lunes, 18 de noviembre de 2019

Las Dietas ricas en Grasa cambian el Cerebro

Afectan al metabolismo, al sistema inmunitario y a la capacidad de procesar los alimentos

Las dietas ricas en grasa provocan a los tres días cambios en el cerebro que afectan al sistema inmunitario, al metabolismo y a la capacidad del organismo de obtener energía de los alimentos que consumimos.


Una investigación de la Universidad de Yale en Estados Unidos ha descubierto que las dietas altas en grasas provocan cambios neurológicos en el cerebro, además de estar asociadas a la obesidad.

Estos investigadores han comprobado que esas dietas contribuyen a la aparición de irregularidades en la región del hipotálamo del cerebro, que regula la homeostasis y el metabolismo del peso corporal.

Dirigido por la profesora de la citada universidad Sabrina Diano, el estudio evaluó cómo el consumo de una dieta alta en grasas, específicamente dietas que incluyen altas cantidades de grasas y carbohidratos, estimula la inflamación hipotalámica, una respuesta fisiológica a la obesidad y la desnutrición.



A los tres días

Los investigadores confirmaron que la inflamación ocurre en el hipotálamo a los tres días después del consumo de una dieta alta en grasas, incluso antes de que el cuerpo comience a mostrar signos de obesidad.

"Nos intrigó el hecho de que estos son cambios muy rápidos, ya que ocurren incluso antes de que cambie el peso corporal, y queríamos entender el mecanismo celular subyacente", señala Diano en un comunicado.

Los investigadores observaron inflamación hipotalámica en animales con una dieta alta en grasas y descubrieron que se estaban produciendo cambios en la estructura física entre las células microgliales de sus cerebros.

Las microgliales son células del tejido nervioso con capacidad fagocitaria y de soporte, que forman el sistema inmunitario del sistema nervioso central (SNC). Actúan como la primera línea de defensa en el sistema nervioso central que regula la inflamación.

Energía de los alimentos

El laboratorio de Diano descubrió que la activación de la microglia se debía a cambios en sus mitocondrias, orgánulos que ayudan a nuestros cuerpos a obtener energía de los alimentos que consumimos.

Las mitocondrias fueron sustancialmente más pequeñas en los animales con una dieta alta en grasas. El cambio de tamaño de las mitocondrias se debió a una proteína, la proteína desacoplante 2 (UCP2), que regula la utilización de energía de las mitocondrias, lo que afecta al control de la energía y la homeostasis de la glucosa por parte del hipotálamo.

La activación de la microglía mediada por UCP2 afectó a las neuronas del cerebro que, cuando recibían una señal inflamatoria debido a la dieta alta en grasas, estimulaban a los animales del grupo de la dieta alta en grasas a comer más y a volverse obesos.

Sin embargo, cuando este mecanismo se bloqueó al eliminar la proteína UCP2 de la microglia, los animales expuestos a una dieta alta en grasas comieron menos y fueron resistentes al aumento de peso.

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Dieta perjudicial

El estudio no solo ilustra cómo las dietas altas en grasas nos afectan físicamente, sino que transmite cómo una dieta poco saludable puede alterar neurológicamente nuestra ingesta de alimentos.

“Existen mecanismos cerebrales específicos que se activan cuando nos exponemos a un tipo específico de alimentos. Este es un mecanismo que puede ser importante desde un punto de vista evolutivo. Sin embargo, cuando la comida rica en grasas y carbohidratos está constantemente disponible, es perjudicial”, señalan los investigadores.



El objetivo a largo plazo de Diano y su equipo es comprender los mecanismos fisiológicos que regulan la cantidad de alimentos que consumimos.

Por eso investiga cómo la microglia activada puede afectar diversas enfermedades en el cerebro, incluida la enfermedad de Alzheimer, un trastorno neurológico asociado con cambios en las células microgliales y que se ha demostrado tienen una mayor incidencia entre las personas obesas..


domingo, 17 de noviembre de 2019

Los Opiáceos Dañan el sistema de recompensa del Cerebro

Restablecer los niveles de una proteína en el cerebro termina con la adicción

Los opiáceos cambian la forma en la que el cerebro se comunica consigo mismo y provocan así la recaída en el consumo. 

Restablecer los niveles de una proteína vinculada al sistema de recompensa puede terminar con la dependencia.


Una investigación de la Universidad de Búfalo, en Estados Unidos, ha descubierto que la heroína reduce los niveles de una proteína necesaria para que el cerebro forme y mantenga activas las sinapsis o conexiones neuronales.

Este deterioro cerebral, según los investigadores, explica la recaída permanente de las personas que han consumido heroína, ya que la reducción de esa proteína necesaria para las sinapsis es lo que lleva a los adictos a volver a consumirla.

Se trata de la proteína Drebrin, que se cree que juega un papel en el proceso de crecimiento neuronal. Cuando esta proteína disminuye en determinadas neuronas, afecta al sistema de recompensa del cerebro.




El sistema de recompensa es un mecanismo cerebral que asocia experiencias agradables con sensaciones subjetivas de placer y nos induce a buscar en la vida las experiencias placenteras y a evitar las desagradables.

Una proteína clave

Los autores de esta investigación, desarrollada con roedores, comprobaron que la exposición a la heroína y a la morfina reduce los niveles de Drebrin en el núcleo accumbens del cerebro.

El núcleo accumbens está constituido por un grupo de neuronas del encéfalo que desempeña una función importante en el placer, así como en la adicción y en el efecto placebo, por lo que se encuentra totalmente implicado en el sistema de recompensa.

La reducción de esta proteína ocurre precisamente en las vías neuronales de búsqueda del placer y de recompensa del cerebro, y llevan a los adictos a querer consumirla nuevamente.

Los investigadores descubrieron que la exposición a los opiáceos causa un nuevo cableado sináptico en esta parte del cerebro, así como una disminución en las espinas dendríticas, las protuberancias en las neuronas que juegan un papel clave en la transmisión, el aprendizaje y la memoria neuronales.

"Los opiáceos cambian fundamentalmente la forma en que el cerebro se comunica consigo mismo", David Dietz, PhD, autor principal de esta investigación, en un comunicado.

Los investigadores descubrieron que la reducción en los niveles de Drebrin está regulada por cambios en la forma en que una enzima llamada HDAC2 facilita el acceso al ADN.

Además, el estudio demuestra que estos cambios ocurren exclusivamente en un tipo específico de célula nerviosa dentro del núcleo accumbens, conocida como D1, que contiene neuronas espinosas medianas, el tipo de células que forman parte del sistema de recompensa.

Nuevos tratamientos

La investigación proporciona una visión crítica y poco estudiada de los mecanismos ocultos detrás de los comportamientos de adicción y recaída, que en combinación con estudios futuros pueden conducir a un tratamiento novedoso y efectivo para prevenir la recaída, señalan los investigadores.

"Restaurar Drebrin a niveles normales en estas células cerebrales específicas fue suficiente para reducir los comportamientos de recaída", dijo Dietz, abriendo la puerta a un nuevo mecanismo clínico para tratar la adicción a los opiáceos.

"Muy pocos estudios de investigación han examinado los mecanismos moleculares de la recaída en la heroína y no hay casi nada publicado sobre los tipos de células neuronales específicas en los que ocurren estos cambios", añade Dietz.

“Estos hallazgos nos llevan a una mejor comprensión de la neurobiología de la recaída a los opiáceos. En combinación con otros hallazgos, es de esperar que la investigación proporcione vías para tratamientos que puedan prevenir los comportamientos de recaída", concluye.

Los tratamientos para quienes se están recuperando de la adicción incluyen medicamentos como la metadona, que ayuda a las personas a reducir o dejar de consumir heroína u otros opiáceos, así como servicios de apoyo psicosocial y médico.

Llegando al fondo




Sin embargo, la mayoría de los tratamientos disponibles actualmente son terapias de sustitución, especialmente la metadona, un opioide de acción prolongada que no causa intoxicación (vía oral) y bloquea el síndrome de abstinencia. También se usa la buprenorfina, un opioide capaz de producir los mismos efectos que cualquier opiáceo.

Ninguna de estas terapias aborda los cambios fundamentales que ocurren en la adicción y conducen a una recaída, que sigue siendo un problema insoluble. Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, entre el 40% y el 60% de las personas que quieren renunciar a los opiáceos, recaen en su consumo.

Drebrin despertó el interés de los investigadores porque los niveles reducidos de esta proteína en determinadas neuronas se han implicado en enfermedades cerebrales relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer. Los resultados se publican en Nature Communications.


¿Qué lleva la carne que comemos? España es líder en Abuso de Antibióticos en ganadería pese a las alertas


No sabemos lo que estamos comiendo. España es líder mundial en abuso de fármacos antibióticos. 

Se usan, aunque ya esté prohibido, para el crecimiento de los animales en granjas intensivas. 

Y esto entre otros problemas, provoca que las bacterias se hagan resistentes a los mismos y cuando hay que usarlos en humanos no son eficaces. 

La Agencia de Medicamentos también está alertando de este problema de salud pública que provoca muchas muertes.

La organización Justicia alimentaria está pidiendo que no se usen antibióticos en los animales si no hay una necesidad terapéutica. Estamos comiendo antibióticos al comernos los animales «alimentados» con estos fármacos. .





El problema es tal que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha desarrollado la campaña «Los antibióticos NO valen para todo» con el objetivo de concienciar al público general sobre los riesgos asociados al uso inapropiado de estos medicamentos en personas y animale

Para la organización citada es prioritario restringir el uso de antibióticos en animales sanos, excepto en los casos autorizados por la Administración pública y debidamente justificados, ya que el desarrollo de bacterias resistentes a este tipo de medicamentos constituye una de las amenazas más serias para la salud pública mundial.

Debido a este problema mueren unas 700.000 personas en el mundo cada año (los fallecimientos por accidente de tráfico son 1.200.000).

Estas bacterias farmacorresistentes pueden causar infecciones en el ser humano y son más difíciles de tratar, ya que NO responden al tratamiento, lo que supone estancias hospitalarias más largas, incremento de los costes médicos y aumento de la mortalidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si no se toman medidas urgentes, muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales.

El uso de antibióticos en la ganadería es para poder mantener las condiciones actuales de hacinamiento de miles de animales en las granjas industriales de cerdos, pollos o bovinos. Esto favorece la aparición de patologías, básicamente por la misma acumulación animal (y de densidad de agentes infecciosos) y por la situación de estrés que genera una inmunosupresión crónica.

Antes de que los animales se pongan enfermos se le suministran antibióticos. Esto supone que pagamos la sobremedicación de los animales con nuestra salud«, explican desde Justicia Alimentaria.

Lo que subraya la Aemps es que el autoconsumo de antibióticos en casos de infecciones víricas como la gripe o el resfriado es uno de los comportamientos erróneos que pueden provocar el desarrollo de resistencia y comprometer, por tanto, la eficacia terapéutica de estos medicamentos en futuros tratamientos. Así, se destaca que los antibióticos sólo tratan infecciones bacterianas, no alivian el dolor ni la fiebre y deben utilizarse siempre bajo prescripción médica o veterinaria«.

La Unión Europea ha aprobado hace poco el Reglamento 2019/6, que ha supuesto un paso en la dirección adecuada para reducir el exagerado consumo de antibióticos en la ganadería industrial. El Reglamento será completamente efectivo en 2022 y estipula que los medicamentos antimicrobianos no se aplicarán de manera rutinaria y reitera que no se pueden usar como promotores del crecimiento (eso ya estaba prohibido anteriormente) ni para aumentar el rendimiento.

La novedad estriba en que, además, indica que no se deben usar para la profilaxis (administración de un medicamento a un animal antes de existir signos clínicos de una enfermedad) y cuando haya diagnóstico de una enfermedad en parte del grupo, metafilaxis, solamente cuando el riesgo de propagación de la infección sea alta y no existan otras alternativas apropiadas disponibles.


La metafilaxis ha sido el gran agujero legal por el que se colaban (y se cuelan aún) la mayor parte de toneladas de antibióticos aplicados masivamente en ganadería industrial», explican desde la mencionada asociación.





Además, en todos los casos, estos productos solo deberían estar disponibles con receta veterinaria y será el equipo veterinario quien decida, después del diagnóstico correspondiente, que no existe otra opción.

Este Reglamento mejora el actual sistema pero no detalla las medidas de control y fiscalización que aseguren que esa recomendación se cumpla en las granjas industriales y además no fija objetivos de reducción en el uso de antibióticos. No sería la primera vez que una normativa adecuada se queda en papel mojado por falta de instrumentos de control y coacción sobre los agentes económicos implicados.

Por ello, hay que exigir al Gobierno español que complemente el Reglamento europeo con medidas adecuadas que aseguren su cumplimientos (incluyendo sanciones) y que fije objetivos de reducción drástica en un corto período de tiempo. España es líder europeo y uno de los mayores del mundo en el abuso y mal uso de antibióticos en ganadería.

. Un sencillo Test en Heces puede Evitar el 35% de las Colonoscopias

El Clínic halla dos biomarcadores que detectan cáncer con una precisión del 95%

Las investigadoras Meritxell Gironella y Saray Duran-Sanchon­, junto al director del Clínic Antoni Castells (Kim Manresa)

ANA MACPHERSON, BARCELONA14/11/2019 

Incorporar dos nuevos indicadores de cáncer en los test de sangre en heces que se usan para prevenir tumores de colon y recto podría reducir un 35% la necesidad de recomprobar con colonoscopias los casos positivos.

Es una de las consecuencias más notables del estudio presentado por el equipo del Clínic, que también puso a punto el actual modelo de cribado de cáncer de colon instaurado desde el 2010.

El test de sangre en heces, el del palito en un envase con forma de USB que reciben todos los ciudadanos a partir de los 50 años para detectar el riesgo de tener un cáncer de colon, es de una eficacia enorme. Según los estudios previos, este cribado debería reducir la mortalidad un 15%. 

“Desde que empezó a implantarse en la vida real, la cifras de mortalidad por este cáncer ya han empezado a encoger. Más del 9%, a pesar de que apenas la mitad de los invitados hacen la prueba”, recuerda Antoni Castells, coordinador de esta investigación y de la anterior y actual director médico del Clínic.




El test preventivo ya lo realiza la mitad de la población de 50 a 69 años, y la mortalidad ha empezado a bajar

Ahora, el mismo equipo propone un test con el mismo formato, sin ninguna diferencia para el usuario, pero enriquecido con la detección en laboratorio de dos microARN. Son sustancias que se expresan de forma anómala cuando hay algún tipo de cáncer de colon o de recto o cuando existen lesiones avanzadas que acabarán siendo cancerosas. Para determinarlas se realizaron estudios en varias etapas. .
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Desarrollaron un algoritmo matemático para identificar a las personas con lesiones avanzadas que tenían esos microARN en las heces y de más de 100 fueron reduciendo hasta las dos que usan para señalar el problema con la máxima precisión.

“El estudio lo hemos realizado en personas que daban positivo en el test de sangre en heces. Ahora tenemos que validarlo también en quienes dan negativo a la prueba de cribado, para saber si el test nuevo detecta casos que se escapan porque no sangran”, explican.

La prueba enriquecida no es compleja, aunque supondrá un mayor gasto de laboratorio. “Pero el problema es que para validarlo hace falta estudiar muchos más casos, un grupo de unas 10.000 personas que hayan hecho la prueba de sangre en heces y podamos analizarlas retrospectivamente. Para eso no bastará con la financiación habitual en investigación. Necesitamos a la industria”, reconoce Castells

La población convocada para estas pruebas de cribado es actualmente de dos millones de personas en Catalunya y unos 12 millones en toda España. Hombres y mujeres de 50 a 69 años que cada dos años pueden llevar el envase con el palito a la farmacia. Cuesta 1,50 euros cada prueba. La nueva será más cara, seguro, pero no necesariamente mucho más.

Cuando el laboratorio del hospital analiza el contenido de lo que ha tocado ese palito, avisan a los que dan positivo porque hay hemoglobina en sus heces y podría proceder de una lesión en el colon o el recto. En el 35% de casos positivos no había tales lesiones, ni pólipos, sino unas hemorroides o un hallazgo benigno.

 Gran parte de esos falsos positivos se podrán ahorrar la colonoscopia con el nuevo test. “Quizás eso anime a participar en el cribado. Cuesta mucho hacerse una prueba preventiva cuando se está sano. Si hay menos colonoscopias, es posible que aumente la participación, que ahora es de alrededor del 50%, siempre más baja en hombres”, indica Castells.

Desde que se usa el palito, el 60%-70% de los casos se detectan en fases iniciales, más del doble que antes.


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