martes, 1 de marzo de 2011

Para una dieta sana, sólo cinco gramos de sal al día


Consumimos una media de 10, pero sólo añadimos un 25%.El 70% de la ingesta viene de productos preparados o consumidos fuera de casa.Los más salados son el embutido, los panes, lácteos y derivados, y los platos preparados.

Hay consenso a este respecto: para avanzar hacia una sociedad más sana debemos reducir el consumo de sal. El 45% de los infartos de miocardio y el 50% de los ictus cerebrales están relacionados con la hipertensión arterial. Su causa principal es el consumo excesivo de sal.

¿Quién ha notado que el pan ha reducido en casi un 30% la cantidad de sal en el último lustro?Como Consumer recuerda, el axioma es que a menos sal, menos muertes prematuras. Para lograr el objetivo se ha marcado una estrategia: reducir a la mitad los diez gramos de sal que se consumen en nuestro país al día. Los cinco gramos diarios que se recomiendan pueden estar presentes en una dieta equilibrada.

Para que el control del consumo de sal se traduzca en una alimentación saludable, es necesario ser consciente de que el 70% de la ingestión diaria de sal deviene de productos preparados y consumidos fuera del hogar. Este porcentaje, concluido por el Ministerio de Sanidad, alerta de que el consumidor solo añade directamente a la dieta entre el 20% y el 30% de la sal, bien en el cocinado o con el salero.

El sodio no es sinónimo de sal
Para asegurar hábitos alimentarios correctos, las etiquetas expresan a menudo el contenido de sal en gramos (g). El sodio, aunque se utiliza como sinónimo, no es sal. Por este motivo, para conocer la cantidad exacta de sal, hay que multiplicar por 2,5 los gramos señalados en sodio. Si la etiqueta de una lata de atún en escabeche informa de que sus 100 gramos contienen 0,59 g de sodio, esto significa que contiene 1,47 gramos de sal.

Para calcular la sal de un alimento se multiplica por 2,5 los gramos de sodio que indica la etiquetaLo segundo que conviene tener claro es qué alimentos tienen más sal y cuáles menos. La mayoría de alimentos frescos y crudos no contienen sal o su presencia es ínfima: los alimentos vegetales como la fruta y la verdura son sosos, más que la carne, el pescado o los huevos, que contienen algo de sal al natural, aunque una cantidad poco relevante. Pero si bien en su preparación precisan sal, está comprobado que si se reduce la condimentación de manera gradual, el paladar se acostumbra.

¿Cuántas personas han notado que el pan ha reducido en casi un 30% la cantidad de sal en el último lustro y hoy es el menos salado de la Unión Europea? La sal oculta de los alimentos elaborados es la más difícil de rehuir. Es más, el abuso de sal favorece sabores intensos, poco naturales pero atractivos, y en la edad adulta son muy peligrosos.

Los que más sal aportan
El pan, los panes especiales, los embutidos, los lácteos y todos sus derivados, y los platos preparados. Ésta es la lista de productos más habituales y que más sal aporta a la dieta habitual. Salvo el pan, que en una dieta equilibrada ha de estar presente, en cantidades adecuadas, y los lácteos, cuya ingesta debe limitarse a uno al día, los demás son alimentos prescindibles a diario y limitados a ocasiones.

El verdadero riesgo para las arterias son las comidas preparadas y los menús fuera de casa. Un buen hábito es solicitar menús bajos en sodio o pedir que se cocine lo elegido en la carta con poca sal, o mejor, sin ninguna.

El reto está ahí, reducir de 10 a 5 los gramos de sal que consumimos al día, conseguiría evitar 11.000 muertes causadas por isquema cerebral y 8.000 por infarto.

Fuente: 20minutos.es

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