Europa Press


A pesar de esto, los mecanismos celulares y moleculares que subyacen a la patofisiología de la depresión no se conocen por completo.
Los científicos, dirigidos por Ronald Duman, aplicaron técnicas genómicas al tejido cerebral humano de personas con depresión y descubrieron una mayor expresión de MKP-1. MKP-1 es un miembro de una familia de proteínas que elimina los grupos de fosfato de las proteínas y sirve como un regulador negativo clave del mecanismo de señalización de la quinasa activada por mitógeno (MAPK) que participa en el funcionamiento neuronal.
Los autores evaluaron el papel de MKP-1 en ratas y ratones y descubrieron que un aumento en la expresión de MKP-1 causaba conductas depresivas.
De forma inversa, el tratamiento con un antidepresivo normalizaba la expresión de MKP-1 y la conducta y los ratones que carecían de MKP-1 eran resistentes a la patología depresiva inducida por el estrés. Esto por tanto subraya la posible relevancia de esta molécula en la patofisiología de la depresión.
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