martes, 18 de junio de 2019

La familia británica que decidió dejarlo todo para ser autosuficiente en un lugar remoto

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Esta pareja lo dejó todo para vivir de forma más sostenible con sus hijos. 

Aseguran que no es un reto fácil y que requiere mucha planificación, pero así es como han logrado mantenerse durante dos años sin trabajar y sin depender de los suministros básicos de agua, luz y gas.

Dejarlo todo para prescindir de los suministros más básicos de gas, agua y electricidad para volverse autosuficientes.




Esto fue lo que la familia Watkinson, de cuatro miembros, decidió hacer hace dos años, cuando Chris y Matthew Watkinson renunciaron a sus empleos como veterinarios.

El programa Victoria Derbyshire, de la BBC, habló con ellos para conocer cómo viven.

«Dar el salto, presentar la carta de renuncia en el trabajo, y no tener perspectivas de conseguir otro, da miedo».

Chris Watkinson, de 34 años, reflexiona sobre la decisión que ella y sus esposo Matthew tomaron hace dos años.

La pareja, que antes vivía en el condado de Essex (Inglaterra), ahora reside con sus dos hijos en una zona rural de Pembrokeshire, en Gales. Elsa y Billy tienen cinco años y 18 meses, respectivamente.

Su hogar, Beeview Farm (llamado así por las abejas que crían para producir miel) es tan remoto y montañoso que cuando reciben visitas tienen que ir a recoger a sus invitados a un campo aledaño con su 4×4.


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La residencia de los Watkinson está hecha con desechos de automóviles y de viejas granjas.

La familia genera su propia electricidad gracias a varios paneles solares y el gas lo obtienen a partir de los residuos de los alimentos que consumen.

Su casa es más grande de lo que parece al principio y está construida con maderas usadas que antes pertenecieron a establos de caballos, palés, y restos de vehículos.

«Básicamente es chatarra y restos de vehículos, así es como nos hicimos con la mayor parte del material», cuenta Mathew Watkinson, de 42 años, antes de mostrar alguna de sus construcciones.

Por ejemplo, el dormitorio de invitados es un viejo 4×4 con un colchón doble y una vista al mar envidiable.

Tienen una ducha en el exterior de la casa y otra en el interior, ambas cuentan con agua caliente y están hechas con viejos contenedores de agua que pueden encontrarse en las granjas antiguas de Reino Unido.

Tienen incluso un jacuzzi de estilo sueco.




No muy lejos de ahí se encuentra Biff, el nombre cariñoso que la familia le ha dado a su gestor biológico, el contenedor donde depositan todos sus desechos orgánicos para después convertirlos en gas metano mediante un proceso especial de fermentación.

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El gestor biológico con el que la familia produce gas metano les permite poder tener fuego en su cocina.

«Lo que tenemos es como el estómago artificial de una res, lleno de los insectos que normalmente se encuentran en el estómago de una vaca. Lo único que hacemos es alimentar a esos insectos», explica Matthew.

«Y esos insectos están convirtiendo la comida que les damos en gas metano», continúa, para aclarar que es así como consiguen tener fuego en su cocina.

Dentro de Reino Unido, Gales tiene una de las políticas más progresistas para vivir de forma autosuficiente, sin depender de la red eléctrica ni del suministro de agua y gas.

Todo ello gracias a un programa que permite que las personas habiten las tierras agrícolas si cumplen ciertos requisitos.

Entre ellos están que la tierra pueda generar algún tipo de ingreso básico. Y eso es lo que hacen los Watkinson vendiendo miel, huevos y generando toda la energía y agua que necesitan.

Venden unos 350 huevos a la semana, lo que les reporta unas ganancias de unas US$1.007 al mes.

También alquilan caballos para sembrar los campos en un intento por «volver a hacer resurgir la tierra» y cultivan una proporción de los alimentos que consumen. Al menos el 30% de lo que consumen, pero tienen el objetivo de llegar al 65%.

BBCLa familia hace dinero vendiendo los huevos que ponen sus gallinas.

La única factura que paga la familia es el impuesto municipal.

«Una de las cosas más liberadoras de mudarse aquí es que no hay que pagar facturas de luz, ni de gas electricidad o de agua», confiesa Matthew.

Eso sí, pese a no depender de la red de suministros, no han reducido la cantidad de electricidad que consumen. La siguen usando para cargar sus celulares, las computadoras y para hacer funcionar la televisión y refrigerador.

«Nos acostumbramos a que todo lo que necesitamos esté disponible en todo momento, y eso cada vez nos hacía sentirnos menos seguros».

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La pareja tiene dos hijos, Elsa y Billy.

«Simplemente queríamos ser más responsables con la energía y comida que consumimos«.

Tim Brewer, un experto en vivir sin depender de las redes normales de suministros básicos, dice que, en cierta medida, casi todos los hogares podrían adoptar medidas de autosuficiencia.




«Hay especialmente dos tecnologías que lo permiten y están ampliamente disponibles: los paneles solares eléctricos y paneles solares para calentar agua. Las dos llevan mucho tiempo en el mercado y son aplicables para el 99% de los hogares, al menos en Reino Unido».

Pero Matthew no lo ve así de simple.

«Ya hay mucha a la que le encantaría hacer eso, pero requiere mucha planificación y esa es una barrera bastante grande. No sé cuántas personas terminarían haciéndolo a tiempo como para que realmente tenga un impacto», concluye.


junio 18, 2019

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