viernes, 14 de diciembre de 2012

3 Errores Comunes que te Impiden Perder Peso Rápido

No hace falta leerse un libro sobre dietas, ni ser un entrenador personal ni tampoco tener un PhD en nutrigenómica para mantener un peso saludable, tan sólo debes estar consciente de tu estilo de vida y tomar acción, en especial si quieres perder peso.

A continuación, tres errores muy comunes que pudieran alejarte de tu peso ideal:

Error 1. No sudar

Quizás el título es un poco exagerado, pero ¿qué tienes que hacer para sudar? Muy simple, moverte más… hacer ejercicio cardiovascular. La actividad física nos ayuda a quemar calorías y debemos realizar al menos 20 minutos al día para quemar una cantidad considerable.

En realidad no hacen falta aparatos para ejercitarnos, así que no hay excusas para no hacerlo (a menos que tengas una condición física particular).

Puedes montarte tu propio centro de entrenamientos en tu casa con nada más que el suelo, haciendo flexiones, saltos, movimiento de piernas, etc., si hace buen clima en vez de estar en el sofá puedes salir a caminar un rato.

Tan sólo necesitas 20 minutos de tu tiempo, a ti mismo y motivación.

Error 2. Dietas muy estrictas

Si la dieta es muy estricta terminarás por dejarla. No importa que digas que tienes una fuerza de voluntad enorme, tarde o temprano caerás… Además, ya tenemos suficiente estrés en la vida para agregar uno más y en especial con la comida, la mayoría disfrutamos al comer (creo que es lo natural).

En vez de una dieta estricta, intenta comer balanceado y lo más sano posible, y cuando digo balanceado, quiero decir “BALANCEADO”. Intenta que la mayoría de tus comidas estén enfocadas en comer más cosas naturales que procesadas y que exista una proporción y equilibrio entre lo que comes.

 En vez de cosas empacadas con 38 aditivos opta por cosas de pocos ingredientes, en vez de bollería opta por frutas combinadas con algo de proteína… ¿me sigues la idea?

En realidad tu decides lo que quieres comer, es tu vida, es tu cuerpo y haces con él lo que quieras, ni yo ni tu médico podemos obligarte…

No estoy diciendo que cambies de la noche a la mañana, estoy diciendo que vayas cambiando el foco a la hora de elegir y comer, de esta manera tu cuerpo se irá acostumbrando y te será más fácil controlarlo.

Si comes desproporcionado, ya sea muy poco (ej. una dieta baja en calorías) o en exceso, tu cuerpo entrará en una fase de desequilibrio, se descontrolará y como consecuencia tendrás más hambre, la cual saciarás comiendo y alimentando el ciclo de descontrol hasta el infinito, a menos que lo detengas.

Un aspecto importante para mantener tu peso es controlar la cantidad de calorías, pero no hablo de fórmulas matemáticas, hablo de que controles la cantidad de comida que ingieres y lo puedes hacer de una manera fácil si controlas el tamaño de las porciones.

Para controlar las raciones puedes engañar a tu mente para comer menos o lo que sea necesario, un truco fácil es comer despacio dándole tiempo a tu estómago para que se comunique con el cerebro y que le diga que ya tiene suficiente, pero también hay otros trucos visuales como el tamaño del plato, un ambiente tranquilo, etc.

Error 3. No comer suficiente grasa

Estarás pensado que es una locura comer grasa si quieres perder peso, quizás te preguntes  

“¿y eso que nos dicen de que la grasa es mala y nos mata… qué pasa con las dietas bajas en grasa?”.

Desde hace mucho tiempo se ha relacionado la grasa con las enfermedades cardiovasculares y se ha creado una “fobia a la grasa” impresionante. 

Pero la grasa no es un enemigo, aunque si es importante que conozcas que hay grasas buenas y malas, que nuestro cuerpo depende de la grasa para funcionar bien y que debe existir una proporción de estas si queremos estar saludables.

Si restringes las grasas quizás pierdas peso por el déficit de calorías, pero tendrás más hambre y quizás tu cuerpo no funcione tan bien como debería. Los estudios indican que una aportación de grasas de buena calidad podría mejorar tu sistema inmunológico, reducir tus niveles de inflamación y hasta subirte el ánimo… la grasa hace falta en el cuerpo.

En conclusión, si evitas estos tres errores comunes que te impiden mantener un peso adecuado, tarde o temprano conseguirás alcanzar la composición física y corporal que tanto deseas.

El Laberinto de la Cronicidad

Hay poderosos intereses para que cada vez estemos más enfermos. La enfermedad genera pingües beneficios, como todas las plagas.

Hay varias formas de que haya más enfermedad:

1. Aumentar las clasificaciones diagnósticas
2. Desdibujar la línea que separa lo que es enfermedad de lo que no lo es
3. Inventar enfermedades
4. Cronificar procesos

Cada una de estas posibilidades tiene a miles de personas trabajando detrás. Hay mucho dinero en juego y mucha salud... que convertir en enfermedad.

Recuerdan aquellos hombres grises de la fávula Momo de Michael Ende... pues existen.

No haremos un panegírico confabulatorio, tan solo analizaremos una idea: cronicidad.

Si las enfermedades son más largas, su tratamiento será más costoso, se podrá hacer más dinero con ellas (más años de vida con enfermedad).

Imaginen: pruebas diagnósticas sucesivas, revisiones, nuevos tratamientos. Mientras más incurable sea el proceso mejor. Se podrán inventar nuevos enfoques, maquillar tratamientos previos, ofrecer exóticas propuestas en países avanzados...

El problema es quién paga esto. Parece que en las arcas públicas no queda plata. Han imaginado bien, saldrá del bolsillo de los de siempre.

Para dejar de hacer la casa por el tejado habrá que regresar al fundamento, a la definción de salud. Llevamos muchos años usando la de la Organización Mundial de la Salud: "salud como bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad". El problema es que esta definición convierte en enfermos a muchos. La mayoría del planeta tiene escaso bienestar. Unos porque pasan hambre, otros porque están obesos... Una definición de salud que crea más enfermos que sanos parece que debiera ser revisada. Lo ha sido. En el año 2008 Alex Jadad se planteó redefinir la salud abriendo un debate multinivel y multiprofesional. La conclusión fue:  
salud como "capacidad de adaptación y autogestión ante los desafíos físicos, mentales y sociales"

Como ven esta definción es más real, más ajustada.

La reflexión siguiente sería cómo proveer los mejores y más eficientes servicios para mantener la salud. La definición antigua se basaba en un paradigma médico biologicista y hospitalocentrista. Se crearon muchos hospitales con excelentes profesionales que eran el centro de los sistemas sanitarios, enormes concentraciones de tecnología y talento, enfocados al bien del paciente. Un modelo carísimo.

¿Hay alternativas? parece que sí. Desde la conferencia de Alma Ata en 1978 muchos vieron que crear una red de centros de salud con profesionales bien formados podría ser más efectivo, al poder ofrecer servicios de calidad a mayor número de ciudadanos a un coste más asumible. Este modelo es bio-psico-social, amplía la visión que tiene del paciente incluyendo su dimensión familiar y comunitaria. Pareciera que esta opción está más cerca de la nueva definición de salud.

¿Dónde estamos ahora?

El escenario actual nos muestra un sistema sanitario con el músculo hospitalario hipertrofiado, un déficit presupuestario crónico y una atención primaria anémica y con poca fuerza. Lo contrario a lo que los sabios dijeron. Algo que no será fácilmente sostenible.

¿Qué plantean nuestros dirigentes políticos como líneas de futuro?

Diréctamente privatizar la gestión del sistema público. Cómo hay que reducir presupuestos declinan su obligación de buscar alternativas y prefieren "externalizar la gestión" a empresas privadas que añadirán su correspondiente beneficio a la factura de gastos de cada paciente. ¿Quién pagará esa diferencia? lo han vuelto a adivinar, lo harán ustedes mismos. Por otro lado los centros de salud que están cada vez más saturados no se verán reforzados, todo lo contrario, disminuirán su personal y sus servicios. Más sangría, más anemia, menos fuerza y resolubilidad.

Y seguimos abriendo y proyectando hospitales a cambio de votos y beneficios a corto plazo... ya los pagarán otros...

Si a esta ecuación le añaden el envejecimiento de la población y la situación de decrecimiento económico llegamos a la conclusión de que no nos salen las cuentas como dicen los ancianos del vídeo. No nos sale la economía.



Fuente:  http://www.doctorcasado.es/2012/12/el-laberinto-de-la-cronicidad.html

Escapadas y Rutas