lunes, 24 de junio de 2019

Los Ritmos del Sueño






Confirmado: los relojes son tres veces más sucios que la taza del inodoro

Especialistas analizaron diferentes tipos de relojes y encontraron que las pulseras de actividad son las que contienen más gérmenes, siendo 8,3 veces de media más sucios que un retrete.

Imagen ilustrativa.
Edgar Su / Reuters

Un nuevo estudio realizado por la compañía británica Tic Watches ha descubierto que los relojes de pulsera son en promedio tres veces más sucios que la taza del inodoro y su manija de descarga.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron 10 tipos de relojes distintos en busca de bacterias facultativas (las que se desarrollan en ausencia de oxigeno), hongos y moho, para saber cuántos gérmenes acumula cada pieza.





Los resultados arrojaron una "cantidad preocupante" de suciedad en los accesorios. Estableciendo que los retretes contienen 120 unidades formadoras de colonia (UFC) de microorganismos, determinaron que a la cabeza del listado de los relojes más sucios se encuentran las pulseras de actividad o 'fitnessband', con 1.000 UFC, lo que quiere decir que son 8,3 veces más sucios que el inodoro y su manija.
Muestra extraída de una pulsera de actividad. / Tic Watches

Entre los principales resultados también destacaron un reloj femenino con correas de cuero, que presentó 700 UFC, y un reloj masculino con correas plásticas con 560 UFC.

Esto quiere decir que son 5,8 y 4,7 veces más sucios que los objetos del sanitario respectivamente. Por su parte los relojes inteligentes marcaron 400 UFC.

El estudio también advierte que un 24 % de los británicos no limpia su reloj y el 21 % lo hace solo cada seis meses. Los promotores del trabajo sugieren limpiar el accesorio una vez al mes si se usa todos los días, porque ello ayudará a mantener limpias las muñecas.

Publicado: 23 jun 2019 21:58 GMT

domingo, 23 de junio de 2019

Ácido Ascórbico: usos y Beneficios

Los integrantes de la industria utilizan el ácido ascórbico para elaborar diferentes formas farmacéuticas y comprimidos de vitamina C.

El ácido ascórbico, conocido comúnmente como vitamina C, es un compuesto con una gran capacidad antioxidante. 

El efecto antioxidante de una sustancia se refiere a la capacidad para retardar o prevenir la oxidación de otras células.

Se piensa que el estrés oxidativo contribuye al desarrollo de una amplia gama de enfermedades. En muchos casos, no está claro si los oxidantes desencadenen la enfermedad, o si se producen como consecuencia de ella.

De cualquier manera, es muy importante que tengamos el sistema antioxidante en correcto estado para el buen funcionamiento de nuestro organismo y para prevenir posibles trastornos.




El consumo de ácido ascórbico también se ha asociado a la formación de un escudo protector contra las infecciones y virus. Además, es un coadyuvante muy efectivo en la absorción del hierro y el fortalecimiento del sistema óseo.

Aspectos físicos del ácido ascórbico

Se trata de un elemento que se encuentra libre en la naturaleza, especialmente en el azúcar de las frutas, vegetales y, en menor grado, en las proteínas. 

Tiene un aspecto, cuando se aísla, como polvo o cristales amarillentos. Es incoloro, inodoro, sólido y soluble.

Es una vitamina antioxidante esencial, cuyo pH es de 2,1 a 2,6. Por lo tanto, como su nombre indica, se trata de una sustancia ácida. Su carácter ácido proviene de su contenido en hidrógeno ácido.

 Como hemos dicho, es soluble en agua, al igual que su presentación comercial como vitamina C.

¿Para qué se usa el ácido ascórbico?

Esta sustancia se utiliza en diferentes industrias. Por lo tanto, las aplicaciones que presenta son diferentes según los objetivos de dichas empresas. En este sentido distinguimos:
Industria cosmética

Como hemos comentado, el ácido ascórbico es un gran antioxidante. Esta propiedad es de gran utilidad a la hora de fabricar productos cosméticoscon el fin de estimular la actividad de las enzimas regenerativas de los tejidos y productoras de colágeno en la piel.




Junto a la vitamina E, son los componentes esenciales en los productos de belleza anti-edad, entre otros.

Industria alimentaria

Esta sustancia está presente, en su forma natural, en muchos alimentos y es un nutriente fundamental para gozar una buena salud y estado físico. Aún así, muchas personas no consumen las cantidades necesarias para cubrir las necesidades mínimas de este nutriente.

Por esta razón, los fabricantes de alimentos y empresas envasadoras de bebidas introducen este compuesto y sus sales minerales para reforzar la capacidad antioxidante de los alimentos.
Industria farmacéutica

Los integrantes de esta industria utilizan el ácido ascórbico para elaborar diferentes formas farmacéuticas o para elaborar comprimidos de vitamina C. Desde el descubrimiento de esta vitamina en el año 1932, se ha utilizado como complemento nutricional y refuerzo para ciertos procesos bioquímicos del organismo.

Estos complementos suelen ser necesarios en las personas que no ingieren la cantidad necesaria, ya que el cuerpo no es capaz de sintetizarla por sí mismo.

Beneficios del ácido ascórbico

Los beneficios de este nutriente están muy relacionados con el uso que le damos. 

En este sentido, resulta esencial para el cuidado de la piel. Sus efectos se pueden notar casi de forma inmediata por su contenido en antioxidantes.


 De esta forma, retrasa el envejecimiento de la piel.

Además, también estimula la producción de colágeno natural, lo cual mejora el aspecto de la piel y de los tejidos. El colágeno es una sustancia proteínica inestable que requiere hidroxilación para poder regenerar los daños en el organismo.

Si no hay suficiente colágeno, los órganos y los tejidos del cuerpo se empiezan a degenerar. Por eso, si no se tiene suficiente ácido ascórbico, es más probable sufrir escorbuto, una enfermedad que afecta a la piel, encías y cabello.

Por otra parte, es fundamental para el buen funcionamiento del metabolismo, ya que ayuda a metabolizar las siguientes sustancias:

Colesterol.
Ácidos biliares.
Aminoácidos.
Hidratos de carbono.

Además, el ácido ascórbico favorece la digestión de otra serie de sustancias así como el mantenimiento de las estructuras óseas en perfecto estado. Fortalece los dientes manteniéndolos sanos, por ejemplo.

Otros beneficios del ácido ascórbico son la capacidad para mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos, los tendones y los ligamentos y la ayuda que aporta a la vasodilatación y a la prevención de la coagulación.

De esta forma, ayuda a las personas con hipertensión y arterioesclerosis, evitando problemas isquémicos.




En conclusión, el ácido ascórbico o vitamina C es un compuesto fundamental en nuestro organismo. 

Debemos asegurarnos de ingerir las cantidades necesarias con una dieta equilibrada, aunque, si esto no es posible, tenemos complementos que pueden ayudarnos.

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
· 23 junio, 2019

Cómo los Ejercicios de Fuerza pueden Controlar la Diabetes en individuos Obesos

Una investigación realizada en la Universidad de Campinas (Unicamp), en Brasil, mostró que la práctica de ejercicios físicos de fuerza como los de musculación es capaz de reducir la cantidad de grasa acumulada en el hígado -una condición a la que también se la conoce con el nombre de esteatosis hepática- y mejorar el control de la glucemia en individuos obesos y diabéticos en un corto lapso de tiempo, incluso antes de que se produzca una pérdida de peso significativa. 
© Jarmoluk / Pixabay

La obesidad promueve diversos problemas de salud. 

Evitarla es una buena forma de prevenir riesgos futuros.Mediante experimentos con ratones, investigadores del Laboratorio de Biología Molecular del Ejercicio (LaBMEx) de la Unicamp observaron que 15 días de entrenamiento moderado fueron suficientes como para modificar la expresión génica en el tejido hepático, favoreciendo así la "quema" de los lípidos almacenados y contribuyendo en el tratamiento de la enfermedad hepática grasa no alcohólica. 




Como consecuencia de ello, se produjo una mejora en la señalización celular a cargo de la insulina en el tejido y una disminución de la síntesis hepática de glucosa. 

Los resultados de este estudio, que contó con el apoyo de la FAPESP - Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo, salieron publicados en el Journal of Endocrinology. 

"Que la práctica de actividad física ayuda a controlar enfermedades, todo el mundo lo sabe. Lo que estamos investigando ahora es a través de qué mecanismos esto sucede. 

Si conseguimos descubrir una proteína clave, cuyos niveles aumentan o disminuyen con el entrenamiento, avanzaremos un paso hacia la creación de fármacos capaces de mimetizar algunos beneficios del ejercicio físico", dijo Leandro Pereira de Moura, docente de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Unicamp y coordinador de la investigación. 

Tal como explicó Pereira de Moura, el exceso de grasa en el hígado provoca una inflamación local que vuelve a las células hepáticas menos sensibles a la acción de la insulina. Este cuadro puede progresar hacia la cirrosis e incluso causar la falencia del órgano. 

"En individuos obesos sujetos a riesgo cardiometabólico, la reducción de la grasa hepática es fundamental para ayudar en el control de la diabetes. Cuando la señalización de la insulina se ve comprometida en el tejido, el hígado -que debería producir glucosa únicamente en situaciones de ayuno- pasa a liberar esta sustancia en el torrente sanguíneo aun después del consumo de hidratos de carbono, cuando los niveles de insulina se encuentran altos. Y esto aumenta los niveles de glucosa en la sangre", declaró Pereira de Moura. 

Para investigar el efecto de los ejercicios físicos de fuerza en el hígado, se realizaron experimentos con tres grupos de ratones. El grupo de control se alimentó con la comida estándar (con un 4% de grasa), y los animales siguieron delgados y sedentarios. 

El segundo grupo recibió una dieta hiperlipídica (con un 35% de grasa) durante 14 semanas -el tiempo suficiente como para que los animales se vuelvan obesos y diabéticos- y también permaneció sedentario durante el experimento. 

En tanto, a los animales del tercer grupo se les dio un alimento hiperlipídico y, cuando ya se encontraban obesos y diabéticos, se los sometió a un protocolo de ejercicios de fuerza moderado a lo largo de 15 días. 

El entrenamiento consistía en subir una escalera con una carga sujeta a la cola. Diariamente, se indujo a los animales a efectuar 20 series, con intervalos de 90 segundos entre ellas. De acuerdo con Pereira de Moura, la intención consistió en mimetizar un entrenamiento de musculación indicado para humanos. 




"Antes de poner en marcha el experimento, realizamos pruebas a los efectos de determinar la carga máxima que cada animal lograba soportar. Luego efectuamos cálculos para aplicar en las sesiones de ejercicio tan sólo un 70% de esa carga máxima. Sucede que nuestro grupo ya demostró que los excesos de entrenamiento pueden contribuir de manera significativa en la instalación de la enfermedad hepática grasa no alcohólica. 

Cuando no se lo controla, el ejercicio agotador puede ser más prejudicial que beneficioso", dijo Pereira Moura. 

La opción por el protocolo a corto plazo -solamente 15 días de entrenamiento- se orientó a comprobar que los beneficios observables estaban directamente relacionados con los ejercicios físicos de fuerza, es decir, que no eran efectos secundarios de la pérdida de peso corporal. 

En efecto, los investigadores observaron que los ratones del grupo entrenado aún estaban obesos al final del protocolo, pero exhibían valores normales de glucemia en ayunas. En tanto, los obesos sedentarios permanecieron diabéticos hasta el final del experimento. 

Al analizar el tejido hepático, fue posible notar una disminución de un 25% a un 30% de la grasa local en el grupo entrenado en comparación con los obesos sedentarios, un fenómeno acompañado por una merma en la cantidad de proteínas proinflamatorias. Pero el índice de grasa hepática de los animales entrenados aún era alrededor de un 150% mayor que el del grupo de control. 

En la condición de ayuno, el hígado es el principal órgano encargado de mantener los niveles de glucemia adecuados. Pero los individuos con diabetes, como consecuencia de la resistencia a la insulina, pierden la capacidad de controlar la producción de glucosa endógena (gluconeogénesis) y se vuelven hiperglucémicos. 

Para evaluar el efecto de los ejercicios de fuerza con la intención de controlar la gluconeogénesis hepática, los científicos realizaron una prueba de tolerancia al piruvato, el principal sustrato que el órgano emplea para elaborar glucosa. 

"Esta prueba consiste básicamente en administrarles piruvato a los animales y evaluar qué cantidad de glucosa se produce en el hígado. Observamos que los ratones entrenados producían menos glucosa que los obesos sedentarios aun cuando recibían la misma cantidad del sustrato. 

Esto demostró que el hígado en los animales entrenados pasó por alteraciones metabólicas que lo volvieron más sensible a la insulina", dijo Ferreira de Moura. 

La etapa siguiente consistió en investigar de qué modo los ejercicios promovieron la disminución de la grasa hepática. 

Para ello los investigadores analizaron en el tejido la expresión de genes implicados en la lipogénesis (la síntesis de ácidos grasos y triglicéridos, un proceso que favorece la acumulación de grasa) y en la lipólisis (el proceso de degradación de los lípidos, que los deja disponibles para su uso como fuente de energía del organismo). 

"Al comparar a los animales obesos sedentarios y ejercitados, mediante análisis génicos y proteicos, evaluamos la síntesis y la oxidación de la grasa hepática. Observamos que los animales sedentarios exhibían una mayor facilidad para acumular grasa en el hígado, en tanto que los que fueron sometidos al ejercicio físico acumulaban menos grasa en el órgano", dijo Ferreira de Moura. 

Según el investigador, un importante aporte de la investigación consistió en mostrar que los ejercicios resistidos promovieron alteraciones beneficiosas en un tejido que no sufre acción directa de las contracciones musculoesqueléticas. 




"Nuestro próximo paso consistirá en investigar cómo transcurre esa comunicación entre los músculos y el hígado. Tenemos la hipótesis de que una proteína conocida como clusterina estaría implicada", dijo. 

En caso de que se compruebe que el aumento de los niveles de clusterina inducido por los ejercicios físicos es beneficioso, el investigador no descarta la hipótesis de poner a prueba tratamientos con alternativas sintéticas. (Fuente: Agencia FAPESP / DICYT)

Ejercicio de la Luz Sanadora: lleva energía positiva donde más lo necesites


El poder de sanación está dentro de cada uno de nosotros. Aprende cómo usarlo con este ejercicio.

21/06/2019

Para comprobar el poder de sanación que hay en nuestro cuerpo basta con algo tan simple como observar la manera en que una herida se cicatriza de a poco, con el correr de los días. Todo el tiempo existen movimientos imperceptibles en nuestro interior que tratan de equilibrarnos, cuidarnos, mantenernos saludables.





La medicina puede ayudarnos, claro que sí, pero el poder de sanación primero está dentro de cada uno de nosotros, y esto también incluye lo emocional. Pues somos seres íntegros, enteros, donde lo que sucede en uno de nuestros cuerpos -ya sea físico, mental o emocional- repercute en los demás. 

Si no, no podríamos explicar por qué el estrés, que es una reacción física frente a un peligro real, se produce cuando nos preocupamos o sobrecargamos de tareas, ya que técnicamente ese peligro real no existe como tal.

A nuestro alrededor también nos rodean fuentes de energía vital de las que podemos servirnos cuando lo necesitamos. Esa energía vital algunos la conocen como "prana", "chi" o "ki".

Podemos tomar prana mediante la respiración, por ejemplo, o también del sol, la tierra, el agua, los alimentos, la naturaleza, los cristales y los lugares sagrados, entre otros.

En verdad, constantemente tomamos energía vital de alguna de esas fuentes, pero no somos conscientes de ello. Por ejemplo, mientras lees esta nota estás respirando, aunque no le prestes atención. 

Si te sientes mal, física, mental o emocionalmente, quizás necesites tomar más prana y redirigirla a esos puntos particulares que sientes que precisan más energía.

Pues de eso se trata este ejercicio de la luz sanadora, de que tú puedas hacer consciente hacia dónde diriges la energía que tomas para sentirte mejor.

Para hacerlo, busca un lugar cómodo y tranquilo. Enciende una vela y ponla delante de ti. Apaga la luz y quédate en silencio por unos minutos. Concéntrate en tu respiración, en cómo el aire entra lento y sale lento por tu nariz.

Ahora, en tu próxima inhalación, lleva tus manos cerca de la vela, a una distancia que te permita sentir su calor con tus palmas sin quemarte. Inhala y exhala varias veces, percibiendo el calor del fuego. 

Ahora, al inhalar, visualiza cómo esa energía ingresa por tus manos y, al exhalar, llévalas hacia donde creas que más lo necesitas.

Puede ser tu cabeza, tu estómago, tu espalda, tus ojos, tu corazón, o cualquier otra parte de tu cuerpo donde sientas dolor o donde puedas ubicar una emoción que te afecta. 

Por ejemplo, tu garganta si crees que tienes algo atragantado que no puedes o no te animas a expresar; o tus piernas, si crees que no estás avanzando hacia donde te hace feliz. Recuerda: somos uno; no veas todo por separado. Lo físico tiene su correlato emocional, y viceversa.





Cierra tu meditación luego de unas cuantas veces de repetir esta dinámica de inhalar y llevar mentalmente la luz con el calor de tus manos adonde necesites sanar.

Apaga la vela y tómate unos minutos para agradecer y para pedir aquello que sientas que es importante. Escúchate sin juzgar. Deja que tu corazón tome el mando con cada latido para activar tu propio poder de sanación.

Fuente:

El Estadounidense promedio Ingiere 50.000 partículas de Microplásticos al Año

El primer estudio realizado para calcular la cantidad de microplásticos que comen los estadounidenses cada año tiene algunos resultados desagradables. 

Según una investigación publicada en Environmental Science and Technology, el adulto estadounidense promedio consume 50,000 partículas de microplástico cada año.

Ese número salta a entre 74,000 y 121,000 partículas si se combina con el número promedio de partículas inhaladas.

La investigación también concluye que el agua de las botellas plásticas de agua es una de las fuentes más altas de ingestión de microplásticos.

Según The Guardian, el agua en botellas de plástico tiene 22 veces más microplásticos que el agua del grifo.




Los materiales plásticos no son biodegradables, lo que significa que nunca se descomponen.

En cambio, existen en rellenos sanitarios, océanos y ecosistemas durante siglos, y se descomponen lentamente en pedazos más pequeños a través de la erosión y la climatización.

 Eventualmente, las partículas se vuelven tan pequeñas que son difíciles de detectar, pero pueden ser ingeridas e inhaladas fácilmente por animales como aves, tortugas, peces y aparentemente también humanos.

Las implicaciones para la salud humana son aún desconocidas, ya que aún no existen estudios a largo plazo; sin embargo, existe la preocupación de que los microplásticos puedan entrar en el tejido humano y causar toxicidad y reacciones alérgicas.

“Eliminar el plástico de un solo uso de su vida y respaldar a las empresas que se están alejando de los envases de plástico tendrá un impacto no trivial”, dijo el líder del estudio Kieran Cox, de la Universidad de Victoria.

“Los hechos son simples.

Estamos produciendo mucho plástico y está terminando en los ecosistemas, de los cuales somos parte ”.

Artículo en inglés The Guardian


sábado, 22 de junio de 2019

La Fibromialgia está relacionada con la Flora Intestinal

La flora intestinal está implicada en la fibromialgia: muestra abundancia o ausencia de determinadas bacterias en función de la gravedad de los síntomas. 

Los científicos han descubierto por primera vez una relación entre la fibromialgia y alteraciones en la flora intestinal de las personas que padecen este trastorno. 

La fibromialgia se caracteriza por un dolor crónico generalizado que afecta al 2-4 por ciento de la población y no tiene cura conocida. Los síntomas incluyen fatiga, problemas para dormir y dificultades cognitivas. 

Un equipo de investigadores de Montreal (Canadá) ha descubierto ahora que las personas que padecen fibromialgia muestran cambios en flora o microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que viven en el intestino. 

Al menos 19 especies de estas bacterias, o bien abundan más, o bien escasean más, en las personas afectadas de fibromialgia, respecto a la cantidad de bacterias que muestran las personas sanas. 




Los investigadores utilizaron una variedad de técnicas, incluida la inteligencia artificial, para confirmar que los cambios observados en la flora intestinal de las personas con fibromialgia no fueron causados ​​por factores que modifican el microbiota, como la dieta y los medicamentos, la actividad física o la edad. 

La investigación se basó en una cohorte de 156 individuos del área de Montreal, 77 de los cuales padecen fibromialgia. Los participantes en el estudio fueron entrevistados y dieron muestras de heces, sangre, saliva y orina, que luego se compararon con las de los sujetos sanos de control, algunos de los cuales vivían en la misma casa que los pacientes con fibromialgia o eran sus padres, hijos o hermanos. 

Flora afectada 

Amir Minerbi, de la Unidad de Gestión del Dolor Alan Edwards, en el Centro de Salud de la Universidad de McGill (MUHC) y sus colegas, descubrieron que la fibromialgia y sus síntomas (dolor, fatiga y deterioro cognitivo) eran los factores más importantes que afectaban al microbiota de los afectados. 

También observaron una relación directa, hasta ahora inédita, entre la gravedad de los síntomas y la presencia o ausencia de ciertas bacterias intestinales. 

"Ninguna bacteria es específica de la fibromialgia o se encuentra solo en pacientes que tienen fibromialgia, pero algunas están presentes en cantidades significativamente más altas o más bajas que en los sujetos sanos", explica Minerbi en un comunicado.

 "Y las cantidades de algunas de estas diecinueve bacterias pueden predecir la gravedad de los síntomas: cuanto más, peor, los síntomas, y al revés", añade. 

Por el momento, no se puede decir con certeza si las variaciones microbianas observadas en pacientes con fibromialgia son solo marcadores de la enfermedad o desempeñan un papel en su aparición. 

Los investigadores todavía necesitan comprobar si la flora intestinal está sujeta al mismo tipo de cambios en presencia de otro dolor crónico, como el dolor lumbar, el dolor de cabeza o el dolor neuropático (causado por daños en el sistema nervioso). 

Los investigadores desean saber si las bacterias pueden causar dolor y fibromialgia, y si su presencia puede ayudar a un posible tratamiento y acelerar también el proceso de diagnóstico. 

"Trasplantaremos el microbiota de los pacientes a ratones sanos para ver si desarrollan los síntomas de la fibromialgia", dijo el Dr. Minerbi. "Si eso sucede, nos dirá mucho sobre la causalidad. ¿Pueden estas bacterias potencialmente desempeñar un papel en la fibromialgia? Creemos que ese es el caso", añade. 

Modular la flora intestinal 

Los investigadores también intentarán, en las próximas semanas, modular la composición del microbiota intestinal para tratar de ayudar a los pacientes, especialmente con las intervenciones alimentarias, ya que la flora intestinal puede comenzar a cambiar en solo dos semanas en respuesta a cambios de dieta. 

"Muchos pacientes me dicen que se sienten mejor cuando no comen esto o aquello, pero el problema es que es muy individual", dijo el investigador. "Puede funcionar para uno, pero no para otro. Esperamos obtener una mejor comprensión de este mecanismo. 

En cinco o diez años, podría analizar el microbiota intestinal [...] de un paciente y hacer recomendaciones dietéticas específicas para ese microbiota intestinal, o elegir medicamentos más efectivos. Eso es lo que esperamos y eso es lo que impulsa nuestra investigación." 

Diagnóstico instantáneo 

Otro resultado de esta investigación se refiere a la posibilidad de acelerar el diagnóstico, ya que la fibromialgia es difícil de reconocer. A veces los pacientes esperan cuatro o cinco años para confirmar el diagnóstico. 

En esta investigación se ha superado esta limitación. Lo explica Emmanuel González, del Centro Canadiense de Genómica Computacional y del Departamento de Genética Humana de la Universidad McGill: 

"Al utilizar el aprendizaje automático, nuestro ordenador pudo hacer un diagnóstico de fibromialgia, basado solo en la composición del microbiota, con una precisión del 87 por ciento. A medida que avanzamos en este primer descubrimiento con más investigación, esperamos mejorar esta precisión, lo que potencialmente creará un cambio significativo en el diagnóstico".





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