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domingo, 13 de febrero de 2022

Toma Vitamina D y Disminuye la posibilidad de sufrir Enfermedades Autoinmunes


Investigaciones recientes han llegado a la conclusión de que la ingesta de suplementos de vitamina D podría ser útil para combatir y reducir las enfermedades autoinmunes.

© Pixabay

Según un artículo publicado en el medio BMJ , los suplementos de vitamina D, que contengan o no ácidos grasos omega-3, reducen en un 22% las probabilidades de sufrir enfermedades autoinmunes; y los suplementos de ácidos grasos omega-3, con o sin vitamina D, las reducen algo menos, en un 15%.

Se llevó a cabo una investigación entre 25.871 personas a lo largo de cinco años, con la finalidad de confirmar que estos suplementos reducen el riesgo de sufrir cáncer, enfermedades cardíacas o accidentes cerebro-vasculares.

De forma secundaria, se observaron los efectos sobre la incidencia de enfermedades autoinmunes.

A un grupo de personas que se sometió a la investigación, se le administraron suplementos de vitamina D, otro grupo tomó suplementos de ácidos grasos omega-3 y el tercero recibió un placebo a modo de grupo de control. Las investigaciones muestran que se trata de la primera evidencia de que la suplementación diaria podría reducir la incidencia de enfermedades autoinmunes.

Más allá del sistema inmune, se trata en ambos casos de suplementos no tóxicos con efectos beneficiosos para muchos procesos biológicos, siempre con las dosis adecuadas. Muchas de estas substancias se obtienen de los alimentos, pero, según los casos, conviene administrarlas como suplementación.

La vitamina D es necesaria para la absorción del calcio, y al ingerirla en las cantidades necesarias, puede evitar problemas de tipo óseo. Es posible que tenga propiedades como moduladora del sistema inmune, lo que además protege contra ciertas enfermedades infecciosas.

En cuanto a los ácidos grasos omega-3 se sabe que tienen efectos muy positivos sobre la salud cardiovascular y sobre el sistema nervioso se cree que tiene efectos antidepresivos.

mar, 08 feb 2022 01:48 UTC
https://es.sott.net/article/81383-Toma-vitamina-D-y-disminuye-la-posibilidad-de-sufrir-enfermedades-autoinmunes

viernes, 12 de julio de 2019

6 claves para Autocurarse y Recuperar Energía

La energía va de unos sistemas a otros, llevada por la inteligencia instintiva del cuerpo. 

Te enseñamos cómo respetarla.

Nutrirse, relacionarse y eliminar los tóxicos son procesos esenciales para mantener la salud física y emocional. 

Y cada uno de ellos necesita energía para mantenerse en equilibrio y sostener la salud.

Esto es lo que puedes hacer para potenciar un flujo saludable de energía.

1. DUERME BIEN PARA DEPURARTE

El sistema de eliminación funciona especialmente durante la noche, mientras descansamos, y sigue haciéndolo cuando nos levantamos.




Por eso, es normal que nos despertemos con la boca seca y pastosa, la lengua blanca, y la orina más oscura y olorosa que la que expulsaremos a lo largo del día.

2. DESCANSA PARA CURARTE

La persona enferma es una persona agotada y necesita descansar y dormir mucho. No olvidemos que el cansancio es uno de los principales síntomas de enfermedad.

Junto a la eliminación, el cuerpo regenera al dormir lo que ha gastado durante el día en su actividad.

3. ESCUCHA TUS "CRISIS DE DESINTOXICACIÓN"

El catarro y la gripe son ejemplos de crisis de desintoxicación. 

La mucosidad, sudoración, fiebre y orina oscura indican el esfuerzo que hace el cuerpo por "limpiarse". 

Y el escaso apetito de la persona, el malestar y el cansancio, especialmente cuando hay fiebre, indican la falta de energía en los sistemas de nutrición y de relación.

4. NO DERROCHES ENERGÍA CON LA ALIMENTACIÓN

Come poco y cena menos. Tras una comilona, no tenemos ganas de trabajar, movernos o pensar, y nos invade una somnolencia o letargo que nos indica que la sangre se ha retirado de los músculos y del cerebro; es decir, del sistema de relación.

Con fiebre o dolor, no comas. 

Con frecuencia, los síntomas de muchas enfermedades agudas no son más que un proceso de eliminación o limpieza. Suelen desaparecer durante la comida, para volver con más fuerza una vez realizada la digestión.




Ten hábitos saludables para mantener el entusiasmo. Cuando consumes alcohol y alimentos refinados o de origen animal, si respiras malos humos… derrochas energía en el sistema de nutrición y en el de eliminación, y no tienes ganas de nada. 

Tus sentidos no perciben el mundo con el "entusiasmo" que proporciona la energía vital y te sientes cansado y con ganas de dormir.

5. COMBATE EL FRÍO CON UNA BOLSA DE AGUA CALIENTE

Al enfermar, el cuerpo aumenta la desintoxicación y la curación a costa de reducir las demás actividades.

La sangre y la energía se concentran en los órganos de eliminación y en las zonas dañadas, y producen un desvío de las zonas periféricas hacia los órganos centrales y más vitales.

Esta interiorización de la energía y de la sangre causa el frío que suele acompañar a toda enfermedad.

Consejo: para combatir el frío, puedes colocar una bolsa de agua calienteen tus pies, cuando te vayas a la cama.​

6. BAJA LA FIEBRE DE LOS NIÑOS DE FORMA NATURAL

Durante las crisis de limpieza, a los niños se les quita el hambre y las ganas de jugar.
Consejos: si hay fiebre, puedes aplicarle envolturas de agua fría en las pantorrillas o de agua con limón. 




También puedes ponerle un enema tibio de infusión de manzanilla (2 cucharadas de manzanilla en ½ litro de agua).

Karmelo Bizkarra

jueves, 27 de junio de 2019

6 claves para Autocurarse y recuperar energía





EQUILIBRIO

La energía va de unos sistemas a otros, llevada por la inteligencia instintiva del cuerpo. Te enseñamos cómo respetarla.

Karmelo Bizkarra

Nutrirse, relacionarse y eliminar los tóxicos son procesos esenciales para mantener la salud física y emocional. Y cada uno de ellos necesita energía para mantenerse en equilibrio y sostener la salud.




Esto es lo que puedes hacer para potenciar un flujo saludable de energía.

1. Duerme bien para depurarte

El sistema de eliminación funciona especialmente durante la noche, mientras descansamos, y sigue haciéndolo cuando nos levantamos. 

Por eso, es normal que nos despertemos con la boca seca y pastosa, la lengua blanca, y la orina más oscura y olorosa que la que expulsaremos a lo largo del día.

CALIDAD DE VIDA

2. Descansa para curarte

La persona enferma es una persona agotada y necesita descansar y dormir mucho. No olvidemos que el cansancio es uno de los principales síntomas de enfermedad. 

Junto a la eliminación, el cuerpo regenera al dormir lo que ha gastado durante el día en su actividad.

3. Escucha tus "crisis de desintoxicación"

El catarro y la gripe son ejemplos de crisis de desintoxicación. La mucosidad, sudoración, fiebre y orina oscura indican el esfuerzo que hace el cuerpo por "limpiarse". 

Y el escaso apetito de la persona, el malestar y el cansancio, especialmente cuando hay fiebre, indican la falta de energía en los sistemas de nutrición y de relación.

EMOCIONES

4. No derroches energía con la alimentación

Come poco y cena menos. Tras una comilona, no tenemos ganas de trabajar, movernos o pensar, y nos invade una somnolencia o letargo que nos indica que la sangre se ha retirado de los músculos y del cerebro; es decir, del sistema de relación.

Con fiebre o dolor, no comas. Con frecuencia, los síntomas de muchas enfermedades agudas no son más que un proceso de eliminación o limpieza. Suelen desaparecer durante la comida, para volver con más fuerza una vez realizada la digestión.

Ten hábitos saludables para mantener el entusiasmo.

 Cuando consumes alcohol y alimentos refinados o de origen animal, si respiras malos humos… derrochas energía en el sistema de nutrición y en el de eliminación, y no tienes ganas de nada. Tus sentidos no perciben el mundo con el "entusiasmo" que proporciona la energía vital y te sientes cansado y con ganas de dormir.

5. Combate el frío con una bolsa de agua caliente

Al enfermar, el cuerpo aumenta la desintoxicación y la curación a costa de reducir las demás actividades. La sangre y la energía se concentran en los órganos de eliminación y en las zonas dañadas, y producen un desvío de las zonas periféricas hacia los órganos centrales y más vitales.

Esta interiorización de la energía y de la sangre causa el frío que suele acompañar a toda enfermedad.

Consejo: para combatir el frío, puedes colocar una bolsa de agua caliente en tus pies, cuando te vayas a la cama.​

AYUDA A TUS DEFENSAS

6. Baja la fiebre de los niños de forma natural




Durante las crisis de limpieza, a los niños se les quita el hambre y las ganas de jugar.

Consejos: si hay fiebre, puedes aplicarle envolturas de agua fría en las pantorrillas o de agua con limón. También puedes ponerle un enema tibio de infusión de manzanilla (2 cucharadas de manzanilla en ½ litro de agua).


viernes, 7 de junio de 2019

Autofagia: Regenerando el Cuerpo desde el interior

Cuentas con un entramado celular de limpieza y reciclaje diseñado para velar por tu salud. Te explicamos cómo puedes cuidarlo y activarlo si lo necesitas.

Recuerda lo que haces en una limpieza general en casa y entenderás muy bien qué es laautofagia. 

Pongamos que descubres que en tu cocina hay restos de un plato que preparaste hace días, alguna pieza de fruta o verdura viejas, botes de conservas caducados… Y empiezas a tirar todo aquello que ya no vale.

Al hacer limpieza, como si fuera un milagro, descubres que tenías alimentos ricos que te habían pasado desapercibidos en ese pequeño caos. 

Un tarro de miso, infusiones que te trajeron de un viaje, frasquitos de especias… Entonces te deshaces de lo viejo y pones a la vista estas pequeñas joyas para aprovecharlas y dar mayor valor a tus platos. En tu cuerpo sucede algo parecido. Es lo que se denomina autofagia.




La autofagia es un sistema natural de reciclaje que sirve para limpiar el organismo de todo lo que ya no es útil y podría causarte daño, y para aprovechar aquello que todavía es válido para generar nuevos componentes celulares y así potenciar tu salud.

TE PROTEGE

La digestión celular potencia tu salud

La palabra autofagia procede de los términos griegos autos (uno mismo), y phagien (para comer) y significa "comerse a uno mismo". El término fue elegido por el premio Nobel Christian De Duve, científico belga que describió el principal componente celular implicado en la autofagia, el lisosoma.

Ha pasado casi medio siglo desde entonces y hoy existen decenas de miles de artículos científicos que ahondan en su relación con la salud, su uso terapéutico y los mecanismos subyacentes a este proceso. Por esto último, hace solo unos años le dieron el premio Nobel al japonés Yoshinori Ohsumi.

ESCUCHA TU HAMBRE

La autofagia es un proceso de digestión celular que se puede ver. Cuando miramos por un microscopio óptico sencillo podemos saber que una célula está en autofagia porque aparecen "vacuolas" o "vesículas", burbujas en el citoplasma de las células, que corresponden a esas lavadoras en miniatura encargadas de la trituración de los residuos celulares.

Al microscopio electrónico, con mayor aumento, se ve con mayor detalle: todo comienza con la formación de una membrana alrededor del material que hay que digerir, de manera que este material queda aislado en un compartimento celular llamado fagosoma. 

Entonces se aproxima al fagosoma un lisosoma, se funden las membranas de ambos y el lisosoma vierte sus enzimas, las herramientas encargadas de triturar la chatarra.

De este modo se rompen los componentes que degradar y quedan reducidos a sus partes elementales. Y estos fragmentos se liberan al citoplasma de la célula, donde podrán ser utilizados en el reciclaje y la síntesis de nuevos componentes celulares (membranas, proteínas, orgánulos…).

BENEFICIOS Y CONTRAINDICACIONES
Equilibrio perfecto

La autofagia es un sistema de supervivencia muy bien calibrado: requiere un punto de equilibrio perfecto. Tanto un defecto de autofagia como un exceso podría ser perjudicial. Tiene que haber un punto de equilibrio entre la autofagia activada y la autofagia frenada.

¿Cómo se consigue? En el ámbito bioquímico, este control en la activación de la autofagia se establece mediante el balance entre una vía metabólica llamada mTOR, que es una proteína ligada al crecimiento, y una vía llamada AMP-K, una proteína ligada a sistemas de alerta por escasez.se activa.

En la otra rama del circuito, la denominada AMP-K, cuando el interruptor AMP-K e

Para hacerlo más comprensible, imagina un interruptor: en la rama del circuito mTOR, cuando el interruptor mTOR está on, la autofagia queda inhibida; y cuando está off, la autofagia stá encendido, la autofagia se activa; y cuando AMP-K está apagado, la autofagia se detiene.

TRATAMIENTO INTEGRATIVO




Veamos ahora qué es lo que activa una u otra vía en nuestro organismo.

1. La vía de la comida

La vía mTOR se activa al ingerir comida, especialmente la rica en hidratos de carbono, por la elevación de los niveles de glucosa en sangre, por el incremento de la insulina y por la presencia del "factor de crecimiento similar a la insulina" (IGF), y también –muy importante– por los niveles altos de aminoácidos.

Un exceso de alimento, de carbohidratos y de proteínas estimula la vía mTOR.
2. La vía de la escasez

La otra vía, AMP-K, se estimula por situaciones de escasez, que el organismo identifica como de dificultad y alarma, en las que es necesario ahorrar energía y activar el reciclaje para obtener todos los recursos propios al menor coste posible, como en situaciones de restricción calórica, falta de oxígeno, bajada de temperatura… Y también cuando ayunamos, aunque en este caso es una parada voluntaria en la ingesta de alimentos, el ayuno permite hacer una puesta a punto global del organismo.

MEDICINA NATURISTA
Ayuno y autofagia, una práctica milenaria

La depuración y el ayuno son prácticas naturales, comunes a muchas especies. Si convives con animales lo habrás visto: gatos y perros dejan de comer y hacen purgas cuando se han intoxicado; en estado salvaje la mayoría de los animales dejan de comer mientras se curan de fracturas o heridas, las aves migratorias no comen durante largos períodos de tiempo y los osos ayunan durante el periodo de hibernación.

El ser humano está adaptado a periodos de escasez, y de forma natural, el hombre ayuna cuando está enfermo. Las dietas depurativas y los ayunos han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad, tanto en Oriente como en Occidente, por motivos religiosos y de salud. En el siglo XX el ayuno terapéutico reapareció con fuerza y hoy está de gran actualidad por su vínculo con la alimentación y la salud.

PARA PERDER PESO
Ayuda a la desintoxicación

La sobrealimentación actual, el consumo de alimentos procesados y el sedentarismo sobrepasan nuestra capacidad natural de eliminación de toxinas. Y con el ayuno facilitamos el proceso de desintoxicación y depuración del organismo y el mejor funcionamiento de los órganos encargados de estos procesos: el intestino, el hígado, el riñón, la piel y los pulmones.

Al ayunar, podemos expulsar las toxinas procedentes del exterior (químicos del ambiente, tóxicos de los alimentos, del hogar…) y las toxinas del interior del organismo, originadas por el proceso de asimilación, como la urea del metabolismo de las proteínas o los radicales libres de los procesos metabólicos de obtención de energía.

Para nuestra seguridad, nuestro organismo cuenta también con mecanismos de defensaque nos protegen del efecto dañino de las toxinas que no podemos expulsar, como la retención de líquidos (edemas), la unión a grasas (celulitis) o la cristalización y el depósito en diversas estructuras (articulaciones o las paredes de los vasos sanguíneos).

ESTÍMULO PARA LAS NEURONAS
Cómo actúa el ayuno

Al ayunar, una persona no gasta energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes, y las células y los órganos encargados de estos procesos descansan. Y esa energía se puede emplear en los procesos de eliminación y depuración de toxinas, células dañadas, fragmentos celulares, microtumores, tejidos enfermos y proteínas alteradas.
Durante las primeras 24 horas de ayuno. Obtienes la energía de las reservas de hidratos de carbono (almacenados en forma de glucógeno en el hígado y los músculos).
Durante las siguientes horas y hasta 40 días (en términos generales). Obtienes la energía delas grasas.

Durante el ayuno apenas se consumen proteínas. Al comienzo sí podrás emplear proteínas en la obtención de glucosa para el cerebro, hasta que tu organismo se adapte a la utilización de los cuerpos cetónicos como combustible, una fuente de energía alternativa y de gran eficacia que se obtiene a partir de las grasas. Veamos cómo.

Las grasas se liberan en forma de ácidos grasos al torrente sanguíneo; una parte de ellas se emplea como fuente de generación de calor y energía y otra parte es metabolizada por el hígado para convertirse en cuerpos cetónicos. Los cuerpos cetónicos serán el nuevo combustible para tus células, mucho más eficiente que la glucosa.

AYUNO INTERMITENTE
Señales de desintoxicación

El proceso de depuración cursa con manifestaciones como:
Flemas
Boca seca
Lengua blanca
Sudoración

Orina con olor fuerte
Dolor de cabeza
Debilidad
Si hay una enfermedad, pueden agravarse los síntomas.



Pérdida de peso, sobre todo los primeros días, por la eliminación de agua retenida y de tóxicos.

Para ayudar al organismo, se puede tomar agua, sola o con limón, infusiones, caldos de verduras o agua de mar, para reponer las sales minerales necesarias.

Dra. Isabel Belaustegui

lunes, 18 de febrero de 2019

«Cuando una persona tiene Cáncer es Ella Misma la que se tiene que Curar»

Resultado de imagen de «Cuando una persona tiene cáncer es ella misma la que se tiene que curar»
 Mª Raventós, especialista en cirugía endocrina y fundador de Quirúrgica, asegura que “el tratamiento ha de ser integral, no podemos dirigirnos únicamente al cáncer, hemos de dirigirnos a la persona. 

Además, es importante desestigmatizar la palabra cáncer”

José Mª Raventós, especialista en cirugía endocrina y fundador de Quirúrgica /

En los últimos años se han producido muchos avances en el ámbito de la oncología los cuales han permitido mejorar la superviencia de los pacientes y reducir su sufrimiento, pero además se ha puesto sobre la mesa la importancia que tiene el estado anímico del paciente en la lucha contra la enfermedad, algo que hasta hace poco se había pasado por alto.

-Se habla mucho acerca de que el estado anímico de los pacientes es clave a la hora de combatir el cáncer. ¿Es eso así? ¿Sobre qué base científica se sustenta dicha afirmación?




-El cuerpo humano es una unidad y está todo interrelacionado. Por lo tanto, para una respuesta a una agresión como puede ser el cáncer, es muy importante la defensa del propio organismo. 

Es decir, cuando una persona tiene un cáncer es la misma persona la que se tiene que curar; nosotros, con medios externos, le ayudamos a curarse, pero al final las defensas de las personas son muy importantes y éstas actuarán de una manera más eficiente si el paciente está bien nutrido, si está en buena forma física, si emocionalmente está más relajado...

La depresión no solamente hace que estemos tristes, sino también que nuestro sistema inmunitario responda peor y, por lo tanto, tenga menos capacidad de defensa.

-Sin embargo, no siempre es fácil mantener ese ánimo cuando frecuentemente asociamos cáncer a muerte y sufrimiento. ¿Cómo podemos romper con esa asociación? ¿Es necesario hacerlo para combatir la enfermedad con mayores garantías?

-Sí, sin duda. El tratamiento ha de ser integral, no podemos dirigirnos únicamente al cáncer, hemos de dirigirnos a la persona. Si una persona está deprimida, lo cual es normal, hemos de tratarla con cariño, apoyarla psicológicamente, si es necesario con tratamiento profesional. Es necesario que todo el entorno sea positivo. 

Además, es improtante desestignatizar la palabra cáncer. Es cierto que hace años, el cáncer significaba muerte porque no teníamos armas para luchar contra él. Hoy en día tenemos tratamientos muy eficaces; las tasas de curación están en el 80% y 90%, con lo cual no tiene lógica asociar el cáncer a sufrimiento y muerte.

-Así pues, ¿los familiares y el entorno del paciente pueden ser de gran ayuda en la lucha contra la enfermedad?

-Es muy importante que el paciente no se sienta solo, porque es más fácil que se deprima. Entonces, ahí tiene que haber una muy buena comunicación y complicidad. Hemos de hablar en plural: «nos vamos a curar» o «vamos a luchar». 

Y si hay una barrera entre medio que impide la buena comunicación entre el paciente y la familia, el paciente se aisla y es más fácil que se rinda y cuando uno se rinde, se rinde emocional y físicamente, las defensas bajan.

- En este sentido, en Quirúrgica han puesto en marcha un programa de acompañamiento emocional. ¿En qué consiste y cómo trabaja este programa?

-Este programa lo llevan enfermeras especializadas en el acompañamiento emocional, que trabajan bajo la supervisión de psicólogos.

Trabajan intentando detectar a los pacientes que están especialmente angustiados por el cáncer, pero también por una intervención quirúrgica, y está demostrado que una persona que es intervenida quirúrgicamente cuando está relajada y con una visión positiva disminuimos el uso de analgésicos y otros fármacos, disminuimos la estancia media y las complicaciones. 

Este servicio lo ofrecemos a los pacientes que detectamos que están en una situación de angustia o estrés importante. 

Las enfermeras intentan tranquilizar al paciente, sobre todo a partir de la explicación e información del circuito que éste va a seguir y, durante todo este circuito el paciente es acompañado por la enfermera.

El médico normalmente se focaliza más en la enfermedad y a veces detecta más la ansiedad del paciente la recepcionista que el propio médico, porque además el paciente no suele atreverse a demostrar sus miedos al doctor.

-¿Para trabajar el estado emocional del paciente es importante que éste conozca el estado de su enfermedad y su evolución?

-La información es muy importante, pero hay que darla con empatía. Normalmente el médico tiene que detectar el nivel de información que quiere el paciente. Nunca hay que engañar a un paciente, pero tampoco hay que forzar la información.

-Y ¿los avances tecnológicos pueden ser un escollo en el desarrollo de esa medicina más humana?




-Se habla mucho de la robotización, del 5G, la Inteligencia Artificial...que son avances muy evidentes, pero no tienen que estar reñidos con la humanización. Es decir, la robotización de la cirugía no va en contra de la humanización de la cirugía; deberíamos preocuparnos mucho de que el avance tecnológico no signifique una deshumanización. 

Todo esto será un avance si persistimos en tratar a la persona íntegramente, también desde el punto de vista emocional y psicológico.

Miquel González/Shooting
https://www.larazon.es/local/cataluna/cuando-una-persona-tiene-cancer-es-ella-misma-la-que-se-tiene-que-curar-HD21997514

jueves, 14 de febrero de 2019

¿Pueden las Oraciones Curar o son absolutamente ineficaces contra las enfermedades?

De vez en cuando, en los medios de comunicación aparecen historias sobre alguna recuperación sorprendente gracias a prácticas religiosas, pero varios estudios cuestionan su eficacia.

Imagen ilustrativa
Esam Al-Fetori / Reuters

Durante decenas de años han tratado los científicos de determinar si las oraciones y la religión son capaces de afectar nuestra salud. Algunos estudios indican que una fuerte fe puede tener efectos físicos y mentales positivos en la salud de la gente y, en particular, curar enfermedades.

No obstante, otras investigaciones han puesto de manifiesto que las oraciones no pueden producir efecto alguno, e incluso, que a veces tienen un impacto negativo.




Casos de mejoramiento sorprendente

De vez en cuando, en los medios de comunicación aparecen historias de alguna recuperación sorprendente de personas que padecían de enfermedades incurables, y que dejaron perplejos a los especialistas.

El año pasado se hizo público el caso de Paul Wood, residente de la ciudad de Lodi (California, EE.UU.), que había sido diagnosticado con un tumor cerebral maligno y se curó inexplicablemente sin ningún tratamiento médico.

Un día antes de la cirugía programada para extirparle el tumor, esa intervención fue cancelada porque la neoplasia había desaparecido.

Mientras que los médicos quedaron desconcertados por su caso, Wood aseguró que la curación fue posible gracias a su fe y a las oraciones que muchas personas hicieron a su favor.

Esta historia es solo una de varias que han sido divulgadas en los últimos años. Sin embargo, hasta el momento los especialistas no han logrado llegar a una conclusión común sobre el posible efecto de las oraciones en la curación de enfermedades.

Efectos positivos

Marilyn Schlitz, de la Universidad de Harvard, cuyas palabras recoge Fox News, indicó que existen "relaciones positivas entre la práctica religiosa y espiritual y los efectos en la salud, en una variedad de condiciones diferentes". 

En ese contexto, afirmó que durante un estudio que analizaba el efecto de las oraciones, los grupos que recurrieron a las prácticas religiosas "tuvieron estadísticamente mejoras significativas".




Tassanee Vejpongsa / AP

De igual modo, un estudio que se llevó a cabo a finales del siglo pasado demostró que algunas personas por las que otros estaban rezando, y a pesar de no lo sabían, se recuperaron más rápidamente de ciertas enfermedades coronarias.

Además, una investigación indicó que las oraciones también produjeron efecto positivo en el proceso de fecundación in vitro, al punto de que el grupo de mujeres por las que estaban rezando tenía casi el doble de probabilidades de quedar embarazadas que las pacientes en cuyo tratamiento no se utilizaban oraciones (50 % contra 26 %).

Consecuencias negativas

A pesar de dichos casos, otros estudios han mostrado resultados completamente diferentes. 

En el marco de una investigación publicada en la revista American Heart Journal, 1.802 pacientes que se recuperaban tras una cirugía de baipás coronario fueron divididos en tres grupos: en el primero, no sabían que otras personas rezaban por ellas; por los miembros del segundo grupo nadie rezó, cosa que ellos sabían; y los integrantes del tercer grupo recibieron oraciones y así lo supieron.

 El estudio mostró que las complicaciones aparecían con mayor frecuencia en el tercer grupo (59 %). 

Entre tanto, los pacientes de los dos primeros grupos sufrieron complicaciones en 52 % y 51 % de los casos, respectivamente.

Al mismo tiempo, los autores de otro estudio, que investigaban el efecto de las oraciones y la visualización positiva durante el tratamiento de las enfermedades de riñón, llegaron a la conclusión de que ambos métodos "aparentemente no son tratamientos efectivos".

A pesar de la falta de una opinión consensuada entre los especialistas sobre la eficacia de las oraciones en la lucha contra las enfermedades, varios de ellos afirman que las prácticas religiosas, especialmente cuando la gente reza por otros, tiene un efecto positivo en su salud mental.




 "La compasión que la gente muestra hacia otros cuando reza por ellos, es algo que es bueno para la persona que está rezando", precisó al portal Healthline el director del Centro de Espiritualidad, Teología y Salud de la Universidad Duke (EE.UU.), Harold Koenig.

Publicado: 14 feb 2019 
https://actualidad.rt.com/actualidad/305506-oraciones-curar-ineficaces-enfermedades

jueves, 8 de noviembre de 2018

¿Te puedes CURAR CON LA MENTE antes que con medicamentos? El científico Bruce Lipton afirma que SI

7 noviembre, 2018


Bruce Lipton, un biólogo celular estadounidense de 70 años, causó en el año 2006 un pequeño remezón en el mundo científico tras lanzar su libro “La biología de la creencia”, que sería declarado uno de los mejores libros científicos de ese año y que tenía la particularidad de que su línea de investigación era una suerte de unión entre ciencia y espíritu.

 A grandes rasgos, Lipton planteaba lo siguiente: lo que condiciona a todo organismo vivo es su “entorno” físico y energético, y no su carga genética, como afirma la síntesis evolutiva moderna. 





Además, la «cooperación» era la base de la evolución para la supervivencia, y no un acto competitivo entre los organismos más fuertes; y, finalmente, los seres humanos, como organismos vivos, no estaban determinados por sus genes, sino condicionados por el entorno y sobre todo por sus «creencias», lo que los convertía en dueños absolutos de su destino.

El doctor Lipton explicó en su libro que “nos han hecho creer que el cuerpo es una máquina bioquímica controlada por genes sobre los que no podemos ejercer ninguna autoridad. 

Eso implica que somos víctimas de una situación. No elegimos estos genes, los recibimos al nacer y ellos programan lo que sucederá.

Yo ya trabajaba con las células en los años 60 y fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo.

Cogí tres grupos de células y las puse en tres placas, y cambié el medio de crecimiento y los componentes del medio ambiente en cada una de ellas

. Luego verifiqué que en una de las placas se formó hueso, en otra músculo y, en otra, células liposas. ¿Qué fue lo que controló el destino de cada una de ellas si eran genéticamente idénticas? Eso demuestra que los genes no lo controlan todo, es el ambiente. El ser humano es el que controla, dependiendo de cómo lee el ambiente, de cómo su mente lo percibe. La conclusión es que no estamos limitados por nuestros genes, sino por nuestra percepción y nuestras creencias”.

El científico agregó que “cuando tú crees que los genes controlan tu vida tienes una excusa para considerarte una víctima. Hay enfermedades que sí, en efecto, son causadas por un gen, pero estas enfermedades equivalen a menos del 2% de los malestares que sufre la población mundial. 

La mayoría de la gente viene a este mundo con genes que deberían permitirles vivir una vida feliz y saludable. Las dolencias más comunes actualmente, como la diabetes, los problemas del corazón y el cáncer, son el resultado de la interacción entre múltiples genes y sobre todo de los factores medio ambientales y no son el resultado de un único gen como se ha venido sosteniendo. 





Por eso se cree que la mayoría de las enfermedades tienen una causa genética o hereditaria y que por tanto no podemos hacer nada para defendernos de ellas o para curarnos. Las personas viven en un constante miedo esperando el día en que sus genes actúen contra ellos y se enfermen mortalmente. El cáncer es un buen ejemplo de esto”.

Uno de los planteamientos del biólogo molecular que más llamaron la atención en la comunidad científica fue que las células de nuestro cuerpo tenían una especie de memoria. “Las células aprenden a través de la experiencia, de su contacto con el medio que las rodea, y luego guardan una memoria que les permite adaptarse mejor y anticiparse a los cambios. Es decir, las células son inteligentes. ¡Esta memoria incluso se mantiene intacta en las células de los órganos que se han donado!”.

La farsa de los medicamentos

El científico dedicó parte de su libro a abogar por un nuevo tipo de medicina, una que tenga en cuenta el poder de la energía y su capacidad para curar. “Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero la mayoría de las veces causan más problemas que beneficios. 

La medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. 

Pero, en realidad, estos efectos no son secundarios, sino directos. Según recientes estadísticas enEE.UU., ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda”.

Bruce Lipton agrega que “si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La mente es energía. Cuando piensas transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Esto, por supuesto, es muy inconveniente para las empresas farmacéuticas mundiales, porque si se aceptara este postulado no podrían vender sus productos. 

Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Por lo demás, así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina.

 La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina y las empresas farmacéuticas no quieren ir por ese camino. Saben que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer”.

El poder de la mente humana para la autocuración

El Dr. Lipton advirtió en un capítulo de su obra, eso sí, que vivir en un entorno sano no significaba necesariamente que podíamos curarnos de algunas enfermedades en forma automática. “No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo.

 Si cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, si tomo una píldora porque creo que me va a traer salud, ésta supuestamente me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar. Y la píldora en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo”.

El biólogo molecular detalla que la mente humana actúa de manera muy particular, pues “si cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo, entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. 

Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés, que frenan el crecimiento del cuerpo y apaga el sistema inmunitario. Por eso cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer, y, una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan”.

El poder del subconsciente humano

Bruce Lipton afirma también en su libro que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, y que la personalidad y la salud de los individuos se conforma como un «aprendizaje» en el vientre materno y en la niñez hasta aproximadamente los seis años. “El subconsciente es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo, pero no lo podemos controlar. Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. 

Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida. Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se “programa” su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres! 





Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer, aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.”

Energía vital que se transfiere

El doctor Bruce Lipton, al contrario que otros colegas de su especialidad, también sostiene que la energía vital de un ser humano no necesariamente muere con la muerte física, dando pie a fenómenos como la reencarnación. “Para explicar esto de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen un programa televisivo de Bruce.

 Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Pero si otro ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí. Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula me cambió la vida entera. 

La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad? ¿Por qué tenemos un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si sólo existiera el espíritu, ¿Cómo sé a qué sabe el chocolate? Y sí sólo tengo una parte física y no una parte espiritual, ¿Cómo puedo experimentar y emocionarme con una puesta de sol? ¿Y cómo voy a sentir cuando estoy enamorado? 

La lección más importante de todo esto es que estar vivo es un regalo, y que hay que experimentar alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará más sano”.


sábado, 14 de abril de 2018

Esto es lo primero que debes hacer para ayudar a que una persona sane, segun el psicologo Carl jung

Resultado de imagen de autocuraciónCARL JUNG EXPLICA LO QUE UN MÉDICO O TERAPEUTA (O ALGUIEN QUE QUIERE AYUDAR) DEBE DE PRIMERO TRABAJAR EN ÉL MISMO. CURIOSAMENTE EXACTAMENTE LA MISMA RECOMENDACIÓN QUE HACE EL MAESTRO BUDISTA CHÖGYAM TRUNGPA

Ya sea que nos dediquemos a la medicina o a la terapia o que simplemente tengamos contacto con una persona enferma, en muchos de nosotros surge la interrogante de cómo realmente ayudar a una persona enferma física o psicológicamente (y comúnmente descubrimos que no es fácil dividir una enfermedad mental de una supuestamente sólo física).

¿Cómo dirigir nuestra intención de ayudar para que sea realmente efectiva, que no sea estéril o que no sea una proyección de nuestros propios juicios sobre lo que creemos es la salud o lo que creemos que una persona debería de hacer? La clave parece estar en la compasión sincera y en la aceptación de la persona tal como es, paradójicamente, para sanar primero debemos de aceptarla como está, sin querer cambiarla.

Comúnmente cuando lidiamos con una persona profundamente enferma, decimos que queremos ayudarla pero no la aceptamos con sus defectos y problemas, así que en realidad no la queremos -aunque digamos que sí. Comúnmente decimos que su dolor nos duele, pero generalmente evitamos abrirnos completamente y sentir genuinamente su dolor como si fuera nuestro, ponemos ciertos límites. Y la persona afectada lo que de alguna manera quiere es ser comprendida en su dolor, que alguien la acepte y la entienda. Esto lo explicó mejor el psiquiatra y psicólogo analítico Carl G. Jung, una persona ciertamente calificada para evaluar la relación entre un paciente y su médico o su terapeuta y los procesos psicológicos que intervienen de parte de ambos.




En una conferencia, Jung dijo:

Las personas se olvidan de que incluso los doctores tienen escrúpulos morales y que algunas confesiones de los pacientes son difíciles de asimilar incluso para un doctor. Sin embargo, el paciente no se siente aceptado a menos de que lo peor de él mismo sea aceptado también. Nadie puede hacer esto con meras palabras. Viene solamente de la reflexión y a través de la actitud del doctor para consigo mismo y su propio lado oscuro. Si el doctor quiere guiar a otro o incluso acompañarlo a dar un paso en el camino, debe sentir con la psique de la otra persona. No puede sentirla cuando la juzga. Ya sea que ponga palabras a su juicio o se lo quede él mismo, esto no hace ninguna diferencia. Tomar la posición opuesta y acordar con el paciente de antemano tampoco sirve y lo enajena de la misma manera que la condenación. El sentimiento viene solamente de una objetividad sin prejuicios.

Jung sugiere que hay algo más allá de lo meramente científico y objetivo en la sanación de un paciente, el ser o alma se alimenta de un estado de compasión, comunión y profunda aceptación, de compartir el sufrimiento y entender que está bien sufrir o ser de cualquier forma. Tal vez al quitar el peso de ser juzgados, el ser humano se libera y se abre a la posibilidad de no contraer sus energías y dejar de estresarse. De alguna manera esta apertura libre de juicio del terapeuta o médico brinda significado o sentido a la vida del paciente. Jung agrega que se trata de:

un profundo respeto a los hechos -por el hombre que sufre por ellos y por el predicamento de la vida de ese hombre. La persona verdaderamente religiosa tiene esta actitud. Sabe que Dios ha hecho que sucedan todo tipo de cosas extrañas e inconcebibles y busca de las formas más curiosas entrar en el corazón de un hombre. Así entonces, siente en todas las cosas la presencia de la voluntad divina. Esto es de lo que hablo con objetividad sin prejuicios. Es un logro moral de parte del doctor que no se ve repelido por la enfermedad y la corrupción. No podemos cambiar nada si no lo aceptamos. La condenación no libera. Oprime. Y yo soy el opresor de la persona que condeno -no su amigo o par en su sufrimiento. 

El médico no se resiste a la enfermedad, no la ve como una aberración, como algo "malo" en sí mismo, sino la entiende como parte de la naturaleza. Esta visión es importante porque cuando el paciente también se deja de ver como alguien culpable o estigmatizado por una condición puede dejar de resistirse y dejar de aferrarse a su propia enfermedad -paradójicamente, por ejemplo, obsesionarse con curarse, suele producir el efecto contrario al deseado. Jung luego explica que para que el paciente pueda aceptarse y sentir la apertura de su médico, antes el mismo médico debe de haberse aceptado a sí mismo, haber hecho las paces con su propia sombra, con el lado negativo de su personalidad. 

Pero, si el doctor desea ayudar al ser humano, debe aceptarlo tal como es. Y sólo puede hacer esto realmente si antes ya se ha visto y aceptado tal como es él mismo. Tal vez esto suene simple, pero lo simple siempre es lo más difícil. En la vida real, se requiere del más grande arte para ser simple. Y así, la aceptación propia es la esencia del problema moral, y el examen crucial de la perspectiva que uno tiene de la vida.

Que yo alimente al mendicante, que perdone un insulto, que ame al prójimo en el nombre de Cristo -todas estas cosas son sin duda grandes virtudes. Lo que hago en contra del menor de mis prójimos lo hago también a Cristo. ¿Pero qué si descubro que el menor entre todos ellos -el más pobre de los mendigos, el más imprudente de todos los agresores, el Demonio mismo- todos están dentro de mí? Y que yo mismo estoy en un estado de necesidad de mi propia generosidad. Que yo mismo soy el enemigo que debe ser amado. ¿Qué entonces?

Jung utiliza estas analogías religiosas que llevan al fundamento de su psicología que es la integración o individuación. La verdadera salud -más allá de tener esta o aquella otra enfermedad física que de alguna manera son inevitables- es haberse aceptado completamente y dejar de tener miedo de expresar el propio ser. Esto implica reconocer en el propio corazón la totalidad de la existencia, todo el dolor y todo el placer, el mal y el bien. La verdadera individualidad es la totalidad. Esto es expresado de otra forma en la palabra inglesa "health" que tiene la misma raíz que "whole" o que la palabra "holístico", la salud es la integración, ser todo lo que somos. 

Las conclusiones de Jung son notablemente parecidas lo que escribió el maestro budista Chögyam Trungpa Rinpoche, aconsejando a sus alumnos sobre cómo lidiar compasivamente con las demás personas. Trungpa parte del principio que enseña el budismo tántrico de que la naturaleza base de todos los seres es la compasión y la sabiduría -este su estado natural. Partiendo de ese principio uno ve más allá de las manifestaciones someras de una enfermedad y reconoce el principio en común que tiene con la persona. De la misma manera que Jung, Trungpa plantea que el sanador o el maestro espiritual debe de tener un proceso individual muy desarrollado para ser capaz de ir más allá del aferramiento egoísta que se rehusa a sentir el dolor del otro como el propio.




Si el paciente se siente terrible, el sanador recoge esa sensación del malestar del paciente: por un momento siente lo mismo, como si él mismo estuviera enfermo. Por un momento los dos no están separados y un sentimiento de autenticidad ocurre. Desde la perspectiva del paciente esto es exactamente lo que se necesita: alguien que reconozca su existencia y el hecho de que realmente necesita ayuda. Alguien que en verdad vea su enfermedad. El proceso de sanación puede entonces empezar en el estado del paciente, porque se da cuenta de que alguien se ha comunicado con él completamente. Ha habido un mutuo atisbo de un terreno en común. Las bases subyacentes psicológicas de la enfermedad se empiezan a resquebrajar, se disuelven...

En este punto, no hago distinción entre médico y psiquiatras: ya sea que estemos lidiando con el nivel psicológico o físico, la relación con el paciente debe ser exactamente la misma. La atmósfera de aceptación es extremadamente simple pero efectiva. El punto central es que paciente y sanador compartan la sensación de dolor y sufrimiento -la claustrofobia o el miedo o el dolor físico. El sanador se tiene que sentir parte de todo el engranaje. Parece que muchos sanadores evitan tal identificación; no quieren involucrarse con una experiencia tan intensa. En lugar de esto, la juegan de manera desafectada y despreocupada, tomando un perspectiva más de negocios.

Todos hablamos el mismo lenguaje; experimentamos el mismo tipo de nacimiento y exposición a la muerte. Así que hay seguramente un vínculo, algo de continuidad entre tú y el otro. Es algo más que mecánicamente decir "Sí, ya sé, duele mucho." En vez de sólo simpatizar con el paciente, es importante realmente sentir su dolor y ansiedad. Luego puedes decir "Sí, siento el dolor", pero de una forma distinta. Relacionarse con completa apertura significa que estás completamente cautivado por el problema de alguien más. Puede que exista un sentido de no saber bien cómo manejarlo y sólo hacer lo mejor que puedes, pero incluso tal torpeza es una afirmación enormemente generosa. Así que una completa apertura y una perplejidad se encuentran en un punto muy sutil.

Trungpa hace énfasis en el poder de la comunicación que se libera cuando el paciente siente que alguien realmente comparte su dolor, esto opera una suerte de magia sanadora, un rapport, una transferencia positiva que disuelve la enfermedad en el hecho de que nadie se aferra a ella demasiado, porque hay esta apertura que permite fluir.

Si tienes una meta, entonces estás tratando de manipular la interacción y la sanación no puede ocurrir. Debes entender a tus pacientes y motivarlos a que se comuniquen, pero no puedes forzarlos. Sólo entonces puede el paciente -que había estado sintiendo una sensación de separación, que es a su vez una sensación de muerte- empezar a sentir que hay esperanza. Por fin a alguien realmente le importa; alguien realmente lo escucha, aunque sea unos pocos segundos. Esto permite que ocurra una genuina e intensa comunicación. Dicha comunicación es sencilla: no hay truco o compleja tradición que aprender. No es una cuestión de aprender sino de simplemente dejar que suceda. 

Psiquiatras y médicos, al igual que los pacientes, deben de aceptar su sensación de ansiedad sobre la posibilidad de dejar de existir. Cuando hay apertura, el sanador no tiene que resolver completamente el problema de la persona. Ese acercamiento de tratar de reparar todo ha sido en el pasado siempre un problema; tal acercamiento crea una serie de sucesivas curas y decepciones, que van de la mano. Una vez que el miedo básico es reconocido, continuar con el tratamiento es muy fácil. El sendero viene a ti: no hay necesidad de crear el sendero tu mismo. Los profesionales de la sanación tiene la ventaja de poder desarrollarse a sí mismos, al trabajar en una gran variedad de situaciones que vienen a ellos. Hay innumerables posibilidades para desarrollar la conciencia y la apertura.

Claro que es más fácil simplemente hacer menos a tus pacientes y a sus predicamentos, pensando que eres afortunado de no tener sus enfermedades. Te puedes sentir superior. Pero el reconocimiento de ese terreno en común -la experiencia de nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte, y el miedo que los subyace- trae una sensación de humildad. Este es el comienzo del proceso de sanación. El resto parece seguir fácil y naturalmente, basado en la compasión y sabiduría inherentes. Este no es un proceso particular místico o espiritual; es la simple experiencia humana ordinaria. La primera vez que intentas acercarte a alguien así puede ser difícil. Pero se hace ahí mismo [sin pensarlo demasiado].




Y, finalmente, ¿qué significa cuando decimos que un paciente ha sanado? Sanar, irónicamente, significa que una persona ya no se avergüenza de la vida; es capaz de enfrentar la muerte sin resentimiento o expectativa.

POR: PIJAMASURF - 10/11/2017
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