viernes, 24 de abril de 2020

Coronavirus: Qué comer para Aumentar las Defensas

Así es a dieta mediterránea que ayuda a protegerse frente al ...

Un aporte correcto de vitaminas A, C, D y E, y minerales como el zinc y el selenio, son fundamentales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario

ctualizado:24/04/2020 08:20h

Lavarse las manos con frecuencia y mantener la distancia física son las principales medidas para evitar el coronavirus. Pero, además, deberíamos cuidarnos para que nuestro sistema inmunitario, la compleja red de células, tejidos y órganos que trabajan en equipo para defendernos de los «invasores», se encuentre lo más fuerte posible.

Aunque hay factores que influyen en nuestras defensas y que no podemos controlar como la genética, la edad, el sexo, patologías crónicas, etc, sí que hay otros, relacionados con el estilo de vida, que podemos modular. Por eso es importante que durante el confinamiento no caigamos en hábitos poco saludables.

«La nutrición es fundamental para un correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Este está formado por muchas células que se están generando de forma casi continua, y que, por tanto, es muy demandante de nutrientes (minerales, aminoácidos de las proteínas..)», explican a ABC los doctores África González y Alfredo Corell, presidenta y vocal, respectivamente, de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). 

Está demostrado que la malnutrición (falta de ingesta de proteínas y calorías) provoca una situación de inmunodeficiencia secundaria, y que las dietas inadecuadas, en las que se suprimen nutrientes puntuales, también podrían ocasionar problemas en nuestro sistema inmunitario, señalan los expertos.

Una mala alimentación se traduce en un incremento de infecciones y esto se ha comprobado, apuntan González y Corell, en el caso de «aportes deficitarios de zinc, selenio, hierro, vitaminas A, C, D o E, entre algunos otros». 

Lo recomendable para no tener carencias es una alimentación variada que incluya verduras, legumbres, frutas frescas, huevo, carne, pescado, lácteos y cereales.

Nada de alcohol y tabaco

El confinamiento puede ser un buen momento para alejar de su rutina dos hábitos que perjudican el sistema inmune: el alcohol y el tabaco. Los expertos consultados recomiendan no beber, ni siquiera en cantidades moderadas. 

Advierten de que el consumo de alcohol destilado tiene un efecto inmunosupresor, «con unos mecanismos muy parecidos a los que se producen en situación de depresión o estrés».

Con respecto al tabaco, es muy dañino porque «altera toda la línea de defensas en nuestra mucosa respiratoria y está en el origen del desarrollo de diversos tipos de cánceres», señalan.

Sí es recomendable hacer ejercicio moderado de forma regular. Tanto el sedentarismo como la actividad física extenuante afectan negativamente al sistema inmune.

 Y otros factores que están en su mano para unas defensas óptimas: tener las vacunas recomendadas puestas, dormir 7/8 horas y evitar las situaciones de estrés prolongadas.

Dónde encontramos...

Zinc y selenio: carnes, cereales, pescados, lácteos y huevos.
Vitamina A: Vegetales rojos, naranjas y verde oscuro, lácteos y huevos.
Vitamina C: Frutas y verduras (cítricos, fresas, kiwi y brócoli).
Vitamina E: aceite de oliva.
Vitamina D: pescado azul, huevos, lácteos y aguacate.


¿Son necesarios los suplementos?

No. En individuos sanos que siguen una alimentación equilibrada «los suplementos de vitaminas y minerales no han demostrado un efecto en el mantenimiento del sistema inmunitario», señalan desde la Sociedad Española de Inmunología (SEI).

 En aquellos casos en los que haya malnutrición o déficit de algún componente, es el médico quien prescribirá el complemento necesario para cada caso individual. «La creencia popular de que estos suplementos son absolutamente inocuos, no es cierta: en ningún caso deberíamos automedicarnos, ya que algunos suplementos ingeridos en exceso pueden ser perjudiciales», advierten los doctores y catedráticos de Inmunología, África González y Alfredo Corell.

 Los complementos nutricionales solo están indicados en patologías o circunstancias concretas. También en personas que siguen dietas vegetarianas y veganas, que necesitan suplementos de vitamina B12 para poder suplir el déficit de ésta que tienen en su alimentación.


miércoles, 22 de abril de 2020

Una Cardióloga advierte que el COVID-19 no sólo ataca los pulmones, sino también provoca muertes por Infartos

Carol Kotliar (Directora Científica del Centro de Hipertensión del Hospital Universitario Austral) participó de una conferencia vía streaming con los principales cardiólogos de los Estados Unidos y China. 


Allí se afirmó -en base a las autopsias- que entre el 20 y 25 por ciento de los casos graves por coronavirus sufrieron más por fallas del sistema cardiovascular que por complicaciones en los pulmones. Además, el riesgo adicional de que el COVID-19 ingrese por los ojos.

Por Hugo Martin20 de marzo de 2020

Hasta ahora, se creía que el coronavirus sólo afectaba a las vías respiratorias y -en los casos más graves- a los pulmones. Ahora se sabe que, de los 266.092 casos que se produjeron en el mundo por la enfermedad, entre el 20 y el 25 por ciento atacaron al sistema cardiovascular.

Mientras el COVID-19 avanza en todo el mundo, la sensación es que en nuestro país apenas abrió la puerta. En la Argentina, hasta ayer, se contaban 138 casos y 3 muertos. En el mundo, las víctimas son 11.153.

Al mismo tiempo, científicos de todo el planeta van por la cura, la vacuna, o saber más sobre esta enfermedad. La doctora en medicina Carol Kotliar (MN 77156, Directora Científica del Centro de Hipertensión del Hospital Universitario Austral, Directora General del Centro Médico Santa María de la Salud, San Isidro y Experta CONEAU -Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), estuvo presente -vía streaming por supuesto- de las últimas revelaciones que los médicos chinos le entregaron al mundo. Y aquí están sus interesantes -e inquietantes- conclusiones.

“Desde el punto de vista cardiovascular, la gente está muy preocupada. Quienes tienen enfermedades previas poseen menos tolerancia y más riesgo si se contagian el virus. Tengo entre 100 y 150 llamados diarios de pacientes, y mis colegas lo mismo”, señala de entrada.

-¿A qué tipo de enfermedades previas se refiere?

-Hipertensión arterial, diabetes en la mayoría de los casos. Pero las más importantes son haber tenido un infarto, o angina de pecho, que le hayan colocado un stent o practicado un by pass, o sufrir arritmias e insuficiencia cardíaca. Es que hay un porcentaje muy grande de la población que tiene enfermedades cardiovasculares.

-¿Cuanta gente hablamos?

-Presión alta, entre un 30 y 40 por ciento. Diabetes, más o menos un 15 por ciento. Y en el mundo, la enfermedad cardiovascular sigue siendo la primer causa de muerte. Este virus causa, en alrededor un 80 por ciento de los casos graves, neumonía, infiltraciones pulmonares, porque entra a través de los alvéolos. Es una neumonía diseminada, no la más frecuente que es la localizada. Es mucho más importante. Pero del 20 al 25 por ciento, la principal complicación que tienen es cardiovascular.

-Hasta ahora se decía que era un virus respiratorio.

-Claro. Pero se empezó a estudiar por qué se producían tantos infartos en estos pacientes. De los infectados que se complican, que van del uno al cinco por ciento según el país, alrededor del 25 por ciento es por problemas cardiovasculares, como te dije. De ellos, un 15 por ciento tiene arritmias y casi un 10 por ciento infartos. Llama mucho la atención. 

El 18 de marzo a la mañana tuvo lugar la primer conferencia de líderes mundiales de cardiología de la American College of Cardiology junto con la Asociación Cardiovascular de China sobre este problema. En esa reunión, que se hizo vía streaming, pudimos conocer resultados de las autopsias donde se verificó esto.

(Istock)

-¿Porqué se producen las complicaciones?

-A este virus se lo llama “coronavirus” porque tiene como unas “coronitas”, como espinas. 

Entra al cuerpo, según leímos, por los alvéolos pulmonares. Pero, ahora sabemos, también por el endotelio, la membrana que recubre las células cardiovasculares, las arterias y el corazón.

-Para ir por partes: antes ingresa por la boca, nariz y ojos.

-Si, principalmente por la vía respiratoria. Quienes tiene el cuadro leve es porque el virus quedó en las vías superiores, la garganta. Y produce como una gripe común. Los cuadros más graves son los que avanzan a los alvéolos pulmonares. Que por suerte no son tantos, aunque parecen muchos. Ése produce la neumonía. Y al mismo tiempo ingresa al sistema circulatorio, porque los vasos sanguíneos bañan todos los alveolos.

-¿Y por los ojos?

-Es buena la observación: cuando ingresa por los ojos, que es una mucosa también, va directo al endotelio sin pasar por el pulmón. No va a la vía respiratoria, se dirige a la sanguínea. No da ni siquiera la oportunidad de causar una gripe común y que quede en el tracto superior. 

Digamos que este virus no contagia por las orejas, ni por la piel. Por eso es muy importante el lavado de manos, sobre todo cuando se va al baño, porque entre 3,5 y 5 por ciento de quienes tienen COVID-19 tienen diarrea. Y esos a los mejor tampoco presentan síntomas gripales.

-¿Qué provoca en el sistema cardiovascular?

-Una inflamación de tal magnitud que causa coágulos, trombosis. Estos trombos son los que tapan las arterias coronarias y causan infartos. Una persona que tiene factores de riesgo cardiovasculares tradicionales -colesterol alto, diabetes, hipertensión, sedentarismo, obesidad, que fuma- puede tener un riesgo mayor a sufrir un infarto porque también va a formar un trombo de colesterol, probablemente. Pero acá, a una persona que está sana, este virus le forma un trombo en dos días. Y produce el mismo infarto. 

Pero éste tiene un problema. En el infarto de siempre, que va tapando las arterias progresivamente, cuando el médico te hace una prueba de fuerza y detecta una placa de ateroma en las arterias se puede hacer una angioplastia. Pero este trombo que provoca el COVID-19 se produce en arterias tan chiquititas, de microcirculación, que no se puede meter el catéter para hacer la angioplastia, no se pueden destapar.

-¿No se puede hacer nada?

-Lo que están tratando los médicos en los Estados Unidos y en China es probar la hipótesis de anticoagulación para disolver el trombo. Es el único tratamiento que hay. Por eso decimos que en este caso no sólo consulten al médico por un dolor de garganta o tos. Si tienen dolor de pecho o síntomas de ataque cardíaco también puede ser por COVID-19.

(Foto: Sky News/Captura de pantalla)

-¿Los anticoagulantes surtieron algún efecto?

-Se usaron corticoides, que no demostraron ser beneficiosos. Pero los anticoagulantes, en algunos pacientes, fueron beneficiosos. Aunque todavía no están los datos finales.

-¿Cómo se dieron cuenta de estos efectos?

-Por un marcador, el DIMERO-D, un factor que se forma cuando un coágulo, que tiene fibrinas, se degrada. Nosotros sabemos que se incrementa cuando hay una trombosis. Si está presente en un valor mayor a un miligramo por mililitro, significa que la persona puede estar haciendo un trombo. 

Se dieron cuenta que en los pacientes internados por COVID-19 se incrementaba el DIMERO-D y estaban haciendo trombosis, que tiene dos localizaciones: las pequeñas arterias coronarias y el hígado. Por eso las fallas multisistémicas en los pacientes más graves: hígado, corazón, pulmón y luego el riñón.

-¿Por qué se dice que la hipertensión es un factor de riesgo en el caso del coronavirus?

-La mayoría de los infectados que requieren hospitalización por complicaciones tiene hipertensión arterial, dato aportado por China y por Italia. Esto debe ser interpretado con cautela. Puede explicarse simplemente como que acompaña a la edad de los italianos graves -tienen un promedio de edad de 73 años- por lo que sería la misma prevalencia de hipertensión a esa edad. Es decir, como si habláramos de la calvicie en hombres mayores de 70 años. 

O, como yo creo, porque la hipertensión en muchos se asocia a mayor inflamación sistémica crónica y esto sitúa al hipertenso en un escalón más alto en su estado inflamatorio, y el virus inicia su inmensa actividad inmunoinflamatoria con una persona más vulnerable desde el inicio. 

Es decir, el coronavirus nos daña por una “tormenta inflamatoria que trata de defendernos, pero que se vuelve en contra“ y lastima nuestro organismo. Por esto los hipertensos, más que nunca, deben mantener su presión en los valores recomendados, menor de 140/90, aunque mayor de 120/70 para asegurar una buena perfusión de corazón y cerebro.

-¿Qué sucede con los medicamentos que toman los cardíacos?

-En la revista Lancet, una de las más prestigiosas de medicina, hubo una carta de lectores de un profesional donde decía, correctamente, que el virus, para entrar a los alvéolos y al endotelio, utiliza una enzima, la ECA-2, que se incrementa cuando alguien toma los inhibidores para la hipertensión: el enalapril, losartán, valsartán… Esa enzima se eleva y es muy bueno, porque permite remodelar las arterias y reducir la ateroesclerosis. 

Pero, lamentablemente, es utilizada por el coronavirus para ingresar a alveolos y arterias. Este análisis fue hecho en animales, en ratas, no en personas. Así que no sabemos si va a entrar más virus por ésto o no. Entonces, suspender los medicamentos significa aumentar el riesgo de infarto. Sería un efecto boomerang. Toda la sociedad científica, en todo el mundo, mandó comunicados diciendo que ninguna de ellas recomendó suspender los medicamentos.

-¿Es cierto que en los pacientes que tienen grupo sanguíneo A la enfermedad es más grave?

-No, no está comprobado para nada. Lo que sucede es que van viendo estadísticas, y el grupo A es el que más predomina en la población. Es como decir que en la Argentina los que tienen el pelo castaño tienen un cuadro más grave que los pelirrojos. Es porque hay más.

(Foto: Sky News/Captura de pantalla)

-¿Los cardíacos tienen chances de salir de esos cuadros?

-Muchísimas personas que sufrieron un infarto como complicación salen adelante, sí. Y atención, quien tenga hipertensión no crea que es un enfermo cardíaco. 

Por ejemplo, la afección cardíaca que es motivo de licencia, por ahora, es la enfermedad valvular, coronaria o arritmia grave, no la hipertensión. Sí es riesgosa si se contrae el virus, pero no es inmunosupresora.

-¿Qué esperan los médicos que suceda acá en la Argentina?

-Desde la cardiología, que las complicaciones no sean todas las que dicen los medios internacionales, y poder tratar a los pacientes con más información que llegue desde los países que pasaron o están pasando esta pandemia, como hizo el presidente de la Sociedad China de Cardiología, para tratar todas las aristas de la enfermedad, no sólo las respiratorias.

 E ir teniendo las mayores evidencias en tiempos de crisis, cuando no se pueden esperar todos los estudios médicos que debiéramos hacer. Cuando la crisis llegue a la Argentina en las próximas semanas, vamos a tener que usar la evidencia científica de los demás.

-¿La cloroquina, el medicamento que se comenzó a probar, puede ser efectivo?

-Tenemos mucha esperanza que sea promisorio. Pero aún hay que demostrar su eficacia y que no tenga efectos peores de lo que va a curar. Se están haciendo estudios en individuos sanos y en animales. Son favorables, pero de aquí a poder aplicarlo masivamente faltan meses.

-Por ahora, lo mejor es el aislamiento y la higiene, entonces…

-Si. La higiene es el conocimiento: qué hacer cuando uno llega a su casa, con los zapatos, con la ropa, saber que no nos debemos tocar la cara, por ejemplo. El aislamiento es para mantener una distancia social y está bien, pero hay medidas importantísimas que no se toman como corresponde: uno vuelve a su casa con la bolsa del supermercado, y puede estar contaminada. Hay que dedicarse y concentrarse en hacer estas cosas bien.


martes, 21 de abril de 2020

Los números Manipulados del Covid-19 están alimentando la Histeria y los Encierros

(Reino Unido) - Al anunciar las restricciones de mayor alcance a la libertad personal en la historia de nuestra nación, Boris Johnson siguió resueltamente el consejo científico que se le había dado. Los asesores del gobierno parecen calmados y tranquilos y hay un sólido consenso entre ellos. 

Ante una nueva amenaza viral, con un número de casos que aumenta diariamente, no creo que algún primer ministro hubiera actuado de forma muy diferente.

Pero me gustaría plantear algunas perspectivas que apenas han sido difundidas en las últimas semanas, y que apuntan a una interpretación de las cifras bastante diferente a la que guía la actuación del gobierno. Soy profesor de patología recientemente jubilado y patólogo consultor del NHS, y he pasado la mayor parte de mi vida adulta en el ámbito de la atención sanitaria y la ciencia; campos que, con demasiada frecuencia, se caracterizan por la duda más que por la certeza. 

Existe un margen para diferentes interpretaciones de los datos actuales. Si algunas de estas otras interpretaciones son correctas, o al menos más cercanas a la verdad, entonces las conclusiones sobre las acciones requeridas cambiarán en consecuencia.

La forma más simple de juzgar si tenemos una enfermedad excepcionalmente letal es mirar las tasas de mortalidad. ¿Están muriendo más personas de las que se esperaría que murieran en una semana o en un mes?

Estadísticamente, se espera que mueran unos 51.000 en Gran Bretaña este mes. En el momento de escribir este artículo, 422 muertes están relacionadas con el Covid-19, es decir, el 0,8% del total esperado.

A nivel mundial, se espera que mueran 14 millones en los primeros tres meses del año. Las 18.944 muertes por coronavirus en el mundo representan el 0,14% de ese total.

Estas cifras pueden dispararse pero son, en este momento, más bajas que otras enfermedades infecciosas con las que vivimos (como la gripe). No son cifras que, por sí mismas, causarían reacciones globales drásticas.

Las cifras iniciales comunicadas por China e Italia sugerían una tasa de mortalidad del 5% al 15%, similar a la de la gripe española. Dado que los casos estaban aumentando exponencialmente, esto planteaba la perspectiva de unas tasas de mortalidad que ningún sistema de atención de la salud en el mundo sería capaz de afrontar. 

La necesidad de evitar este escenario es la justificación de las medidas que se están aplicando: se cree que la gripe española infectó a aproximadamente una de cada cuatro personas de la población mundial entre 1918 y 1920, es decir, aproximadamente 500 millones de personas con 50 millones de muertes. Hemos desarrollado planes de emergencia para pandemias, listos para entrar en acción en caso de que esto ocurra de nuevo.

En el momento de redactar el presente informe, las 422 muertes y los 8.077 casos conocidos del Reino Unido dan una tasa de mortalidad aparente del 5%. Esto se cita a menudo como motivo de preocupación, en contraste con la tasa de mortalidad de la gripe estacional, que se estima en alrededor del 0,1%. Pero debemos examinar muy cuidadosamente los datos. ¿Son realmente comparables estas cifras?

La mayoría de las pruebas del Reino Unido se han realizado en hospitales, donde hay una alta concentración de pacientes susceptibles a los efectos de cualquier infección.

Como cualquiera que haya trabajado con enfermos sabrá, cualquier régimen de pruebas que se realice sólo en hospitales sobrestimará la virulencia de una infección. Además, sólo estamos tratando con aquellos casos de Covid-19 que han hecho que la gente se sienta lo suficientemente enferma o preocupada como para hacerse la prueba. Habrá muchos más que desconocen que tienen el virus, que no tienen síntomas o los tienen leves.

Cualquier régimen de pruebas que se realice sólo en hospitales sobrestimará la virulencia de una infección.

Por eso, cuando Gran Bretaña tenía 590 casos diagnosticados, Sir Patrick Vallance, el principal asesor científico del gobierno, sugirió que la cifra real era probablemente entre 5.000 y 10.000 casos, de diez a veinte veces más. Si está en lo cierto, la tasa de mortalidad por este virus es probable que sea de 10 a 20 veces menor, digamos de 0,25 a 0,5%. Eso pone la tasa de mortalidad de los Covid-19 en el rango asociado con infecciones como la gripe.

Pero hay otro problema potencialmente más grave: la forma en que se registran las muertes. Si alguien muere de una infección respiratoria en el Reino Unido, la causa específica de la infección no suele registrarse, a menos que la enfermedad sea una rara "enfermedad de declaración obligatoria". 

Así que la gran mayoría de las muertes respiratorias en el Reino Unido se registran como bronconeumonía, neumonía, vejez o una designación similar. En realidad no hacemos pruebas para la gripe u otras infecciones estacionales. 

Si el paciente tiene, digamos, cáncer, enfermedad de la neurona motora u otra enfermedad grave, esto se registrará como la causa de la muerte, incluso si la enfermedad terminal fue una infección respiratoria. Esto significa que las certificaciones del Reino Unido normalmente subregistran las muertes por infecciones respiratorias.

Ahora miren lo que ha sucedido desde la aparición de Covid-19. La lista de enfermedades de declaración obligatoria ha sido actualizada. Esta lista (además de incluir la viruela, que se ha extinguido durante muchos años, y afecciones como el ántrax, la brucelosis, la peste y la rabia, que la mayoría de los médicos del Reino Unido nunca verán en toda su carrera) ha sido ahora modificada para incluir al Covid-19. Pero no la gripe. Esto significa que cada prueba positiva de Covid-19 debe ser notificada, algo que no sería así para la gripe o la mayoría de las otras infecciones.

En el clima actual, cualquiera que tenga un resultado positivo en la prueba de Covid-19 será sin duda conocido por el personal clínico que lo atiende: si alguno de estos pacientes muere, el personal tendrá que registrar la designación de Covid-19 en el certificado de defunción, contrariamente a la práctica habitual para la mayoría de las infecciones de este tipo.

Hay una gran diferencia entre que el Covid-19 cause la muerte y que el Covid-19 se encuentre en alguien que murió por otras causas. Hacer que el Covid-19 sea notificable podría dar la impresión de que está causando cada vez más muertes, sea esto cierto o no. Podría parecer mucho más letal que la gripe, simplemente por la forma en que se registran las muertes.

Si tomamos medidas drásticas para reducir la incidencia del Covid-19, es lógico que las muertes también disminuyan. Nos arriesgamos a convencernos de que hemos evitado algo que nunca iba a ser tan grave como temíamos.

Esta forma inusual de informar sobre las muertes de Covid-19 explica el claro hallazgo de que la mayoría de sus víctimas tienen afecciones subyacentes, y que normalmente serían susceptibles a otros virus estacionales, que prácticamente nunca se registran como causa específica de muerte.

Consideremos también los gráficos del Covid-19, que muestran un aumento exponencial de los casos (y las muertes). Pueden parecer alarmantes. Pero si rastreáramos la gripe u otros virus estacionales de la misma manera, también veríamos un aumento exponencial. También veríamos algunos países detrás de otros, y sorprendentes tasas de mortalidad. 

Los Centros para el Control de Enfermedades de los Estados Unidos, por ejemplo, publican semanalmente estimaciones de casos de gripe. Las últimas cifras muestran que desde septiembre, la gripe ha infectado a 38 millones de estadounidenses, hospitalizado a 390.000 y matado a 23.000. Esto no causa alarma pública porque la gripe es familiar.

Los datos sobre el Covid-19 difieren enormemente de un país a otro. Mira las cifras de Italia y Alemania. En el momento de redactar este informe, Italia tiene 69.176 casos registrados y 6.820 muertes, una tasa del 9,9%. Alemania tiene 32.986 casos y 157 muertes, una tasa del 0,5%. 

¿Creemos que la cepa del virus es tan diferente en estos países cercanos como para representar virtualmente diferentes enfermedades? ¿O que las poblaciones son tan diferentes en su susceptibilidad al virus que la tasa de mortalidad puede variar más de veinte veces? Si no es así, deberíamos sospechar un error sistemático, que los datos de Covid-19 que estamos viendo de diferentes países no son directamente comparables.

Mira otras tasas: España 7,1%, EE.UU. 1,3%, Suiza 1,3%, Francia 4,3%, Corea del Sur 1,3%, Irán 7,8%. Es muy posible que estemos comparando manzanas con naranjas. Registrar los casos en los que hubo un resultado positivo en la prueba del virus es algo muy diferente a registrar el virus como la principal causa de muerte.

Las primeras pruebas de Islandia, un país con una organización muy fuerte para realizar pruebas amplias dentro de la población, sugieren que hasta el 50% de las infecciones son casi completamente asintomáticas. La mayor parte del resto son relativamente leves. De hecho, según las cifras de Islandia, con 648 casos y dos muertes atribuidas al virus, la tasa de mortalidad es del 0,3%. 

A medida que las pruebas de detección en la población se vayan generalizando en otras partes del mundo, encontraremos una proporción cada vez mayor de casos en que las infecciones ya se han producido y sólo han causado efectos leves. De hecho, a medida que pase el tiempo, esto también será una realidad general, porque la mayoría de las infecciones tienden a disminuir en virulencia a medida que avanza una epidemia.

Un indicador bastante claro es la muerte. Si una nueva infección está causando la muerte de muchas personas más (a diferencia de una infección presente en personas que habrían muerto de todos modos), entonces causará un aumento en la tasa de mortalidad general. Pero todavía no hemos visto ninguna evidencia estadística de muertes excesivas, en ninguna parte del mundo.

El Covid-19 claramente puede causar un serio compromiso del tracto respiratorio en algunos pacientes, especialmente en aquellos con problemas en el pecho. Los ancianos probablemente corren más riesgo, como lo corren con infecciones de cualquier tipo. 

La edad media de los que mueren en Italia es de 78,5 años, siendo casi nueve de cada diez las muertes de personas mayores de 70 años. La esperanza de vida en Italia, es decir, el número de años que se puede esperar vivir desde el nacimiento, en igualdad de condiciones, es de 82,5 años. Pero no todas las cosas son iguales cuando un nuevo virus estacional anda por ahí.

Ciertamente parece razonable, ahora, que se mantenga un cierto grado de distanciamiento social por un tiempo, especialmente para los ancianos y los inmunodeprimidos. Pero cuando se introducen medidas drásticas, deben basarse en pruebas claras. 

En el caso de Covid-19, las pruebas no son claras. El encierro del Reino Unido se ha basado en la modelización de lo que podría suceder. Es necesario saber más sobre estos modelos. ¿Corregirán la edad, las condiciones preexistentes, los cambios de virulencia, los efectos de la certificación de la muerte y otros factores? Si se modifica cualquiera de estos supuestos, el resultado (y el número de muertes previstas) puede cambiar radicalmente.

Gran parte de la respuesta al Covid-19 parece explicarse por el hecho de que estamos observando este virus de una manera que ningún virus ha sido observado antes. Las escenas de los hospitales italianos han sido impactantes, y logran producción para la televisión macabra. Pero la televisión no es ciencia.

Claramente, los diversos encierros frenarán la propagación del Covid-19, por lo que habrá menos casos. Cuando relajemos las medidas, habrá más casos de nuevo. Pero esto no tiene por qué ser una razón para mantener el encierro: la propagación de los casos es sólo algo que hay que temer si estamos tratando con un virus inusualmente letal.

 Por eso la forma en que registramos los datos será enormemente importante. A menos que endurezcamos los criterios para registrar las muertes debidas únicamente al virus (en contraposición a su presencia en los que murieron por otras afecciones), las cifras oficiales pueden mostrar muchas más muertes aparentemente causadas por el virus de las que realmente se producen. 

¿Entonces qué? ¿Cómo medimos las consecuencias para la salud de quitarle a la gente su vida, su trabajo, su ocio y su propósito, con el fin de protegerla de una amenaza anticipada? ¿Qué es lo que causa menos daño?

El debate moral no es sobre vidas versus dinero. Se trata de vidas versus vidas. Tomará meses, quizás años, si es que alguna vez sucede, llegar a evaluar las implicaciones más amplias de lo que estamos haciendo. 

El daño a la educación de los niños, el exceso de suicidios, el aumento de los problemas de salud mental, el quitarle recursos a otros problemas de salud con los que tratábamos eficazmente. Aquellos que necesitan ayuda médica ahora pero no la buscan, o no se les puede ofrecer.

 ¿Y qué hay de los efectos en la producción de alimentos y el comercio mundial, que tendrán consecuencias no cuantificables para personas de todas las edades, quizás especialmente en las economías en desarrollo?

Los gobiernos de todo el mundo dicen que están respondiendo a la ciencia. Las políticas en el Reino Unido no son culpa del gobierno. Están tratando de actuar responsablemente basados en el consejo científico dado. Pero los gobiernos deben recordar que la ciencia apresurada es casi siempre una mala ciencia.

Hemos decidido políticas de extraordinaria magnitud sin pruebas concretas del excesivo daño que ya está ocurriendo, y sin un escrutinio adecuado de la ciencia que las justifique.

En los próximos días y semanas, debemos continuar observando crítica y desapasionadamente las pruebas de Covid-19 a medida que vayan surgiendo. Por encima de todo, debemos mantener una mente abierta y buscar lo que realmente ocurre, no lo que tememos que pueda ocurrir.

John Lee es un profesor de patología recientemente retirado y un expatólogo consultor del NHS.



Traducido por el equipo de SOTT.net en español


sábado, 18 de abril de 2020

Un Fármaco probado en enfermos de Covid-19 se revala capaz de Curar los síntomas en menos de una semana

El medicamento antiviral fue creado originalmente contra el ébola, pero no tuvo éxito.

Sede de Gilead Sciences en Foster City (California, EE.UU.), el 1 de mayo de 2018.Stephen Lam / Reuters

El antiviral remdesivir, desarrollado por la compañía de biotecnología estadounidense Gilead Sciences Inc., podría curar los síntomas de los afectados por covid-19 en menos de una semana, según se desprende de pruebas llevadas a cabo con pacientes graves en un hospital de Chicago (Illinois, EE.UU.), informa este jueves el portal especializado Stat, citando a sus fuentes.

La Universidad de Medicina de Chicago involucró a 125 personas afectadas por covid-19 —113 de ellos en estado grave— en dos ensayos clínicos de fase tres de Gilead. Desde que empezó el tratamiento, los médicos observaron una disminución rápida de la fiebre y de los síntomas respiratorios en casi todos los pacientes tratados con ese fármaco, que fueron dados de alta en un plazo no superior a siete días.

«La mejor noticia es que la mayoría de nuestros pacientes ya han sido dados de alta, lo que es genial», comentó la semana pasada Kathleen Mullane, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Chicago que supervisa el estudio. «Solo dos pacientes han fallecido», añadió.

«Fue un milagro»

La cura para el covid-19 podría estar en un antiviral desarrollado originalmente contra el ébola

El mes pasado, el presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que el antiviral remdesivir «parece tener un muy buen resultado». 

Sin embargo, Mullane recomendó no sacar conclusiones hasta que no concluyera el estudio de Gilead, que afecta a 2.400 participantes de 152 sitios de ensayos clínicos diferentes en todo el mundo. De momento, se desconoce cuándo se publicarán los resultados finales de la investigación.

Un residente de Chicago llamado Slawomir Michalak, de 57 años, fue uno de los participantes del estudio. El hombre contrajo covid-19 a primeros de abril y fue hospitalizado con fiebre alta y dificultades respiratorias. 

«Sentía como si alguien me estuviera golpeando en los pulmones», asegura. Tras someterse al tratamiento experimental, fue dado de alta al cabo de cuatro días. «El remdesivir fue un milagro», afirma Michalak.

El nuevo fármaco de Gilead fue creado originalmente contra el ébola, pero no tuvo éxito. El medicamento paraliza una enzima llamada ARN polimerasa que muchos virus usan para copiarse.

Su aplicación resultó eficaz en el tratamiento de otros coronavirus humanos que también ocasionan problemas respiratorios severos. Si los científicos demuestran que es seguro y efectivo podría convertirse en el primer tratamiento aprobado para curar el SARS-CoV-2.


https://actualidad.rt.com/actualidad/350217-farmaco-curar-infectados-covid19-menos-semana

jueves, 16 de abril de 2020

Ante todo, no hacer daño: si la atención primaria permanece suspendida, el daño a los ancianos será peor que el del COVID-19




Soy una médica "en el frente" de la "guerra contra el COVID-19". Sí, tenemos un gran problema, pero no es necesariamente el virus en sí mismo. El verdadero problema está oculto a plena vista. Veamos si podemos empezar a discernirlo.

Hora de confinamiento

Así es como los médicos, enfermeras y demás personal médico y administrativo están gestionando esta crisis.

Han establecido secciones para casos respiratorios "contaminados" en clínicas y hospitales, que están separadas del resto de los pacientes externos y del personal sanitario. Cualquier persona que entre con tos o estornudos o que muestre cualquier signo de dificultad respiratoria es dirigida a esta división y se la mantiene separada de los que entran con heridas o cualquier otra enfermedad no relacionada con la respiración. 

De esta manera, el contagio no se propaga a todo el edificio, sino que se mantiene aislado dentro de la sección respiratoria, que tiene sus propios médicos y personal que se ocupan de los casos allí. Una vez más, todos los ingresados con síntomas respiratorios (que en realidad pueden ser a causa de cualquier cosa, desde el resfriado común hasta la típica gripe estacional, incluso una tos debida a alergias estacionales) son enviados a esta sección respiratoria.

Cada vez que un médico tiene que registrar cualquier cosa relacionada con la consulta de un paciente, debe escribir una nota en un archivo (la mayoría de los cuales son electrónicos) bajo una determinada categoría. 

Debido a que se ha declarado una pandemia, y en vista del esfuerzo mundial de bloqueo, esa categoría se especifica mediante códigos internacionales que se han designado para este coronavirus en particular. Después de todo, las personas requieren informes de baja por enfermedad o etiquetas de aislamiento de los médicos, quienes determinan cuál expedir y para quién dependiendo de su probabilidad de estar infectado o de estar en estrecho contacto con personas infectadas.

Aquí están los códigos internacionales que han sido designados para este confinamiento. La décima revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (ICD-10) para COVID-19 es la siguiente:
B34.2 tanto para los casos confirmados de COVID-19 como para los casos PROBABLES
Z20.828 para los posibles casos y contactos de los que fueron confirmados y/o son casos probables.Cada día llegan a las instalaciones médicas instrucciones detalladas y actualizaciones sobre cómo utilizar estos códigos en el ámbito clínico. 

En mi país, una versión "definitiva" fue enviada en los últimos días. Al principio de esto, muchas personas fueron etiquetadas con el código B34.2 ['confirmado'/'probable'] cuando en realidad deberían haber recibido el otro código [Z20.828 - 'posible']. 

Además, aquellos cuyas pruebas no eran concluyentes (casos probables), se agrupaban sin embargo con los casos "confirmados". Aunque estos códigos de distinción tienen sentido para gestionar una situación de crisis, lamentablemente también dejan mucho espacio para la interpretación subjetiva.

Probando, probando, 1-2-3

Las pruebas para detectar la presencia de este "novedoso" coronavirus se realizan a través de la prueba RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa en tiempo real), que detecta los antígenos del virus o las proteínas o los ácidos nucleicos, que es la información genética del ARN del virus. Estas pruebas genéticas, aunque tienen limitaciones en cuanto a lo que pueden revelar, son la forma oficial y óptima de realizar análisis en las personas.

Otra forma de análisis es determinar la presencia de una respuesta inmune contra el virus. Se han llamado "pruebas rápidas" porque tardan mucho menos tiempo que las pruebas genéticas. En este caso, los anticuerpos IgM se producen antes y los anticuerpos IgG después. Ambos pueden ser detectados en la prueba rápida. Sin embargo, según un estudio publicado sobre estas pruebas para el COVID-19:

"La seroconversión apareció secuencialmente para Ab [anticuerpos], IgM y luego IgG, con un tiempo medio de 11, 12 y 14 días, respectivamente. La presencia de anticuerpos fue <40 7="" agudos.="" anticuerpos="" as="" casos="" contra="" covid-19="" d="" de="" detecci="" div="" el="" en="" enfermedad="" entre="" igg="" igm="" la="" las="" lo="" los="" medir="" n="" no="" o="" or="" pacientes="" para="" pidas="" presencia="" primeros="" pruebas="" r="" son="" tanto="" tiles="">

Un problema que se ha puesto de manifiesto con el confinamiento es que no están haciendo pruebas a la población en general porque se considera que toda la población es sospechosa de todos modos. Es, después de todo, una emergencia. Los que están siendo examinados son, en su mayoría, pacientes hospitalizados. Esto crea números de muestras que no reflejan el panorama general del COVID-19 en la población general. La población hospitalaria es una cosa, pero la población general en sus casas es algo completamente diferente.

Como explica este artículo publicado el 26 de marzo de 2020 en el New England Journal of Medicine:
"Si se supone que el número de casos asintomáticos o mínimamente sintomáticos es varias veces superior al número de casos notificados, la tasa de letalidad puede ser considerablemente inferior al 1%.

 Esto sugiere que las consecuencias clínicas generales del Covid-19 pueden en última instancia ser más parecidas a las de una gripe estacional grave (que tiene una tasa de letalidad de aproximadamente el 0,1%) o una gripe pandémica (similar a las de 1957 y 1968) en lugar de una enfermedad similar al SARS o al MERS, que han tenido tasas de letalidad del 9 al 10% y el 36%, respectivamente".

¿Cómo podemos saberlo? 

Un país está examinando a toda su población. Según las cifras publicadas por el gobierno de Islandia el 25 de marzo, Islandia tiene la mayor proporción de pruebas realizadas por un solo país en todo el mundo. Se ha citado al director de epidemiología de Islandia, Thorolfur Guðnason, diciendo que:

"Los primeros resultados de deCode Genetics indican que una baja proporción de la población general ha contraído el virus y que cerca de la mitad de los que dieron positivo no son sintomáticos", dijo Guðnason. "La otra mitad muestra síntomas muy moderados similares a los del resfriado".No obstante, se han cerrado los consultorios privados en todas partes, por lo que muchas personas que dependían de ellos para gestionar su salud han de esperar hasta nuevo aviso. 

Cualquier cosa no esencial para la emergencia del coronavirus se pospone. Esto significa que el papel tan importante de la atención sanitaria primaria llevada a cabo por los médicos de familia y los médicos de cabecera (GP) ha sido efectivamente suspendido. Y estoy decididamente más preocupada por los pacientes cuyas consultas programadas fueron canceladas, por las razones que explico a continuación.

Desde las trincheras de la salud

Uno de mis corresponsales es un médico que trabaja en uno de los hospitales más afectados de Italia. A primera vista, su testimonio apoyó lo que se ha destacado repetidamente: números "por encima de lo normal" de personas, incluyendo jóvenes, con problemas respiratorios o con neumonías extensas, etc.

Sin embargo, me llamó la atención otra cosa que dijo: informó de que había visto a muchos pacientes, tanto hospitalizados como no hospitalizados, que presentaban síntomas clínicos leves, y aclaró además que constituían la "mayoría" de sus pacientes.

Esto se repite: La MAYORÍA de los pacientes hospitalizados y no hospitalizados presentan síntomas clínicos leves. Por mucho que los médicos en ciertos puntos conflictivos puedan sentir subjetivamente que están actualmente en "zonas de guerra", las cifras con las que están tratando resultarán, no obstante, coherentes con datos como los procedentes de Islandia, al verlos en retrospectiva o a partir de datos contextuales.


Las fotos y los videos que circulan por Internet de un hospital muestran a gente tirada en el suelo. Como relató un colega en uno de los múltiples grupos de WhatsApp creados para los médicos últimamente:

"Creo que este video es muy sensacionalista... [Es mi hospital] donde, desafortunadamente, los pacientes de la sala de emergencias que no podían dormir en un sofá, pidieron acostarse en el piso, para poder dormir. 

Era lamentable, pero con 120 personas pendientes de hospitalización, era imposible darles todas las camas. Sin embargo, la situación mejoró, y hemos duplicado el número de camas disponibles, y aunque no tenemos un exceso de material, no estamos cortos de personal..."Lo que parece agravar esta crisis mayormente administrativa es que muchas personas que en otras circunstancias estarían en casa con seguimientos de atención primaria de salud, permanecen innecesariamente en el hospital. 

Es un lujo que no se puede permitir en países con una población de edad muy avanzada, que puede sufrir un fallo respiratorio incluso con un virus banal. También hay muchas comorbilidades en la población general hoy en día.

Es cierto que el virus COVID-19 juega un papel en las neumonías atípicas que se observan en personas más jóvenes que pueden tener problemas respiratorios. Pero según un artículo publicado en JAMA el 17 de marzo, casi el 87% de las muertes en Italia han sido en pacientes mayores de 70 años, como sucede durante CUALQUIER temporada de gripe. El jefe del Instituto Superior de Salud de Italia informó a mediados de este mes que:

"De los registros médicos examinados hasta ahora (no muchos más de 100), la mayoría de las muertes por el Covid-19 en Italia han sido entre los más ancianos. La edad media es de 80,3 años. La mayoría de los difuntos tenían 3 o más problemas graves de salud asociados. 

Dos pacientes que murieron no tenían ninguno de los problemas de salud graves más comunes, aunque pueden aparecer otros problemas a medida que se realicen nuevas investigaciones. Sólo dos personas menores de 40 años han muerto, ambas de 39 años; una tenía cáncer y la otra tenía diabetes, obesidad y otros problemas de salud antes de la infección".

El pánico sumado a las directivas administrativas y médicas están haciendo que TODOS los pacientes con problemas emocionales y físicos acudan a los hospitales. Sin embargo, el hecho es que la mayoría de la población general no tendrá problemas respiratorios. Se debe mantener la perspectiva para no quebrar el sistema hospitalario.

Para tener una idea de los problemas característicos de los pacientes ancianos, repasemos un caso ficticio pero típico:

Digamos que un paciente de 86 años tiene fiebre. Ha estado tosiendo durante días anteriormente. Un médico podría descubrir que se está acercando a un fallo respiratorio. 

En su historial médico se encuentra que tiene insuficiencia renal crónica (como la mayoría de los ancianos), insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), diabetes, hipertensión arterial, fibrilación auricular e hipotiroidismo. Tal conjunto no es inusual en alguien de su edad, por lo que un paciente como este podría estar tomando hasta 12 medicamentos, incluyendo potentes anticoagulantes. 

Una persona como esta podría ser etiquetada como una "exacerbación de la EPOC". Si es hospitalizado, le harán pruebas para detectar microbios, incluyendo bacterias y virus. Si no progresa, sus órganos podrían empezar a colapsar. O el paciente podría mejorar. Algunos no mejoran, y... prepárense... mueren.

Los hospitales y clínicas europeos están sobrecargados con estos casos porque hay muchos pacientes ancianos con comorbilidades. Sin embargo, siempre se proporciona asistencia y una muy buena atención médica, hasta el final. En el pasado, a menudo me sorprendía gratamente lo mucho que los europeos se preocupan por sus ancianos. Ahora me he acostumbrado a ello. En otros países, simplemente no se molestan.

La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) podría considerar la posibilidad de usar un "filtro de sentido común". Un paciente anciano con una infección, con múltiples enfermedades y con múltiples insuficiencias de órganos podría indicarles que es hora de que esta persona fallezca en paz, teniendo el cuidado de minimizar su sufrimiento. 

A menudo se da el caso de que un paciente anciano ha expresado oficialmente que, cuando llegue el momento, sólo querrá morir y no ser reanimado. Puede ocurrir que el personal sanitario se obsesione tanto con el tratamiento de los pacientes de edad avanzada hasta el punto de que una persona más joven no disponga de una cama en la UCI cuando la necesite, es decir, en los casos de problemas respiratorios.

En el ejemplo que he descrito anteriormente, cada enfermedad e infección que se encuentre en el paciente tendrá su propio código internacional a efectos de etiquetado. Como se explicó anteriormente, la etiqueta de coronavirus tiene sus propios códigos para fines estadísticos. 

No significa que COVID-19 haya matado a la persona. Algunas personas tienen tantas enfermedades que cualquier bicho banal podría eliminarlas. La diferencia entre morir CON un coronavirus o DEBIDO a un coronavirus es sutil pero importante.

La suspensión de las visitas médicas regulares

Los que tienen diabetes, insuficiencia cardíaca, EPOC, etc. tienen que esperar en casa, aislados, hasta que tengan luz verde para volver a sus visitas médicas y seguimientos regulares. Lástima si contraen un resfriado o cualquier otra cosa por el estrés que esta pandemia está generando. 

Si terminan en el hospital, se les hará una prueba de coronavirus. Mientras tanto, están esperando pacientemente en casa y son muy comprensivos con el sistema que les dijo que esperaran en casa porque "se debe hacer frente a cuestiones más importantes en este momento".

Sé de un número de casos confirmados de COVID-19 hospitalizados que podrían estar en casa. La mayoría de la gente en casa con síntomas respiratorios hoy en día no tiene problemas al respirar. Sin embargo, según el protocolo, y debido a que los pacientes de COVID-19 se recuperan y luego, una semana después, puede volver a atacarlos, se están haciendo seguimientos al cabo de una semana.

Antes de que todo esto empezara, en una mañana se presentaban en mi centro de salud hasta 60 pacientes con gripe o resfriado común. Había un paciente tras otro con síntomas respiratorios. Pero debido a las directivas de cierre, estos pacientes se quedan en casa o todos van a la sala de emergencias y/o al hospital. 

Para la mayoría de ellos, solamente hay que hacer llamadas telefónicas para ver cómo están. La atención primaria de salud ha sido efectivamente suspendida. 

Esto me preocupa porque los médicos de cabecera hacen un trabajo muy importante para evitar la descompensación en personas con múltiples comorbilidades que de otra manera terminarían en el hospital. Los pacientes con problemas como insuficiencia cardíaca, cáncer, EPOC, diabetes, hipertensión, ansiedad, depresión severa, etc., necesitan un seguimiento constante y que se les reconforte.

Si los hospitales no dejan ir los casos LEVES, pronto estarán en un gran problema. Puedo pensar fácilmente en 100-300 personas en un solo puesto médico que cubre alrededor de 1.500 pacientes (o 1.900 en algunas regiones, si se cuentan los de las residencias de ancianos) que corren el riesgo de sufrir una insuficiencia respiratoria o alguna otra emergencia si sus chequeos se demoran más tiempo y/o si se resfrían. 

Sí, este COVID-19 es altamente contagioso y tiene sus peculiaridades. Pero el hecho es que la gente tiene múltiples comorbilidades y la vida tiene que continuar. COVID-19 no es el único problema de salud en el mundo en este momento:

Y, de nuevo, la MAYORÍA de la gente, especialmente aquellos sin comorbilidades, sólo experimentarán una forma leve del mismo. El resto, que es una gran mayoría de la población, no presentará síntomas.

La mayor parte del personal médico se encuentra en la atención primaria de salud, no en los hospitales. Ahora, cualquier cosa que le pase a alguien tiene que ser atendida por los servicios de emergencia de los hospitales porque no pueden acudir a los médicos de atención primaria, ni pueden continuar con sus visitas especializadas regulares en el hospital. 

La gente tiene historias médicas complejas y vidas trágicas. Aparte del trabajo médico, los trabajadores de la atención primaria son a menudo el sustituto de lo que en el pasado era el trabajo de asesoramiento de los sacerdotes locales y los feligreses. 

Seguramente alguien debería haber pensado en esto. Algunos médicos de hospital suelen mirar con desdén a los trabajadores de la atención primaria, y eso se debe a que no tienen paciencia para hacer ese tipo de trabajo, en el que es importante conocer a familias enteras y su trágico sufrimiento.

Los héroes mediáticos de ahora y de entonces

El trabajo de la Atención Primaria siempre es importante, pero nunca se ve en las noticias. Los medios de comunicación necesitan héroes hospitalarios e historias de cómo el personal de urgencias no tiene tiempo para comer y cómo una enfermera de la unidad de cuidados intensivos se suicidó después de dar positivo en la prueba de COVID-19. 

Pero los trabajadores de atención primaria son apreciados por sus pacientes habituales, especialmente ahora que las consultas se limitan a llamadas telefónicas porque se desalientan las reuniones entre pacientes y médicos.

 A diferencia de antes, cuando no tenían tiempo para comer o tomar descansos para ir al baño, o pasaban hasta cuatro días consecutivos trabajando sin parar con muy pocas horas de sueño y atendiendo cuatro emergencias importantes al mismo tiempo, pocos se preocupaban mucho por los proveedores de atención médica porque nunca se enteraron de sus agitadas "guerras" contra las enfermedades en las noticias. Así es la vida.

Les dejo con la considerada perspectiva del Dr. John Ioannidis, profesor de medicina, de epidemiología y salud poblacional, de ciencia de datos biomédicos y de estadística de la Universidad de Stanford. Es quizás EL científico médico con más "base en la evidencia" del mundo hoy en día, y él comenta sobre esta emergencia:

"La actual enfermedad del coronavirus, Covid-19, ha sido calificada como la pandemia del siglo. Pero también puede ser el FIASCO de evidencia del siglo".Más tarde añadió en otra publicación:

"Si el COVID-19 no es tan grave como se describe, los altos estándares de evidencia son igualmente relevantes. La exageración y la reacción exagerada pueden dañar seriamente la reputación de la ciencia, la salud pública, los medios de comunicación y a los responsables políticos. Puede fomentar la incredulidad que pondrá en peligro las perspectivas de una respuesta debidamente firme si y cuando se produzca una pandemia más importante en el futuro".O, como dice la directiva principal de la ética médica:

Ante todo, no hacer daño.


La Dra. Gaby nació en una familia mixta oriental y occidental en Costa Rica y es médico de familia en ambiente rural y ex-cirujana cardíaca. Su investigación en el campo de la medicina, la verdadera naturaleza de nuestro mundo y todas las cosas relacionadas con la curación la han llevado a Italia, Canadá, Francia y España. Sus escritos se pueden encontrar en Health Matrix .



lunes, 6 de abril de 2020

La OMS está Financiada por Farmacéuticas y Multimillonarios como Bill Gates (Microsoft)

En los últimos años, la mayor entidad sanitaria del mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha ido "privatizándose". 


Hasta el punto de que la mayor parte de su financiación corre a cargo hoy de la industria farmacéutica y de donantes privados. 

El que más aporta con mucha diferencia es Bill Gates, el dueño de la multinacional de la informática Microsoft, a través de la Fundación Bill & Melinda Gates que comparte con su mujer. Analizamos algunos porqués.

Llevamos unos años advirtiendo junto con el economista colombiano Germán Velásquez, que dirigió durante más de 20 años del Secretariado para la Salud Pública, la Innovación y la Propiedad Intelectual, una de las áreas más importantes de la OMS, cómo dicha institución mundial ha ido "privatizándose".


La Cadena SER ha publicado lo que pagan los laboratorios a la OMS:

Las cuatro farmas que más contribuyen a financiar la OMS son GlaxoSmithKline, Novartis, Sanofi Pasteur y Merck, por cierto que son los principales fabricantes de vacunas. En total, 90 millones de dólares en donaciones de las grandes farmacéuticas.

Velásquez en el Rectorado de la Universidad Complutense de Madrid en la que es Honoris causa.

Aunque sus estatutos recogen que el dinero para financiarla ha de provenir de los gobiernos que la componen, ahora son entidades privadas las que están aportado la mayor cantidad del dinero de los fondos de la OMS.

Desde su origen, los 194 estados que pertenecen a la OMS aportan una cuota fija -que se calcula en base al nivel de riqueza y su población-, el problema es que esa aportación obligatoria "se ha reducido desde hace varios años", según admiten fuentes de la OMS.

Ayer, en una entrevista de la SER explicaba que la OMS, desafortunadamente, está en un proceso acelerado de privatización. Está entrando en una situación de conflictos, está dejando de tener el rol que jugó siempre, y para el cual fue fundada, el árbitro mundial de la salud pública".Tras ello charlamos un rato. 

Por encima de todos los donantes privados destaca uno, prácticamente nadie le supera, sus cifras son inalcanzables, es la citada Fundación Bill & Melinda Gates. La entidad del magnate de la comunicaciones fue la que más aportó en 2015:185 millones de dólares; 95 veces más que España.

¿Estas donaciones condicionan la independencia de la OMS a la hora de tomar decisiones? Para Velásquez:

Absolutamente. Un ejemplo, el 90% del Programa de Medicamentos (que dirigió el economista de Colombia) ahora está financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, están dando el dinero solo para los asuntos que le interesa a Bill Gates, de tal manera, que el programa solo se centra en los proyectos para los que tiene dinero, el resto se queda sobre el papel. 

Por ejemplo, ya no se trabaja nada sobre el programa de uso racional de los medicamentos".Es que si los fármacos se usasen de manera racional en todo el mundo Big pharma seríaSmall pharma (y la salud pública ganaría mucho). 

Hay que saber que las "donaciones" se hacen en concepto de "contribuciones voluntarias especificadas" (los donantes son quienes autorizan qué programas concretos pueden ser financiados con su dinero). La OMS pues hace lo que mandan los que aportan el dinero.

El objetivo de las farmacéuticas al financiar a la OMS es claro pero ¿qué busca Gates con su "filantropía"?

Se supone que dona dinero para la compra de vacunas y que se apliquen en países empobrecidos, en teoría un fin loable. Sin embargo, como me comenta Germán, hay que recordar varias cosas:

1) En el momento en que se crea la fundación B&M Gates, Bill estaba acusado en Estados Unidos del fraude más grande de la historia en términos de violación de las leyes sobre la competencia y un juez afirmaba que Microsoft monopoliza los sistema operativos de los ordenadores personales. Su primer objetivo al financiar la OMS (brillantemente logrado) era "lavar" su nombre.

No es algo original, hacen así como suelen hacer otras fundaciones creadas por apellidos como Rockefeller, acusados entre otras muchas cosas de destruir el medio ambiente de EE.UU. con la extracción salvaje del petróleo. 

La Fundación Rockefeller, Save the Children,Unicef y la Organización Mundial de la Salud lanzaron el año pasado el programa Cobertura Universal de la Salud.

2) Varios estudios demuestran que debido al sistema fiscal de EE.UU., "dar" dinero puede ser una operación rentable en la medida que se puede deducir de los impuestos la misma. Las fundaciones tiene una fiscalidad muy favorable.

3) Cuando Gates da generosamente su dinero a la OMS es él quien, como hemos señalado, fija el destino y la utilización de esos fondos, lo que quiere decir que es el quien reordena las prioridades de una agencia pública.

Donde antes había un "problema" para los intereses corporativos, un programa que favorecía el buen uso de los medicamentos, ahora no lo hay (un abuso de los fármacos es, como contaba, un problema de salud pública pero también es algo muy rentable para quienes venden tratamientos).

4) Los dineros del señor Gates y de su fundación, están invertidos en empresas no siempre un modelo para la salud pública, el desarrollo sostenible y el cuidado ambiental. Cuando laFundación Bill & Melinda Gates invierte en la megaconstructora española FCC (hace poco han vendido sus acciones) no creo que lo haga porque esta se haya destacado por hacer casas para personas desfavorecidas.

Velásquez va más allá y me cuenta que algunos dineros destinados por esta fundación a la compra de vacunas son vacunas de empresas donde Gates tiene intereses financieros...

Lo que es seguro es que hay estudios que cuestionan la influencia de las citadas fundaciones y destacan sus conexiones con la industria farmacológica y biotecnológica.

La Fundación de Gates invierte en compañías tan cuestionadas por sus daños a la salud pública y la ecología como Bayer y Monsanto.


domingo, 5 de abril de 2020

Covid-19: Los Fármacos de uso común Aumentan el Riesgo y las Complicaciones de la Neumonía

Joan-Ramon Laporte, profesor de Farmacología clínica en la Universidad Autónoma de Barcelona y colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y David Healy, profesor de Medicina de familia advierten con sensatez en un escrito que han elaborado de que en la situación actual de pandemia por SARS-CoV-2, es imprescindible evitar las neumonías y los factores de riesgo relacionados con las mismas tanto como sea posible. Sin embargo, añaden, el consumo de varios de los medicamentos de uso más común aumentan el riesgo y las complicaciones de la neumonía.

Es un texto que han enviado a todo el mundo «responsable» de las medidas de control de la pandemia, ¡sin ninguna respuesta! Lo que cuentan es de lo más razonable, muchos medicamentos pueden aumentar el riesgo de neumonía o neumonitis al deprimir la inmunidad y otros mecanismos de protección.

¿A qué tratamientos médicos nos estamos refiriendo?

Pues agentes inmunosupresores, fármacos de los denominados antipsicóticos, (risperidona, quetiapina, olanzapina, ziprasidona, paliperidona, clozapina).

También algunos opioides analgésicos, inhibidores de la bomba de protones que se usan como «protectores de estómago»), varios de estos productos causan sedación y/o deprimen la ventilación pulmonar y favorecer la aparición de atelectasia.

Esta condición está causada por una obstrucción de las vías aéreas (bronquios o bronquiolos). La atelectasia es diferente de otro tipo de colapso pulmonar llamado neumotórax que se produce cuando el aire se escapa de los pulmones.

¿Qué grupos de medicamentos pueden causarla? Los analgésicos opioides, fármacos anticolinérgicos, agentes psicotrópicos o mediante una combinación de estos mecanismos. 

El impacto en la salud pública de la asociación entre la exposición a ciertos tratamientos y la infección o la neumonía depende de la prevalencia del uso del fármaco en cuestión, la magnitud del riesgo relativo y la incidencia de la afección (es decir, la infección o la propia neumonía).

Leed bien el artículo, en el que encontraréis información sobre antipsicóticos, anticolinérgicos, analgésicos derivados del opio, sedantes, antidepresivos, fármacos como gabapentina y pregabalina (como Lyrica), los omeprazol y compañía, algunos inmunodepresores y tratamientos de quimioterapia para el cáncer, inhibidores y bloqueadores de la angiotensina. 

También se trata el uso concomitantes de esos fármacos.

Y cómo sobre lo que hemos publicado del ibuprofeno, que agrava las infecciones, algo que se sabe desde hace tiempo.

No se cita algo que está estudiándose, que la vacuna contra la gripe puede incrementar la infección por coronavirus.

En fin, que tengáis mucho cuidado con los fármacos que toméis estas semanas durante las cuales es posible que sufráis Covid-19 y según qué tratamientos podéis empeorar por su consumo. Que el remedio no sea peor que la enfermedad ¿verdad?



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