jueves, 18 de mayo de 2017

Lipedema, una dura enfermedad que debes conocer

Aunque algunos pueden confundirlo con la típica celulitis, a diferencia de esta, el lipedema no remite con el cambio de dieta, puesto que se trata de una enfermedad crónica

El lipedema (también conocido como “síndrome de la inflamación”) es una enfermedad crónica que afecta en mayor parte a las mujeres.

Se caracteriza por una acumulación desmesurada de tejido graso en la zona de las caderas.

A diferencia de la clásica celulitis o de las “cartucheras”, puede incluso llegar a la zona de las pantorrillas y tobillos y cursa con dolor intenso.



Quien lo sufre siente el impacto del problema estético y toda la implicación psicológica que ello conlleva, puesto que, casi sin saber cómo y de forma repentina, ve cómo aumenta el volumen sus caderas y piernas hasta limitarse su movilidad.

El lipedema no es tan común en los hombres, pero en los pocos casos conocidos se experimenta una inflamación muy llamativa en el área del rostro.

Cabe señalar, además, que no es un simple problema de obesidad: en este caso la alimentación o los hábitos de vida del paciente no tienen nada que ver con esa acumulación excesiva de grasa.

Estamos ante una enfermedad de origen genético que, además, genera sufrimiento físico.

Hoy en nuestro espacio queremos hablarte de ella para dar visibilidad también a todas las personas que la sufren.

La vida con lipedema, un reto que afrontar a diario

Sara tiene 29 años y su vida era normal hasta que dio a luz. Después del parto y mientras criaba a su bebé, empezó a seguir una dieta rigurosa para perder ese exceso de peso que había ganado durante la gestación.

Sin embargo, a medida que pasaban los meses, su cuerpo empezó a experimentar algo inusual.

Adelgazó de cintura, de torso y de brazos, recuperó su figura original. Sin embargo, sus caderas y piernas no dejaban de acumular grasa y más grasa.
Al cabo de año y medio apenas podía andar y se vio obligada a ir en silla de ruedas.

Los médicos no tardaron en darle un diagnóstico: lipedema. Una enfermedad de la que Sara nunca había oído hablar.

Su vida ha dado un vuelco y un giro de 180 grados.

Lo que hasta no hacía mucho había sido su día a día como recepcionista y como chica joven que afrontaba con ilusión la aventura de ser madre cambió por completo.

Las opciones de tratamiento son limitadas y los únicos enfoques terapéuticos que le ofrecen son unas prendas de compresión y ejercicio suave.

Asimismo, otra alternativa a la que puede recurrir es a la liposucción. Sin embargo, carece de medios económicos para ello.

Además, los médicos le señalan que al poco tiempo el lipedema volverá a hacer acto de presencia: sus piernas volverán a ganar peso.

Sara es consciente de que va a necesitar ayuda para cuidar a su bebé y que, posiblemente, tendrá que buscar otro trabajo.

Su espejo refleja ahora la imagen de otra mujer a la que va a tener que aceptar y ayudar.
¿Qué causa el lipedema?

Por curioso que parezca, no hay muchos estudios claros y objetivos sobre qué origina el lipedema y esa acumulación excesiva de grasa en las piernas, brazos o rostro en el caso de los hombres.

Se sospecha que hay una causa genética, y que pueden influir factores metabólicos, inflamatorios y, ante todo, hormonales. 

¿Qué síntomas presenta?

Esta acumulación anormal de grasa puede empezar en la pubertad, después de un embarazo o incluso en la menopausia.

Lo primero que notan estos pacientes es lo siguiente:

Dolor en los tejidos blandos en reposo, al caminar o al tocarlos.
Súbita acumulación de grasa lipedémica, desde la cintura hasta las rodillas o los tobillos.
Los pies no se ven afectados.
La grasa se acumula en nódulos o almohadillas que ejercen presión en las articulaciones, hasta el punto de no poder caminar con normalidad.
La piel pierde su elasticidad.

Aparecen edemas y moretones.

Al cabo de unos meses tras experimentar esta primera etapa, la persona notará lo siguiente:

Sensación de frío constante.
Fatiga.
La piel adquiere una textura similar a la goma.
Dolor crónico y deterioro progresivo de la movilidad. Dos factores que, sumados a los problemas de imagen corporal, generan sentimientos de abatimiento, rabia y tristeza hasta el punto de desarrollar una depresión.

¿Hay tratamiento para el lipedema?

Tal y como hemos señalado al inicio, el lipedema no tiene nada que ver con una mala alimentación o con hábitos de vida poco saludables.

Estamos ante una enfermedad crónica, limitante y desgastante para las personas que la padecen. De ahí que el enfoque terapéutico deba ser muy amplio e individualizado para cada persona, sin excluir, por supuesto, el ámbito psicológico.

Las dietas y las curas de ayuno no solucionan el problema del lipedema. Tampoco hay un tratamiento farmacológico específico que pueda resolver esa tendencia excesiva a acumular grasa.

Los tratamientos más comunes que suelen usarse son los siguientes:

Prendas de contención con el fin de “drenar” y eliminar la grasa.
Masajes enfocados al drenaje linfático manual.
Ondas de choque.
Radiofrecuencia.

Cabe señalar, además, que la liposucción no siempre ayuda. No es la solución, y en muchos casos puede ser algo muy negativo para muchas personas, porque la grasa volverá a aparecer al cabo del tiempo.

Muchas pacientes están viendo grandes resultados con la natación. Se trata al fin y al cabo de hallar esa estrategia que más le funcione a cada enfermo,.

Ahí donde afrontar cada enfoque con optimismo, asumiendo ese cambio, esa enfermedad para la cual no hay de momento una solución efectiva.

https://mejorconsalud.com/lipedema-la-enfermedad-debes-conocer/

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