Basta alcalinizar la zona del tumor para contrarrestar el entorno ácido en el que se desenvuelve y detener así su crecimiento.
Dilución que puede ingerirse pero también aplicarse por vía intravenosa y, en los casos más complicados, cuando se quiere llegar rápidamente cerca del tumor, utilizando los mismos métodos clínicos que se usan habitualmente para la exploración de cavidades y órganos.
Lo que según él demuestra el hecho de que sea imposible observar en vivo un tumor –sea en la pleura, en los ganglios, en el colon, en el útero o en el hígado- sin encontrar siempre colonias de cándidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario