domingo, 5 de abril de 2020

Covid-19: Los Fármacos de uso común Aumentan el Riesgo y las Complicaciones de la Neumonía

Joan-Ramon Laporte, profesor de Farmacología clínica en la Universidad Autónoma de Barcelona y colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y David Healy, profesor de Medicina de familia advierten con sensatez en un escrito que han elaborado de que en la situación actual de pandemia por SARS-CoV-2, es imprescindible evitar las neumonías y los factores de riesgo relacionados con las mismas tanto como sea posible. Sin embargo, añaden, el consumo de varios de los medicamentos de uso más común aumentan el riesgo y las complicaciones de la neumonía.

Es un texto que han enviado a todo el mundo «responsable» de las medidas de control de la pandemia, ¡sin ninguna respuesta! Lo que cuentan es de lo más razonable, muchos medicamentos pueden aumentar el riesgo de neumonía o neumonitis al deprimir la inmunidad y otros mecanismos de protección.

¿A qué tratamientos médicos nos estamos refiriendo?

Pues agentes inmunosupresores, fármacos de los denominados antipsicóticos, (risperidona, quetiapina, olanzapina, ziprasidona, paliperidona, clozapina).

También algunos opioides analgésicos, inhibidores de la bomba de protones que se usan como «protectores de estómago»), varios de estos productos causan sedación y/o deprimen la ventilación pulmonar y favorecer la aparición de atelectasia.

Esta condición está causada por una obstrucción de las vías aéreas (bronquios o bronquiolos). La atelectasia es diferente de otro tipo de colapso pulmonar llamado neumotórax que se produce cuando el aire se escapa de los pulmones.

¿Qué grupos de medicamentos pueden causarla? Los analgésicos opioides, fármacos anticolinérgicos, agentes psicotrópicos o mediante una combinación de estos mecanismos. 

El impacto en la salud pública de la asociación entre la exposición a ciertos tratamientos y la infección o la neumonía depende de la prevalencia del uso del fármaco en cuestión, la magnitud del riesgo relativo y la incidencia de la afección (es decir, la infección o la propia neumonía).

Leed bien el artículo, en el que encontraréis información sobre antipsicóticos, anticolinérgicos, analgésicos derivados del opio, sedantes, antidepresivos, fármacos como gabapentina y pregabalina (como Lyrica), los omeprazol y compañía, algunos inmunodepresores y tratamientos de quimioterapia para el cáncer, inhibidores y bloqueadores de la angiotensina. 

También se trata el uso concomitantes de esos fármacos.

Y cómo sobre lo que hemos publicado del ibuprofeno, que agrava las infecciones, algo que se sabe desde hace tiempo.

No se cita algo que está estudiándose, que la vacuna contra la gripe puede incrementar la infección por coronavirus.

En fin, que tengáis mucho cuidado con los fármacos que toméis estas semanas durante las cuales es posible que sufráis Covid-19 y según qué tratamientos podéis empeorar por su consumo. Que el remedio no sea peor que la enfermedad ¿verdad?



sábado, 4 de abril de 2020

Estudio en militares estadounidenses: La Vacuna contra la Gripe Incrementa la Infección por Coronavirus

Es lo más buscado en la pandemia de coronavirus Covid-19, una vacuna eficaz y segura. Existen hoy más de 40 laboratorios trabajando en ello en todo el mundo. 

Se emplea la mejor tecnología posible. 

Cunde la prisa, los procesos se aceleran con el permiso de los gobiernos y las instituciones sanitarias. La tecnociencia pide ayuda incluso al Altísimo, no obstante uno de los centros de investigación en la posible vacuna se llama DIOSynVax. No es broma. 

¿Dios vacuna?

Pues eso que estamos como deseando que dios exista y baje a ayudarnos. Religión y ciencia unidas, ¿caminando juntas de la mano en busca de una vacuna que «salve» a la Humanidad? 

Estoy convencido que tanto trabajo y esfuerzo y tanta inversión producirán sus frutos, ojalá.

Las prisas, no son buenas, no son buenas consejeras en esta carrera pues un medicamento bien desarrollado lleva su tiempo, bastante tiempo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que en conseguir una vacuna segura y efectiva se tarda entre un año y un año y medio.

Hace unos días publicaba yo que la vacuna de la gripe no debería tomarse como ejemplo o referencia en la investigación de un nuevo producto para la inmunización contra el actual coronavirus.

Ni resulta efectiva, apenas lo es cada año ni segura pues recordad los daños que produjo durante la NO pandemia de gripe A de 2009-10, narcolepsia en multitud de personas, casi nada. Esto, como escribo, han de ser ejemplos a superar. Insisto, ojalá los investigadores pueden ofrecer una vacuna para el Covid-19 con absolutas garantías pronto.

Entre tanto y en esa línea de no mirar a la vacuna de la gripe como ejemplo, hemos sabido que la vacuna contra la gripe incrementa la infección por coronavirus. Esta inmunización interfiere con la respuesta a otros virus. Lo sabemos por un estudio realizado en personal militar de Estados Unidos (EE.UU.). Los militares evaluados que recibieron la vacuna contra la gripe presentaron un riesgo 36 por ciento mayor de sufrir por el coronavirus que quienes no se vacunaron.

Hay que ser muy prudentes con esto pero cabe preguntarse, como lo hace Antonio Sitges Serra, Catedrático de Cirugía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y ex jefe de Cirugía de l’Hospital del Mar que ha publicado hace poco el libro Si puede no acuda al médico:


¿Puede influir la tasa de vacunación de la gripe común que en algún estudio parece favorecer el contagio? He hecho cuatro números con datos de prevalencia del Covid-19 por autonomías del ministerio vs tasa de cobertura de vacuna antigripal (2018-19) en >65 años y obtengo una R2 de 0,42, que no está mal. A ver qué pasa cuando sepamos la cobertura 2019-20. Evidentemente, hemos de ser cautos en cuanto a las prevalencias porque sin duda se relacionan con los test realizados, no obstante los número ahí están».

Insisto, hay que ser extraordinariamente cautelosos porque la ciencia es, por naturaleza, resbaladiza y efímera pero los datos están ahí para quien quiera leerlos sin prejuicios y valentía. Por explicarlo un poco mejor, R2 (R al cuadrado) es el índice o grado de correlación que existe entre dos variables observadas.

En este caso, he seleccionado la tasa de cobertura de la vacuna por autonomías (% de vacunados >65 años en la campaña 2018-19) versus la prevalencia del Covid-19 según diagnósticos realizados también por comunidad autónoma. 

El índice de correlación obtenido es de 0,42. Si fuera 1 significaría que hay una total correlación entre ambas variables que puede ser causa-efecto aunque no se descarta que sea una asociación casual. Cero significaría que no existe ninguna correlación.

Luego entonces 0,41 significaría que una variable, en este caso la vacuna antigripal, explicaría el 41% de los factores potencialmente causales del contagio por corona. En este tipo de correlaciones hay que ser muy cautos porque correlación no significa necesariamente causa-efecto.

 Naturalmente hay análisis estadísticos más sofisticados en los que puede afinarse mucho más esta hipótesis por lo demás particularmente interesante».

Pues eso, que hay indicios de que eso puede ser así y hay que seguir estudiando la hipótesis. Como siempre aconsejo, leed bien los dos enlaces que facilito con toda la información. Las conclusiones del estudio en militares son bastante claras



jueves, 2 de abril de 2020

Lección Magistral sobre el Coronavirus

     

El caso de un paciente hace suponer que el SARS-CoV-2 habrá Mutado a «Infección Crónica»




MOSCÚ (Sputnik) — Investigadores chinos, tras observar a un paciente en el que la infección por el SARS-CoV-2 parecía «crónica», se preguntan si el coronavirus habría mutado a un subtipo menos tóxico y con una capacidad de contagio más prolongada, escribe el diario South China Morning Post.

Un hombre de mediana edad que permaneció enfermo y sin síntomas graves durante 49 días, frente al promedio de 20, habría formado una especie de «equilibrio dinámico» con el coronavirus, señalan médicos chinos en el avance de un artículo publicado por el sitio web Medrxiv.org.

©«El virus y el huésped pueden formar incluso una relación simbiótica», opinan los firmantes del artículo, investigadores de la Universidad Médica del Ejército Popular de Liberación en Chongqing, y de los hospitales militares de Dalian y Wuhan.

El paciente tenía una alta carga viral del SARS-CoV-2, pero sus indicadores de células inmunes se mantuvieron estables. 

Después de sometido primero a una terapia regular y luego a una transfusión de plasma de pacientes recuperados, siguió con fiebre baja intermitente, pero sin tos, escalofríos, dificultad en la respiración, ni otros síntomas típicos del COVID-19

Las imágenes de tomografía computarizada revelaron lesiones resultantes de la infección en ambos pulmones, que desaparecieron varios días después de su hospitalización al tiempo que la temperatura corporal volvía a la normalidad.

La prueba de ADN para el COVID-19 se mantuvo positiva y con una carga viral persistentemente alta, similar a la de los casos graves o críticos, lo que apuntaba a una infección prolongada.

Según los investigadores, «su caso tendería al de una infección crónica sin el tratamiento de transfusión».

Una mujer entrada en años, relacionada con el paciente, también dio positivo por COVID-19, tuvo síntomas moderados y, aunque su edad e historial médico implicaban un mayor riesgo, se recuperó más rápido y con un pronóstico más favorable que la media de personas de la misma edad.

©No se detectaron más positivos en el entorno del paciente.

A juicio de investigadores, el caso podría sugerir un nuevo subtipo leve del virus, menos tóxico y una transmisibilidad inferior, pero al mismo tiempo más difícil de eliminar. Según ellos, podría haber más «pacientes con infección crónica» de este tipo, con una mayor probabilidad de quedar desatendidos y propagar la enfermedad en su entorno causando un nuevo brote. 

También está por investigar si esos «pacientes con infección crónica» son capaces de contagiar el virus por otras vías de transmisión, como la sexual


https://mundo.sputniknews.com/salud/202004011090968462-el-caso-de-un-paciente-hace-suponer-que-el-sars-cov-2-habra-mutado-a-infeccion-cronica/

Covid-19: No se usa el Ozono, ni como Terapia ni para Desinfectar, cuando hay Pruebas de su Eficacia

La médica Alejandra Menassa de Lucía, especializada en Medicina interna, me sugiere que me fije en las propiedades antivíricas del ozono y sus posibilidades para enfrentar la pandemia de Covid-19. 

Uno de los artículos que me envía es: MERS, SARS y Coronavirus emergentes: consideraciones teóricas y una propuesta para terapia de oxígeno/ozono parenteral de cuidados críticos. Está escrito por el médico Gérard V. Sunnen.

Interesado en la investigación médica durante muchos años, Sunnen fue presidente y director de investigación, de 1997 a 2002, de Medizone International, una compañía pública dedicada a la investigación y el desarrollo de tecnologías basadas en el ozono para enfermedades causadas por virus y para la descontaminación biológica de fluidos.

Recibió dos patentes relacionadas con el uso médico de la dinámica antimicrobiana única del ozono para la curación de úlceras cutáneas diabéticas y lesiones quirúrgicas cutáneas poco curativas. Luego ha continuado con sus investigaciones en compañías privadas, algunas de las cuales ha fundado él.

El SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) y el MERS (Síndrome Respiratorio del Medio Oriente) son síndromes multisistemas e inflamatorios agudos causados ​​por especies de coronavirus hasta ahora desconocidas.

Aclaro que el artículo es del año 2013, aún no existía el actual Covid-19 pero este es de la misma familia de los que se citan en el post. Los virus SARS y MERS, basados ​​en lo que se sabe sobre coronaviridae, poseen altas tasas de mutación que permiten que cualquier individuo infectado albergue numerosas especies.

El ozono es una molécula rica en energía natural que incorpora propiedades fisicoquímicas y biológicas únicas que sugieren un posible papel en la terapia de MERS y SARS, ya sea como monoterapia o, de manera más realista, como un complemento de los regímenes de tratamiento estándar. 

El ozono (O3) es una configuración natural de tres átomos de oxígeno y tiene una vida media de aproximadamente una hora a temperatura ambiente, volviendo a oxígeno.

Es un poderoso oxidante y dado que el ozono medicinal se administra al interactuar con la sangre, la investigación básica sobre la dinámica biológica del ozono se ha centrado en sus efectos sobre los elementos celulares de la sangre (eritrocitos, leucocitos y plaquetas) y en sus componentes séricos (proteínas, lípidos, lipoproteínas, glucolípidos, carbohidratos o electrolitos).

Este documento describe seis posibles mecanismos por los cuales el ozono puede ejercer sus acciones antivirales. Debido al exceso de energía inherente a la molécula de ozono, es teóricamente plausible que el ozono, a diferencia de las opciones específicas de microbios, muestre efectividad en todo el espectro de Coronavirus.

La fase de infección aguda de MERS y SARS está marcada por una replicación viral masiva, con inundación viral de los compartimentos linfáticos y sanguíneos. Esta etapa presenta el desafío más clínico. Este artículo propone un método de eliminación viral a través de oxígeno/ozono administrado por vía sistémica a la sangre.

El ozono tiene propiedades desinfectantes únicas. Como gas, tiene una capacidad de penetración que los líquidos no poseen. En vista del hecho de que MERS y SARS persisten durante varios días, también se sugiere que la tecnología de ozono se aplique a la descontaminación de entornos médicos.

El uso del ozono pues está muy estudiado, tanto vía sanguínea como para desinfectados espacios que puedan estar contaminados. Y me cuenta Menassa que están haciéndose más trabajos, los hay en marcha de Italia, Argentina y China, aunque aún no están publicados (nos interesaremos por ellos, claro).

Los médicos que los realizan están adelantando, eso sí podemos contarlo, que los resultados preliminares son buenos.

Hay muchos estudios con otros virus, demostrando la actividad virucida y otros estudios sobre las mejoras en sistema inmune con su uso. 

Sobre Covid-19 en concreto aún no existe mucho perod e momento en pacientes chinos e italianos leves y moderados está funcionando», concluye esta médica.

La terapia sistémica de oxígeno/ozono se ha demostrado inocua para humanos y animales. Tal enfoque terapéutico puede resultar útil no solo en estas afecciones específicas, sino también en futuras epidemias de coronavirus que seguramente surgirán.

Este post sólo pretende ser una introducción al tema, por supuesto, como siempre hago, os recomiendo profundizar leyendo todo el artículo que enlazo al principio pues ahí se explican punto por punto las posibles explicaciones de porqué funciona el ozono en dichos casos.

Lo cierto es que los profesionales que trabajan con Alejandra en la Clínica de Medicina Integrativa (CMI) y que están en contacto, han hecho la profilaxis adecuada con ozono y están todos asintomáticos, que no es poco teniendo en cuenta el elevado número de sanitarios que están infectándose de Covid-19 en España hoy.

Cabe preguntarse porqué no se usa el ozono en los hospitales, tanto para desinfectar como para tratar los casos que no estén graves. 

Y cual sería su potencial en residencias de ancianos? Hoy contra el Covid-19 está probándose todo el arsenal medicamentoso, incluso fármacos cuya evidencia científica aún no está comprobada (podéis leer lo que le han ido dando al médico Vicente Baos durante su enfermedad -que por suerte ha pasado-), la urgencia y la prisa mandan. Pero la cloroquina produce arritmias ventriculares y los antirretrovirales son fatal tolerados.

Todo se prueba con tal de enfrentar con éxito la enfermedad… pero siguen los prejuicios en el stablisment médico con el ozono.

martes, 31 de marzo de 2020

¿Qué es la Ferritina y por qué se Relaciona con el Coronavirus?

Esta proteína, que es la encargada de almacenar hierro en nuestras células, puede indicar que una persona es propensa a padecer la enfermedad.



El COVID-19 es tan nuevo que no existe un tratamiento específico. Pero siguiendo determinados valores de nuestro cuerpo, podríamos saber si somos propensos o no a sufrir la enfermedad. 

Uno de ellos está relacionado con la ferritina, que es la encargada de almacenar hierro en nuestras células.

Así lo asegura José Luis Callejas, médico granadino especialista enfermedades autoinmunes que ejerce en el hospital San Cecilio de Granada. 

A través de un vídeo interno que ha salido a la luz, el facultativo explicó a su grupo docente que el nivel observable de ferritina puede llegar a indicar si un paciente sufrirá el coronavirus de una forma más grande que otras personas cuyos análisis no tienen unos parámetros alterados.
Este especialista asegura que la pandemia afecta más a los italianos y a los españoles frente a alemanes, chinos o franceses por la genética. Calleja asegura que tenemos mayor predisposición a activar las células macrófagas. 

Éstas devoran elementos extraños como las bacterias en el organismo para luchar contra el virus en nuestro cuerpo, según explica en el vídeo.
Puede ser esencial

Por eso, la ferritina juega un papel clave en la opinión de este doctor: "Hay que medir la ferritina, el que tenga la ferritina alta es que se va a poner muy mal", además de ser el principal marcador de un cuadro complicado de coronavirus.

 La función principal de esta proteína es almacenar hierro en los vertebrados y esta vía descubierta por Calleja podría ayudar a tratar especialmente a los pacientes más jóvenes.


Algunos Pacientes todavía Tienen Coronavirus después de que los Síntomas Desaparezcan


Coronavirus: al menos 56 muertos en China y casos confirmados en ...
Los pacientes con COVID-19 pueden ser infecciosos incluso después de su recuperación sintomática, por lo tanto, se deben tratar a los pacientes asintomáticos recuperados con tanto cuidado como a los sintomáticos

R. I.MADRID 
Actualizado:27/03/2020 15:53h

Algunos pacientes podían seguir teniendo el coronavirus incluso después de que los síntomas hayan desaparecido. 

Según una carta que se publica hoy en « American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine», la mitad de los pacientes que trataron por infección leve con COVID-19 todavía tenían coronavirus hasta ocho días después de que desaparecieron los síntomas.

Sus autores, Lixin Xie y Lokesh Sharma, ofrecen datos de un estudio de 16 pacientes con COVID-19 que fueron tratados y dados de alta en el Centro de tratamiento del Hospital General de Beijing (China) entre el 28 de enero y el 9 de febrero de 2020. Los pacientes estudiados tenían una media de edad de 35,5 años.

Los investigadores recogieron muestras de la garganta obtenidas con bastoncillos de todos los pacientes en días alternos y posteriormente los analizaron. Los pacientes fueron dados de alta después de su recuperación y confirmación del estado viral negativo por, al menos, dos pruebas consecutivas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Las personas con síntomas respiratorios leves por COVID-19 que ha hecho cuarentena deberían prolongarla otras dos semanas para asegurarse de que no infectan a otras

«El hallazgo más significativo de nuestro estudio es que la mitad de los pacientes seguían eliminando virus incluso después de ya no tuvieran síntomas», explica Sharma.

Los síntomas principales en estos pacientes incluyeron fiebre, tos, dolor en la faringe (faringalgia) y respiración difícil o dificultosa (disnea). Los pacientes fueron tratados con una variedad de medicamentos.El hallazgo más significativo de nuestro estudio es que la mitad de los pacientes seguían eliminando virus incluso después de ya no tuvieran síntomas

El tiempo desde la infección hasta el inicio de los síntomas (período de incubación) fue de cinco días entre todos los pacientes, excepto uno. La duración media de los síntomas fue de ocho días, mientras que el tiempo que los pacientes permanecieron contagiosos después del final de sus síntomas varió de uno a ocho días. 

Dos pacientes tenían diabetes y uno tenía tuberculosis, ninguno de los cuales afectó el momento del curso de la infección por COVID-19.

Los autores concluyen: «Las personas con síntomas respiratorios leves por COVID-19 que ha hecho cuarentena deberían prolongarla otras dos semanas para asegurarse de que no infectan a otras».

Y añaden: «Los pacientes con COVID-19 pueden ser infecciosos incluso después de su recuperación sintomática, por lo tanto, se deben tratar a los pacientes asintomáticos recuperados con tanto cuidado como a los sintomáticos».

Los investigadores enfatizan que todos sus pacientes tenían infecciones más leves y se recuperaron de la enfermedad. Debido a la pequeña muestra, reconocen que no está claro si sus resultados son similares en pacientes más vulnerables como ancianos, aquellos con sistemas inmunes debilitados y pacientes en terapias inmunosupresoras.

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