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miércoles, 26 de junio de 2019

Alimentación Agroecológica contra el cambio climático


Resultado de imagen de Alimentación AgroecológicaLa Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE) ha publicado un estudio-diagnóstico, de libre descarga, sobre la situación de los sistemas alimentarios sostenibles y ecológicos en España y su contribución a mitigar los impactos del cambio climático.

El hecho de producir, distribuir y consumir alimentos tiene asociada una serie de repercusiones ambientales, sociales y económicas. 

Cuestiones como las técnicas de producción, los mecanismos de distribución y comercialización o los hábitos de los/as consumidores/as, entre otros, son factores que condicionan el impacto del ciclo alimentario. Todas estas variables se refieren a Sistemas Alimentarios. 

Y, en este sentido, la SEAE ha preparado un nuevo estudio en el que recoge la situación de sistemas alimentarios sostenibles y ecológicos existentes en España y su contribución, en concreto, a estrategias y prácticas de adaptación y mitigación en respuesta a los efectos asociados al cambio climático.





Este Estudio-Diagnóstico participativo, de libre descarga y el que se anima a difundir desde SEAE, identifica diversos modelos organizativos e iniciativas seleccionadas por sus características determinadas, que se ajustan según los parámetros de un sistema alimentario agroecológico.

 El nuevo documento se realiza en el marco del proyecto “Adapta tu Dieta, Cuida tu Clima”, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y cuyo objetivo es el estudio y promoción de los sistemas alimentarios agroecológicos como estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático.

¿Qué incluye el Estudio-Diagnóstico?

“Situación de los sistemas alimentarios agroecológicos en España y su contribución al cambio climático” incluye, además de un marco teórico y una contextualización de los referentes anteriores de otros proyectos y estudios, el análisis de 8 experiencias, identificadas como referentes, de Sistemas Alimentarios Agroecológicos, concretamente de Andalucía, Comunitat Valenciana, País Vasco, Cataluña y Madrid.

En estas experiencias, los alimentos son producidos bajo los parámetros de la producción ecológica así como el cambio en una serie de aspectos clave: la relocalización del consumo con alimentos frescos y de temporada, dietas con reducción del consumo de carne, la economía circular de los residuos orgánicos como fertilizantes, entre otros, y la minimización del desperdicio alimentario, que integran un enfoque de sistemas alimentarios de emisiones prácticamente nulas.

Respecto a la contribución de los mismos como estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático, señalan desde el estudio que “la agroecología en sí misma es una técnica de adaptación al cambio climático. 

Las explotaciones ecológicas generalmente disponen de una mayor diversidad de especies, y en ellas suelen cultivarse variedades adaptadas localmente. Ello mejora la resiliencia de los agroecosistemas frente a las condiciones climáticas adversas. Por tanto, los sistemas agrarios deben adaptarse a esos impactos adversos para asegurar una producción de alimentos resiliente.”.

Para conocer las iniciativas analizadas así como las conclusiones de este estudio, SEAE lo pone a libre disposición desde este enlace: https://www.agroecologia.net/estudio-adapta-dieta19/

El proyecto “Adapta tu Dieta, Cuida tu Clima” también ha desarrollado otras actividades de información y divulgación sobre la importancia de la alimentación en la mitigación y adaptación al Cambio Climático con el objetivo de empoderar a la población y hacerla consciente de los impactos de sus decisiones respecto a la alimentación.




 Lugares como Salinas (V Simposio sobre Agroecología junto a la Red Terrae), Cabra (en Córdoba junto a la Subbética Ecológica), en Madrid (también junto a la Red Terrae) y Orduña (Vizcaya, junto al Ayuntamiento de la localidad), así como el XIII Congreso Internacional de Agricultura Ecológica de SEAE, bajo el tema de “Sistemas Alimentarios Agroecológicos y adaptación al cambio climático“, celebrado en noviembre de 2019 en Logroño, han logrado congregar en espacios comunes de debate y transferencia de conocimientos, a todo tipo de profesionales del sector agroecológico así como y personas interesadas en contribuir con sus hábitos alimentarios, a un sistema más justo y sostenible. T

oda esta información puede conocerse en la web de SEAE.


24/06/2019 


jueves, 16 de mayo de 2019

Menos casos de Diabetes en las personas que se alimentan con frecuencia de Alimentos Ecológicos

El mercado de alimentos llamados bio, orgánicos o ecológicos ha crecido rápidamente en todo el mundo en los últimos 15 años. 

Sectores especializados en fabricar dudas, sin embargo, ponen en cuestión las evidencias sobre los efectos en la salud de los alimentos ecológicos. 

Pero las hay, claro. Un estudio publicado hace unos meses, por ejemplo, encontró una asociación inversa entre la compra de alimentos orgánicos y la diabetes mellitus en adultos de Estados Unidos (EE. UU.)

El trabajo evaluó la asociación entre la compra de alimentos ecológicos con diabetes en una población representativa a nivel nacional en los USA. Se incluyeron a 8.199 participantesmayores de 20 años. 

La compra de ese tipo de alimentos, cultivados sin fertilizantes, ni herbicidas ni apenas productos químicos que puedan ser tóxicos (además de otros criterios para hacerlos más ecológicos que los convencionales) y la frecuencia, se determinaron mediante cuestionarios.




Los resultados obtenidos son interesantes para ese tipo de agricultura y ganadería.

Las personas que informaron que compraban alimentos orgánicos tenían menos probabilidades de tener diabetesen comparación con aquellas que no adquieren productos bio.

Después del ajuste por edad, género, raza/origen étnico, antecedentes familiares de diabetes, estado socioeconómico y factores de la dieta y el estilo de vida, la asociación siguió siendo significativa a favor de quienes eligen una alimentación más «limpia».

Así que las conclusiones de los investigadores son que en una población representativa a nivel nacional, la compra frecuente de alimentos ecológicos se asoció inversamente con la prevalencia de diabetes en adultos de los Estados Unidos.

No es fácil saber si un alimento ecológico, por ejemplo la naranja, es más saludable que otra cultivada de manera convencional. Pero este estudio ofrece datos que sí lo demuestran. 

Y es algo que sucede cuando se estudian por separado, lo que no han solido hacer algunos de los estudios publicados. Por ejemplo, sí sabemos es que las naranjas ecológicas tienen más nutrientes.

Los resultados de los trabajos hechos por la Doctora en Ingeniería agrónoma por la Universidad Politécnica de Valencia, Dolores Raigón, indican que en promedio los frutos cítricos ecológicos presentan un 28% más de vitamina C que los convencionales.

Las recomendaciones sobre la dosis diaria de ingesta de vitamina C para adultos son de 60 mg/día, por lo que de manera general, esta cantidad podría alcanzarse con la ingesta de 100g de zumo procedente de naranjas ecológicas o de 200g de zumo de mandarinas ecológicas, mientras que estas cantidades aumentan cuando se trata de frutos convencionales (150g para las naranjas y 250g para las mandarinas).




La lectura es clara: Con menos naranjas de más nutrientes es más fácil conseguir la cantidad correcta. Y no sólo es que los bio tienen más nutrientes es que según los informes de la EFSA, la autoridad europea de seguridad alimentaria, el 60,5% de las muestras de naranjas, por seguir con el ejemplo, analizadas tienen restos de varios tóxicos agrícolas en una sola muestra. Las ecológicas no los llevan.

Por lo tanto, los alimentos ecológicos promueven la salud, por sí mismos (caso de la menor diabetes en quienes los toman), porque tienen más nutrientes y porque llevan muchísimos menos tóxicos (si los llevasen).



jueves, 9 de mayo de 2019

Alimentación Ecológica: ¿Más Cara que la Convencional?

Uno de los argumentos más frecuentes en contra de la alimentación ecológica es su precio. 

Es verdad que suele ser más elevado comprar, por ejemplo, un tomate ecológico que uno convencional, pero, si tenemos en cuenta todo el proceso de producción, ¿son realmente los alimentos ecológicos más caros que los convencionales?

La agricultura ecológica no emplea productos químicos de síntesis ni organismos genéticamente modificados, persigue preservar el medio ambiente, mantener o aumentar la fertilidad del suelo y ofrecer alimentos con todas sus propiedades naturales. 

En la ganadería ecológica, los animales tienen un grado de bienestar superior al de la convencional y son alimentados con piensos ecológicos.

El sistema de producción de un alimento ecológico y uno convencional no es igual, y de ahí vienen los distintos precios. Éstos difieren bastante dependiendo del producto: hay algunos con precios similares y otros muy dispares. Por ejemplo, entre un aceite de oliva virgen extra de oliva de arbequina convencional y uno ecológico hay poca diferencia porque la elaboración es similar. 




No pasa lo mismo si hablamos de animales: un pollo alimentado con cualquier tipo de pienso, administrándole antibióticos cada día y encerrado en un espacio reducido en una nave sin ver la luz del sol sale más barato que uno criado con piensos ecológicos en una granja con acceso al exterior. 

El encarecimiento de los productos ecotambién se debe a que el sector tiene un mercado más pequeño.
¿Están los alimentos convencionales pagando sus costes reales?

Un estudio sobre el agua elaborado por el Ministerio de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía francés en 2011 reveló los gastos adicionales generados por la contaminación por pesticidas y fertilizantes nitrogenados de la agricultura convencional en los cursos de agua: entre unos 1.005 y 1.525 millones de euros, de los que entre 640 y 1.140 millones de euros iban incluidos en las facturas del agua de los ciudadanos.

Este tipo de sustancias químicas también daña los suelos, acaba con la vida de las abejas y es responsable de hasta el 10% de la emisión global de gases con efecto invernadero, según datos de la oenegé Grain.

El uso intensivo de los recursos que hace el sistema alimentario actual tiene un alto coste para el medio ambiente y nuestra salud

En el trabajo El coste oculto de la comida en Reino Unido de la organización Sustainable Food Trust, los expertos han calculado que el coste real de los alimentos producidos convencionalmente es el doble del precio de mercado. 

Porque ocultan gastos causados por el modelo de agricultura y ganadería convencional, sumas que acabamos pagando los consumidores indirectamente mediante impuestos, seguros médicos, subsidios al sector agrícola y ganadero, y pérdida de ingresos.

Las prácticas agrícolas convencionales se centran en los monocultivos y en el empleo de fertilizantes y plaguicidas que contaminan los cultivos y las aguas subterráneas. Por su parte, las granjas industriales, además de convertir en meras máquinas a seres vivos, contribuyen a la degradación de la tierra y del agua, la contaminación atmosférica y la pérdida de biodiversidad.




De hecho, el sistema de alimentación convencional es el principal causante del cambio climático, cuyos efectos como las sequías y la desertificación castigan con más fuerza a los países más pobres. Y a la vez, estos países ven como les son arrebatadas sus tierras por países como Estados Unidos o China.

Asimismo, la búsqueda de beneficios económicos ha provocado la mercantilización de la comida en manos de unas pocas multinacionales que en busca del máximo beneficio eliminan variedades y homogeneizan el mercado con el riesgo que ello comporta.

Así pues, el uso intensivo de los recursos que hace el sistema alimentario actual tiene un alto coste para el medio ambiente y nuestra salud. 

Porque además de destruir nuestro hogar -el planeta-, el modelo convencional también daña directamente nuestros organismos por su empleo excesivo de plaguicidas y antibióticos, que llegan a nuestros platos camuflados en manzanas, lechugas o filetes de ternera. 

La exposición de la población a estas sustancias se relaciona con problemas hormonales, malformaciones congénitas, pérdida de fertilidad, daños en el sistema inmune, autismo, diabetes y diversos tipos de cáncer, entre otros.

“Los plaguicidas peligrosos se utilizan en exceso, lo cual provoca daños a la salud humana y los ecosistemas de todo el mundo, y esa utilización tiene visos de aumentar en los próximos años”, detalla en un informe de 2017 la relatora de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Hilal Elver. 

Por si fuera poco, la estrategia de aumentar la producción a cualquier precio no ha erradicado el hambre (no hace falta producir más alimentos sino distribuirlos mejor), pero sí que ha provocado “una epidemia global de obesidad”, tal y como afirma el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. 

“Necesitamos promover un cambio transformador en la forma en que producimos y consumimos alimentos. Tenemos que proponer sistemas alimentarios sostenibles que ofrezcan alimentos saludables y nutritivos, y también preservar el medio ambiente.

La agroecología puede ofrecer algunas aportaciones a este proceso”, explicaba Graziano da Silva.

Es más, varios informes de las Naciones Unidas consideran que las plantaciones ecológicas locales de pequeño tamaño, que pueden proporcionar productos variados, frescos, de proximidad, libres de contaminantes y asequibles, son la mejor manera de alimentar al mundo sin comprometer el futuro del planeta.




Estamos acostumbrados a comprar productos baratos sin plantearnos por qué tienen ese bajo precio ni quiénes lo están o estamos pagando; pero en nuestras manos, con pequeños gestos, podemos intentar conseguir un modelo más justo y sano. ¿Qué coste real estamos dispuestos a pagar?

Autora: Cristina Fernández, periodista & blogger www.paladarvegano.blog

Bio Eco Actual, tu mensual 100% ecológico

02/05/2019 

jueves, 4 de abril de 2019

Nuevas pruebas de que los Alimentos Ecológicos son mejores porque tienen más nutrientes

Tras leer esto que cuento no dirás más aquello de “me importa un pimiento”. Los pimientos cultivados al modo ecológico ofrecen mayor cantidad de vitamina C y mayores niveles de antioxidantes que los producidos de manera convencional. Esta es una prueba más de que los alimentos ecológicos son mejores, comida de verdad con más nutrientes que la convencional.

El mercado de productos de alimentación ecológica en España tuvo en el 2017 un crecimiento de un 14%, frente al 2% de los alimentos convencionales. Este movimiento, porque además de un “mercado” es una actitud alimentaria y de ética ecológica, no para de crecer en nuestro país (y en todo el mundo). Y las posibilidades son enormes pues por desgracia pues mientras que en España sólo el 42% de los hogares compra productos ecológicos, la media europea se sitúa en el 80%.




Quienes viven la cultura bio o aquellas personas que simplemente desean este tipo de productos piensan que son mejores.

Escribamos que no les importa un pimiento lo que se llevan a la boca y quieren comida de verdad. Y hay motivos para afirmar que lo son, que son mejores. Si un pimiento contiene más nutrientes que otro, el primero es mejor.

Así lo han demostrado investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), con la colaboración de la Unió de Llauradors, en un estudio que se centra en el pimiento y cuyas conclusiones son similares a los realizados con otras muchas hortalizas y alimentos producidos con las técnicas de la agricultura y ganadería ecológica.

El trabajo que comentamos se ha publicado en la revista PLoS One y en él se han analizado decenas de variedades de pimientos. El estudio forma parte de la tesis doctoral de la investigadora Ana María Ribes. El trabajo de campo se llevó a cabo en diferentes parcelas experimentales de la Marjal dels Moros, en Sagunto (Valencia).

Los investigadores analizaron durante dos años hasta 37 variedades de pimientos cultivadas tanto de manera convencional como siguiendo los criterios ecológicos. Como la propia Ribes ha explicado, han desarrollado el estudio comparativo más exhaustivo que se ha llevado a cabo hasta la fecha con pimientos de diferentes rincones del mundo y centrado en esa dualidad ecológico vs. convencional.

Entre las variedades analizadas, el estudio ha permitido conocer nuevos detalles sobre el pimiento Valenciano, Guindilla de Ibarra, Largo de Reus, Pimientos del Piquillo, del Bierzo, Riojano, de Arnoia o de Gernika, entre otras variedades nacionales. Entre las extranjeras están el Di Senise italiano, los jalapeños, chiles serranos y ajíes.

Adrián Rodríguez Burruezo, coordinador del estudio e investigador del Instituto para la Mejora y Conservación de la Agrodiversidad Valenciana (COMAV) de la Universitat de València, argumenta con las conclusiones del estudio en la mano que lo que indica este trabajo es que las condiciones de bajos insumos (todos los productos y bienes usados para el cultivo) del cultivo ecológico

provocan una respuesta de los tejidos, hojas y frutos de las plantas que les permite acumular antioxidantes“.

Según Rodríguez Burruezo, durante la investigación también han comprobado

cómo las diferencias en vitamina C y compuestos fenólicos frente a cultivo convencional se incrementan con la maduración de los frutos”.

Para los investigadores del COMAV de la Universitat Politècnica de València, este estudio proporciona un valor añadido a la producción ecológica.

De este modo, a los agricultores les puedes ayudar incluso a seleccionar a la carta aquellas variedades tradicionales con mejor respuesta por producción y calidad nutricional a sus condiciones específicas de producción ecológica”, ha concluido en una entrevista con la agencia EFE Rodríguez Burruezo.

María Dolores Raigón, investigadora especializada en agroecología.

Es coautora del trabajo, María Dolores Raigón, investigadora también del COMAV-UPV y conocida por los lectores de este blog pues le hice una entrevista en la que, basándose en sus múltiples estudios del estilo del que comentamos, decía: “La alimentación ecológica es mejor, ofrece más nutrientes”.

Raigón explica que el cultivo ecológico se basa fundamentalmente en aportes de estiércol y ningún uso de pesticidas, ya sea de síntesis o incluso los que se aceptan en producción ecológica.

En el convencional, la base fue la utilización de fertilizantes de síntesis y pesticidas convencionales, ha indicado la investigadora.

Para determinar los diferentes aportes de compuestos nutricionales del pimiento cultivados con ambas técnicasse usaron herramientas como potenciométricos y aparatos espectrofotométricos que, según la especialista, permiten evaluar y comparar los niveles de muchos nutrientes en grandes colecciones de variedades, de manera rápida, sencilla y precisa.

Hay que destacar que los metanálisis realizados para comprobar si los alimentos ecológicos son mejores que los convencionales son muy pocos y suelen basarse en una zona concreta del mundo y con unos pocos alimentos. Vaya, que son pretenciosos.




Sin embargo, si buscamos análisis por productos individuales casi todas las comparaciones son a favor del eco, de su mayor oferta de nutrientes. Un ejemplo es este trabajo que, en palabras de sus autores,

demuestra claramente que los frutos de tomate de la agricultura ecológicatienen una calidad sustancialmente mejor en términos de concentraciones en sólidos solubles y fitoquímicos, como la vitamina C y los compuestos fenólicos totales”.


Por Miguel Jara   29 de marzo de 2019

martes, 4 de diciembre de 2018

¿Orgánico o Agroecológico? ¿Qué es qué?

Cada vez hay más consumidores que prefieren consumir alimentos menos procesados y más naturales. Y, en esa búsqueda, comienzan a informarse.

Para ellos/as quisiéramos hacer una diferencia entre lo orgánico y lo agroecológico que, si bien parecen ser lo mismo, no lo son y pueden confundir a más de un consumidor/a.


03/12/2018

Cada vez son más las personas que en todo el mundo comienzan a querer modificar sus hábitos al darse cuenta que, de seguir todo como hasta ahora, el planeta no podrá seguir proveyéndonos de recursos necesarios para la vida.





Dentro de esos hábitos es muy frecuente que los cambios en la alimentación sean los primeros. Por eso, cada vez hay más consumidores que prefieren consumir alimentos menos procesados y más naturales. 

Y, en esa búsqueda, comienzan a informarse sobre las cualidades nutricionales de cada uno, su correcta combinación, su elevado desperdicio, y las maneras menos perjudiciales (a nivel social y ambiental) de producir lo que comemos.

Pero esa información a menudo puede llegar a ser tanta que se enmarañe y termine frustrándose. Por eso, aquí quisiéramos hacer una diferencia entre lo orgánico y lo agroecológico que, si bien parecen ser lo mismo, no lo son y pueden confundir a más de un consumidor.

La agricultura agroecológica define un sistema de producción agrario que provee alimentos respetando los ciclos de la naturaleza y sin residuos agroquímicos.

Por eso, los productos de ella derivados son nutritivos y poseen una mejor calidad. Esto también implica cuidar el ambiente, y preservar los ecosistemas y la biodiversidad.

Por último, este tipo de producción favorece el desarrollo de las comunidades locales, la economía social y a los agricultores familiares. 

Porque, por ejemplo, la rotación de cultivos sigue la lógica de la alimentación de la familia productora.

De acuerdo a la FAO, la agricultura orgánica es, por otra pare, un sistema de producción que usa al máximo los recursos del campo, minimiza el uso de los recursos no renovables y no emplea agroquímicos.

Pero la diferencia con la agroecología está en la certificación, para la que se deben cumplir con ciertos requisitos que van desde la selección de semillas hasta el control de plagas y malezas.





Dichos requisitos son creados, en general, por agencias de certificación privadas. Por eso, producir en forma orgánica es hacerlo según un determinado reglamento.

¿Conocías esta información?

Fuentes:


lunes, 5 de noviembre de 2018

El mercado de la Alimentación Ecológica en su encrucijada: ¿Cultura y ética o sólo dinero?

Hoy se ha inaugurado la edición número 34 de BioCultura en Madrid. 

En la feria de productos ecológicos se ha abierto un debate interesante tras la entrada de fondos de inversión y multinacionales alimentarias en el negocio de la alimentación bio, orgánica o ecológica. 

En efecto, durante los últimos años prácticamente todas las empresas de distribución de comida ecológica han sido compradas por fondos o por otras empresas del sector de la alimentación convencional. 

Como cuenta mi amiga la periodista Brenda Chávez, no es sólo que el gigante de tiendas bio Whole Foods haya sido adquirido por Amazon.

Ya en 2005 la marca eco El Granero Integral fue comprada por la gestora de fondos de capital riesgo Nazca Capital. Más tarde, en 2011 Nutrition & Santé, del grupo farmacéutico japonés Otsuka, compró Natursoy, empresa familiar española creada en 1988. 

Por último, en 2016, Sorribas, de la compañía Biográ, con una dilatada trayectoria ecológica, pasó a Idilia Foods (Nocilla, Cola-Cao, Paladín y Okey), parte escindida de Nutrexpa, gestionada por los Ferrero Jordi, cuya fortuna personal ronda los 350 millones de euros.





En 2017, Vegetalia, pionera ecológica con 1.500 productos, fue comprada por Ebro Foods (La Cigala, Brillante, SOS, La Fallera, Minute, Puleva, Ram, Azucarera y Sucran), líder en arroz y segundo fabricante de pasta, que se había hecho con la compañía orgánica francesa Celnat.

Las grandes empresas españolas de alimentación también han ido lanzando productos eco: Puleva, San Miguel, Torres, García Carrión, Codorníu, Borges, La Española, etc. La marca Carrefour Bio, aparecida en 2002, fue la primera de su tipo en una cadena de distribución. Con ella ha abierto 15 comercios en Francia, donde tendrán 40 a finales de 2018.

Ahora se expande por la península inaugurando el primero en el barrio Malasaña (Madrid). Otros grandes supermercados también poseen marcas blancas eco o aumentan la venta de estos ítems: Alcampo, Aldi, Lidl (en 2016 duplicó su surtido 100% ecológico pasando de 30 referencias a 60, en 2017 se incrementará un 50% más, hasta alcanzar las 90) y Eroski(vende 1.000 alimentos ecológicos), entre otros.

Además, van aterrizando grandes supermercados bio, como el francés Bio c’Bon, con cuatro tiendas en Madrid y varias en Francia e Italia. Es claro porqué han llegado al mercado de la alimentación ecológica estos actores económicos: es un buen negocio que mueve en España 1.500 millones de euros (datos de 2015) y su consumo aumentó un 24,5% en solo un año, mientras el realizado en alimentos y bebidas convencionales retrocedía un 2 % entre 2011 y 2015.

¿Cómo afectará este desembarco de inversores a la cultura de la alimentación bio? La clave está aquí. La opción de la alimentación ecológica es una elección cultural, una actitud ética de compromiso con la ecología y con unos valores relacionados con la transformación social.

Comer bio es apostar por productores comprometidos con la tierra, con la naturaleza, que deseen ofrecer alimentos de gran calidad generando el menor impacto ambiental posible en todo el proceso. Es una apuesta porque la economía sea lo más local posible, por comer alimentos producidos en nuestro entorno más cercano posible (está probado científicamente que la fruta es más saludable si la comemos de temporada y de proximidad).

Apostamos por economías a escala humana, en las que los productores perciban unos ingresos justos por su trabajo. Una alimentación que minimiza el uso de químicos tóxicos, más saludable y más nutritiva porque sí, hay que escribirlo bien claro, pese a que no interesa invertir dinero en demostrar que la alimentación orgánica es más nutritiva, algunos científicos como la doctora en Ingeniería agrónoma por la Universidad Politécnica de Valencia y catedrática de química agrícola catedrática Dolores Raigón (que mientras escribo estas líneas está hablando sobre ello en BioCultura), llevan años documentándolo: “La alimentación ecológica es mejor, ofrece más nutrientes”.

Todo esto es cultura y es un compromiso ético. Anteanoche, hablando con Ángeles Parra, presidenta de la Asociación Vida Sana, impulsora de BioCultura, comentábamos sobre este desembarco y sus posibles consecuencias. 

Ella piensa que tiene aspectos positivos como la democratización del consumo bio, la posible bajada de precios o el compromiso de algunas multinacionales de la distribución de comprar a productores locales allí donde se instalan.

Creo que tenemos que ir o volver a lo profundo: ¿verá mermada la cultura bio su capacidad de transformación social, de conseguir un mundo más habitable para todas las personas o nos encaminamos a la superficialidad propia del mero intercambio de dinero por productos, aunque estos sean bio?

¿Cambiarán las empresas de la gran distribución las prácticas tendentes a estrangular a los productores y a exprimir al máximo a los consumidores que tan bien cuenta Nazaret Castro en su libro La dictadura de los supermercados?

Creo que hay que profundizar en los valores de la cultura bio dando prioridad a los productores comprometidos, al intercambio directo a través de cooperativas de consumo ecológico (con lo que se consigue un precio realmente justo) o con la menor cantidad de intermediarios posible, de tiendas y puestos de mercado generados por agricultores y ganaderos.





El reto de democratizar el acceso a la alimentación agroecológica pasa por impulsar o expandir modelos como los que propone en su reportaje Brenda Chávez: las agrupaciones de ecoproductores (Edemur en Murcia es un ejemplo); operadores logísticos alternativos (la central de compras eco de Barcelona); supermercados cooperativos (Food. Coop en Brooklyn agrupa a 16.000 personas y en Iruña Landare más de 3.600); o gestoras de comedores escolares (Cuinatur en Valencia).

Hay que recordar que existe un Ministerio de Transición Ecológica que puede promover políticas que faciliten estos procesos (hoy el ministro de Agricultura, Luis Planas, está inaugurando la feria BioCultura y me cuentan que ha ido escribamos que por voluntad propia, cosa que no ocurría con sus antecesores). Aprovechemos todas esta sinergias para impulsar una verdadera y profunda cultura ecológica.


Por Miguel Jara   1 de noviembre de 2018
http://www.migueljara.com/2018/11/01/el-mercado-de-la-alimentacion-ecologica-en-su-encrucijada-cultura-y-etica-o-solo-dinero/

martes, 3 de julio de 2018

Si hay un ámbito en expansión en nuestro país es el mercado de comida ecológica

Pocos sectores en el ámbito económico crecen a un ritmo de más del 10% anual. El mercado ecológico español lo hace porque mantiene un ritmo de crecimiento en el último año del 12,55%. España es una potencia mundial en la producción de alimentos ecológicos o bio. Y este año hemos entrado en el Top 10 mundial en términos de volumen de mercado interior propiciado por un importante aumento del número de consumidores de alimentos certificados como ecológicos.

El bio es un sector que se acerca a los 2.000 millones de volumen de mercado para el próximo año. Lo cuenta la compañía consultora especializada en el sector ecológico Ecological en un informe sobre este ámbito.

Las cosas también están cambiando a mejor en este ámbito pues hasta ahora se producía mucho pero casi todo se tenía que exportar. Uno de los principales frenos en el desarrollo del mercado era la falta de disponibilidad y accesibilidad del producto ecológico. Ahora hay canales especializados de venta y también se ha ido implantando la categoría bio en grandes superficies.

A mí esto de que la grandes cadenas de distribución entren en el negocio de lo bio y viceversa me preocupa. Ayer mismo el diario on line publicaba la pesadilla que supone para pequeños y medianos productores vender para grandes superficies. Las cadenas más conocidas, como cita el reportaje, intentan reducir costes a costa de unos productores que sufren para sostener sus negocios debido a la gran competencia y los márgenes de beneficio ínfimos.

El modelo de la gran distribución alimenta una cadena socialmente injusta y ambientalmente insostenible, basada en la deslocalización de la producción y en la externalización de los costes socioambientales.



Hay un libro que lo cuenta: La dictadura de los supermercados. Cómo los grandes distribuidores deciden lo que consumimos. También ocurre con la alimentación ecológica.

Está claro que comer bio es una apuesta ética, sobre todo: quieres menos contaminación ambiental, un mejor trato a los animales, que la comida sea más sana al llevar muchísimas menos sustancia peligrosas o ninguna. Y también aspiras a que cambie la relación entre productores y consumidores, que sea más justa.

Otras maneras de comercio como la venta directa e internet de productos ecológicos también han experimentado importantes crecimientos, democratizando la oferta disponible, según el informe que comento. Y así pueden además conseguirse mejores precios, qué duda cabe, si estás en una cooperativa de consumo bio y quien te vende las lechugas también…

Se consigue además algo fundamental, que la base de nuestra alimentación sea vegetal, de temporada y de proximidad (cultivada más o menos cerca de donde vivimos).

El mercado ecológico lo encabezan Estados Unidos en volumen total de mercado con 38.938 millones de euros y Alemania y Francia con un crecimiento del 22%. Luego van China, Canadá, Italia, Reino Unido, Suiza y Suecia. Nuestro país es el décimo mercado mundial y tiene mucho recorrido pues no llega al 2% aún del total del sector alimentario.

Dinamarca es el país con mayor porcentaje de consumo ecológico respecto a las ventas totales y lidera la clasificación mundial. Le siguen países como Luxemburgo, Suiza, Austria o Suecia. En el país danés, el 9,7% de las ventas totales de alimentación son de producción ecológica. En Dinamarca hay un consumo bio de 274 euros por persona al año. España aún está muy lejos pues apenas gastamos 36.

El sector ecológico hoy es muy goloso. Lo prueba que grandes empresas del sector agroalimentario hayan realizado importantes inversiones financieras en empresas del sector bio con el objetivo de posicionarse en un sector de gran potencial de crecimiento. Los principales movimientos corporativos se iniciaron en 2011 con la adquisición de
la catalana Natursoy por Nutrition & Santé, fabricante europeo de alimentación, productos dietéticos y ecológicos.

En 2015, Nazca Capital adquirió el 100% de las acciones de los fundadores de la compañía Biogran, que opera en España con las marcas El Granero Integral y Ecocesta. Esta corporación sufrió otro cambio accionarial al entrar el grupo agroalimentario holandés Wessanen en el 2016. Durante ese mismo año, Sorribas fue adquirida por Idilia Foods.

2017 también fue un año activo en cuanto a movimientos financieros se refiere pues en enero se confirmó la compra de la catalana Vegetalia por parte de Ebro Foods y en octubre se anunció la adquisición de la mayoría accionarial de la empresa familiar Biosurya por la francesa Compagnie Biodiversité.

En un mercado tan marcado y no es un juego de palabras, por los valores y las ideas, repito que apostar por comer bio es una cuestión ética, veremos si estos movimientos empresariales no se dejan por el camino lo importante.

Esperemos que no y como consumidores críticos y activos estemos atentos a todo ello.

Recordad lo que os escribo siempre, que nuestro carro de la compra puede ser un auténtico carro de combate pues en este sector más que en ningún otro tenemos un enorme poder, nosotros decidimos dónde va el dinero de la compra de nuestra alimentación y todos los días comemos…

Por Miguel Jara  2 de julio de 2018
http://www.migueljara.com/2018/07/02/si-hay-un-ambito-en-expansion-en-nuestro-pais-es-el-mercado-de-comida-ecologica/


viernes, 10 de noviembre de 2017

Como convertir un pequeño jardín en huerta urbana y ser autosuficiente.

Convertir un pequeño jardín en huerta urbana y producir 250 kilos de comida en 60 metros cuadrados

Cada año, en el mundo se desperdician aproximadamente1.300 millones de toneladas de comida, es decir, un tercio de lo que se produce para el consumo humano, según un estudio encargado a la FAO.

Ese dato alarmante nos hace pensar que debemos buscarsoluciones alternativas para frenar esa situación. Una de ellas es la agricultura urbana, es decir, producir los alimentos que consumimos en el hogar de manera sustentable y responsable.

Geoff Lawton, un permaculturista anglo-australiano, y sualumno, el estudiante Angelo Eliade, dedican parte de su vida a promover la siembra urbana en espacios pequeños y a pensar soluciones para hacerlo de manera fácil y productiva al alcance de toda la población. 




En su casa, Angelo produce cientos de kilos de frutas, verduras y hierbas en un pequeño jardín de 60 metros cuadrados. 

Esta huerta que le ofrece anualmente cerca de 250 kilogramos de comida en tan pequeño espacio le llevó solamente cuatro años de trabajo. Lo logró gracias a una intensa labor para convertir un pequeño jardín en huerta urbana, logrando un terreno sumamente fértil. 

Angelo quiere ser un ejemplo para demostrar que cualquiera puede comenzar hoy mismo su propia huerta orgánica.

Además, este permacultor notó que su calidad de vida mejoró notablemente desde que comenzó a alimentarse de su propia huerta. Insiste en que ahora tiene hábitos más saludables porque conoce lo que está comiendo y está seguro de que se encuentra libre de la contaminación de pesticidas y plaguicidas.

Geoff Lawton trabajando su huerta

Geoff Lawton explica que: "Se puede convertir cualquier propiedad en cualquier situación en un lugar que produzca alimentos en abundancia”. 

Para demostrarlo, basta con ver el jardín de Eliade, en el queanualmente se producen 161 kilos de frutas y 70 de verduras. 

Entre las variedades se encuentran: limones, manzanas, higos, cerezas, melocotón, uva, plátano, frijoles, pepinos, lechugas, zanahorias, ajo, caña de azúcar y patatas. 

La patata es una próspera especie y se pueden obtener kilos de papa en cuatro pasos en cualquier jardín.

Angelo Eliade cosechando su huerta

Consejos prácticos para producir kilos de comida en un jardín pequeño

Para comenzar a plantar, no es necesario ser un experto, pero Lawton y Eliade tienen algunos consejos para que los principiantes logren producir 250 kilogramos de comida en 60 metros cuadrados al igual que ellos:

Huerta de Angelo Eliade

- Informarse sobre el tema, especialmente sobre las relaciones que existen entre las diferentes especies y el suelo. Lawton y Eliade insisten en que lo más importante para que la huerta de frutos es el interés y las ganas de aprender a hacerlo.

- Mantener la diversidad de los cultivos. Por más pequeño que sea el espacio, muchas especies pueden crecer juntas, pero es necesario conocer sus características y planificar la siembra de la forma más eficiente para cada una.

- Utilizar los residuos como abono orgánico, sin desechar nunca nada. El secreto de la huerta es aprovechar los restos de unas especies para que brinden nutrientes a otras y mantengan el suelo saludable. 

- Capturar agua de lluvia desde el techo y utilizarla para el sistema de riego. 

Una de las diferencias entre tener un jardín común y comenzar una huerta urbana, es que estos cultivos permiten que la naturaleza tome el control del medio ambiente por sí misma, beneficiando a la biodiversidad local.

Es importante que todos tomemos conciencia y comencemos a tomar actitudes eco-amigables que beneficien al planeta, a la naturaleza y a todos sus habitantes. 

Anímate y comienza hoy a producir tus propios alimentos, ¡saludables y sustentables!

Aquí puedes ver online o descargar el completo manual.

¡Anímate a producir tus propios alimentos!

por Laura Vidal

FUENTE:

miércoles, 21 de diciembre de 2016

El cultivo de hortalizas en macetas

Si no tiene espacio para cultivar sushortalizas en un jardín, recuerde que tambien se puedecultivar en macetas o viveros. Las clase de macetas en realidad no importa, sea de barro de plastico o de madera, da igual. Lo más importante es que tenga suficiente sol,minimo de 6 a 8 horas diarias, para que las plantas se desarollen y den su fruto. Tenga en mente que la maceta o vivero sea suficientemente grande para sostener la planta cuando ya este desarrollada.
Macetas

Para empezar las semillas, puede re-usar materiales que se encuentran en su casa, por ejemplo, latas de café, cartones de leche, bolsas plasticas en las que viene suelo o estiercol. Lo unico que se requiere cuando esta re-usando algun material de casa, es que este limpio y que tengan varios huecos abajo para el drenaje del agua. Los viveros o las macetas más profundas proveen mejor drenaje para esas hortalizas como los tomates, las berenjenas, los pimentones y los chiles mas grandes deben de plantarse en estos tipos de macetas. Esas hortalizas que son mas pequeñas, como los rabanos, la cebolla, y algunas variedades de zanahorias, chiles, y lechugas se pueden cultivar en macetas mas pequeñas. Si planta en una maceta ó bote mas pequeño de lo que la planta requiera para desarrollarse, no va a producir mucho fruto y se quedara pequeña. Tambien si la maceta es muy pequeña para la planta, tendra que regar diariamente, y muchas veces, dependiendo en el clima, hasta varias veces al dia. Si tiene una maceta o cajón mas grande de lo que la planta necesita, podra plantar mas de una hortaliza en la mazeta. Por ejemplo, en una maceta de plástico de 5 galones, se puede plantar un tomate con varias plantitas de cebolla larga, o una planta de calabaza tipo zuchinni pequeña.
El Suelo

El tipo de suelo que se debe usar cuando esta cultivando en macetas o botes debe ser suelto, porosa y esteril. Si desea usted hacer su propio suelo, puede combinar iguales porciones de material organico (los desechos de la cocina cascaras de frutas, verduras, huevos etc.) con arena gruesa y suelo de algun jardín. Cuando llene sus macetas deje por lo menos la ultima pulgada de la maceta vacia para que cuando riegue sus plantas no se le salga la tierra por arriba.
Las Semillas

Hay muchas clases de semillas de vegetales ó hortalizas. Lo importante es escojer la variedad o tipo que es apropiada para el cultivo en macetas, como la raíz no podra crecer demasiado grande. Fijese, tambien que sus semillas no sean viejas. Dependiendo de la clase de vegetal, la semilla puede estar buena, por un año a cinco años. Por ejemplo: la semilla de cebolla no germinara bien despues de un año, pero algunas variedades de elote crecen despues de cinco año. Trate de escojer una variedad de hortaliza que tenga resistencia a las enfermedades y algunos insectos. Tenga en cuenta que las hortalizas se cultivan en distintas estaciones, sea el otoño/invierno, o la primavera/verano. Las hortalizas que se deben cultivar durante el otoño/invierno son las siguientes: betabel, brocóli, repollo, zanahoria, coliflor, cilantro, lechuga, cebolla, rabanos y espinacas. Las hortalizas que se cultivan en la primavera/verano son las siguientes: albahaca, zanahoria, elote, pepino, berenjena, pimentones, chiles, papa, rabanos, calabaza y jitomates.
El Fertilizante

Las plantas necesitan alimento para que crezcan y se desarollen. Hay muchas clases de fertilizantes; hasta especificos para flores o los jitomates o árboles frutales. Tambien se encuentran fertilizantes en liquido y granulados. Unos que se colocan en las hojas de la planta, y otros tipos directamente en el suelo. Escoja ese tipo de fertilizante que sea apropiado para su hortaliza. Un fertilizante completo, que incluye nitrogeno, fosforo y tal vez potasio le proveera a su hortaliza suficiente energia para desarrollo. Lea el paquete y siga las recomendaciones.

por Nayeli R.
http://www.biomanantial.com/cultivo-hortalizas-macetas-a-669-es.html

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