miércoles, 4 de enero de 2012

Una bicicleta especial ayuda a pacientes con enfermedad pulmonar EPOC

Una versión modernizada de la primera bicicleta ayudaría a algunas personas con enfisema a moverse con más facilidad.

Un pequeño estudio piloto, publicado en la revista Chest, analizó los efectos de un dispositivo para ayudar a caminar bautizado "dresina moderna". La dresina inventada en 1817 fue un prototipo sin pedales de la bicicleta actual.

Algunos fabricantes están produciendo un dispositivo similar para ayudar a caminar a personas con problemas de movilidad que se colocan en el asiento y sostienen las barras de comando, mientras utilizan los pies para impulsarse contra el piso.

Ya existen recursos para ayudar a caminar a las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una condición que reúne un conjunto de problemas pulmonares que incluyen al enfisema y la bronquitis crónica.

Uno es un andador ortopédico llamado Rollator, que consta de cuatro ruedas, un cuadro y barras que las personas empujan mientras caminan. El cuadro tiene una canasta para que los pacientes con EPOC lleven el tanque de oxígeno portátil.

Pero un estudio halló que el 48 por ciento de los pacientes que usan el andador dijeron sentirse "avergonzados" de utilizarlo.

Entonces, en el nuevo estudio, los autores evaluaron la dresina moderna versus el andador en 21 personas con EPOC que no podían andar solas y observaron que con la dresina caminaban un poco mejor dentro de un ambiente. En una prueba de seis minutos, caminaron unos 466 metros con la dresina y 383 metros con el andador.

El 10 por ciento se sintió avergonzado de usar la dresina y el 19 por ciento tuvo la misma sensación con el andador.

El asiento de la dresina le restaría "carga" al paciente, según explicó el autor principal, Anouk W. Vaes, de CIRO, un centro de Holanda especializado en el tratamiento de la insuficiencia orgánica crónica.

Vaes explicó que la dresina también proporcionaría un "centro de gravedad más estable", lo que lograría un patrón de andar más efectivo que el del andador ortopédico. Pero todavía queda por ver si será el dispositivo de elección de los pacientes con EPOC.

Aunque los participantes eran menos propensos a decir que los avergonzaba usar el dispositivo similar a una bicicleta, en realidad tendían a utilizar el andador. Dieciséis de los 21 pacientes preferían utilizar el andador a diario, pero ocho optaban por la dresina.

Vaes explicó que algunos se sentían con menos equilibrio y seguridad en la dresina de dos ruedas que en el andador de cuatro ruedas. "Esto disminuiría con el uso prolongado, pero todavía no se comprobó", dijo.

El uso de la dresina no está tan generalizado entre los pacientes con EPOC como el andador, del que se comercializan varios modelos en Holanda. Una desventaja del dispositivo es su costo, que es cinco veces mayor que el de un andador Rollator, según los autores.

La dresina utilizada en el estudio cuesta 520 euros o unos 680 dólares.

Para Vaes, se necesitan estudios más grandes para confirmar la mejoría que produce la dresina al caminar. Con su equipo la está comparando con el Rollator al aire libre, donde los pacientes la utilizan en la vida real.

Ningún autor declaró conflictos de interés en la realización del estudio.

FUENTE: Chest, online 23 de noviembre del 2011

Por Amy Norton / MedlinePlus NUEVA YORK (Reuters Health)

martes, 3 de enero de 2012

Que hacemos con la Alopecia Femenina



Mal Aliento: Halitosis, Como Solucionarlo

La higiene es la base para eliminar la mayor parte de los casos de mal aliento.

La halitosis puede indicar enfermedades, la boca es un caldo de cultivo de bacterias. Por ello cuidar su aseo mediante hábitos higiénicos y dietéticos es fundamental.

La halitosis es el mal aliento de la boca, su olor desagradable. Es un problema que se intensifica con el estrés, los trastornos de los senos paranasales, las llagas bucales, caries, infecciones de encías y por el tabaco.

 Incluso puede ser resultado del exceso de sequedad en la boca. Se ha dicho también que el mal aliento puede producirse por los gases absorbidos del intestino y liberados a través de los pulmones.

Pero, generalmente, el origen del mal aliento suele estar en una superabundancia de bacterias productoras de compuestos sulfatados volátiles, de muy mal olor. En muchos casos, las culpables son los millones de bacterias que viven en la boca.

Éstas inducen la formación de placas dentales, una película de material pegajoso con bacterias que se forma en el diente.

La falta de higiene dental, los empastes y coronas malos y las dentaduras postizas, pueden influir y aumentar el riesgo de la creación de placa bacterial. Estas bacterias crecen en los carbohidratos y proteínas en la boca que proceden de la dieta. Producen ácidos y una sustancia conocida como compuestos de sulfatados volátiles (VSC).

Tipos de mal aliento

A veces, el tipo de olor es síntoma de problemas muy concretos.

Por ejemplo, el “olor a podrido” puede indicar un deterioro dental, enfermedad de las encías o sinusitis.

Un “olor afrutado” podría ser síntoma de diabetes mellitus.

El “olor a queso” en un niño suele avisar de la presencia de un cuerpo extraño en su nariz.

Un olor a orina puede ser síntoma de fallo renal.

Otras causas del mal aliento incluyen condiciones de origen médico o químico. Por ejemplo la disfunción del hígado, la enfermedad pulmonar y la enfermedad respiratoria (las infecciones del pulmón).

Hay también medicamentos que pueden causar malos olores, La sequedad en la boca puede estar provocada por más de trescientos fármacos, entre los que se cuentan antidepresivos y antihistamínicos.

El mal aliento matinal

La disminución del flujo de la saliva en la boca ha sido identificada como una de las causas del “mal aliento de la mañana”. La halitosis matinal se produce porque, durante el sueño, se deja de producir saliva. Ésta mantiene la boca limpia de residuos. Sin saliva la boca se reseca y las células muertas y bacterias se adhieren a la lengua y al interior de las mejillas. Así se producen los malos olores.

Los niños rara vez tienen el problema de mal aliento en la mañana, tan frecuente en los adultos. Pero con las infecciones de la garganta, especialmente en algunos tipos de amigdalitis, puede presentarse este desagradable probelma.

Por otra parte, la respiración por la boca, el roncar, la edad y las preocupaciones sociales, contribuyen a la disminución de la saliva en la cavidad oral. Algunas dietas bajan en carbohidratos causan una condición llamada “el olor de hambre”. Este es el resultado de la Ketosis, que es un uso incompleto de las grasas del cuerpo para la energía.

Un problema social

Muchos millones de personas atribuyen una gran importancia al aspecto social del mal aliento. Las personas que sufren de mal aliento pierden la confianza en sí mismos. Viven con un miedo constante de ofender o molestar a otras personas. Es una situación agotadora que disminuye la calidad de vida.

Muchas veces puede parecer un mal menor que no afecta para nada a quien lo padece, pero que molesta a terceros y resulta, en definitiva, muy perjudicial para las relaciones personales. El mal aliento suele ser insoportable para todos menos para quien lo padece. La explicación a este hecho radica en que las células nasales capaces de detectar el olor acaban por no responder al constante flujo de efluvios fétidos.

Como combatirla

En el tratamiento de la halitosis se pueden corregir o extirpar las causas orgánicas.

Hay una serie de remedios para evitar que el aliento sea un problema avergonzante. Entre estos se pueden destacar los siguientes:

Mantener una higiene bucodental adecuada. Hay que cepillarse los dientes tras cada comida sin excusa. Acudir al dentista para eliminar el sarro y para descartar cualquier indicio de enfermedad periodontal. Esta es la principal productora de los compuestos sulfatados volátiles. Pero no sólo hay que cepillarse los dientes sino también la lengua y las encías.

Utilización de la seda bucal para los espacios interdentales. Es esencial su empleo diario, así como la visita al dentista dos veces al año. También existen rascadores para eliminar las bacterias de la lengua.

No fumar. El tabaco provoca mal aliento y es el principal factor de riesgo patológico evitable.

También provoca halitosis el consumo del alcohol. Si se bebe hay que hacerlo con moderación y, si es posible, con alimentos de por medio. Asimismo hay que reducir el consumo de azúcares y dulces.

Consumir grasas con moderación. En personas con retraso en el vaciado del estómago pueden producirse ácidos grasos y volátiles, y favorecen el mal aliento. Hay alimentos potencialmente favorecedores de la halitosis, como el ajo o la cebolla.

No permanecer muchas horas sin ingerir alimentos. Es recomendable tomar una manzana entre comida y comida. Es importante aumentar el consumo de verduras crudas que ayudan a proteger las encías.

También hay que beber agua para mantener oxigenada la boca, como masticar un trozo de limón, con cáscara, durante un par de minutos tras las comidas. Pastillas y goma de mascar con menta (y siempre sin azúcar) también son una ayuda.

En los chicos

La halitosis es un problema relativamente frecuente en la población infantil. Generalmente se atribuye a una higiene deficiente de la cavidad bucal y de sus piezas dentarias. No hay que restarle importancia porque puede ser el aviso de algún trastorno orgánico. Estos pueden ser afecciones como la estomatitis, gingivitis, faringoamigdalitis, rinitis o sinusitis.

Si un niño pequeño presenta mal aliento, y es sano hasta el momento de percibir ese mal olor, habrá que pensar en la posibilidad de que tenga introducido algún cuerpo extraño en sus fosas nasales. Si es así no hay que extraerlo. En su intento se podría introducir aún más. Llevar al niño al médico es lo aconsejable.

Si no es este el caso, la raíz del problema esté en una inadecuada higiene bucal. Una visita al dentista puede verificarlo. Si el examen odontológico descarta alteraciones bucales o mala higiene, se deberá consultar con el pediatra.

Fuente: Alimentacion sana

Esclerosis Multiple



Las 10 Fobias más comunes

Por más que a más de uno le resulten curiosas o sorprendentes, las fobias no son un trastorno extraño. 

De hecho, son muy comunes. Los expertos calculan que las fobias en su conjunto tienen una incidencia en el 5% de la población mundial. 

Esto significa que una de cada veinte personas padece algún tipo de fobia. Las mujeres padecen fobias con más frecuencia que los varones.

Dentro de la clasificación en fobias específicas (miedo a ciertos objetos, situaciones o fenómenos) y fobias sociales (temor o ansiedad extrema frente a determinados acontecimientos sociales, como entablar contacto verbal con desconocidos o tratar con la familia política), son mucho más comunes las primeras. De hecho, mucha gente padece una fobia específica pero ésta no le afecta en su vida cotidiana (como podría ser el caso de una persona que viva en una gran ciudad y que padezca de ofidiofobia –miedo a las serpientes- y que, llegado el caso, evitará encontrárselas en un zoológico).

Si bien es difícil determinar cuáles son las diez fobias más comunes (ya que varían según el sexo y la edad –los adolescentes padecen fobias sociales con más frecuencia que los adultos-), he aquí una lista de las que se considera más frecuentes en general:

Aracnofobia: Se trata del miedo a las arañas. Se calcula que la mitad de las mujeres y el 10% de los hombres padecen esta fobia en algún grado. Las reacciones de estas personas resultan exageradas para los demás, e incluso para los mismos afectados. Éstos procuran mantenerse apartados de los sitios en donde pueden encontrarse arañas, o donde han visto telas de araña. En los casos más serios, el pánico puede ser detonado incluso al ver una fotografía.

Sociofobia: Se trata de un persistente e intenso miedo a ser juzgado negativamente en situaciones sociales. Es una fobia de las más comunes entre adolescentes y jóvenes, se calcula que cerca de un 4% de las personas entre 18 y 55 años la padecen. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las fobias, esta fobia social es igualmente común en hombres y mujeres.

Aerofobia: Se trata del tan común miedo a viajar en avión (de hecho, se calcula que sólo el 5% de los pasajeros abordan el avión sin temores de ningún tipo). Sin embargo, las personas que padecen de esta fobia no experimentan sólo una ligera inquietud en el momento del aterrizaje y del despegue, sino que en ocasiones las fobias les impiden planear siquiera un viaje de este tipo, o les ocasionan trastornos de ansiedad ante la perspectiva de un futuro viaje, incluso meses antes de llevarlo a cabo.

Agorafobia: Se trata del miedo a los espacios abiertos, y es un trastorno más común entre las mujeres que entre los hombres. El agorafóbico teme todo aquel lugar donde no se sienta “seguro” o no pueda “recibir ayuda”. El que presenta este tipo de trastorno suele refugiarse en su hogar y rara vez sale, ya que en esas ocasiones experimenta una gran ansiedad. Es la fobia que motiva más a menudo consultas a especialistas.

Claustrofobia: Al contrario que la agorafobia, este trastorno implica el temor a quedar confinado a espacios cerrados. Se estima que entre un 2 y un 5% de la población padece esta fobia. Estas personas suelen evitar los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC.

Acrofobia: Se trata del miedo a las alturas, no simple vértigo sino un temor que ocasiona ansiedad a quienes lo padecen. La fobia suele manifestarse en situaciones tales como las de asomarse a un balcón, estar en un mirador elevado o junto a un precipicio. Al igual que sucede en otras fobias, aquellos individuos que la sufren buscarán evitar la situación temida.

Emetofobia: Se trata de la fobia al vómito o a vomitar. Hay personas que sienten más que una simple aversión hacia el acto de vomitar, y que incluso cambian sus hábitos alimenticios y sociales en consecuencia (por ejemplo, evitar ir a comer a restaurantes por temor a que la comida que le sirvan allí le siente mal al estómago). Si bien sólo en casos extremos se considera fobia, se calcula que el 6% de la población siente temor de vomitar.

Carcinofobia: Se trata del miedo a contraer cáncer. Es uno de los temores más comunes desde el momento en que la mayoría de los adultos siente aprensión ante la posibilidad de manifestar esta enfermedad. Sin embargo, en el caso de los fóbicos, se trata de un miedo muy antinatural, ya que demostrarán temerle a cualquier síntoma físico negativo, asociándolos todos a síntomas de la enfermedad.

Brontofobia: Son comunes las fobias que involucran elementos climáticos o determinados fenómenos meteorológicos, y éste es el caso de la brontofobia. Consiste en el miedo extremo ante los rayos y truenos de las tormentas. Alguien con esta fobia estará alarmado tanto antes como durante las tormentas, y en casos extremos, padecerán los síntomas de la ansiedad. Incluso puede verse afectada su vida social, ya que su planificación de actividades depende del pronóstico meteorológico, y pueden llegar a faltar al trabajo o modificar sus hábitos debido al clima.

Necrofobia: El miedo a la muerte es algo natural e instintivo en el hombre, posiblemente porque la muerte es lo desconocido. Además, se asocia la muerte con los padecimientos que la preceden, dolor, sufrimiento, etc. Sin embargo, algunas personas padecen de una verdadera fobia a la muerte y a los seres muertos. Quienes padecen de esta condición no pueden explicar con claridad el sentimiento escalofriante que experimentan al estar frente a una momia o a un cadáver.

Fuente: fobias.net

Principales causas de infertilidad en las mujeres

El tema de la infertilidad, tanto femenina como masculina, es delicado. En el primer caso, hay cantidad de estudios que tratan de identificar las causas de la infertilidad en las féminas, y, aunque en la actualidad ha habido avances en las investigaciones y se han desarrollado nuevas técnicas con resultados alentadores, todavía hay un gran porcentaje de estas mujeres que no pueden concebir.

Entre los principales problemas relacionados con la infertilidad destacan:

*Incapacidad para ovular: casi un tercio de los problemas para concebir en la población femenina se debe a una incapacidad del ovario de liberar el óvulo. Las causas suelen ser hormonales (en los que se suele tratar con fármacos) para también puede deberse a que la mujer carezca de óvulos o que haya un daño en el ovario.

*Así también, puede darse ante un desequilibrio hormonal, ya que las hormonas no sólo son necesarias para la liberación del óvulo sino también para que éste, una vez fecundado, siga su camino evolutivo.

*Los fibromas también suelen ser causa de infertilidad femenina: si bien se trata de tumores benignos -no cancerosos-, es muy posible que su ubicación obstruya alguno de los pasos del óvulo o de los espermatozoides. En este caso, el problema se puede solucionar con cirugía llamada miomectomía.

*Las trompas obstruidas es otro problema que lleva a las mujeres a tener problemas para concebir: similar a lo anterior, tener estos conductos que conectan los ovarios con el útero obstruidos puede ser una causa de infertilidad. En muchos casos, esta obstrucción se debe a una infección bacteriana conocida como Clamidia.

*Otras posibles causas son: tener mucosa uterina ineficaz, que se da cuando las paredes del útero son demasiado ácidas o densas y no permite a los espermatozoides llegar al óvulo, o un útero inhospitalario, que sucede cuando, por determinados motivos como una malformación o por la presencia de un pólipo, el óvulo fecundado no puede ubicarse como corresponde en la cavidad uterina, y se produce un aborto espontáneo.

*Finalmente, la endometriosis es otro de los trastornos más relacionados con la infertilidad: se presenta cuando las células que revisten el útero (endometrio) se distribuyen por los ovarios, pelvis y trompas, es decir, más allá de su campo natural.

La endometriosis interfiere con la ovulación y, posiblemente en la concepción, y provoca problemas de fertilidad. También puede causar abortos y, en tal caso, debe tratarse. Los únicos dos métodos que existen son la cirugía o un tratamiento hormonal.

Vía Crecerfeliz.es / vitadelia

Vacunación, La Verdad Oculta

«Vaccination: The Hidden Truth» (1998) es un tremendo documental que nos muestra los horrores de la vacunación, y lo hace de manera extremadamente informativa.

Quince personas, incluyendo a la Dra. Viera Scheibner (PhD), cinco doctores médicos, y otros investigadores, revelan lo que realmente ha pasado y está pasando en relación con las enfermedades y las vacunas.

Además de descubrir esta relación directa, también desnudan la forma de como los gobiernos, en complicidad con investigadores médicos a sueldo de los grandes laboratorios, han falseado datos y estadísticas, donde únicamente sobresaltan los "beneficios" de la vacunación masiva y su "noble" propósito. Mientras ocultan sus verdaderos y desastrosos efectos, a lo largo de toda su historia, sobre la salud de las personas y hasta de animales inyectados.

Vacunas contra una determinada enfermedad que son las causantes de otras. Metales pesados y sumamente tóxicos para el organismo humano, como ingredientes y conservantes, existen en todas las vacunas. Como ser el Thiomersal con un 50% de Mercurio, Aluminio que está relacionado con casos de Alzheimer, etc.

Como es lógico, ante un tema tan manipulado desde los medios de información, hasta de la boca de los propios médicos y la industria farmacéutica, la ortodoxa y conservadora vacunación masiva es presentada como "milagrosa" o "mágica", donde nuestra salud y la de nuestros hijos no corren "ningún riesgo". Y de aparecer uno o varios casos con ciertos efectos secundarios severos por las vacunas, inmediatamente son relacionados a cualquier otro factor, menos al verdadero causante.

Se ha comprobado científicamente, que los efectos de las vacunas pueden causar: * Muerte * Daño al sistema inmunológico * Enfermedades * Daño a la reproducción. Y un larguísimo etcétera.


Añadido por Jorge Alexander Espitia Ruiz el enero 1, 2012 / Sgtop Secrets
http://stopsecrets.ning.com/video/vacunaci-n-la-verdad-oculta

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