miércoles, 21 de junio de 2017

Los riesgos del uso de laxantes

Lejos de ayudarnos, el abuso de laxantes puede hacer que nuestros intestinos se vuelvan vagos y que no seamos capaces de evacuar sin ayuda, por lo que debemos evitarlos

La desesperación por bajar de peso y lucir una figura perfecta lleva a muchas personas a cometer locuras, buscar atajos e incluso soluciones mágicorreligiosas.

Una de esas medidas extremas, sobre todo por lo dañinas que resultan para la salud, es la ingesta de laxantes, ya sean naturales o elaborados en base a fórmulas químicas.

Algunas personas los toman de forma desmedida, como si de un complemento vitamínico se tratara.

Los laxantes: ¿para qué sirven?



La principal función de los laxantes es acelerar el proceso digestivo.

Algunos médicos los recetan para el estreñimiento ocasional, en casos de viajes y vacaciones a destinos “exóticos”, o cuando se ordenan cambios drásticos en los regímenes alimenticios.

No obstante, es importante señalar que no todos los especialistas comparten esta idea de utilizarlos a manera de prevención.

Sin embargo, utilizar los laxantes para perder peso o quemar grasas es completamente inútil, por no mencionar la larga y preocupante lista de daños colaterales.

Riesgos que conlleva el consumo de laxantes

Si existe alguna virtud en los laxantes químicos, parece que aún no se ha encontrado.

Teniendo en cuenta el alarmante número de personas que usan y abusan de estas sustancias, es importante tener en cuenta todos los riesgos que vienen incluidos.

Desnutrición

La creencia de que los laxantes son útiles para perder esos kilos de más que tanto molestan nace de la idea de que “como el organismo no tiene tiempo para absorber la grasa de los alimentos, la masa corporal no aumentará”.

Es cierto que la digestión de los alimentos, así como su posterior expulsión, será tan expresa con el uso de laxantes, que no solo las grasas, sino que el organismo no podrá extraer absolutamente nada de ningún alimento.

Nutricionalmente esta teoría es una barbaridad y lo único que puede conseguirse con ella son desequilibrios varios.

Los primeros síntomas que aparecerán, serán mareos, arritmias cardíacas o desgana, entre otros.

Deshidratación

Nuestros intestinos despacharán los alimentos a gran velocidad, y para ello necesitarán de mucha agua, por lo que, a más “descargas”, mayor consumo de líquidos.

Hay que recordar que, a menos que la persona esté recibiendo hidratación intravenosa de manera constante, la falta de agua en el cuerpo generará el respectivo cuadro de deshidratación.

Este, a su vez, vendrá acompañado por pérdida de minerales y electrolitos.

Deficiencias en el sistema digestivo

Una ingesta continua de laxantes provocará a los intestinos y al colon tal nivel de dependencia que se volverán cada vez más inactivos.

Ninguno de estos órganos podrá cumplir con sus tareas básicas por sí solos si les acostumbramos a esta ayuda extra.

En el caso del intestino, se contraerá tanto y de forma tan continuada, que se tornará flácido y perderá todas las fuerzas.

En el colon, todas sus terminaciones nerviosas se atrofiarán, por lo que ya no se generarán más señales de alarma (las que indican al cerebro cuándo es momento de defecar).

Más problemas intestinales

Otras de las consecuencias del abuso de laxantes incluyen:

Dolor constante de vientre
Diarrea
Náuseas
Vómitos
Flatulencias incontrolables

Además, al haber una deficiente absorción intestinal, pueden aparecer problemas de hipotensión e hipertensión.

Hipopotasemia

También se conoce con el nombre de hipokalemia o, lo que es lo mismo, bajos niveles de potasio en la sangre.

Este trastorno traerá incluida debilidad muscular, calambres y arritmias cardíacas.
Paradójicamente, también provocará obstrucción intestinal y estreñimiento.

La mayoría de los especialistas consideran que el uso de laxantes es el más extremo de los recursos. Son tantos los daños colaterales que vienen incorporados que su empleo es sumamente delicado.

En casos de estreñimiento crónico están totalmente descartados, ya que solo consiguen agravar más el cuadro.

Cuando son recetados en casos “ocasionales”, su uso no debe exceder los diez días continuos, siempre bajo estricta vigilancia médica.

Cómo evitar el uso de los laxantes

Está claro que, para perder peso, los laxantes son inútiles.

Aunque el cuerpo dejará de asimilar las grasas de los alimentos, los laxantes no eliminarán de forma alguna la que ya esté adherida en el organismo.

Para tener una figura justo en su peso, y también en casos de estreñimiento, son dos los elementos clave:

Una dieta balanceada, que además incluya la ingesta de líquidos, principalmente agua, así como de alimentos ricos en fibras.

Hacer ejercicio. Media hora de caminata diaria, si no se dispone de más tiempo para hacer deporte, ir a un gimnasio, etc., puede ser suficiente para mantener la forma física.

https://mejorconsalud.com/los-riesgos-del-uso-laxantes/

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