Stop Covid-19

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Mascarillas Certificadas

sábado, 30 de mayo de 2020

TESTIMONIO REAL de secuelas. Algunas de ellas son Irreversibles


El Plasma de las Personas que se han Recuperado de COVID-19 para tratar a los individuos con COVID-19

Coronavirus | Qué es el "plasma convaleciente", el tratamiento ...Antecedentes

El coronavirus (COVID-19) es una enfermedad respiratoria altamente infecciosa causada por una nueva cepa de virus. 

El brote se ha propagado rápidamente a escala mundial. 

Las personas infectadas con este virus pueden no mostrar signos de la enfermedad, otras pueden desarrollar síntomas como fiebre, tos, falta de aliento y dolor de garganta. 

En algunas personas la infección es más grave y puede causar graves dificultades respiratorias y llevar a la hospitalización, el ingreso en cuidados intensivos o la muerte. Actualmente no se dispone de ninguna vacuna o tratamiento específico.

Las personas que se han recuperado de la COVID-19 desarrollan en la sangre defensas naturales contra la enfermedad (anticuerpos). 

Los anticuerpos se encuentran en una parte de la sangre llamada plasma. El plasma de la sangre donada de los pacientes recuperados, que contiene anticuerpos contra la COVID-19, puede utilizarse para producir dos preparados. 

El plasma de pacientes curados de coronavirus se usará como ...En primer lugar, el plasma de convaleciente, que es el plasma que contiene estos anticuerpos. En segundo lugar, la inmunoglobulina hiperinmune, que está más concentrada y, por lo tanto, contiene más anticuerpos.

El plasma de convaleciente y la inmunoglobulina hiperinmune se han empleado con éxito para tratar otros virus respiratorios. Estos tratamientos (administrados por goteo o inyección) suelen tolerarse bien, pero pueden producirse efectos no deseados.

¿Qué se quería averiguar?

Se quería saber si el plasma de las personas recuperadas de la COVID-19 es un tratamiento efectivo para las personas con esta enfermedad, y si el tratamiento causa algún efecto no deseado.

Metodología

Se realizaron búsquedas en las principales bases de datos médicas de estudios clínicos sobre el tratamiento con plasma de convaleciente o la inmunoglobulina hiperinmune para personas con COVID-19. Los estudios podían haberse realizado en cualquier parte del mundo y podrían haber incluido participantes de cualquier edad, sexo u origen étnico con COVID-19 leve, moderada o grave.

La COVID-19 se propaga rápidamente, por lo que se necesitaba responder a esta pregunta lo antes posible. Esto significó que se acortaron algunos pasos del proceso normal de revisión Cochrane - sólo un autor de la revisión extrajo datos de los estudios y evaluó la calidad de los mismos, cuando normalmente lo harían dos autores de la revisión.

Resultados clave

Se incluyeron ocho estudios completos, con 32 participantes que recibieron plasma de convaleciente. En ninguno de los estudios se asignó a los participantes de manera aleatoria a diferentes tratamientos (los ensayos aleatorizados producen la mejor evidencia). Ninguno de los estudios incluyó como grupo de comparación a un conjunto de personas que no recibieran plasma de convaleciente.

Todos los participantes en los estudios estaban vivos al final del seguimiento, pero no a todos se les había dado el alta del hospital. El seguimiento varió de 3 a 37 días después de administrar el tratamiento con plasma de convaleciente.

Seis estudios utilizaron el nivel de soporte respiratorio que los participantes requerían como medida de recuperación. El soporte respiratorio incluía la terapia de oxígeno, la ventilación mecánica y la necesidad de una máquina especial que oxigena la sangre. 

Los seis estudios informaron una mejora clínica en al menos algunos de sus participantes, pero sigue sin estar claro si esta mejora estaba relacionada con el plasma de convaleciente, con otro tratamiento o con la progresión natural de la enfermedad.

Seis estudios informaron el tiempo transcurrido hasta el alta hospitalaria de algunos de sus participantes, todos los cuales recibieron plasma de convaleciente. El tiempo hasta el alta hospitalaria varió de 4 a 35 días después de administrar el tratamiento de plasma de convaleciente.

Seis estudios incluyeron participantes con COVID-19 grave. La mayoría había mejorado al final del seguimiento, pero esta mejora puede haberse debido al tratamiento con plasma de convaleciente, a otro tratamiento o a la progresión natural de la enfermedad.

Dos participantes informaron efectos no deseados relacionados con el plasma de convaleciente. Uno de los participantes tuvo fiebre y otro sufrió un choque anafiláctico (una reacción alérgica grave) al principio de la transfusión.

Certeza de la evidencia

La certeza (confianza) de la evidencia fue muy limitada porque los estudios no fueron aleatorizados y no utilizaron métodos fiables para medir los resultados. Además, incluían número reducido de participantes, que recibían diversos tratamientos además del plasma de convaleciente, y algunos tenían problemas de salud subyacentes.

Conclusión

No está claro que el plasma de las personas que se han recuperado de la COVID-19 sea un tratamiento efectivo para las personas con esta enfermedad. Los estudios completados que se identificaron eran de mala calidad y sus resultados podían estar relacionados con el plasma de convaleciente, la progresión natural de la enfermedad o con otros tratamientos que los participantes recibían. 

Sin embargo, en las búsquedas se identificaron 48 estudios en curso: 47 están evaluando el plasma de convaleciente y uno la inmunoglobulina hiperinmune. De estos estudios, 22 son aleatorizados. Cuando estos estudios finalicen, se actualizará la revisión con los resultados.

Conclusiones de los autores: 

Se identificaron ocho estudios (siete series de casos y un estudio de intervención de un solo brazo planificado prospectivamente) con un total de 32 participantes (rango de 1 a 10). La mayoría de los estudios evaluó los riesgos de la intervención; informaron dos eventos adversos (potencialmente de grado 3 o 4), uno de los cuales fue un evento adverso grave. 

No está claro que el plasma de convaleciente sea efectivo para las personas ingresadas en el hospital con COVID-19, ya que los estudios informaron los resultados de manera inconsistente, lo que hace difícil comparar los resultados y sacar conclusiones. 

Se identificó evidencia de certeza muy baja sobre la eficacia y la seguridad del tratamiento con plasma de convaleciente para las personas con COVID-19. Todos los estudios presentaban un riesgo de sesgo alto y la calidad de informe era baja.

No se han completado ECA o estudios controlados no aleatorizados que evalúen los efectos beneficiosos y perjudiciales del plasma de convaleciente. Hay 47 estudios en curso que evalúan el plasma de convaleciente, de los cuales 22 son ECA y uno es un ensayo que evalúa la inmunoglobulina hiperinmune. 

Esta revisión se actualizará como una revisión sistemática viva a partir de búsquedas mensuales en las bases de datos y registros mencionados. Es probable que estas actualizaciones muestren resultados diferentes a los descritos aquí.


PÁNICO A HABLAR DE LOS SANITARIOS DESPLAZADOS

Torrejón gana: Madrid bendice los test masivos y desafía el criterio del Gobierno

Ayuso quiere iniciar "en las próximas horas" el estudio de covid-19 más grande de Europa y la sanidad madrileña aprueba un protocolo exprés. La Comunidad Valenciana pide explicaciones

Sanitarios desplazados por Ribera Salud caminan entre las carpas de Torrejón de Ardoz. (David Brunat)

28/05/2020 05:00

Entre el hotel Asset y el recinto ferial de Torrejón de Ardoz hay un paseo de un kilómetro. En las últimas horas, el vecino más observador habrá visto un inusual trasiego de jóvenes con una bolsita beis a la espalda caminando por el parque que une ambos puntos. 

De tres en tres, de cinco en cinco. No son vecinos de Torrejón, ni siquiera de la Comunidad de Madrid. Son los cerca de 100 sanitarios desplazados desde distintos puntos de España por la empresa Ribera Salud para realizar el mayor estudio de seroprevalencia de covid-19 de Europa.

Tras el surrealista sainete político sobre este estudio, del que el Ayuntamiento de Torrejón no decía una sola palabra, todo apunta a que finalmente el faraónico proyecto de testar en cinco días a 130.000 personas de forma indiscriminada se hará realidad, aunque posiblemente con matices.



Los sanitarios encargados de este maratón inaudito llegaron a Torrejón el domingo para empezar el miércoles a las 7h, pero tras el aplazamiento del proyecto a última hora y el tremendo enredo político que se ha originado, este centenar de profesionales, entre los que se cuentan enfermeros, auxiliares y celadores, se han convertido en un nuevo foco de polémica, por si todavía no había suficientes. 

La Comunidad Valenciana, entre la sorpresa y el enojo, ha pedido explicaciones a Ribera Salud sobre qué hacen en Madrid empleados de sus departamentos de Salud.

La Comunidad Valenciana ha pedido explicaciones a Ribera Salud sobre qué hacen en Madrid empleados de sus departamentos de Salud

Más de la mitad de los desplazados a Torrejón proceden de Alicante, en concreto, 35 profesionales del hospital del Vinalopó de Elche, y 25 del hospital de Torrevieja. 

Los dos hospitales están gestionados por Ribera Salud, que también tiene la concesión del hospital de Torrejón de Ardoz, de ahí que este ayuntamiento le haya encargado organizar el ambicioso proyecto. Los otros 40 sanitarios han llegado de hospitales ubicados en Galicia y Extremadura.

El recinto ferial de Torrejón de Ardoz, este miércoles, listo para iniciar el estudio. (D. B.)

Ayuso quiere empezar ya

Los sanitarios esperaban estar fuera de sus casas una semana. Sin embargo, ahora se encuentran en un limbo y no saben cuándo podrán regresar. Al menos, sí saben que el polémico macroestudio va adelante. 

Así lo confirmó este miércoles la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: “La idea es que los empiecen a realizar en las próximas horas junto a la Comunidad de Madrid para que los resultados estén con nosotros”.

Dicho y hecho. La Consejería de Sanidad madrileña se ha apresurado en redactar un protocolo para aquellos municipios y empresas que quieran practicar test masivos. Este miércoles, el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) publicó las “directrices para la realización de los estudios de seroprevalencia”. El Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz quería el visto bueno de la Consejería de Sanidad y ya tiene la herramienta legal que pedía.

Ahora le toca detallar en qué consiste ese estudio, cómo se va a realizar y con qué fin. Y deberá responder a una pregunta incómoda: “Ámbito poblacional al que se dirige”. Torrejón quiere hacerlo de forma indiscriminada a 130.000 vecinos, algo inaudito en Europa y que todos los epidemiólogos consideran un disparate y un mal uso de los recursos públicos.

Será la Dirección General de Salud Pública de Madrid quien tenga la última palabra sobre cualquier estudio, pero en todo caso queda claro que el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz y Ribera Salud le han ganado el pulso a la Comunidad de Madrid, que había cancelado planes similares en otros municipios semanas atrás en sintonía con el criterio del Gobierno. En realidad, se espera que el alcalde de Torrejón, Ignacio Vázquez, haga el anuncio oficial en las próximas horas, con el protocolo apenas salido del horno.

La incógnita ahora es si Madrid destinará dinero público y personal sanitario al aluvión de test que van a solicitar los ayuntamientos





Una vez bendecidos los estudios masivos por Díaz Ayuso, la incógnita es si el Gobierno autonómico destinará dinero público y personal sanitario al aluvión de peticiones que llegarán de los distintos ayuntamientos madrileños. 

Son cientos de miles de pruebas que se quieren practicar a discreción. Los alcaldes ya confirmaron días atrás a este periódico que exigirán cofinanciación de la comunidad para testar a todos sus vecinos y pedirán el apoyo de un hospital público, igual que ha tenido Torrejón, para que ninguna ciudad en Madrid sea menos que otra.

Los sanitarios desplazados desde Valencia, Galicia y Extremadura a Torrejón "ya han hecho test a las residencias de ancianos y al personal esencial del ayuntamiento, han estado comprobando que todo está listo para empezar, no han estado parados”, afirman desde la empresa. 

Y subrayan: “El motivo de desplazar personal sanitario de otras comunidades y no emplear al del hospital de Torrejón es por la presión que todavía tienen ahí debido a los casos de covid-19”.

Sanitarios encargados del estudio de covid-19 de Torrejón de Ardoz, en la zona de trabajo. (D. B.)

Un trabajo altruista "en días libres"

La empresa asegura que no obtiene ningún lucro de este macroestudio y que el proyecto se enmarca en sus campañas de responsabilidad social corporativa.

  En un comunicado, afirma: “Se han implicado 100 profesionales del Grupo Ribera Salud de diferentes regiones de España, que se han ofrecido como voluntarios para participar, en sus días libres, sin interferir en la actividad cotidiana que realizan para el grupo, y por tanto, sin verse alterados en ningún momento la plantilla, turnos, horarios o funcionamiento de sus centros habituales de trabajo”. 

El hecho de que sea una campaña altruista y voluntaria hace todavía más difícil de explicar el pavor a abrir la boca de los sanitarios desplazados a Torrejón, la mayoría mujeres jóvenes de entre 20 y 30 años de edad.

A la vez que Ayuso da paz al alcalde de Torrejón de Ardoz, su compañero de partido Ignacio Vázquez, el incendio se extiende en la Comunidad Valenciana. La Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública abrió este martes un expediente informativo a Ribera Salud para saber cuántos trabajadores se han desplazado, sus perfiles profesionales y las fechas en que estarán fuera de sus centros sanitarios.

 "Además, la conselleria ha preguntado cómo se ha sustituido a estos profesionales con el objetivo de conocer los efectos que haya podido tener en la prestación asistencial a la población que atienden estos departamentos”, dice en un comunicado.

Ribera Salud subraya que no se ha mermado el servicio en los hospitales que gestiona y afirma que facilitará la información correspondiente. La polémica evoluciona y sigue abierta en varios frentes.


viernes, 29 de mayo de 2020

Las Mascarillas No Producen Hipoxia Cerebral


Uno de los bulos que está circulando últimamente por la red es que el uso prolongado de la mascarilla produce hipoxia cerebral, pudiendo llegar a producir una isquemia cerebral. 

En la imagen que está circulando, también se puede leer que «respirar una y otra vez aire exhalado se convierte en dióxido de carbono» y hace que nos mareemos y nos intoxiquemos.

 Para solucionar esto nos dicen que lo recomendable es levantar la mascarilla cada 10 minutos.

Estas afirmaciones son incorrectas. Las mascarillas, por lo menos las quirúrgicas y las autofiltrantes (que forman parte de los equipos de protección individual – EPI) NO producen ni hipoxia ni hipercapnia (retención del CO2) porque lo que filtran son PARTÍCULAS, no retienen el aire, el cual puede entrar y salir a través de los materiales de los que están compuestas. Además, manipularlas cada 10 minutos lo único que hace es aumentar el riesgo de contagio.

A pesar de que sea un bulo, quienes hayan llevado mascarilla (del tipo que sea), habrán podido notar que cuesta ligeramente respirar o que sienten un ligero agobio. 

Puede ser debido a diversas causas: no estamos acostumbrados, las llevamos demasiadas horas en el trabajo, no realizamos los descansos adecuados, reutilizamos las mascarillas más allá de las indicaciones del fabricante, pudiendo perder sus propiedades técnicas, las utilizamos una encima de la otra disminuyendo la capacidad de intercambio del aire y, por último, otra causa puede ser que incluso sean falsas y no cumplan con las especificaciones legales y técnicas de lo que nos están vendiendo.

Características de las mascarillas

Vayamos por partes, las mascarillas quirúrgicas no son un EPI, son un Producto Sanitario (PS) que actúa como una barrera, filtrando partículas de dentro hacia afuera, impidiendo que quien la porta pueda contagiar. No sellan por completo la mascarilla a la cara, como tienen que hacer las mascarillas consideradas EPI. 

Esto hace que, además de por la propia mascarilla, e aire entre y salga por los laterales impidiendo que se retenga ningún componente del aire (oxígeno, nitrógeno, CO2, etc.). Respecto a las mascarillas quirúrgicas, es imposible que produzcan hipoxia e hipercapnia que llegue a afectar al individuo portador, porque son las utilizadas en quirófano, y sabemos que se utilizan en intervenciones que duran horas.

Por otro lado, las consideradas EPI sí tienen que hacer un sellado con la cara del portador para evitar que se produzcan fugas. De esta forma, además de proteger al resto de quien las lleva, ha de proteger al portador de los demás. Este sello hace que las que denominamos FFP en España (a partir de ahora mencionadas como autofiltrantes), sean mascarillas que agobian un poco más. 

Aun así, estas mascarillas son sometidas a distintos procesos de certificación o aprobación estipulados en distintas normas técnicas a nivel internacional. Entre estos procedimientos se encuentran las normas básicas de embalaje y los requisitos de filtración, ajuste, impermeabilidad, fuga, inflamabilidad, etc. Además, en estas normas también se determinan cuatro factores que influyen en la respiración:

Respirabilidad: se mide la diferencia de presión necesaria para hacer pasar aire a través de la mascarilla, es decir, la resistencia al flujo de aire. El valor normal en una mascarilla quirúrgica debe ser menor a 60 (Pa/cm2).
Resistencia a la inhalación máxima.
Resistencia a la exhalación máxima.
Contenido de dióxido de carbono en el aire de inhalación (espacio muerto) no debe exceder un promedio del 1,0% (en volumen).

Normativa internacional

En el documento Comparativa de especificaciones técnicas aplicables a mascarillas autofiltrantes publicado el 18 de marzo de 2020 por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo y por el centro Nacional de Medios de Protección, comparan 6 normas diferentes aplicables a las mascarillas autofiltrantes:

Norma NIOSH – 42CFR84 (EEUU).
Norma EN149:2001 (Europa).
Norma GB2626-2006 (China).
Norma AS/NZ 1716:2012 (Taiwan).
Norma KMOEL – 2017-64 (Corea).
Norma JMHLW- notificación 214, 2018 (Japón).

El valor fijado como normal para la concentración de CO2 en la inhalación coincide para todas las normas. Esto significa que todas determinan que en el espacio muerto entre la mascarilla y la boca debe ser menor a 1%. 

Por lo que da igual cual sea la procedencia de la mascarilla que, si cumplen de forma correcta la normativa, nos aseguran que no se retiene CO2 al respirar con una mascarilla puesta, y tampoco re-inhalas el expulsado porque sale al exterior.

El mismo documento nos dice que existe una diferencia notable entre estas normas en los ensayos de resistencia a la respiración (o caída de presión), tanto a la inhalación como a la exhalación. Cuando se realizan los test a flujos altos, la resistencia a la respiración será mayor; y cuando se hacen los test a flujos bajos, la resistencia a la respiración será menor. 

Por ejemplo, el flujo con el que testan la resistencia a la inhalación y a la exhalación de las europeas es de 160 l/min y el de las chinas 85 l/min. Por tanto, sí que podemos notar que unas mascarillas permiten que inhalar o exhalar mejor que otras, dependiendo de su procedencia.

Otros factores influyentes

Además, como dije con anterioridad, ante la pandemia del COVID19 estamos reutilizando las mascarillas debido al desabastecimiento. Es posible que la reutilización de estos equipos por encima de las horas de vida media que tiene estipulado cada fabricante (normalmente 8 o 10 horas aproximadamente) puede hacer que se vayan saturando, y que la respirabilidad se pueda ir dificultando. 

Continuamente se habla de la eficacia de filtración y del ajuste, dos de los elementos que se comprueban para ver la validez y autenticidad, pero no tenemos constancia de que se estén estudiando los coeficientes de inhalación y exhalación con la reutilización de las mascarillas o llevando la FFP junto con una mascarilla quirúrgica (práctica que se ha extendido en todo el entorno sanitario con el objetivo de proteger las FFP para que duren más por este desabastecimiento y reutilización).

También es importante mencionar otro elemento: la temperatura ambiente y la sensación de calor que percibe del sujeto. El agobio o sensación de dificultad al portar la mascarilla no solo es por la propia mascarilla. 

El equipo de protección individual está formado también por batas, guantes, calzas, gorros, gafas estancas, pantallas de protección, monos o los elementos que se indiquen según al riesgo biológico que nos enfrentemos.

Otro factor es el número de horas seguidas que las estamos utilizando. Según el documento llamado «Manual de uso y conservación de equipos de protección individual (EPIs)» del Hospital Universitario La Paz (Madrid), publicado en conjunto con el Instituto de Investigación del mismo hospital en 2015, nos dice que «los equipos de protección de las vías respiratorias están diseñados de tal manera que sólo se pueden utilizar por espacios de tiempo relativamente cortos. Por regla general, no se debe trabajar con ellos durante más de dos horas seguidas». 

Esta afirmación también la podemos encontrar en el estudio de Fremap hecho en 2010 llamado “Eficacia en la utilización de los equipos de protección respiratoria. Evaluación cuantitativa del ajuste facial en mascarillas autofiltrantes«.
Evidencia científica

Y ahora vamos a la evidencia científica. Fisher y Shaffer recogen en una publicación algunas conclusiones de varios estudios:

Estudio de la NIOSH en el que afirman que 2 h de uso continuo de una mascarilla autofiltrante a ritmo de trabajo bajo-moderado no causó un cambio en la temperatura corporal central y no hubo un aumento significativo en el calor o la humedad del espacio muerto de la mascarilla después de la primera hora. 

Sugieren que el uso de una mascarilla autofiltrante durante 1-2 horas debería causar un estrés fisiológico mínimo a los individuos.

Recogen otro pequeño estudio en el que las enfermeras llevaban mascarillas autofiltrantes en turnos de doce horas retirándosela para comer y beber. En este estudio registraron que la incomodidad aumentó con el tiempo y las enfermeras informaron que se sentían más faltas de aliento cuanto más tiempo usaban protección respiratoria

. Los niveles de dióxido de carbono transcutáneos aumentaron con el tiempo, pero no fueron clínicamente relevantes, ya que los niveles de dióxido de carbono no alcanzaron el requisito de una hipercapnia clínicamente definida.

Concluyen que es poco probable que periodos de uso prolongados de hasta 12 horas perjudiquen la salud del profesional sanitario porque los niveles de dióxido de carbono transcutáneo pueden aumentar al llevar una mascarilla, pero afirman que no llega a valores clínicamente relevantes. 

También afirman que llevar continuamente la mascarilla en vez de quitársela y ponérsela con cada contacto con el paciente genera mayor incomodidad, pero sin riesgo adicional para la salud de un usuario de respirador autorizado.

Conclusiones

Conclusión, recalco lo del primer párrafo: las mascarillas fijan y detienen partículas, no el aire. Están testadas en múltiples ámbitos por normas muy parecidas a nivel mundial. Entre los ítems testados son la respirabilidad y la retención de CO2. 

No tenemos que tener miedo a utilizarlas porque son productos muy testados. La sensación de ahogo puede ser, además de por el propio uso de la mascarilla, por otros factores. Por ejemplo: el calor que producen otros elementos del EPI o a un uso durante muchas horas seguidas y a la autenticidad o no (que hayan pasado los test) de las mismas.

Posted on18/05/2020.by Elena Plaza


Alerta de Propaganda: La OMS Detiene temporalmente los Ensayos con Hidroxicloroquina al detectar mayor mortalidad


El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha anunciado este lunes que el organismo detendrá temporalmente los ensayos clínicos con hidroxicloroquina en pacientes de Covid-19, al haberse detectado un mayor índice de mortalidad en estos enfermos.

La decisión, una medida de cautela que podría ser revisada, se ha tomado tras la publicación el pasado viernes en la revista médica The Lancet de un estudio en el que se señalaban mayores tasas de mortalidad en pacientes en los que se habían ensayado tratamientos con hidroxicloroquina, usada habitualmente contra la malaria.

La medida cautelar, que podría afectar a países como Brasil (quien la semana pasada había aprobado el uso generalizado de la hidroxicloroquina en pacientes de Covid-19) en principio no se aplica a la cloroquina, de la que la anterior es un derivado y que también está incluida en los ensayos clínicos de la OMS.

El anuncio del máximo responsable de la OMS se produce días después de que el presidente de Estados Unidos revelara que toma hidroxicloroquina para prevenir el contagio del coronavirus. No era la primera vez que Donald Trump elogiaba los supuestos beneficios de ese fármaco. 

Sus palabras contrastaban con el pronunciamiento de la Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) que en una alerta aseguraba que no podía demostrar que la cloroquina y la hidroxicloroquina sean "seguras o eficaces".

Comentario: Son muchos los estudios y profesionales médicos que hablan de la hidroxicloroquina como una terapia muy eficaz contra el Covid-19, la OMS vuelve otra vez a demostrar que no le interesa la salud de las personas, seguramente este organismo corrupto prefiere vacunar a todo el mundo con las vacunas que está creando su mayor financiador, Bill Gates.

Sólo una pincelada de los profesionales que defienden el tratamiento con hidroxicloroquina:


mar, 26 mayo 2020 16:56 UTC

jueves, 28 de mayo de 2020

Jengibre: más que Superalimento, Remedio santo para Casi Todo


El jengibre es una planta que destaca por su amplia gama de propiedades nutricionales para la salud. Desde funciones antioxidantes hasta antiinflamatorias, puede ayudarte a adelgazar como también curarte de una gripe. Conoce para todo lo que sirve y aplícalo a tu dieta.

© CC BY 2.0 / Timothy Valentine / Ginger root

A menudo vinculada a los superalimentos, el jengibre es una raíz de origen indio de la familia de zingiberáceas conocida por tener múltiples propiedades para aliviar las más variadas afecciones y problemas de salud.

Si bien el término superalimento pertenece a la mercadotecnia y no está oficialmente asentado en bases científicas, sí está comprobado el efecto que el consumo de jengibre tiene sobre la salud humana.

¿Para qué sirve el jengibre?

Enfermedades cardiovasculares y diabetesDos graves enfermedades pueden ser controladas con ayuda del jengibre. Las enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y la insuficiencia cardíaca tienen origen, en buena parte, en el colesterol alto.

El colesterol es un lípido — molécula orgánica de grasa que se encuentran en las células sanguíneas — , que si bien cumple funciones esenciales en la regulación celular, en exceso puede derivar en este tipo de enfermedades. El jengibre se recomienda para personas con el colesterol alto ya que regula la cantidad de lípidos en la sangre.

Su uso también es útil para la diabetes. En buena parte causada por la desregulación de la enzima aldose reductase, muchos estudios han analizado el jengibre y su uso en tratamientos para diabéticos.

"Como se ha encontrado que el jengibre tiene al menos 5 componentes que reducen dicha enzima, es considerado uno de los alimentos cuyo rol es importante para la prevención de la diabetes", sostienen desde PBRC.

Funciones gastrointestinalesLas raíces de la planta son recomendadas para tratar todo tipo de problemas gastrointestinales como la constipación, diarrea, cólicos, náuseas y vómitos, ya que tienen múltiples propiedades antiinflamatorias, según explican desde el Centro de Investigación Biomédico de Pennington en Estados Unidos (PBRC, por sus siglas en inglés).

Especia antioxidanteEl consumo del jengibre, al igual que el de la cúrcuma — otra planta de la misma familia — , también juega un papel clave en la prevención de enfermedades, especialmente en la artritis por tener antioxidantes, sustancias que previenen y retrasan el envejecimiento de las células.

La artritis se produce cuando el roce de los huesos hace que se deterioren las articulaciones. El consumo de jengibre puede contribuir a su tratamiento, ya que la planta contiene compuestos antiinflamatorios y antioxidantes que fortalecen los cartílagos de las articulaciones.

© Pixbay

GripeQuizá más elemental pero no menos importante, el consumo de té de jengibre ayuda a evitar resfriados y gripes. 

Rico en vitamina C y por sus propiedades antiinflamatorias y antitusivas -que disminuyen la tos-, evita y ayuda a combatir los estados gripales y la congestión nasal.

Adelgazante naturalEl jengibre es frecuentemente utilizado por personas que buscan adelgazar. Y hay fundamento científico. La planta ha demostrado ser útil para quemar grasas, y se la recomienda como auxilio para tratar la obesidad.

Asimismo, un estudio publicado en la Academia de Ciencias de Nueva York sostiene que hay vínculos entre el consumo de jengibre y la pérdida de apetito, la quema de calorías, además de la reducción del colesterol y el azúcar en la sangre.

Valores nutricionales en 100 gramos de jengibre
80 calorías
17.8 gramos de carbohidratos
1.7 miligramos de azúcar
2 gramos de fibra
78.89 gramos de agua
1.82 gramos de proteína
5 miligramos de vitamina C
11 microgramos de vitamina B9
16 miligramos de calcio
415 miligramos de potasio
43 miligramos de magnesio
34 miligramos de fósforo
13 miligramos de sodio

mar, 26 mayo 2020 01:44 UTC

Vacunas del Covid: Las Excepciones en las que la Vacunación es Obligatoria

Coronavirus - Qué se sabe de la vacuna contra el coronavirus - RTVE.esLa búsqueda de una vacuna para prevenir la Covid-19 tiene ocupados a innumerables laboratorios privados y públicos y recibe ayudas a la investigación, tanto económicas como de exenciones legales, de muchos países del mundo. 

En el Bufete Almodóvar & Jara recibimos variadas consultas sobre ello, por eso publicamos esto desde el punto de vista jurídico. 

Lo hacemos, como siempre, desde la óptica del usuario y del derecho a la información; no somos ni antivacunas ni provacunas (seguramente ni todas las vacunas son 100% necesarias, seguras y efectivas, ni hay motivos para estar 100% en contra).

Antes de abrir el debate deberíamos tener en cuenta algunas cuestiones jurídicas generales sobre vacunación.

 La inmunización personal en España no es obligatoria, es decir, es voluntaria. 

Rige la libertad de elección de tratamiento, basado en el respeto a la autonomía de la voluntad del paciente, como principio ético jurídico que sitúa a la persona en el centro del sistema sanitario.

Ahora bien, hay excepciones a la libertad de tratamiento que están establecidas en la legislación española.

En cuanto a las vacunas, destacan los límites impuestos por Ley Orgánica 3/1986, de 14 de abril, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública.

Es una Ley corta y contundente. Traemos aquí el artículo tercero que dice así:

Artículo tercero. Con el fin de controlar las enfermedades transmisibles, la autoridad sanitaria, además de realizar las acciones preventivas generales, podrá adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato, así como las que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible«.

Por un lado, tenemos la salud pública y, por otro, libertad de elección de tratamiento basado en nuestro derecho a la información, en el caso de que quiera informarme. Estas reglas rigen tanto para profesionales sanitarios, como para pacientes e incluso personas sanas como es el caso de quienes usamos vacunas.

La clave está en determinar cuándo hay riesgo para la salud pública a causa de razones sanitarias establecidas por la Ley. Una razón sanitaria puede ser una situación concreta de una persona o grupo de personas o por las condiciones sanitarias en que se desarrolle una actividad. Las vacunas son medicamentos biológicos/biotecnológicos, sometidos a un proceso de fabricación, transporte, control de calidad, etc. En general, estos fármacos han mostrado un perfil beneficio/riesgo favorable en el control de determinadas enfermedades.

Y también, al ser medicamentos, son susceptibles de provocar acontecimientos adversos que, auqnue en un porcentaje pequeño de personas, pueden llegar a ser graves. Algunas vacunas, por ejemplo, han sido productos «marketinianos» (por ejemplo, vacuna Varivax, la de la varicela, en la infancia; vacuna de la gripe y su falta de eficacia demostrada).

Además, los ensayos clínicos están controladísimos por las empresas investigadoras y productoras.

Esto significa que no tenemos acceso a los datos reales de seguridad. Igualmente, la farmacovigilancia en vacunas es muy deficiente, aspecto que hay que mejorar, por la falta de estudios reales de seguridad en pacientes.

Si no se reconocen los acontecimientos adversos, difícilmente se sabrá a qué personas les puede beneficiar y a quienes perjudicar. Al menos, reducir riesgo.

Basándonos en nuestra experiencia en el día a día con aspectos legales de eficacia y seguridad de las vacunas, vamos a posicionarnos sobre este asunto y abrir debate contestando a estas dos preguntas, tanto de profesionales como de usuarios:

-Soy profesional sanitario. En caso de “Vacuna Covid”, ¿pueden obligarme a vacunarme?

La respuesta es SÍ y NO. En caso de una pandemia, entendemos que SÍ. La pandemia ha de ser declarada por la Organización Mundial de la Salud. El instrumento legal es el Reglamento Sanitario Internacional y la legislación nacional. Si no hay pandemia o se declara su finalización, hay argumentos para que si alguien decide no vacunarse pueda hacerlo sin problemas.

Sí y No son relativos en este asunto. ¿Por qué? Pues NO SABEMOS si la vacuna o vacunas, al estar ahora en experimentación, van a ser eficaces y seguras. En nuestra opinión, sería importante que sobre las vacunas (y el resto de fármacos) hubiera acceso abierto a los datos e información de investigación, esto hoy no existe. Al ser un medicamento que se utiliza para mejorar la salud pública, sería preciso que esta información tan importante no fuera objeto de propiedad privada, es decir, industrial.

Se entiende que cuesta mucho investigar, producir y comercializar una vacuna, pero eso no debe ser obstáculo para que el acceso a los datos sea transparente y los investigadores pudieran acceder a las conclusiones de los ensayos clínicos constantemente (acceso abierto). Sin esos datos siguen siendo secretos no hay modo de saber si de verdad un fármaco funciona y los estamos usando «a ciegas».

Otro aspecto que vemos es que en España se vacuna con dosis de repetición aún cuando alguien ha mostrado acontecimientos adversos. Existen numerosas deficiencias en el control responsable de la vacunación.

El sistema está preparado para la vacunación de la población y conseguir mejorar la salud pública. Eso está muy bien, pero también es preciso tener precaución, hacer más estudios de seguridad en poblaciones vulnerables (si se hicieran tests adecuados podría detectarse si una persona puede aceptar más o menos vacunas).

No olvidemos que las vacunas contienen compuestos con potencial dañino para la salud. Además, hay compuestos no declarados que se cuelan en el proceso de fabricación u otros, como las sales de aluminio, que, aún declarados, están en entredicho por parte de algunos investigadores de prestigio.

Por este motivo, la información en vacunas debe ser transparente, adecuada, real, actualizada y responsable. Si no es así, mucha gente dejará de fiarse de las instituciones y de las grandes multinacionales que las investigan, fabrican y comercializan.

-En la «desescalada» me piden el calendario vacunal actualizado de mi hijo para ser escolarizado en un centro público, ¿es correcto?

SÍ y NO. En nuestra opinión, si no hay pandemia o problema de salud pública declarado adecuadamente, es decir, un problema de salud que pueda poner en riesgo, de manera fehaciente, la vida de una persona u otras de la comunidad, NO se puede obligar. Esta obligación, además, va en contra del derecho fundamental a la libertad y a la educación. Las familias, en este caso, deberían exigir su derecho a la información terapéutica, para así poder prestar un consentimiento informado libre en pro de la salud de su hijo.

Hay que preguntarse ¿tiene mi hijo alergia a alguno de los componentes de la vacuna? ¿Tiene el infante algún problema de salud que pueda contraindicar la vacunación? Esto y otras muchas cosas más, pueden ser exenciones.

Conclusión:

Nuestro posicionamiento como Bufete dedicado a investigar los daños a la salud que pueden provocar los medicamentos, entre ellos, las vacunas, es que en España rige la libertad de elección de tratamiento y no se puede obligar. Ahora bien, si hay razones de salud pública bien contrastadas, fehacientes, basadas en una literatura científica independiente, entonces, sí creemos que puede obligarse la vacunación.

Dicho lo anterior, nos posicionamos en pro del derecho a la información en salud del ciudadano. Para eso, el sistema de vacunación es de mínimos.

No informa adecuadamente. Los médicos, en su mayoría, con todos los respetos, saben poco del mecanismo farmacológico de estos preparados. Es decir, son fármacos biológicos y ya biotecnológicos, cada vez más, basados en criterios de medicina personalizada, es decir, van a ser más efectivos en unos que en otros.

Esta es la «nueva medicina», la personalizada basada en la información y en la mejora de la efectividad. Si minimizamos riesgos en vacunas, la salud pública mejora y habrá menos daños. El actual sistema niega cualquier daño, incluso si se advierte en prospecto. El ciudadano, por su parte, tiene también su responsabilidad, sobre todo, a la hora de solicitar y leer información, en el caso que quiera informarse.

El actual sistema de vacunación debe mejorar y contar con el ciudadano. El eterno debate siempre será Seguridad versus Libertad. Se abre el debate.

Para cualquier consulta profesional (evitadlo las personas cargadas de prejuicios o directamente conspiranoicas) podéis rellenar el cuestionario de cita formal de la página del Bufete www.almodovarjara.com o escribir a bufeteram (arroba) bufeteram.com y recibiréis pronta contestación con información sobre precio y cita con un abogado experto en vacunas.


miércoles, 27 de mayo de 2020

El Ozono No Sirve como Desinfectante para el Virus de la Covid-19


Este gas no está en la lista de productos autorizados por el Ministerio de Sanidad, pero tampoco está prohibido su uso

Las máquina de ozono solo son útiles para desinfectar agua y eliminar los malos olores, según los expertos (EP)

ALBERT MOLINS, BARCELONA 27/05/2020 06:00 | 
Actualizado a 27/05/2020 08:09

A pesar de que no aparece en la lista del Ministerio de Sanidad de productos autorizados para desinfectar superficies o desinfección aérea para la Covid-19, el ozono ha aparecido estos días como la panacea para evitar la propagación del SARS-CoV-2 en oficinas, vehículos, y todo tipo de alojamientos.

De hecho, el Ministerio de Industria publicó –este mismo mes de mayo– un documento en el que da recomendaciones para la desinfección de alojamientos rurales, y entre las que se encuentra desinfectar las toallas con este gas.

 Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica publicaba el 13 de mayo una nota informativa en la decía que “está permitido comercializar ozono como desinfectante siempre que se ajuste a la normativa en vigor, minimizando en lo posible su liberación al medio ambiente”, ya que es un contaminante conocido.

Efectividad

No hay ningún estudio que avale que es efectivo contra el SARS-CoV-2, sólo para higienizar agua y eliminar olores

En opinión de Quim Sendra, presidente de la Associació d’Empreses de Desinfecció i Control de Plagues de Catalunya, “el problema es que no está registrado como desinfectante, pero tampoco está prohibido”.

Pero según Xavier Abad, jefe de la Unidad de Biocontención en IRTA-CReSA y profesor asociado de la UAB, “ahora mismo, los que digan que el ozono funciona contra la Covid-19 están mintiendo; tendrían que aportar pruebas con este u otro coronavirus para demostrar que desinfecta en superficies y en la atmósfera; el ozono sí ha demostrado capacidad desinfectante en líquidos”, informa Mayte Rius.

Toxicidad

Para usarlo como desinfectante hay que usar una dosis de 20 ppm, y a pertir de 0,5 ppm ya es tóxico para las personas

Este gas “es un oxidante que destruye la materia orgánica, pero no hay ningún estudio que demuestre que es efectivo contra el virus de la Covid-19”, afirman dos investigadores del IQS-Universitat Ramon Llull.

“Su eficacia solo está comprobada en la desinfección de agua de piscinas, residuales y para la eliminación de olores”, dice Sendra.

Además, “el virus no es tan prevalente, no hay tanto virus, no está por todos lados, ni en la atmósfera, ni en los suelos, ni esperándonos en la calle...; tampoco hay concentración de virus en superficies de colectividades, si no la seroprevalencia no sería del 5%, habría mucha más gente que habría entrado en contacto con el virus”, asegura Abad. “Y como más porosa sea la superficie a la que se aplica, menos efectivo es”, añaden desde el IQS-URL.

Para ser efectivo, el ozono tiene que ser usado en una concentración de 20 ppm (partes por millón) y con una humedad relativa del 80%, pero para los seres humanos ya es tóxico a 0,5 ppm. “Puede provocar inflamación pulmonar y puede contribuir a que se produzcan mutaciones del virus”, explican desde el IQS-URL.

En las capas altas de la atmósfera, el ozono es un gas beneficioso, pero en la superficie es un contaminante (.)

Y es caro de producir, ya que “el ozono se produce in situ, en el mismo lugar donde se aplica. 

Una máquina recoge oxígeno del ambiente y con una descarga eléctrica divide la molécula de O2 y la convierte en otra de O3.

 El problema es que para producir 20 ppm –20 g por m3– para desinfectar una habitación de 45 m3 se necesitan 900 g de ozono, y una máquina industrial tarda 18 horas a pleno rendimiento para conseguir esa concentración, lo que supone un consumo eléctrico considerable. Es muy poco eficiente”, explica Sendra.

Lo mismo se puede decir “de los ozonizadores domésticos, que pueden servir para eliminar malos olores y poco más. Y además para ser efectivos tienen que estar funcionando constantemente El error a la hora de desinfectar es no usar alguno de los que aparecen en la lista del Ministerio de Sanidad”, apuntan desde el IQS

. “El problema es que se basan en el cloro, en la lejía, que genera compuestos clorados y, por un ecologismo mal entendido, el ozono se presenta como una alternativa”, añaden.
Peligroso para el medio ambiente

Es un poderoso contaminante y su liberación incontrolada puede suponer un riesgo

Y es que uno de los riesgos de la generalización del uso de este gas, puesto que es un contaminante, es que su liberación incontrolada acaba siendo perjudicial para el medio ambiente.

Para Sendra, el otro gran riesgo es que “una limpieza con ozono da una falsa sensación de seguridad, ya que puedes creer que has desinfectado y bajar la guardia”.

martes, 26 de mayo de 2020

Las tres Enfermedades Víricas más Comunes en humanos

Este artículo fue redactado y avalado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador
El ser humano convive con enfermedades víricas desde tiempos inmemoriales. El resfrío es la más prevalente de todas, y te contamos además las otras dos que completan el podio de frecuencia.


Las enfermedades víricas acompañan a la humanidad desde hace siglos. Las partículas virales se encuentran en convivencia con el ser humano y lo contagian, a veces estacionalmente, y a veces en brotes o epidemias.

Hay virus que son más comunes que otros y que tienen mayor distribución. Todos hemos oído hablar de la gripe, por ejemplo, así vivamos en América, Europa o Asia.

Debido a su importancia, en este espacio te presentamos las tres enfermedades víricas con mayor incidencia a nivel mundial.
Conociendo al enemigo

Como ya es habitual en este tipo de temas, nunca viene mal recordar un poco qué es un virus y cómo funciona. No nos detendremos mucho sobre ello:

Los virus son agentes microscópicos acelulares que solo pueden reproducirse dentro de las células de un organismo.
Están compuestos por ADN o ARN, y proteínas que les confieren una estructura tridimensional, una forma física.
Estos organismos microscópicos secuestran las células infectadas del hospedador: replican en ellas su propia información genética y se liberan para infectar otras células y organismos.

Así pues, no se puede concebir la existencia de un virus sin su hospedador. Es más, existe un interesante debate sobre si tan siquiera considerarlos seres vivos. Más allá de cuestiones que rozan el ámbito filosófico, es hora de centrar la atención en las tres enfermedades víricas más comunes en seres humanos.

Las enfermedades víricas más comunesEl resfrío es, por lejos, la enfermedad virósica más frecuente en todo el planeta

1. El resfriado común

El resfriado común es un tipo de infección respiratoria que se lleva la corona en cuanto a prevalencia se refiere. Según estudios recopilados por la PMC, afecta a adultos de dos a seis veces al año y a niños de seis a diez. 

Vamos más allá, pues esta patología es la causante del 30 % del absentismo escolar y el 40 % del laboral.

Existen más de 200 tipos de virus serológicamente diferentes causantes del resfriado común. Aún así, el más común es el género de los rinovirus, que provocan más del 50 % de los cuadros clínicos típicos.

Los rinovirus están formados por una cápside con cuatro tipos de proteínas y una molécula de ARN de cadena simple, lo que les otorga una forma circular similar a la de una pelota de golf.

La sintomatología característica del resfriado común es, por desgracia, conocida por todos: tos, congestión nasal, faringitis y estornudos. Un dato curioso es que, debido a la inmensa cantidad de virus que generan esta patología, una vacuna es totalmente inviable.

2. La gripe

La gripe es una enfermedad infecciosa causada por el influenzavirus A o el influenzavirus B, géneros de la familia Orthomyxoviridae. Estos virus son más complejos que los causantes del resfriado, pues presentan siete u ocho fragmentos de ARN inverso en vez de una cadena típica. Su forma es, también, diminuta y esférica.

El influenzavirus B presenta un carácter menos agresivo y una menor tasa de mutación que el influenzavirus A. El único animal capaz de infectarse de este virus, aparte del humano, es la foca.

La incidencia global (es decir, el número de personas que la están sufriendo en cualquier momento dado) se calcula en un 20 %, pero en ciertos grupos poblacionales puede llegar al 50 %. Estos datos causan vértigo, pues en los momentos de mayor prevalencia (en invierno) hasta la mitad de un grupo concreto puede tener la gripe.

La sintomatología es de nuevo por todos conocida: muy similar a la del resfriado, pero con una mayor indisposición y fiebre asociadas.

3. Gastroenteritis vírica

Hay diversas causas de gastroenteritis, y los virus son una de ellas

Aunque quizá de manera un poco anticlimática, finalizamos este espacio con la gastroenteritis vírica. Esta patología es la causante del 70 % de las diarreas en los grupos de edad pediátrica a nivel global.

El Norovirus es el género de virus de ARN causante en mayor medida, provocando el 90 % de los brotes en Estados Unidos. Entre los síntomas típicos se contemplan nauseas, vómitos, dolores abdominales y diarrea líquida.

Aunque sufrir una infección por este patógeno pueda resultar sumamente incómodo, el pronóstico es muy positivo. Se calcula que en dos o tres días la mayoría de la gente se recupera sin mayores complicaciones.

Un mundo de microorganismos

Como hemos podido observar en este espacio, existe un mundo inmenso de enfermedades víricas. Hay muchos tipos de patógenos que generan patologías comunes conocidas por todos, pero por suerte, el pronóstico de los pacientes que la contraen siempre suele ser positivo.


20 mayo, 2020

Big Food: lobby, manipulación de la ciencia, conflictos de interés, para que sigas empachándote de carne

La organización Justicia Alimentaria está difundiendo una investigación titulada El poder en la sombra. Apuntes sobre el lobby cárnico.

 En ella desenmascaran a dicho grupo privado de presión y documentan cómo influye en los poderes públicos para manejarlos en función de sus intereses.

La investigación destapa su poder dentro de sociedades científicas, médicas y medios de comunicación, entre otros, para cambiar su modo de actuar y sus discursos. 

Crear así una narrativa que antepone de esta manera los intereses de la industria a los de la salud pública. Estas prácticas de la industria buscan evitar, o al menos retrasar, los cambios en la opinión pública que permitirían acciones legislativas y regulatorias para reducir el consumo de carne en la sociedad.

Viven entre nosotros casi 30 millones de cerdos; tocamos a un cerdo por cada persona mayor de 20 años. ¿Sabías que sólo en España cada año matamos un número de cerdos equivalente a la población del país? Unos 47 millones de marranos. Los datos no dejan lugar a dudas según estos investigadores:

comemos no mucha, sino muchísima carne. Y, especialmente, comemos una barbaridad de la carne más insana, la roja y la procesada. En concreto, comemos seis veces más carne de la necesaria y eso es mucho, pero, además, comemos diez veces más carne roja de la recomendada y ocho veces más de la procesada».

Con respecto a la población infantil del Estado, come entre 3,5 y 4 veces más carne que el máximo recomendado; 3,5 veces más carne roja y entre el doble y el triple de procesada.

La evidencia científica de que el consumo excesivo de carne (especialmente la roja) y derivados afecta negativamente a la salud es tan abrumadora que podríamos rellenar páginas enteras de referencias bibliográficas que lo demuestran (como nota de página anotan algunas de las más significativas).

Hace ya cinco años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que comer carne (procesada y, en menor medida, roja) causa cáncer. Todas las agencias de salud independientes lo reafirman. 

Está demostrado.

Es como demostrar que comer mucho azúcar es malo o que desayunar y merendar cada día un Tigretón no ayuda en nada a tu esperanza de vida. Pero por razones que se explican y documentan en ese informe el mensaje de que comemos mucha carne y que eso nos enferma no está instalado aún en el imaginario colectivo.

Se conoce como Big food al cártel que conforman las principales empresas alimentarias. En el España, ese big food tiene un integrante especialmente importante: la industria cárnica y actúa, como tantos otros lobbies, con el manual que «inventó» con tanto éxito el el cártel tabacalero, aunque adaptado a los tiempos. La idea es conseguir básicamente tres cosas:

1 Obtener el aval científico y de las Administraciones públicas, de sus discursos, sus propuestas y sus productos.

2 Bloquear las propuestas que inciden en las causas reales de la alimentación insana y sustituirlas por otras propias que actúan como pantalla de protección. Estas falsas soluciones funcionan como los elementos de cartón piedra de un decorado, a distancia parecen reales, pero cuando las miras de cerca y las tocas, te das cuenta de que no son lo que parecen.

3 Unir su imagen a la salud, emitir el mensaje de que son un actor que hace muchos esfuerzos para conseguir una alimentación sana, que, en definitiva, forman parte activa de la lucha contra la mala alimentación.

Algunas de las ideas principales del manual que desarrollan los de Big food:

• La industria cárnica es un actor comprometido con la salud de la población (unir su imagen a la instituciones de salud, actos deportivos, generar acuerdos voluntarios, sumarse a campañas sin efecto real, etc.).

• La carne es un alimento saludable y necesario para llevar una vida saludable (financiar y difundir estudios científicos que pongan en duda la relación causa-efecto del consumo excesivo de carne con las enfermedades).

• No hay alimentos buenos ni malos, todo depende la dieta en su conjunto (siempre positivos, nada de avisos sobre los riesgos para la salud del consumo excesivo de ciertos alimentos o ingredientes).

• El problema de la alimentación insana es un problema de malos hábitos, sedentarismo y la falta de ejercicio (siempre lo suficientemente abstractos con frases del tipo: dieta variada, dieta sana, dieta equilibrada, vida sedentaria, etc.).

• La alimentación insana es un problema individual, de mala elección en la compra o en la comida (en ningún caso señalar los aspectos socioeconómicos y estructurales que influyen en la dieta de las personas ni la falta de información objetiva a la que se enfrenta el consumidor o consumidora a la hora de comprar o ingerir alimentos).

• Las familias son las principales responsables de la obesidad infantil (en ningún caso se otorga responsabilidad alguna a la publicidad o el marketing en los problemas de salud o el consumo de alimentos malsanos).

• No hay evidencia científica entre el consumo excesivo de carne y la enfermedad (atacar la ciencia independiente que lo demuestre y ofrecer la ciencia amiga de la industria que lo pone en duda).

Los datos sobre consumo de carne como escribimos, son arrolladores y estas estrategias están destinadas a mantener, si no elevar, ese nivel de ingesta. Es necesario pues que el Gobierno promueva una regulación estricta y transparente del conflicto de interés entre la industria alimentaria y las entidades científicas vinculadas a la salud y/o nutrición.

Por supuesto, esto es sólo un resumen del gran trabajo de Justicia Alimentaria, hacedle justicia, nunca mejor escrito, leyéndolo completo.


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