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lunes, 4 de noviembre de 2019

Hidatidosis o Quiste Hidático, ¿qué es?

La hidatidosis puede provocar una obstrucción de las vías biliares, problemas pulmonares o alteraciones cerebrales. Aprende más en este artículo.

La hidatidosis, también llamada quiste hidático, es una enfermedad que provocan ciertos parásitos, como ciertas larvas o algunos tipos de gusanos. 

Consiste en la formación de quistes en órganos como el hígado o el pulmón.

Esos quistes son como pequeñas bolsas recubiertas de una membrana, que contienen estos parásitos. El problema es que estos quistes pueden crecer y alcanzar un tamaño importante, afectando al órgano que ocupan.

Del mismo modo, también pueden romperse, liberando esos parásitos en nuestro interior y provocando reacciones muy perjudiciales, como un shock anafiláctico. Aunque pueden ser asintomáticos durante años, es importante saber que la hidatidosis presenta un riesgo alto de complicaciones.




Por desgracia, la hidatidosis humana es una patología con una incidencia alta. De hecho, es más frecuente en las personas que se dedican a la agricultura o ganadería. Incluso, se relaciona con el hecho de tener un perro como mascota.

Hay zonas en el mundo que se consideran endémicas de hidatidosis, es decir, son regiones geográficas en las que la enfermedad está instalada y sus pobladores son mucho más susceptibles al contagio.

Se trata de una enfermedad poco conocida. Por ello, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre la hidatidosis o quiste hidático y cuáles son sus síntomas.

¿En qué consiste la hidatidosis?

Como ya hemos mencionado, la hidatidosis es una enfermedad que se produce por la infección de un parásito. Concretamente, es una infección por larvas de Echinococcus granulosus o E. multilocularis. Este tipo de patologías siguen un ciclo complejo, debido al ciclo vital de estas especies.

Para poder explicar cómo se produce la enfermedad, tenemos que entender que estos parásitos necesitan dos hospedadores. Es decir, dos especies que les permitan pasar de larva a gusano adulto. Ese es su ciclo vital.

En la hidatidosis, el hospedador definitivo, que es el que permite que se llegue al estado de gusano adulto, suele ser el perro. Lo que ocurre es que es el humano el que suele actuar como el otro hospedador.

En resumen, el hombre es el que se infecta con las larvas, que provocan los llamados quistes hidáticos. Esta infección suele ocurrir porque, sin saberlo, en ocasiones nos alimentamos de carnes de ciertos animales que presentan huevos de estos gusanos.

Para entenderlo mejor, veamos este ejemplo. Un perro tiene un gusano adulto en su intestino. En sus heces expulsa huevos de estos gusanos, que acaban en la tierra. Las ovejas, vacas o cabras se alimentan de la hierba o de la tierra y se infectan con estos huevos. Nosotros, al alimentarnos de su carne, igual. Principalmente, la carne que más contagios humanos produce es la que deriva de las vísceras de los ganados de consumo.

Cuando estos huevos llegan a nuestro intestino, atraviesan la pared intestinal y pasan a la sangre. A partir de ahí, viajan por todo nuestro organismo y se depositan en diferentes órganos. Lo más común es que lo hagan en el hígado o en los pulmones.

¿Qué síntomas presenta la hidatidosis?

Una vez se han depositado los huevos o larvas, se forman los quistes que producirán los síntomas de la hidatidosis. Estos síntomas van a depender del órgano en el que se encuentre el quiste, o los quistes, ya que se pueden formar varios.

El quiste hidático suele crecer de manera lenta durante años. Los estudios estiman que llegan a crecer un centímetro por año, pudiendo alcanzar hasta un tamaño de 20 centímetros. Por ello, lo más común es que provoquen daño en el órgano en que residen, como si se tratara de un tumor.




Es importante saber que la mayoría de casos se detectan de manera accidental. Esto es así porque muchos permanecen asintomáticos durante años, hasta alcanzar un tamaño relevante. Los quistes suelen detectarse a través de ecografías abdominales solicitadas por otras causas.

Sin embargo, la hidatidosis en el hígado puede provocar daños graves. En primer lugar, es muy frecuente que el quiste produzca una obstrucción de algunas de las vías por donde se expulsa la bilis. Los síntomas de la hidatidosis en el hígado suelen ser ictericia y dolor abdominal.

Hidatidosis en otros órganos

También es frecuente que la hidatidosis ocurra en el pulmón o en el cerebro. Cuando los quistes ocupan el pulmón, los síntomas suelen ser tos, molestias respiratorias e, incluso, la expulsión de sangre por la boca al toser.

En el caso de la hidatidosis cerebral, los síntomas son más severos. Varían según la zona del cerebro en la que esté el quiste, pero lo más común es que se experimenten convulsiones. Puede haber, incluso, cambios de la personalidad o un coma.
En conclusión

La hidatidosis es una enfermedad compleja que se produce por un parásito que se relaciona sobre todo con los perros. Suele ser asintomática y diagnosticarse de casualidad. Una vez que se ha diagnosticado, suele requerir tratamiento para evitar todas las posibles complicaciones.


31 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto

miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Cuál es la diferencia entre un Quiste y un Tumor?

Establecer la diferencia entre un quiste y un tumor es importante, principalmente, por la creencia general de que un quiste es benigno y un tumor es maligno. Esto no corresponde a la realidad, ya que en ambos casos puede o no haber cáncer.

Para la mayoría de nosotros, no es fácil establecer la diferencia entre un quiste y un tumor. En ambos casos, se trata de un bulto que aparece en alguna parte del cuerpo y que, usualmente, genera alarma, porque inmediatamente se le asocia con un proceso canceroso.

Es muy común la creencia de que la diferencia entre un quiste y un tumor es que el primero es benigno e inofensivo, mientras que el segundo es maligno y fatal. 

Esto no es cierto. Hay quistes que pueden ser peligrosos y también existen los tumores sin consecuencias.




Una importante diferencia entre un quiste y un tumor es la causa que los provoca. También, por supuesto, su composición y su curso. 

Aunque ambos son, a veces, muy similares en su apariencia, lo cierto es que tienen una naturaleza y unas implicaciones diferentes entre sí.

Los quistes

Los quistes son bolsas o sacos que contienen un material gaseoso, líquido o semi-sólido, el cual está rodeado por una membrana.

 Lo más frecuente es que aparezcan de forma espontánea y, muchas veces, desaparecen de la misma manera. Habitualmente, se forman por la obstrucción o infección de alguna glándula.

Existen diferentes tipos de quistes. Los más comunes son los siguientes:

Quistes mamarios: son bolsas llenas de líquido que aparecen en los senos y que se mueven fácilmente por debajo de la piel. Si los quistes en una misma mama son muchos, entonces se habla de enfermedad fibroquística mamaria.
Quistes foliculares: son bolsas que se forman en los folículos pilosos y que, generalmente, contienen queratina. Casi siempre se forman en el cuero cabelludo.
Quistes epidermoides: son los quistes que se forman en la epidermis, básicamente en el tórax, la espalda, el cuello y el escroto.
Quistes ováricos: se forman en los ovarios, generalmente, durante la ovulación. A veces, pueden causar dolor y molestias.
Quistes hepáticos: se forman en el hígado.
Quistes renales: se sitúan en los riñones.

Los quistes tienen diferente tamaño. A veces, no son más grandes que la punta de un alfiler y, otras veces, llegan a tener el tamaño de una pelota de baloncesto. Los más peligrosos son los más grandes, por el daño potencial que pueden causar a los órganos cercanos.

Los tumores

Los tumores son abultamientos que surgen por la división y crecimiento descontrolado de algunas células. 

Estas se acumulan y forman esos bultos o grumos, que se convierten en tumores, también llamados neoplasmas.

Los tumores pueden ser el resultado de alguna enfermedad, problemas relacionados con el sistema inmune, consumo de alcohol o tabaco, exposición prolongada al sol, contacto con determinadas toxinas o químicos, radiación, obesidad, virus y otros factores.

Los tumores pueden ser benignos, premalignos o malignos; es decir, no cancerosos, precancerosos o cancerosos, respectivamente. Los principales tipos de tumores son los siguientes:
Lipomas: son tumores que se forman con células grasas, se sitúan debajo de la piel y son blandos. Casi siempre son benignos y, generalmente, aparecen en personas de más de 40 años.

Fibromas: se forman en los tejidos fibrosos o conectivos, muy frecuentemente sobre el útero o alrededor de este. Son tumores benignos.

Adenomas: se forman en la capa que recubre los órganos y las glándulas. Están compuestos de tejido epitelial glandular. Generalmente, son benignos.

Malignos: pueden formarse en cualquier parte del cuerpo. Son tumores cancerosos.

Diferencia entre un quiste y un tumor

Como se ve, la diferencia entre un quiste y un tumor viene dada por varios factores. El primero de ellos es la causa. Mientras que los quistes se forman, generalmente, por la obstrucción o infección en una glándula, los tumores son el resultado del crecimiento desmesurado de un grupo de células.

Así mismo, mientras los quistes, generalmente, contienen aire, líquido o una sustancia semi-sólida, los tumores son masas sólidas de tejido. Casi todos los quistes son benignos, pero el cáncer también da lugar a la aparición de un importante número de quistes. Los quistes que contienen material sólido pueden ser cancerosos.




Otra importante diferencia entre un quiste y un tumor es que los primeros suelen presentar movilidad. Es decir, se pueden desplazar de uno lugar a otro solo con tocarlos. Los tumores, en cambio, se presentan como una masa rígida, que es firme y no se puede mover; parece como si estuviera ‘agarrado’ al organismo.

Tanto quistes como tumores pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y exigen una valoración médica. La peligrosidad de unos u otros depende de varios factores y, por eso, es necesario llevar a cabo las pruebas del caso para establecer un diagnóstico.

Edith Sánchez · 23 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 23 octubre, 2019


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