodos de tiempo), son tóxicos a partir de ciertas concentraciones. Algunos estudios han detectado su presencia en muestras de agua envasada en botellas de PET, aunque en condiciones normales de uso están en concentraciones que no son preocupantes para la salud.


Si se cree que el PET puede suponer un riesgo para la salud, ¿por qué se utiliza para el envasado de alimentos? Aún no se conoce a ciencia cierta si el PET puede suponer un riesgo real para la salud. Las investigaciones que se realizaron en su momento para determinar si el PET se podía utilizar de forma segura para envasar alimentos, mostraron que este material no presentaba riesgos para la salud. Los últimos estudios realizados al respecto son, en algunos casos contradictorios, de modo que no podemos hablar de resultados concluyentes. Esto se debe entre otras cosas a que en ellos se utilizaron diferentes (y en algunos casos controvertidos) métodos analíticos, bioensayos y condiciones de exposición, obteniéndose así grandes diferencias en los datos obtenidos. Es por eso que la mayoría de estos estudios coinciden en afirmar que para poder obtener resultados concluyentes, es necesario realizar nuevas investigaciones, basadas tanto en análisis físico-químicos, como en bioensayos. Así podríamos conocer si el PET es seguro para la salud o si por el contrario entraña algún riesgo real. En este último caso, dejaría de utilizarse como tal para el envasado de alimentos.

Por otra parte, el origen de los compuestos tóxicos de los que hemos hablado no está del todo claro, de manera que no se sabe realmente si proceden de la contaminación ambiental, de las diferentes operaciones llevadas a cabo en el procesamiento del agua, del PET reciclado, del proceso de fabricación del PET, etc.

Lo que sí está claro es que la migración de sustancias tóxicas desde la botella hacia el agua (como ftalatos, antimonio, formaldehído y acetaldehído) es mayor cuando la temperatura es elevada. Además la concentración de estas sustancias aumenta a medida que pasa el tiempo. Asi que deberías tener esto en cuenta a la hora de consumir el agua envasada en botellas de plástico.

Conclusiones

La recomendación que aparece en el etiquetado de algunas botellas de agua está justificada, principalmente por los siguientes motivos:

para evitar posibles intoxicaciones accidentales (por rellenar la botella con sustancias tóxicas que pueden ser confundidas con el agua)
para evitar posibles riesgos microbiológicos, debidos a la proliferación de agentes patógenos en el interior de la botella que podría tener lugar cuando la reutilizamos en condiciones indebidas (durante mucho tiempo, mucho tiempo después de haberla vaciado, etc.)
¿El hecho de rellenar las botellas de plástico provoca un aumento de la concentración de tóxicos en el agua o no? Lo que viene a decirnos un reciente estudio que se ha realizado al respecto, es que la reutilización es un factor que tiene un efecto similar al tiempo de permanencia del agua en la botella. Es decir, la concentración de sustancias potencialmente tóxicas en el agua que ha permanecido mucho tiempo en el interior de una botella, sería similar a la que podríamos encontrar en el agua de una botella que ha sido reutilizada muchas veces. En cualquier caso, los resultados no son concluyentes. Por lo que hoy sabemos, reutilizar las botellas un número moderado de veces (por ejemplo 3 ó 4) no representa un serio riesgo para la salud, siempre que se haga de forma adecuada: no dejar transcurrir mucho tiempo desde que se vacía hasta que se rellena, no exponer la botella al sol ni a elevadas temperaturas, mantener condiciones higiénicas, no rellenar con productos que no sean aptos para el consumo, etc.

Actualización (15/06/2012): Puedes ver aquí una discusión sobre este artículo. Esta me ha llevado a revisar de nuevo la investigación de Andra et al. (2011) y a modificar parcialmente el párrafo en el que se habla de la tercera razón para no reutilizar las botellas y la conclusión. Dicha conclusión también la he modificado tras leer este artículo de El Blog del Búho en el que se hace una crítica del post, que me ha llevado a considerar que el texto original no era del todo acertado. Gracias a todos por vuestro interés. 

Fuentes
- Castle, L. (1989). Migration of Polyethylene Terephthalate PET Oligomers from PET Plastics into Foods During Microwave and Conventional Cooking and into Bottled Beverages. Journal of Food Protection, 52 (5), 337-342. 

- Packaging Materials: 1. Polyethylene Terephthalate (PET) for Food Packaging Applications. (2000) International Life Sciences Institute; Washington, DC, EEUU. p. 11.


http://www.gominolasdepetroleo.com/2012/06/es-peligroso-rellenar-las-botellas-de.html

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