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jueves, 27 de octubre de 2022

¿Regreso de los Confinamientos a la vista?: OMS llama a Europa a no descuidar aumento de Covid-19 y gripe

El director regional para Europa de la entidad sanitaria, Hans Kluge, alertó que "no es el momento de relajarse".

© EFE

La Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó este lunes a no descuidar los protocolos sanitarios ante el aumento de los casos de Covid-19 y gripe en la región europea mientras resaltó la necesidad de cumplir con el esquema de vacunación.

El director regional para Europa de la entidad sanitaria internacional, Hans Kluge, afirmó durante una conferencia de prensa que "no es el momento de relajarse" en un contexto donde Europa es el epicentro de la pandemia de Covid con el 60 por ciento de los casos a nivel global.

De igual forma, las autoridades sanitarias alertaron sobre el aumento de la cifra de pacientes con gripe estacional, entretanto, se ha registrado un ligero incremento de las personas con cuidados intensivos.

A partir de ello, Kluge enfatizó en el marco del Día Mundial de la lucha contra la Poliomelitis que la vacunación "sigue siendo una de nuestras herramientas más eficaces contra la gripe y el Covid-19".


En consonancia, el representante europeo precisó que fue detectada recientemente una variante del poliovirus como un derivado de las vacunas por vía oral en países como Ucrania, Reino Unido, Israel y Estados Unidos.

Por su parte, el experto de la OMS Europa, Siddhartha Datta, señaló el virus de la polio constituye "un muy buen barómetro" para revelar quienes fueron los sectores y regiones más relegados.

En consonancia, añadió que "se trata de grupos de población desatendidos porque, por una razón u otra, no fueron cubiertos por la recomendación de la OMS de una cobertura del 95 por ciento".

Comentario: Al parecer, nos encontramos ante un posible regreso de los confinamientos por covid, como si la crisis energética no fuera suficiente.

mar, 25 oct 2022 00:59 UTC
https://es.sott.net/article/84829-Regreso-de-los-confinamientos-a-la-vista-OMS-llama-a-Europa-a-no-descuidar-aumento-de-Covid-19-y-gripe

jueves, 15 de julio de 2021

Los encierros detuvieron la propagación de la Gripe, ¿qué pasará cuando vuelva?


© ISTOCK.COM, LMGORTHAND

Traducido por el equipo de SOTT en español.

Durante la temporada anual de gripe, muchas personas experimentan los síntomas habituales: secreción nasal, estornudos, dolores corporales y fiebre. La gripe también puede ser mortal. Sólo en Estados Unidos, los virus de la gripe causan cientos de miles de hospitalizaciones y decenas de miles de muertes cada año. 

Sin embargo, durante la pandemia se produjo un cambio drástico: hubo un descenso precipitado de las infecciones por gripe y otros virus respiratorios, y en algunas partes del mundo, algunos de estos patógenos no se encuentran en ninguna parte.

"Es realmente dramático cómo ha desaparecido la gripe este año", dice Ellen Foxman, inmunóloga de la Universidad de Yale. En el Hospital de Yale-New Haven, donde trabaja Foxman, hubo unos 3.000 casos de gripe confirmados en los tres primeros meses de 2020, explica Foxman a The Scientist. "Este año, desde el primero de enero hasta ahora, hay cero".

Se cree que el uso de mascarillas, el distanciamiento social y otras restricciones aplicadas para evitar el SARS-CoV-2 son los principales responsables del descenso de otros patógenos respiratorios en circulación. Sin embargo, a medida que se levantan estas medidas, los científicos esperan que los virus desaparecidos vuelvan a aparecer y se preguntan qué ocurrirá cuando esto ocurra.

Los científicos sospechan que la falta de exposición a la gripe en el transcurso de esta pandemia significa que el sistema inmunitario de las personas es ahora más vulnerable de lo habitual a la infección. Al mismo tiempo, el hecho de no poder circular ha provocado una sorprendente reducción de la diversidad genética de los virus de la gripe en circulación, que sufren constantes mutaciones, pero aún no está claro qué implicaciones tiene esto para la salud humana.

"Creo que todo el mundo ha apreciado no tener resfriados y gripes este año", dice Foxman. "Estaría muy bien seguir así. La pregunta es: ¿qué costo tendrá?".

Un acto de desaparición

Muchos científicos esperaban que las estrictas medidas puestas en marcha durante esta pandemia se tradujeran en una reducción de las infecciones por otros virus respiratorios y, de hecho, los signos de que la gripe se estaba manteniendo a raya empezaron a aparecer al principio de la pandemia. 

El pasado mes de abril, Ben Cowling, epidemiólogo especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de Hong Kong, y sus colegas utilizaron datos de vigilancia y hospitalización para estimar que en Hong Kong la transmisión de la gripe dentro de la comunidad general se redujo en un 44% tras la aplicación de las medidas para limitar la propagación del SARS-CoV-2 en enero pasado.

Unos meses más tarde, Rachel Baker, epidemióloga de la Universidad de Princeton, publicó un estudio similar basado en datos de EE.UU. sobre brotes de gripe estacional, así como del virus respiratorio sincitial (VRS), un patógeno que circula en bebés y niños pequeños, y que a veces causa enfermedades graves. Ella y sus colegas examinaron los datos de vigilancia recogidos en EE.UU. entre 2016 y marzo de 2020, mes en el que el gobierno estadounidense declaró el COVID-19 como emergencia nacional. 

Su trabajo reveló que, a finales de marzo, la transmisión del VRS había disminuido en un 20%, y que, aunque la temporada de gripe 2019-2020 fue más grave que la media, después de que se anunciara el estado de emergencia -y de que se pusieran en marcha medidas para controlar la propagación del SARS-CoV-2 en muchos estados-, los brotes de gripe también mostraron signos de disminución.

También han surgido tendencias similares en otros lugares. En Australia, por ejemplo, los investigadores informaron de que, en comparación con periodos similares durante los años anteriores a la COVID, las infecciones por el VRS y la gripe en los niños se redujeron en más de un 98% entre abril y agosto de 2020.

Como predijeron esos primeros estudios, la propagación de la gripe y el VSR se vio significativamente obstaculizada en el transcurso de la pandemia, hasta el punto de que, como señala Foxman, algunos hospitales casi no han visto casos este año.

"Que se pierda por completo la temporada de gripe y VRS no tiene precedentes", afirma Baker. Un descenso así no se ha visto en la historia reciente. El ejemplo más cercano podría ser la pandemia de gripe de 1918, durante la cual las invenciones de salud pública parecieron impulsar un cambio en la estacionalidad del sarampión en Londres debido a una reducción estimada del 38% de los contactos entre individuos susceptibles e infectados, según una investigación reciente.

¿Por qué las medidas de distanciamiento detuvieron la gripe y el VRS, mientras que el COVID-19 siguió propagándose? Scott Hensley, inmunólogo viral de la Universidad de Pensilvania, afirma que una de las razones es que había una gran población susceptible al COVID-19 -porque el SARS-CoV-2 era un virus nuevo-, mientras que para virus como la gripe, las poblaciones tienen niveles de inmunidad más altos, porque muchas personas han tenido infecciones previas. 

Otra posibilidad, añade Hensley, es que el SARS-CoV-2 sea simplemente más transmisible, aunque señala que la transmisibilidad relativa de estos virus aún no se ha probado.

"Todas las medidas que se han puesto en marcha para limitar la propagación del SARS-CoV-2 han limitado eficazmente la propagación de la gripe y de otros virus transmitidos por el aire", afirma Hensley. "Cuando empecemos a relajar parte del distanciamiento social y las restricciones, es de esperar que estos virus vuelvan".

Un cuello de botella de la diversidad

Una cuestión clave que se plantean ahora los científicos es cómo serán esos virus cuando vuelvan.

Durante la pandemia, no sólo se ha desplomado el número de casos de gripe en algunas partes del mundo, sino que los virus de la gripe se han vuelto significativamente menos diversos, hasta el punto de que algunas variantes del virus pueden haber desaparecido. "Lo que hemos visto es un gran colapso en la diversidad genética de los virus [de la gripe]", dice Hensley.

Hay cuatro tipos de virus de la gripe: A, B, C y D. Los virus responsables de las gripes estacionales se clasifican en los tipos A y B. Los virus del tipo A se dividen en subtipos denominados por la identidad de dos de sus proteínas de superficie, la hemaglutinina (H) y la neuraminidasa (N)-H1N1, por ejemplo. Los virus de tipo B, en cambio, se dividen en dos linajes, B/Victoria y B/Yamagata. Ambos subtipos y linajes pueden dividirse a su vez en clados y subclados en función de su genética.

"En los últimos 18 meses, el linaje B/Yamagata ha desaparecido", dice Cowling. Además, entre los clados de los virus H3N2 -de los que suelen circular alrededor de media docena cada temporada- ahora parece haber sólo dos clados principales, según Hensley. "Muy pocos virus de la gripe han podido salir indemnes de la pandemia de COVID".

Todavía no está claro por qué algunos subgrupos de estos virus han sobrevivido, mientras que otros han desaparecido del mapa, pero Hensley dice que hay algunas explicaciones potenciales. "Algunas personas han especulado que esos virus estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado", dice a The Scientist. Otra posibilidad es que "los virus que se han escabullido durante la pandemia tengan algo especial, tal vez sean capaces de evadir la inmunidad humana con mayor eficacia o de transmitirse con mayor efectividad".

Los científicos también se preguntan: ¿Han desaparecido realmente estas variantes perdidas del virus de la gripe, o simplemente están esperando su momento para propagarse? John McCauley, director del Centro Mundial de la Gripe del Instituto Francis Crick del Reino Unido, señala que los virus que parecen haber desaparecido podrían seguir circulando a niveles bajos en algún lugar del mundo. 

Las infecciones víricas tienden a propagarse de forma exponencial, de modo que aunque el ritmo de transmisión de un virus parezca lento en la actualidad, su número podría aumentar rápidamente más adelante. Los científicos no saben con qué rapidez podría imponerse una de estas variantes de la gripe actualmente indetectables, "pero se parte de una base [número de infecciones] más baja de lo que sería normal", añade McCauley.

Así pues, el importante descenso de la diversidad del virus de la gripe podría ser sólo temporal. Si hay una temporada de gripe severa, dice Cowley, entonces "eso daría la oportunidad al virus de evolucionar -y tal vez desarrollar algo de diversidad- de nuevo."

Ya hay indicios de que algunos de estos virus están empezando a regresar. Aunque todavía no se han producido grandes brotes de gripe en lugares donde los niveles se redujeron drásticamente durante el último año y medio, en algunas zonas ya se están produciendo repuntes del VRS. "Hemos visto que el VRS ha vuelto en muchos países, pero la gripe no ha vuelto, así que hay un pequeño rompecabezas", dice Baker. 

Una posible explicación es que el VRS ha vuelto porque circula sobre todo en niños pequeños, y mientras algunos niños vuelven a la guardería, muchos adultos siguen trabajando desde casa. Otra es el hecho de que los patrones estacionales de transmisión son más fuertes para la gripe que para el VRS, y ya no es temporada de gripe en el hemisferio norte.

"Es un momento sin precedentes en la historia de la gripe", dice Hensley. "Pero los virus de la gripe tienen esta extraña capacidad de cambiar y adaptarse, y yo esperaría que una vez que la vida vuelva a la normalidad, veremos que la gripe también vuelve a la normalidad".

¿Defensas debilitadas?

Después de casi dos años de tener que defenderse de las escasas o nulas infecciones por la gripe y otros virus respiratorios, a algunos científicos les preocupa que la falta de infecciones pueda haber provocado una disminución de la inmunidad a algunos de estos patógenos. "Nunca ha habido una época en la historia reciente en la que la población humana fuera tan ingenua desde el punto de vista inmunológico como lo es aquí en 2021", afirma Hensley.

Cowling y sus colegas encontraron indicios de que esto estaba ocurriendo en Hong Kong: tras un prolongado cierre de las escuelas, los resfriados causados por rinovirus estallaron al volver a las aulas, a pesar de la exigencia de que los alumnos y el personal llevaran mascarillas en todo momento y de las estrictas medidas de distanciamiento, como la limitación de las actividades en grupo. "Nos sorprendió un poco, porque no pensábamos que algo pudiera propagarse" en esas condiciones, dice Cowling. Como las escuelas habían estado cerradas, "creemos que eso provocó una pérdida de inmunidad, y por eso hubo más infecciones que nunca".

La mayor parte de la preocupación por la disminución de las defensas inmunitarias está relacionada con el sistema inmunitario adaptativo, que recuerda infecciones anteriores y lanza respuestas específicas a los patógenos. "Cuando vuelves a ver [un virus], en cierto modo hace cosquillas a los recuerdos para que esas respuestas de memoria sean más fáciles de desencadenar", explica Foxman. "Existe la preocupación de que hace tiempo que no vemos la mayoría de los virus respiratorios comunes que circulan por ahí, por lo que nuestras respuestas de memoria podrían ser peores".

Foxman añade que el sistema inmunitario innato -que lanza respuestas rápidas e inespecíficas para combatir los patógenos- también puede haberse visto afectado. "No hemos tenido ni el refuerzo de la inmunidad adaptativa ni el nivel normal de inmunidad innata que se obtiene al contraer infecciones todo el tiempo, especialmente en el caso de los niños", dice Foxman a The Scientist. "Ambas son razones por las que la gente está preocupada porque los virus respiratorios sean peores este año".

Los estudios del grupo de Foxman y otros sugieren que cuando los virus del resfriado común circulan, pueden proporcionar protección contra otros virus, como el SARS-CoV-2. Aunque se necesita más investigación para establecer si este fenómeno es real, los investigadores han documentado varios casos, tanto en humanos como en animales, en los que la infección por un virus parecía reducir las posibilidades de infectarse por otro. 

"Una vez que una célula de las vías respiratorias se infecta, desencadena estas defensas y le dice a todas las células de alrededor que activen su programa antiviral", dice Foxman. "Así que el resfriado común desencadena estas defensas muy rápidamente. Entonces éstas siguen encendidas para proteger contra los virus que son mejores para bloquear esas defensas."

Además de la posible reducción de las defensas inmunitarias entre los niños mayores y los adultos, ahora también hay un año más de bebés que nunca han estado expuestos a algunos de estos virus, dice Foxman. Se cree que los niños son vectores que propagan los virus a otros miembros de la sociedad, por lo que un mayor número de jóvenes inmunes puede significar que hay más posibilidades de que los patógenos se propaguen y de que los propios bebés enfermen.

La buena noticia es que, aunque nuestras defensas inmunitarias frente a la gripe estén disminuidas, hay una forma de reforzarlas: con las vacunas. La mejor manera de prevenir los peores efectos de la gripe, incluida la muerte, es vacunarse, afirma Foxman.

Comentario: Afirmación cuestionable como mínimo.

Quedan muchas incógnitas sobre lo que ha supuesto este prolongado periodo de actividad reducida para la gripe y otros virus que muchos de nosotros hemos podido eludir durante la pandemia. Pero una cosa está clara: las intervenciones de salud pública diseñadas para evitar los patógenos respiratorios han funcionado. La cuestión ahora es hasta qué punto debemos seguir aplicando algunas de esas medidas, dice Baker. 

Mantener algunas de estas normas a nivel de la población será probablemente difícil, pero "a nivel individual, llevar una mascarilla de tela en zonas de tránsito público densas, en los aviones o en el supermercado es una buena manera de, al menos, ayudar a minimizar el riesgo de contraer la gripe durante la temporada de gripe", añade. "Creo que tal vez algunas de esas medidas, ahora que sabemos que funcionan, perdurarán en la sociedad, y es de esperar que tengan un impacto positivo en la futura carga de la gripe".

Comentario: Si las intervenciones, como los encierros han funcionado, pero luego hay un brote mucho peor ¿realmente se puede decir que los encierros fueron las mejores decisiones?

Y si bien los encierros han dejado a nuestro sistema inmune "ingenuo", las mascarillas y su efectividad deben verse por separado y evaluadas por el peso de sus propios méritos, y la conclusión es que esa recomendación no se sostiene frente a su escrutinio ya que no otorgan protección.

Diana Kwon
mie, 07 jul 2021 12:00 UTC
https://es.sott.net/article/78649-Los-encierros-detuvieron-la-propagacion-de-la-gripe-que-pasara-cuando-vuelva

jueves, 21 de enero de 2021

¿Será posible que la Vacuna contra la Grfipe pueda aumentar el riesgo de COVID?

Durante años, se ha expresado la preocupación de que la vacuna contra la influenza parece aumentar el riesgo de contraer una enfermedad más grave. Esto ocurrió durante la temporada de influenza del 2008 al 2009, cuando la vacunación previa contra la influenza estacional se relacionó con un mayor riesgo de influenza H1N1 durante la primavera/verano de 2009 en Canadá.

Un estudio de enero de 2020 publicado en la revista Vaccine también encontró que las personas eran más propensas a contraer alguna forma de infección por coronavirus si habían recibido la vacuna contra la influenza durante la temporada de influenza del 2017 al 2018.

Las personas que habían recibido una vacuna contra la influenza estacional tenían una probabilidad 36 % mayor de contraer una infección por coronavirus (no se mencionó el SARS-CoV-2, que es el coronavirus que causa el COVID-19) y una probabilidad 51 % mayor de contraer la infección por metapneumovirus humano (hMPV), que tiene síntomas similares al COVID-19, que las personas sin vacunar.

En octubre de 2020, se encontró otra relación entre las muertes por COVID-19 y las tasas de vacunación contra la influenza en las personas mayores, lo que generó más preguntas sobre los efectos secundarios potencialmente graves de las vacunas contra la influenza.

La vacuna contra la influenza podría aumentar el riesgo de muerte por COVID-19

Christian Wehenkel, profesor de genética forestal, análisis de ecosistemas forestales, silvicultura, biometría, crecimiento forestal y biodiversidad de la Universidad Juárez del Estado de Durango, y editor de PeerJ, analizó la información de 39 países con más de 0.5 millones de habitantes. Esperaba encontrar que la vacunación previa contra la influenza estaría relacionada con un menor riesgo de muerte por COVID-19, pero los datos revelaron lo contrario.

La vacuna contra la influenza se relacionó con las muertes por COVID-19 entre las personas con 65 años o más, lo que significa que quienes recibieron la vacuna contra la influenza tenían más probabilidades de morir a causa del COVID-19. "Contrario a las expectativas, el análisis mundial y el subanálisis europeo no respaldan la relación negativa entre las muertes por COVID-19 (DPMI) y la [tasa de vacunación contra la influenza] en personas mayores", escribió Wehenkel.

Un análisis de mayo de 2020 realizado por The Gateway Pundit encontró que los países de Europa con más muertes por COVID-19 tenían mayores tasas de vacunación contra la influenza entre las personas mayores. Por ejemplo: "Dinamarca y Alemania, que tienen un menor uso de la vacuna contra la influenza, tuvieron una menor mortalidad por Covid-19".

Intentaron actualizar las cifras en otoño del 2020, pero no obtuvieron los datos de vacunación actuales. Se observaron más muertes por COVID-19, que sugirieron que podrían estar relacionadas con un aumento repentino en la vacunación contra la influenza en países que tenían menores tasas de vacunación:

"Este aumento podría deberse a que el virus alcanzó un nivel endémico en Europa del Este, pero otro factor podría ser un aumento repentino de las vacunas contra la influenza en los condados con menor uso. Podrían poner en peligro a las personas mayores.

La Organización Mundial de la Salud está promoviendo la vacunación contra la influenza en Europa, con carteles que advierten 'no lleve a casa a una visita no deseada: proteja a su familia con la vacuna'. La pandemia de Covid-19 ha aterrorizado a las personas para que consideren la vacuna como la única solución".Sin embargo, los datos de Wehenkel demuestran una clara relación entre las muertes por COVID-19 por millón de habitantes con la tasa de vacunación contra la influenza, hasta el 25 de julio de 2020 (cada punto representa un país diferente):

El problema con el cebado patógeno

Dado el hallazgo controvertido del estudio de PeerJ, que, si se demuestra que es causal, cuestionaría la vacunación anual contra la influenza, una nota del editor en la parte superior recuerda a los lectores que la relación no significa causalidad.

"No debe considerarse que recibir la vacuna contra la influenza resulta en un mayor riesgo de muerte para una persona con COVID-19, ya que existen muchos factores de confusión involucrados (incluyendo los factores socioeconómicos)". Sin embargo, tampoco descarta la causalidad, y esta es una relación potencial que debe explorarse de inmediato. The Gateway Pundit explicó lo siguiente:

"¿Es probable que la vacuna contra la influenza aumente el riesgo de morir por Covid-19? Dada la clara relación de los datos de Wehenkel, se necesita mayor investigación para determinar si el aumento en las muertes por Covid-19 en Europa del Este se relaciona con un aumento en las vacunas contra la influenza en esos mismos países".No se detuvieron ahí.

"Es posible que las vacunas contra la influenza no solo estén relacionadas con la mortalidad por Covid-19, pero también podrían ser cebados patógenos. Si los datos confirman la relación, es importante investigar la causalidad de inmediato".¿Qué es el cebado patogeno? En estos casos, en lugar de mejorar la inmunidad contra la infección, la vacuna mejora la capacidad del virus para ingresar e infectar las células, lo que resulta en una enfermedad más grave.

La investigación publicada en el Journal of Translational Autoinmunity confirmó que la vacunación puede aumentar los riesgos relacionados con un virus de tipo salvaje en lugar de generar una protección, y concluyó, como sugiere su título, "Pathogenic priming likely contributes to serious and critical illness and mortality in COVID-19 via automimmunity".

Las vacunas contra el coronavirus agravan los efectos de una enfermedad

El artículo del Journal of Translational Autoinmunity, escrito por James Lyons-Weiler con The Institute for Pure and Applied Knowledge, una organización sin fines de lucro que realiza investigaciones científicas, explica cómo funcionó el cebado patogeno durante ensayos previos de una vacuna contra el coronavirus del SARS:

"En el SARS, se observó un tipo de cebado patógeno durante los estudios en animales de las vacunas de proteínas del SARS que generó una mayor morbilidad en animales vacunados que fueron expuestos al virus salvaje del SARS.

El problema, que se destacó en dos estudios, se hizo evidente tras el desafío posterior a la vacunación con el virus del SARS. Las vacunas recombinantes de proteínas del SARS no solo no ofrecieron protección contra la infección por el SARS-CoV, sino que los ratones experimentaron una mayor inmunopatología con eosinófilos en los pulmones.

De manera similar, los hurones vacunados contra el SARS-CoV también desarrollaron una fuerte respuesta inflamatoria en el tejido hepático (hepatitis). Ambos estudios sospecharon de una 'respuesta inmune celular'.

Estos tipos de resultados se consideran como "mejoras del sistema inmunológico"; sin embargo, esta frase no transmite el mayor riesgo de enfermedad y muerte debido a la exposición previa a la proteína del SARS. 

Por esta razón, me refiero al concepto de cebado patógeno".En ese momento, el antiguo defensor de las vacunas, el Dr. Peter Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical y profesor de pediatría y virología molecular y microbiología en el Baylor College of Medicine, quedó conmocionado. De acuerdo con un artículo publicado en PNAS:

"Cuando el SARS (un coronavirus), apareció en China y se propagó a nivel mundial hace casi dos décadas, Hotez fue uno de los investigadores que comenzó a buscar una posible vacuna.

En las primeras pruebas fue testigo de cómo las células inmunológicas de los animales vacunados atacaban el tejido pulmonar, de la misma manera que la vacuna contra el RSV había provocado que las células inmunológicas atacaran los pulmones de los niños.

 "Pensé, 'Oh, maldición", dijo, y señaló su temor de que no exista una vacuna segura".A pesar de años de investigación adicional y estrategias de desarrollo alternativo, persisten las preocupaciones sobre la mejora inmunológica y, como explicó Robert F. Kennedy Jr. en nuestra entrevista de 2020, las vacunas contra el coronavirus son conocidas por crear una mejora inmunológica paradójica.

Un joven sano de 18 años que falleció de COVID-19 recibió la vacuna contra la influenza

NBC News Chicago informó de la muerte de una niña de 18 años de Tinley Park, IL, que murió de COVID-19 en diciembre de 2020, solo tres días después de ser hospitalizada. Es el tipo de historia trágica que causa miedo en millones de personas, pero es importante recordar que este tipo de muerte es muy rara.

Las tasas de supervivencia de COVID-19 entre los recién nacidos hasta los 19 años es del 99.997 %, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos citados por el Dr. Reid Sheftall. Sin embargo, esto debería generar una mayor investigación sobre por qué un adolescente sano murió a causa de un virus que casi no es peligroso en dicho grupo etario.

En una entrevista, su madre declaró que se había vacunado contra la influenza. ¿Podría haber sido un factor en cómo respondió su cuerpo al virus? Es imposible saberlo, pero es importante considerar esto dada la creciente investigación que sugiere que la vacuna contra la influenza puede empeorar la enfermedad viral.

La investigación publicada en el Journal of Virology en 2011, encontró que la vacuna contra la influenza estacional puede debilitar el sistema inmunológico de los niños y aumentar sus posibilidades de enfermarse por los virus de la influenza que no están incluidos en la vacuna.

"La vacunación anual a largo plazo con vacunas inactivas puede obstaculizar la inducción de respuestas de células T CD8 + con reactividad cruzada por infecciones naturales y, por lo tanto, puede afectar la inmunidad heterosubtípica. Esto puede hacer que los niños pequeños que no hayan sido infectados antes con el virus de la influenza sean más susceptibles a la infección con un virus de un subtipo nuevo", anotaron los investigadores.

Las vacunas contra la influenza podrían ser una causa potencial en la pandemia

El Dr. Allan S. Cunningham, un pediatra jubilado, reiteró que las vacunas contra la influenza deben evaluarse como posibles causas de la pandemia del COVID-19. Como respuesta a un artículo publicado por The BMJ, declaró lo siguiente:

"Un ensayo aleatorizado y controlado con placebo en niños demostró que las vacunas contra la influenza aumentaron cinco veces el riesgo de infecciones respiratorias graves causadas por un grupo de virus distintos a la influenza, incluyendo los coronavirus.

Tal observación puede parecer contradictoria, pero es posible que las vacunas contra la influenza alteren nuestro sistema inmunológico, lo que aumenta la susceptibilidad a otras infecciones; lo cual se ha observado con la vacuna Tdap y otras. Existen otros mecanismos que también podrían explicar la observación.

Para investigar esta posibilidad, es necesario un estudio de casos y controles. Las vacunas contra la influenza son sagradas en algunos lugares, pero no deberían serlo".En los Estados Unidos, los CDC informaron que, desde el inicio de la pandemia, el porcentaje de muestras respiratorias que se enviaron para las pruebas de influenza que dieron positivo disminuyó de más del 20 % al 2.3 %. 

Irónicamente, la influenza desapareció, por razones desconocidas. Y a pesar de que afirman que los casos de influenza son casi inexistentes durante esta temporada, aún recomiendan vacunarse.


Dr. Joseph Mercola
lun, 18 ene 2021 10:46 UTC

lunes, 9 de noviembre de 2020

Dferencia entre los síntomas del Covid-19, el Resfriado, la Gripe y las Alergias, en una sola infografía

Generalmente, el orden de aparición de los síntomas juega un papel importante.


Imagen ilustrativaGettyimages.ru

En la temporada de gripe estacional, y con la pandemia de coronavirus acechando en todo el mundo, muchas personas se preguntan cómo distinguir el covid-19 de otras enfermedades que tienen casi los mismos síntomas.

En la mayoría de los casos el orden de aparición de los síntomas juega un papel importante, según un estudio de la Universidad del Sur de California (EE.UU.). Así, una gran parte de los pacientes sintomáticos que padecen el covid-19 comienzan con fiebre, seguida de tos, mientras que en el caso de la gripe estacional generalmente ocurre lo contrario y las personas desarrollan tos antes de tener fiebre.

En la siguiente infografía se enumeran los síntomas de diferentes enfermedades: el covid-19, la gripe estacional, el resfriado común y las alergias. No obstante, cabe mencionar que estas listas de síntomas, así como el orden en que aparecen, no son infalibles. Por ejemplo, un porcentaje de personas que padecen covid-19 son asintomáticas, y algunas no desarrollan fiebre en absoluto, mientras que hay pacientes con gripe que no tienen tos.

RT


Covid-19

El covid-19 tiende a desarrollarse de manera más gradual que la gripe, y si bien algunas personas comienzan a mostrar síntomas del covid-19 en los primeros 2 días tras la infección, estos pueden tardar hasta 14 días en manifestarse, de acuerdo con los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés). En promedio, las personas comienzan a sentirse enfermas 5 días después de haberse infectado.

Gripe

Las personas que padecen gripe generalmente empiezan a sentirse enfermas entre 1 y 4 días después del contagio y la mayoría de los pacientes se recuperan en menos de dos semanas. Bastantes pacientes con covid-19 también mejoran en dos semanas, pero una parte cada vez mayor de personas reportan que sus síntomas, vez superado el covid-19, duran meses.

Resfriado

Los síntomas del resfriado común alcanzan su punto máximo dentro de los 2 o 3 días posteriores al contagio, pero a menudo aparecen de manera más gradual. Algunos síntomas del resfriado duran menos que otros: el dolor de garganta puede durar hasta 8 días, dolor de cabeza de 9 a 10 y la congestión o secreción nasal, así como la tos, durante más de dos semanas.

Alergias

Las alergias tienden a durar más (unas 2 o 3 semanas) y no pasan hasta que el alérgeno sale del aire. Y las alergias estacionales tienden a ser más graves en la primavera.


Publicado:8 nov 2020 15:21 GMT

lunes, 2 de noviembre de 2020

Corea del Sur registra 83 Muertes entre los Vacunados contra la Gripe

La campaña contra la gripe fue suspendida por tres semanas luego de que en septiembre cerca de 5 millones de dosis fueran expuestas a temperatura ambiente.

© Lee Jin-man / AP

La Agencia de Control y Prevención de Enfermedades de Corea del Sur (KDCA, por sus siglas en inglés) ha notificado este sábado 83 muertes entre los vacunados contra la gripe estacional. La mayoría de los fallecidos eran ancianos y la autoridad sanitaria sostiene que la vacuna tiene una relación muy limitada con el deceso de 72 de personas.

Comentario: Por supuesto que dirían que la relación es muy limitada, cuando se trata de proteger a la industria farmacéutica, se utiliza la mayor objetividad posible, pero si estas personas hubiesen siquiera tenido una sospecha de contacto con el covid, por ejemplo, las muertes serian inmediatamente atribuidas al virus.

En total, 37 de los fallecidos tenían alrededor de 70 años, 34 más eran mayores de 80 años, ocho vacunados tenían menos de 60 años y otros cuatro tenían alrededor de 60 años, reportó la agencia.

La campaña gubernamental de vacunación contra la gripe estacional suscitó controversias y fue suspendida por tres semanas luego de que en septiembre cerca de 5 millones de dosis, que deben permanecer refrigeradas en todo momento, fueran expuestas a temperatura ambiente.

Las autoridades sanitarias no vieron motivos para preocupaciones de seguridad en ese sentido y afirmaron en reiteradas ocasiones que no encontraron una relación directa de las muertes entre los vacunados y la vacunación.

El programa fue reanudado el 13 de octubre y desde su comienzo ya cubrió a más de 11,5 millones de ciudadanos del total de 19 millones que tenía previsto inocular.

dom, 01 nov 2020 15:07 UTC
https://es.sott.net/article/74883-Corea-del-Sur-registra-83-muertes-entre-los-vacunados-contra-la-gripe

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Demostrado: La Vacuna contra la Gripe aumenta el Riesgo de Fallecer por Coronavirus

domingo, 13 de septiembre de 2020

¿La Vacuna contra la Gripe podría aumentar el Riesgo pandémico de COVID-19?

Es posible que estén preparando la "tormenta perfecta" para el otoño. Aún se desconoce si la temporada de influenza terminará desarrollando un resurgimiento de brotes de SARS-CoV-2, o incluso un nuevo SARS-CoV-3. Existe la posibilidad de que la vacuna para la influenza podría aumentar el riesgo de que las personas contraigan otras infecciones virales.


En un artículo publicado el 12 de junio de 2020 en la revista Science, Michael Osterholm, virólogo y director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota en Minneapolis, y Edward Belongia, director del Centro de Epidemiología Clínica y Salud de la Población en Marshfield Clinic Research Institute en Marshfield, Wisconsin, escriben lo siguiente:

"Existen diferencias importantes en la epidemiología del COVID-19 y la influenza estacional, pero los síntomas coinciden. La perspectiva de un resurgimiento del COVID-19 requiere planificación para garantizar la entrega de vacunas contra la influenza a principios del otoño.

Aún se desconoce el momento de vacunación contra la influenza en personas con COVID-19 confirmado. No hay estudios clínicos sobre los efectos de la vacuna para la influenza en personas con COVID-19, pero podría ser prudente retrasar la aplicación de la vacuna hasta que la enfermedad se haya resuelto.

Es posible que los casos de COVID-19 e influenza aumenten entre el 2020 y el 2021. Aún no lo sabemos, pero debemos prepararnos en los próximos meses".La "información falsa" se basa en las publicaciones científicas

Osterholm y Belongia enfatizan que hay "información falsa de que la vacuna contra la influenza aumenta el riesgo de infección por SARS-CoV-2" promovida por Judy Mikovits, y que "los científicos, los proveedores de atención médica y los líderes de salud pública deben contrarrestar estas afirmaciones con información clara y con base en pruebas sobre la importancia de la vacuna contra la influenza durante la pandemia del COVID-19".

Pero esta supuesta "información falsa" no es un rumor de la nada. Como suele ser el caso, Osterholm y Belongia en realidad están insultando a sus compañeros virólogos e investigadores cuando consideran que dichas afirmaciones son falsas, al ver cómo hay investigaciones publicadas que muestran que la vacuna para la influenza podría empeorar los resultados durante las pandemias virales.

Si Osterholm y Belongia quisieran ser claros, deberían analizar los estudios utilizando métodos y razonamientos científicos y no descartarlos como información inventada.

El hecho de que los estudios revisados por expertos hayan llegado a la conclusión de que la vacuna contra la influenza podría aumentar el riesgo de contraer una enfermedad pandémica más grave, necesita mayor consideración y revisión.

Sin embargo, no me sorprende ver cómo Osterholm parece ignorar la realidad de las publicaciones científicas. En una entrevista del 10 de marzo de 2020 con Joe Rogan, en la que surgió el origen del SARS-CoV-2, Osterholm afirmó que "no es posible haber creado un virus como este para hacer lo que está haciendo, ya que no tenemos la imaginación o el conjunto de habilidades para hacerlo".

Esto no concuerda con la realidad. La investigación publicada demuestra que tenemos la tecnología, el conocimiento y la "imaginación" para crear el SARS-CoV-2.

La vacuna contra la influenza aumentó el riesgo pandémico de H1N1

Entonces, ¿cuál es el sustento de estas afirmaciones? Entre las investigaciones que plantean serias dudas sobre las vacunas para la influenza y su impacto en las enfermedades virales se incluye una revisión de 2010 de PLOS Medicine, dirigida por el Dr. Danuta Skowronski, un experto canadiense en influenza del Centro para el Control de Enfermedades en British Columbia, que encontró que la vacuna aumentó el riesgo de que las personas contraigan la gripe porcina H1N1 y desarrolle episodios más graves de enfermedad.

Las personas que recibieron la vacuna para la influenza entre el 2008 y el 2009 tuvieron una probabilidad 1.4 y 2.5 veces mayor de infectarse con el virus H1N1 en la primavera y el verano del 2009 que las que no recibieron la vacuna contra la influenza estacional.

En total, se encontraron resultados idénticos en cinco estudios de observación realizados en varias provincias canadienses. Estos hallazgos también confirmaron datos preliminares de Canadá y Hong Kong. Como el profesor australiano experto en enfermedades infecciosas Peter Collignon le explicó a la red de televisión y radio estadounidense ABC News en ese momento:
"Se dispone de algunos datos que sugieren que si te pones la vacuna estacional obtienes una protección menos amplia que si contraes una infección por la vía natural.

Es posible que nos estemos planteando la idea de que, si surge algo nuevo y desagradable, las personas que han sido vacunadas podrían ser más susceptibles en comparación con contraer esta infección de manera natural".Resultados confirmados del estudio

Para verificar los hallazgos, Skowronski y otros investigadores realizaron un estudio en hurones. Sus hallazgos se presentaron en el evento "2012 Interscience Conference on Antimicrobial Agents and Chemotherapy". Según lo informado por el sitio web MedPage Today:

"Un estudio doble ciego y controlado en animales sugiere que el uso de la vacuna para la influenza estacional empeoró los síntomas después de la exposición a la influenza H1N1. Los hurones vacunados también acumularon títulos de virus pulmonares mucho mayores: 4.96 ufp/ml frente a 4.23 ufp/ml.

'Descubrimos que los hallazgos en los hurones eran congruentes con los estudios previos en humanos', explicó Skowronski y señaló que el experimento utilizó hurones, ya que son considerados como excelentes modelos de infección de la influenza humana.

'En Canadá necesitábamos hacer un seguimiento de esos estudios. Indican algo importante sobre la interacción entre los virus estacionales y pandémicos', explicó.

'Primero, las personas atribuyeron los hallazgos humanos a prejuicios y confusión. Ese es un problema común con los estudios de observación. Nuestros estudios en hurones demostraron que los hallazgos no se podían explicar por motivos de confusión.

Puede haber un efecto directo de la vacuna en el que la vacuna estacional creo algunos anticuerpos de reacción cruzada que reconocieron el virus pandémico H1N1, pero dichos anticuerpos tenían menores niveles y no eran efectivos para neutralizar el virus'', continuó, al explicar que, en lugar de matar el virus, en realidad podría facilitar su ingreso en las células".La vacuna contra la influenza aumenta el riesgo de infecciones respiratorias

Un estudio publicado en Journal of Virology en 2011 encontró que la vacuna para la influenza estacional podría debilitar el sistema inmunológico de los niños y aumentar las posibilidades de enfermarse de los tipos de influenza no incluidos en la vacuna.

Además, cuando se compararon las muestras de sangre de 27 niños sanos sin vacunar y 14 niños que habían recibido una vacuna anual contra la influenza, se descubrió que el grupo sin vacunar había acumulado de forma natural más anticuerpos en una variedad más amplia de cepas de influenza en comparación con el último grupo vacunado, que es el tipo de situación a la que hace referencia Collignon.

En un estudio de 2012, los niños que recibieron vacunas inactivas para la influenza tenían un riesgo 4.4 veces mayor de contraer infecciones por virus respiratorios distintos a la influenza en los nueve meses posteriores a la inoculación.

Los autores propusieron la teoría de que "al estar protegidos contra la influenza, los receptores de la vacuna inactivada para la influenza podrían carecer de una inmunidad inespecífica que los proteja contra otros virus respiratorios".

La infección natural y la inoculación confieren protecciones diferentes

Entonces, por un lado, los estudios han demostrado que cuando se recibe la vacuna contra la influenza, podría volverse más propenso a la influenza causada por los tipos de virus que no están contenidos en la vacuna u otras enfermedades respiratorias virales, incluidas las infecciones por coronavirus (más sobre esto a continuación).

Por el contrario, los investigadores descubrieron que los resfriados comunes causados por los betacoronavirus OC43 y HKU1 en realidad podrían hacerlo más resistente a la infección por SARS-CoV-2 y que la inmunidad podría durar hasta 17 años.

Los autores sugieren que, si ha vencido un resfriado común causado por un betacoronavirus OC43 o HKU1 en el pasado, podría tener una probabilidad del 50 % de tener células T que puedan reconocer y defenderlo contra el SARS-CoV-2.

Vacunarse contra la influenza podría aumentar el riesgo de infección por coronavirus

Entonces, ¿qué sucede con el SARS-CoV-2? ¿Existe alguna evidencia que sugiera que las vacunas contra la influenza también podrían hacer que las personas sean más susceptibles a este virus? Hasta ahora, nadie ha analizado el SARS-CoV-2 de manera específica, pero hay hallazgos que demuestran que las vacunas contra la influenza estacional pueden empeorar las infecciones por coronavirus en general.

Aunque la vacuna contra la influenza estacional no aumentó el riesgo de todas las infecciones respiratorias, está 'relacionada de manera significativa con un coronavirus no especificado.

El SARS-CoV-2 es uno de los siete coronavirus diferentes que se sabe que causan enfermedades respiratorias en humanos. Cuatro de ellos causan síntomas relacionados al resfriado común: 229E, NL63, OC43 y HKU1.

Además del resfriado común, también se sabe que el OC43 y HKU1, dos de los betacoronavirus más encontrados, causan bronquitis, agravan la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y neumonía en todas las personas. Los otros tres coronavirus humanos, que pueden causar enfermedades respiratorias más graves, son: SARS-CoV, MERS-CoV y SARS-CoV-2.

Un estudio publicado en la edición del 10 de enero de 2020 de la revista Vaccine encontró que las personas que eran más propensas a contraer alguna forma de infección por coronavirus habían sido vacunadas contra la influenza. Como se señaló en este estudio, titulado "Influenza Vaccination and Respiratory Virus Interference Among Department of Defense Personnel During the 2017-2018 Influenza Season":

"Recibir la vacuna contra la influenza podría aumentar el riesgo de otros virus respiratorios, un fenómeno conocido como interferencia viral. Los diseños de estudio con prueba negativa a menudo se utilizan para calcular la efectividad de la vacuna contra la influenza.

El fenómeno de interferencia se contrapone a la concepción básica de la efectividad de la prueba negativa del estudio de la vacuna, que dice que el vacunarse no modifica el riesgo de infección por otros padecimientos respiratorios. Por lo que la efectividad de la vacuna, que está posiblemente sesgada, brinda resultados que se inclinan a un panorama positivo.

Este estudio tuvo como objetivo investigar la interferencia del virus al comparar el estado del virus respiratorio entre el personal del Departamento de Defensa en función de su estado de vacunación contra la influenza. Además, se examinaron los virus respiratorios por separado y su relación con la vacuna contra la influenza".Aunque la vacuna para la influenza estacional no aumentó el riesgo de todas las infecciones respiratorias, de hecho, estuvo "relacionada con un coronavirus no especificado (lo que significa que no mencionó al SARS-CoV-2) y el metapneumovirus humano" (hMPV).

Aquellos que recibieron una vacuna contra la gripe estacional tenían una probabilidad 36 % mayor de contraer la infección por coronavirus y un 51 % mayor de contraer la infección por hMPV que las personas sin vacunarse.

Es muy revelador ver la lista de síntomas de hMPV, ya que los principales síntomas incluyen fiebre, dolor de garganta y tos. Los adultos mayores y las personas inmunocomprometidas tienen un riesgo mayor de padecer una enfermedad grave por hMPV, cuyos síntomas incluyen dificultad para respirar y neumonía. Todos estos síntomas también se aplican al SARS-CoV-2.

¿Las vacunas contra la influenza aumentaron la mortalidad en Italia?

En una publicación reciente en su blog, el Dr. Michael Murray analiza la posibilidad de que las vacunas contra la influenza estacional podrían haber contribuido a la mortalidad tan elevada por COVID-19 que se observó en Italia. Señala que:

"Las respuestas de la población mayor y la falta de medidas de distanciamiento social lo suficientemente pronto no explican lo que está sucediendo. Mi colega, el Dr. Alex Vasquez, me proporcionó información muy valiosa.

En septiembre de 2019, Italia lanzó un tipo nuevo de vacuna para la influenza. Esta vacuna conocida como VIQCC es diferente a las otras. La mayoría de las vacunas para la influenza disponibles se producen en los huevos embrionados. La vacuna VIQCC se produce a partir de células animales cultivadas en lugar de huevos y, como resultado, estimula más el sistema inmunológico.

La VIQCC también contiene cuatro tipos de virus: 2 virus tipo A (H1N1 y H3N2) y 2 virus tipo B. Parece que esta vacuna estimula el sistema inmunológico de tal manera que aumentó la infección por coronavirus a través de la interferencia del virus que propició el escenario para lo que sucedió en Italia".¿Vacuna acelerada contra el COVID-19 y vacuna para la influenza al mismo tiempo?

No hace falta decir que tampoco se sabe cuáles podrían ser los efectos si las personas se vacunan contra la influenza y el SARS-CoV-2 en la misma temporada. Ni siquiera sabemos cuáles podrían ser los efectos de la vacuna contra el SARS-CoV-2, aunque todas las vacunas contra el coronavirus han provocado una enfermedad más devastadora y un mayor riesgo de muerte.

Los resultados preliminares del ensayo de Fase 1 de Moderna demostraron que la vacuna (ARNm-1273) causó efectos secundarios sistémicos en el 80 % de las personas que recibieron la dosis de 100 microgramos (mcg).

Los efectos secundarios incluyeron desde fatiga (80 %), escalofríos (80 %), dolor de cabeza (60 %) y mialgia o dolor muscular (53 %). Después de la segunda dosis, todas las personas en el grupo de 100 mcg experimentaron efectos secundarios.

Es importante considerar que, a diferencia de la vacuna contra la influenza, la vacuna contra el coronavirus tendrá una segunda dosis y lo más probable es que se recomiende de manera anual, al igual que la vacuna contra la influenza.

Se dividió a las 45 personas en tres grupos de 25 mcg, 100 mcg y 250 mcg, con 15 participantes en cada uno. Incluso en el grupo de menores dosis, una persona (6 %) se enfermó tanto que necesitó atención médica de emergencia. En el grupo de dosis alta (250 mcg), el 100 % de las personas sufrieron efectos secundarios después de la primera y la segunda dosis, y tres de ellas sufrieron "uno o más eventos graves".

Es importante considerar que se trataba de personas sanas de entre 18 y 55 años, que no padecían sobrepeso, no fumaban y no tenían antecedentes familiares de problemas respiratorios o convulsiones. Se excluyeron a las personas con asma, diabetes, artritis reumatoide u otras enfermedades autoinmunes.

¿Qué podría suceder cuando se administra una vacuna, que envía a personas sanas al hospital, a personas mayores o personas con problemas de salud graves? Luego, añada la posibilidad de ser más propenso a enfermedades respiratorias por recibir la vacuna para la influenza estacional. El resultado final parece bastante obvio y no será nada bueno.

He escrito muchos artículos que indagan la poca eficacia de las vacunas contra la influenza y varios más sobre los posibles problemas que enfrentamos debido a las vacunas de ARNm contra el COVID-19. Con suerte, la cordura y el pensamiento lógico surgirán antes de que sea demasiado tarde, pero ahora, parece que vamos encaminados hacia un desastre.

Solo queda defender nuestro derecho a elegir, a optar por no participar y a luchar contra los mandatos de vacunas dondequiera que aparezcan, sin importar la vacuna en cuestión, porque los precedentes anteriores permiten que el gobierno continúe imponiendo cada vez más vacunas peligrosas.
Dr. Joseph Mercola
jue, 10 sep 2020 07:00 UTC
https://es.sott.net/article/74036-La-vacuna-contra-la-influenza-podria-aumentar-el-riesgo-pandemico-de-COVID-19

domingo, 23 de agosto de 2020

“Dra.Sandra Cahill relaciona la Vacuna contra la Gripe y Fallecidos”


viernes, 21 de agosto de 2020

Hay que Detener la Próxima Campaña de Vacunación Antigripal (Dr. Ángel Ruíz Valdepeñas)


jueves, 2 de julio de 2020

Bombazo, Hospital de Huesca Establece Relación Entre las Muertes por Covid y la Vacuna de la Gripe




sábado, 4 de abril de 2020

Estudio en militares estadounidenses: La Vacuna contra la Gripe Incrementa la Infección por Coronavirus

Es lo más buscado en la pandemia de coronavirus Covid-19, una vacuna eficaz y segura. Existen hoy más de 40 laboratorios trabajando en ello en todo el mundo. 

Se emplea la mejor tecnología posible. 

Cunde la prisa, los procesos se aceleran con el permiso de los gobiernos y las instituciones sanitarias. La tecnociencia pide ayuda incluso al Altísimo, no obstante uno de los centros de investigación en la posible vacuna se llama DIOSynVax. No es broma. 

¿Dios vacuna?

Pues eso que estamos como deseando que dios exista y baje a ayudarnos. Religión y ciencia unidas, ¿caminando juntas de la mano en busca de una vacuna que «salve» a la Humanidad? 

Estoy convencido que tanto trabajo y esfuerzo y tanta inversión producirán sus frutos, ojalá.

Las prisas, no son buenas, no son buenas consejeras en esta carrera pues un medicamento bien desarrollado lleva su tiempo, bastante tiempo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que en conseguir una vacuna segura y efectiva se tarda entre un año y un año y medio.

Hace unos días publicaba yo que la vacuna de la gripe no debería tomarse como ejemplo o referencia en la investigación de un nuevo producto para la inmunización contra el actual coronavirus.

Ni resulta efectiva, apenas lo es cada año ni segura pues recordad los daños que produjo durante la NO pandemia de gripe A de 2009-10, narcolepsia en multitud de personas, casi nada. Esto, como escribo, han de ser ejemplos a superar. Insisto, ojalá los investigadores pueden ofrecer una vacuna para el Covid-19 con absolutas garantías pronto.

Entre tanto y en esa línea de no mirar a la vacuna de la gripe como ejemplo, hemos sabido que la vacuna contra la gripe incrementa la infección por coronavirus. Esta inmunización interfiere con la respuesta a otros virus. Lo sabemos por un estudio realizado en personal militar de Estados Unidos (EE.UU.). Los militares evaluados que recibieron la vacuna contra la gripe presentaron un riesgo 36 por ciento mayor de sufrir por el coronavirus que quienes no se vacunaron.

Hay que ser muy prudentes con esto pero cabe preguntarse, como lo hace Antonio Sitges Serra, Catedrático de Cirugía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y ex jefe de Cirugía de l’Hospital del Mar que ha publicado hace poco el libro Si puede no acuda al médico:


¿Puede influir la tasa de vacunación de la gripe común que en algún estudio parece favorecer el contagio? He hecho cuatro números con datos de prevalencia del Covid-19 por autonomías del ministerio vs tasa de cobertura de vacuna antigripal (2018-19) en >65 años y obtengo una R2 de 0,42, que no está mal. A ver qué pasa cuando sepamos la cobertura 2019-20. Evidentemente, hemos de ser cautos en cuanto a las prevalencias porque sin duda se relacionan con los test realizados, no obstante los número ahí están».

Insisto, hay que ser extraordinariamente cautelosos porque la ciencia es, por naturaleza, resbaladiza y efímera pero los datos están ahí para quien quiera leerlos sin prejuicios y valentía. Por explicarlo un poco mejor, R2 (R al cuadrado) es el índice o grado de correlación que existe entre dos variables observadas.

En este caso, he seleccionado la tasa de cobertura de la vacuna por autonomías (% de vacunados >65 años en la campaña 2018-19) versus la prevalencia del Covid-19 según diagnósticos realizados también por comunidad autónoma. 

El índice de correlación obtenido es de 0,42. Si fuera 1 significaría que hay una total correlación entre ambas variables que puede ser causa-efecto aunque no se descarta que sea una asociación casual. Cero significaría que no existe ninguna correlación.

Luego entonces 0,41 significaría que una variable, en este caso la vacuna antigripal, explicaría el 41% de los factores potencialmente causales del contagio por corona. En este tipo de correlaciones hay que ser muy cautos porque correlación no significa necesariamente causa-efecto.

 Naturalmente hay análisis estadísticos más sofisticados en los que puede afinarse mucho más esta hipótesis por lo demás particularmente interesante».

Pues eso, que hay indicios de que eso puede ser así y hay que seguir estudiando la hipótesis. Como siempre aconsejo, leed bien los dos enlaces que facilito con toda la información. Las conclusiones del estudio en militares son bastante claras



lunes, 24 de febrero de 2020

Roche engañó para vender su Fármaco para la Gripe Tamiflu y puede perder miles de millones por una Demanda Judicial

El marketing del miedo ha comenzado a hacer de las suyas a cuento del coronavirus que se ha descubierto en China. El nuevo patógeno, nos cuentan, ha provocado ya tres muertes, se está propagando. 


Ha llegado hasta Pekín y se han detectado casos en Tailandia, Japón y Corea del Sur.

 ¿Será una amenaza como la pintan o por suerte se quedará en «falsa alarma»?

Recordad, para mí es imposible no hacerlo cada vez que leo noticias de este tipo, aquella supuesta pandemia que en 2009-10 poco menos que iba a arrasar el planeta y que se calculaba que alrededor de 100 millones de personas morirían por la llamada gripe A. Por suerte, insisto en esto, no ocurrió.

Hace ya una década, como pasa el tiempo sí. De aquella mentira global, quizá una de las fake más destacadas del ámbito sanitario en toda su historia, quedaron varios nombres propios.

Miguel Jara
dom, 23 feb 2020 17:19 UTC

sábado, 8 de febrero de 2020

Coronavirus y gripe: ¿Qué tienen en común y cuál debería preocuparnos más?

Las epidemias anuales de gripe en todo el mundo provocan entre 3 y 5 millones de casos de enfermedades graves, y entre 290.000 y 650.000 muertes por causas respiratorias.

© Alissa Eckert, MS; Dan Higgins, MAM/CDC / Reuters

Una ilustración del coronavirus 2019-nCoV.Mientras el brote del nuevo coronavirus 2019-nCoV acapara la atención de la comunidad internacional en las últimas semanas, otra epidemia viral afecta a países de todo el mundo: la temporada de gripe. Pero, ¿qué tienen en común y cuál debería preocuparnos más?

Muertes e infectados

En estos momentos, el número de víctimas mortales por el 2019-nCoV ronda los 500, mientras que los infectados a nivel mundial son más de 20.000.

Entretanto, las epidemias anuales de gripe en todo el mundo provocan entre 3 y 5 millones de casos de enfermedades graves y entre 290.000 y 650.000 muertes respiratorias, según la OMS. Tan solo en EE.UU., la gripe ya ha provocado esta temporada unos 19 millones de enfermos, 180.000 hospitalizaciones y 10.000 muertes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Síntomas

Tanto la gripe estacional como el 2019-nCoV son virus contagiosos que causan enfermedades respiratorias.

La influenza estacional se caracteriza por un inicio repentino de fiebre, tos, dolor de cabeza, dolor muscular y articular, malestar, dolor de garganta y secreción nasal. La mayoría de las personas se recuperan dentro de una semana sin necesidad de atención médica (la tos puede durar dos semanas o más), pero en ocasiones la gripe puede causar enfermedades graves o la muerte.

Los síntomas más comunes del nuevo coronavirus son fiebre, tos y falta de aliento, según un estudio de alrededor de 100 personas infectadas, publicado el 30 de enero en la revista The Lancet. Solo alrededor del 5 % de los pacientes reportó dolor de garganta y secreción nasal, y solo entre el 1 y el 2 % tenía diarrea, náuseas y vómitos.

Ritmo de contagio

Para determinar con qué facilidad se propaga un virus, los científicos utilizan el 'número básico de reproducción', o R0, que estima el número promedio de personas que contraen el virus de un solo infectado.

La gripe tiene un valor R0 de aproximadamente 1,3. A su vez, el nuevo coronavirus tendría un R0 de 2,2, según un estudio publicado la semana pasada en The New England Journal of Medicine.

Pandemias

La gripe estacional, que causa brotes cada año, no debe confundirse con la gripe pandémica, o un brote global de un nuevo virus de la gripe. Esto sucedió en 2009 con la pandemia de gripe porcina, que mató entre 151.000 y 575.000 personas en todo el mundo. Actualmente no hay una pandemia de gripe.

El brote de 2019-nCoV tampoco se ha declarado aún una pandemia, ya que la mayoría de los casos se han registrado en China. Sin embargo, el pasado 30 de enero, la OMS anunció que la enfermedad representa una "emergencia de salud pública de preocupación internacional".

Prevención

A diferencia de la gripe estacional, para la cual hay una vacuna que protege contra la infección, actualmente no hay una vacuna para 2019-nCoV. Sin embargo, tanto China como científicos de otros países ya se encuentran desarrollando una. Este miércoles ha trascendido que un destacado científico británico ha logrado un avance significativo en la carrera por obtener la vacuna contra el coronavirus, de tal forma que podrían reducir el tiempo de su desarrollo de los "dos o tres años" convencionales "a solo 14 días".

Para reducir el riesgo de infección, los expertos de los CDC aconsejan cumplir las siguientes recomendaciones:

Lavarse con frecuencia las manos usando jabón y durante al menos 20 segundos
Evitar el contacto de manos sucias con ojos, nariz y boca
Evitar el contacto cercano con personas que sufren los síntomas del virus
Evitar el contacto directo sin protección con animalesvivos y superficies en contacto con animales si visita mercados en las áreas donde se registran casos de nuevos coronavirus
Evitar el consumo de productos animales crudos o poco cocidos.

vie, 07 feb 2020 16:02 UTC

jueves, 6 de febrero de 2020

Estudio: Las Bayas de Sauco bloquean el virus de la gripe e impiden que se engache y penetre en las células humanas

El reciente estudio explica cómo las bayas de sauco detienen ipso facto el desarrollo del virus.

Los científicos han identificado un compuesto químico en las bayas de sauco que inmobiliza el virus de la gripe de forma inmediata.

Estudios anteriores ya demostraron que el extracto de bayas de sauco contribuye al alivio de los síntomas gripales y que la recuperación de la salud es dos veces más rápida, pero un estudio reciente explica el funcionamiento de este antiguo remedio.

Estos extraordinarios fitoquímicos de bayas de sauco bloquean la entrada del virus, incluso impiden su adhesión en las células sanas, siempre y cuando las ingiramos como forma preventiva en época de gripe.

No importa que la gripe ya se haya instalado, los componentes impiden la réplica del virus y eliminan los síntomas en 48 horas.

Los investigadores utilizaron bayas de sauco cultivadas comercialmente y la redujeron a un serum de jugo que aplicaron a las células antes, durante y después de su infección por el virus de la influenza.

El resultado mostró un "potente efecto antiviral contra el virus de la gripe" declaró el doctor Golnoosh Torabian.

"Inhibe la manifestación precoz de una infección mediante el bloqueo de las proteínas virales responsables de la adhesión y penetración en las células anfitrionas".El extracto también resulta efectivo en la lucha contra el virus en etapas más avanzadas de la infección gracias a la estimulación de células infectadas para inducir la liberación de citoquinas.

 Estas son mensajeras químicas utilizadas por el sistema inmune que facilitan la comunicación entre diferentes tipos de células con el fin de asistir en la coordinación de respuestas más eficientes.

Traducido por el equipo de Sott.net en español


miércoles, 29 de enero de 2020

Roche engañó para vender su fármaco para la gripe Tamiflu y puede perder miles de millones por una demanda judicial

El marketing del miedo ha comenzado a hacer de las suyas a cuento del coronavirus que se ha descubierto en China. El nuevo patógeno, nos cuentan, ha provocado ya tres muertes, se está propagando. 

Ha llegado hasta Pekín y se han detectado casos en Tailandia, Japón y Corea del Sur. ¿Será una amenaza como la pintan o por suerte se quedará en «falsa alarma»?

Recordad, para mí es imposible no hacerlo cada vez que leo noticias de este tipo, aquella supuesta pandemia que en 2009-10 poco menos que iba a arrasar el planeta y que se calculaba que alrededor de 100 millones de personas morirían por la llamada gripe A. Por suerte, insisto en esto, no ocurrió.

Hace ya una década, como pasa el tiempo sí. De aquella mentira global, quizá una de las fake más destacadas del ámbito sanitario en toda su historia, quedaron varios nombres propios.

Uno de ellos fue el del fármaco antiviral Tamiflu (cuyo principio activo es oseltamivir). Junto con las vacunas ad hoc fue un pelotazo económico sanitario cada día contestado con más datos.

Los beneficios fueron privados y los efectos secundarios del timo… públicos. Hubo dudas acerca de la efectividad de los antivirales y la presión científica y política obligó a que las compañías farmacéuticas compartieran los datos crudos de los ensayos clínicos de los mismos.

El análisis independiente permitió concluir en 2014 que los antivirales tenían una eficacia modesta en el alivio de los síntomas, carecían de impacto sobre complicaciones y muertes, tenían efectos adversos importantes y no modificaban la transmisión-contagio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció después que el medicamento no es tan eficaz como se suponía y lo degradó en su lista de medicamentos esenciales. Roche, su fabricante, hizo el gran negocio. Gran Bretaña, por ejemplo, gastó 560 millones de libras en antivirales desde 2006-07 hasta 2012-13. De ellos, 424 millones se destinaron a Tamiflu.

Ahora, gracias a una demanda presentada a iniciativa del médico Thomas Jefferson, de la red mundial de investigación Cochrane Collaboration y defensor del acceso a los datos de los ensayos clínicos, sabemos que Roche consiguió 1.500 millones de dólares de la administración sanitaria estadounidense. Y que lo hizo tergiversando los estudios clínicos y afirmando falsamente que su antigripal Tamiflu es eficaz para contener posibles pandemias.

Tom Jefferson.

La demanda alega que la estrategia de Roche implicó la publicación de artículos engañosos que afirmaban falsamente que Tamiflu reduce las complicaciones, la gravedad, las hospitalizaciones, la mortalidad y la transmisión de la gripe.

Luego la compañía usó esos artículos para comercializar agresivamente el medicamento al gobierno para uso pandémico.

De acuerdo con la supuesta veracidad de las afirmaciones de Roche, los gobiernos federales y estatales gastaron alrededor de 1.500 millones para almacenar Tamiflu y combatir así la supuesta pandemia de gripe, según la denuncia.

Roche manipuló los datos de sus estudios sobre el antiviral, hizo lobby, usó líderes de opinión y escritores científicos fantasmas para promover Tamiflu con una promesa engañosa a los gobiernos, que temían las consecuencias de esa posible pandemia.

La demanda presenta reclamaciones en virtud de la Ley de Reclamaciones Falsas, que permite a las personas presentar reclamaciones en nombre del gobierno. Esta acción legal busca el reembolso de los fondos de los contribuyentes gastados para comprar decenas de millones de dosis de Tamiflu. Roche puede ahora perder 4.500 millones de dólares pues la Ley de Reclamaciones Falsas exige el pago de daños por triplicado, más sanciones civiles.

Se da la circunstancia de que Thomas Jefferson, investigador de salud pública, ha investigado los inhibidores de la neuraminidasa como Tamiflu durante más de dos décadas. Comenzó a cuestionar la eficacia de ese tratamiento en 2009 y encabezó los esfuerzos para que la compañía publicara los datos subyacentes de su estudio clínico.

 Cuando finalmente recibió los datos en 2013, el doctor Jefferson los analizó y concluyó que esos datos no respaldan las afirmaciones de Roche sobre la efectividad de Tamiflu para su uso en una pandemia de gripe, según la demanda.

Según los análisis, la efectividad de Tamiflu se limita a un pequeño beneficio de reducir la duración de los síntomas de la gripe y prevenir la aparición de síntomas, pero no la transmisión o infección. Además, ya en el año 2000, la FDA, la agencia estadounidense de medicamentos, había advertido a Roche que los datos no respaldaban sus afirmaciones de eficacia y que tales declaraciones eran engañosas.

Gran acción pues de este médico y sus colegas que intentan en los tribunales de Justicia poner en orden lo que el corporativismo desordenó. ¿Os imagináis el cuerpo que les quedaría a quienes organizaron el pelotazo si en cada país se desarrollasen estas acciones legales y si los propios gobiernos rectificaran y exigieran a Roche la devolución de lo gastado con penalizaciones? Seguiremos informando..

Por Miguel Jara  21 de enero de 2020

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