miércoles, 12 de agosto de 2015

Demasiada medicina puede ser tan perjudicial como demasiada poca

Me escribe un amigo para enviarme un artículo que ha publicado su médico de cabecera. Se centra en la crítica de los claros lazos entre la medicina actual y las diferentes industrias que la usan comercialmente. En los últimos años ha crecido esa crítica necesaria y es tiempo de propuestas de cambio como las que muchos profesionales aportan.

Estamos en un momento de la práctica de la medicina en que es imprescindible reflexionar sobre lo que está ocurriendo. Es hora de analizar las influencias económicas, mediáticas, sociales o políticas, entre otras, en el acto médico. Debemos pararnos a pensar en lo que hacemos cada día, su porqué y, especialmente, en cuál es realmente el beneficio y cuál el riesgo de nuestra práctica para los pacientes“.

Así es como empieza el artículo del médico Joaquín Morera publicado en la revistaAtención primaria. Este galeno pone varios ejemplos reales de su “cosecha de pacientes” para concluir:

Estamos corriendo varios e importantes riesgos como consecuencia de las intervenciones médicas, especialmente si no están claramente justificadas. Si son técnicas diagnósticas pueden aumentar considerablemente los falsos positivos y posteriormente dar lugar a más actuaciones, en algunos casos cruentas. En el caso de intervenciones y tratamientos injustificados, la posibilidad, nada desdeñable, de complicaciones o de efectos secundarios, algunos de ellos muy graves e incluso mortales“.

Y es que como titulan otro artículo al hilo de esta crítica los profesionales de No Gracias, estamos “intoxicados de medicina”. Ahora todos estamos enfermos. Parece que ha desaparecido la salud:

Cuanto más aprendemos sobre el problema del exceso de medicina y lo que está impulsando, más difícil parece imaginar soluciones eficaces. Evitar pruebas y tratamientos innecesarios requiere reformas basadas en la investigación médica, la educación y la regulación.

Pero para que estas reformas puedan tener resultados, antes, hemos de reflexionar sobre la necesidad que existe de cambiar nuestra forma de pensar acerca de los límites de la medicina. Es hora de liberarnos de la fantasía peligrosa de que la tecnología médica nos puede librar de la incertidumbre, el envejecimiento y la muerte”.

Existe hoy, por suerte, una corriente cada vez mayor de médicos y sanitarias que quieren superar las diferentes presiones que suelen estar dirigidas al consumo de tecnologías médicas por parte de la población.

Esto conlleva muchos problemas y el primero es la degradación de la profesiones sanitarias.

Como reconocen desde No Gracias:
Los médicos que amplían las definiciones de enfermedad y la reducción de los umbrales en los que se realizan los diagnósticos a menudo son pagados directamente por las empresas que se benefician de convertir a millones de personas en pacientes“.

La medicina NO puede salvar vidas como se difunde en muchas ocasiones. En todo caso pospone la muerte. El miedo del ser humano a la muerte nos lleva hoy al exceso de medicina, que también causa daños y fallecimientos (los medicamentos son la tercera causa de muerte).

En los últimos años algo está cambiando. Existe un movimiento internacional contra el exceso de medicina. Un nuevo enfoque llamado toma de decisiones compartidaspromueve conversaciones mucho más honestas entre los médicos y las personas que cuidan, entendiendo juntos la incertidumbre acerca de los beneficios y los daños de las intervenciones médicas, en lugar de ”traficar con falsas esperanzas”.

Otro nuevo enfoque llamado prevención cuaternaria está siendo asumido por los médicos intentando proteger a las personas de etiquetas médicas innecesarias y pruebas y tratamientos inútiles. Dicho concepto alude al conjunto de actividades que intentan evitar, reducir y paliar el daño provocado por la intervención médica.

Vivimos tiempos de pérdida de la confianza. En los políticos (estos se llevan la palma), en los periodistas, en los médicos… Todos estos nuevos movimientos en el ámbito sanitariointentan restablecer la confianza entre médicos y población, ayudando a reducir el miedo, abrazar la incertidumbre e intentando acabar con la idea de que la medicina puede curar el envejecimiento e incluso la muerte.

La ciencia biomédica ha hecho nuestras vidas inmensamente mejores, pero es el momento de aceptar que demasiada medicina puede ser tan perjudicial como demasiada poca”, concluyen estos médicos.

http://www.migueljara.com/2015/08/12/demasiada-medicina-puede-ser-tan-perjudicial-como-demasiada-poca/

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