jueves, 14 de diciembre de 2017

5 Síntomas asociados a un nivel bajo de Melatonina que te sorprenderán

¿Sabías que un déficit de melatonina puede afectar a nuestro sistema inmunitario e incluso derivar en problemas relacionados con la glándula tiroides? 

Ante la menor duda, acude a tu médico

La melatonina o N-acetil-5-metoxitriptamina es una hormona que se sintetiza a partir del triptófano y que se produce en la glándula pineal.

Es muy posible que solo con escuchar su nombre podamos decir de inmediato cuál es su función: mediar entre el ciclo de sueño-vigilia y actuar como ese reloj biológico que nos induce a disfrutar de un descanso profundo por las noches.




Sin embargo, cabe señalar que estam

Cuando se produce un déficit en la producción de melatonina nuestro organismo puede presentar alteraciones en nuestro estado de ánimo e incluso problemas de memoria

os ante una hormona multifunción que va mucho más allá de esos suplementos sintéticos de melatonina que solemos comprar a veces con la idea de combatir el insomnio.

Gracias a esta hormona, y solo como breve resumen:
Cuidamos del sistema inmunitario.
Frenamos el envejecimiento prematuro.
Podemos protegernos de diferentes trastornos como pueden ser las depresiones o el estrés.
Retrasamos o evitamos la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Hoy queremos hablarte de qué síntomas suelen asociarse con déficit en esta hormona.

Estamos seguros de que el tema te resultará tan útil como interesante.

1. Cambios en tu estado de ánimo

Somos conscientes de que nuestro ánimo suele variar de forma habitual. e incluso en un mismo día. Sin embargo, son hechos puntuales que casi siempre sabemos cómo gestionar y solucionar.
No obstante, si hay algo que media de forma directa en ciertos estados depresivos o de ansiedad, son las alteraciones hormonales.

La melatonina suele producirse de forma elevada hasta que entramos en la adolescencia. A partir de de aquí empieza a disminuir un poco, hasta que llegada la década de los 40 es común experimentar un déficit más drástico.

Si al descenso natural de esta hormona se le añade nuestro estilo de vida y hechos tan puntuales como pueden ser trabajar de noche o dormir poco, todo ello hace que el nivel de melatonina caiga en picado.

Un nivel bajo de melatonina cursa también con un nivel bajo de serotonina (la llamada hormona de la felicidad).

La depresión tiene, por tanto, en algunos casos, un origen puramente hormonal que podrá resolverse con un adecuado tratamiento farmacológico.

2. Piernas inquietas

El Síndrome de piernas inquietas o enfermedad de Willis-Ekbom es un trastorno de origen neurológico que sufre una parte importante de la población.

Es una condición médica muy desgastante en la que se producen unas sensaciones molestas en las piernas mientras estamos acostados y que, sin embargo, desparecen cuando nos movemos.




Uno de sus orígenes se relaciona con un déficit de melatonina. De hecho, muchos pacientes encuentran alivio con el consumo puntual de complementos a base de esta hormona.

3. Hipotiroidismo

El hipotiroidismo se relaciona, como ya sabemos, con una baja actividad de la glándula tiroides. Esa hipoactividad tiene su origen también en el daño celular.

Es interesante saber que una de las funciones básicas de la melatonina es actuar como uno de los antioxidantes más poderosos de nuestro organismo.

Es ella quien, al fin y al cabo, se ocupa de protegernos del daño celular. Por tanto, un déficit drástico en esta fantástica molécula media en la aparición del hipotiroidismo.

Asimismo, la melatonina es fundamental para convertir la tiroxina (T4) en la triyodotironina activa (T3). Así pues, es importante considerar que esta condición médica también podría estar producida por un déficit en esta hormona.

3. Problemas con nuestro descanso nocturno

Si nos despertamos a la mínima en medio de la noche, si nos cuesta conciliar el sueño, e incluso si nos dormimos por la mañana cuando no toca, es muy posible que tengamos los ritmos circadianos alterados a causa de un nivel bajo de esta hormona.

No obstante, y esto es importante tenerlo en cuenta, no podemos usar los complementos a base de melatonina que venden en las farmacias con la idea de acabar con el insomnio.

Lo primero es saber qué ocasiona nuestra imposibilidad para conciliar el sueño.

El consumo de melatonina lo que hace es inducir el sueño, pero no lo mantiene. Es decir, si sufrimos insomnio crónico, lo más normal es que nos desvelemos a las pocas horas.

Los complementos de melatonina son útiles para el jet lag y para las personas que trabajan por turnos y que se ven obligados a veces a dormir de día.

Será siempre nuestro médico quien nos informe sobre la conveniencia de tomarla o no.

4. Problemas de memoria

La melatonina no solo regula nuestros ciclos biológicos, sino que también media en el equilibrio de nuestros neurotransmisores.

Ello hace que, a medida que nos hacemos mayores y su nivel desciende, sea normal experimentar algún que otro fallo cognitivo, como puede ser falta de atención o de memoria.

Es común que llegados los 55 o 60 años los médicos nos recomienden los complementos a base de melatonina para reducir este impacto sobre nuestra salud cerebral.




Gracias a ella se armoniza la actividad de esos neurotransmisores que nos permiten estar más receptivos a todo lo que nos envuelve.

5. El envejecimiento prematuro y la melatonina

Walter Pierpaoli es un neuroendocrinólogo que ha adquirido notable fama gracia a su libro El milagro de la melatonina.

Según él mismo nos explica, “las personas envejecemos porque ella envejece” y, en especial, porque llegada la mediana edad, nuestro cuerpo ya no dispone de los niveles adecuados de melatonina para detener el estrés oxidativo de las células.

No obstante y esto es importante matizarlo, no se trata ni mucho menos de consumir complementos de melatonina de forma constante como supuesto remedio de la juventud eterna. No es lo adecuado.

Lo ideal es llevar primero una dieta sana rica en triptófano:

Huevos
Alga espirulina
Plátano, banana, piña, aguacate, ciruelas.
Berros, espinacas, remolacha, zanahoria, apio, alfalfa, brócoli, dátiles.
Almendras, nueces, pistachos, anacardos
Garbanzos, lentejas, habas, soja.
Levadura de cerveza.

También debemos cuidar de nuestros hábitos de vida, ajustándonos siempre a los ciclos de luz y oscuridad. Es decir, debemos evitar estar mucho tiempo en entornos de luz artificial y procurar dormir siempre de noche.

Por último, consultaremos la idoneidad de consumir complementos de melatonina a nuestros médicos.

Asimismo, cabe decir que no todas las personas necesitarán la misma dosis, y eso es algo que valorarán también los especialistas, no nosotros.

De este modo, podremos hacer frente mucho mejor al envejecimiento prematuro.

https://mejorconsalud.com/sintomas-asociados-nivel-melatonina-te-sorprenderan/

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