miércoles, 3 de junio de 2015

Orgasmos frecuentes pueden evitar cáncer de próstata, revela estudio

UNA INVESTIGACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE HARVARD DEMOSTRÓ QUE LA EYACULACIÓN FRECUENTE ES UN HÁBITO EFECTIVO PARA PREVENIR EL CÁNCER DE PRÓSTATA

En los últimos años el cáncer de próstata ha ganado relevancia como padecimiento que afecta a los hombres en la edad madura o hacia los años finales de la vida, razón por la cual también se han multiplicado los estudios científicos al respecto, con el propósito de encontrar formas de cura y prevención.

En este sentido, hace poco se publicaron los resultados de un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, quienes encontraron que el riesgo de desarrollar dicho tipo de cáncer se reduce notablemente según la frecuencia de eyaculación del hombre.

La investigación se llevó a cabo con información recabada durante 18 años con casi 32 mil hombres, de los cuales poco más de un 10% fue diagnosticado con cáncer de próstata durante este período. 

Al analizar sus hábitos, los médicos observaron que aquellos que eyaculaban con mayor frecuencia tuvieron menos probabilidad de desarrollar la enfermedad en comparación con quienes lo hicieron menos. 

Factores ambientales como la dieta y el estilo de vida también fueron tomados en cuenta, pero la ocurrencia de la eyaculación fue una de las circunstancias que más llamó la atención de los científicos.

Según estas conclusiones, el número mínimo de veces que un hombre debe eyacular al mes como medida preventiva contra el cáncer de próstata es 21.

POR: PIJAMASURF - 25/05/2015 A LAS 18:05:36
http://pijamasurf.com/2015/05/orgasmos-frecuentes-pueden-evitar-cancer-de-prostata-revela-estudio/

5 prejuicios sobre los introvertidos que no son ciertos

SER INTROVERTIDO SIGNIFICA A VECES SER ENCASILLADO EN UNA CATEGORÍA QUE, AL GENERALIZAR, GENERA LA IMPRESIÓN DE QUE CIERTAS PERSONAS SON SIEMPRE IGUALES

La introversión es un concepto más o menos popular o conocido con el que se nombra un tipo de comportamiento ante la sociedad caracterizado por el silencio, la timidez, la elección voluntaria de la soledad, cierta necesidad de retraerse o aislarse, ciertas obsesiones maniáticas y algunas otras conductas que, al final, hacen parecer a quien las tiene un poco raro, excéntrico incluso, como fuera de la forma habitual en que cualquiera y todos tendrían que actuar.

Sin embargo, como todas las generalizaciones, dicha noción es sólo parcialmente acertada. Es cierto: hay quienes, a veces, prefieren pasar la noche de un viernes mirando una película que en una fiesta multitudinaria y ruidosa. Pero sólo a veces, sólo algunas personas. Como todas las generalizaciones, esta también genera sus propios lugares comunes al respecto, muchos de los cuales se cumplen sólo en la teoría, no en la realidad.

A continuación compartimos 5 de estos prejuicios que, una vez revisados, podrían darnos una mejor idea no de la introversión ni de los introvertidos sino de personas que prefieren ser de cierta manera y no otra, lo cual, al final, sucede con todos.

1. Ser introvertido no quiere decir que eres un impedido social

Los introvertidos tienen un raro mecanismo relacionado con la dicotomía soledad/sociabilidad. Algunos de plano prefieren estar solos, pero en la medida en que, como dice el verso de John Donne, “ningún hombre es una isla”, eventualmente salen y tienen contacto con el mundo, sostienen relaciones y más. La diferencia con ciertas personas es que los introvertidos necesitan tiempo y espacio para reflexionar sobre lo sucedido, para entender lo que pasó e incluso para “cargar la batería” de su sociabilidad antes de utilizarla de nuevo.

2. Los introvertidos no son compañía 24/7 (¿pero quién sí?)

Las personas introvertidas se cansan pronto de la compañía de otras personas… o eso dicta el lugar común. La verdad es que las relaciones humanas se mueven en ese vaivén en el que estamos con ciertas personas y después no, acompañamos a alguien pero después es necesario retirarse para seguir con la vida propia.

3. Los introvertidos no hablan mucho

El silencio, se dice, es el sello por definición de los introvertidos, lo cual parece sugerir que una persona introvertida nunca habla. Más preciso sería decir que hablan, pero sólo en las ocasiones pertinentes, cuando consideran que pueden contribuir significativamente con la conversación. También pasa que hablan sólo cuando se siente interesados, ¿pero no muchos hacemos eso mismo?

4. Los introvertidos tienen pocos amigos

De nuevo, este es un asunto de perspectiva. Una persona puede tener cientos de amigos en Facebook, puede salir y que muchas personas la reconozcan y la saluden pero eso, en asuntos de amistad, no quiere decir mucho. Los amigos se cuentan con los dedos de las manos, lo mismo para los extrovertidos que para los introvertidos.

5. Las multitudes son agobiantes

Sí, hay personas que tienen fascinación por las multitudes, que se sienten bien entre grupos cuantiosos de personas, pero sentir cierta alergia por esto no se traduce inmediatamente en introversión.

POR: PIJAMASURF - 18/05/2015 A LAS 13:05:07
http://pijamasurf.com/2015/05/5-prejuicios-sobre-los-introvertidos-que-no-son-ciertos/

Cúrcuma para limpiar pulmones,bloqueador de cáncer






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martes, 2 de junio de 2015

Cómo las palabras que usa un doctor pueden enfermarte

EXPERIMENTO MUESTRA EL FASCINANTE PODER DEL NOCEBO, EL OSCURO HERMANO DEL PLACEBO

El doctor es una figura investida por un halo casi sagrado, pese a que cada vez la sociedad es más secular. Otorgamos, consciente o inconscientmente, una especie de onmipotencia a los médicos, los cuales no sólo simbolizan el conocimiento sino también nuestra esperanza. Es por esto que el efecto nocebo, el hermano gemelo maligno del placebo, se potencia tanto en los actos de los médicos. Más allá de la medicina puntual, muchas veces lo que no sana o nos enferma es su rapport, su amabilidad, su seguridad y, en la ausencia de este trato dirigido más a la mente y al alma que al cuerpo, nos podemos enfermar.

La BBC realiza un interesante ejercicio en el que el doctor Mark Porter ensaya una consulta médica en la que utiliza palabras intencionalmente negativas para crear una respuesta de nocebo en un paciente. Porter dice que tiene malas noticias y que sus “rodillas están desgastadas” o que las medicina “tal vez un ayuden un poco” pero que “podrían tener efectos colaterales”. Palabras que un médico debe evitar si quiere fomentar la respuesta del placebo, aunque a veces (es polémico) podría ser más ético hablar así.

Según la BBC, el experimento muestra que advertir a las personas sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento hace más probable que se presenten efectos como nausea, fatiga, diarrea o dolor de cabeza –esto incluso sucede cuando se administran pastillas de placebo. El periodista de la BBC concluye que “es más fácil hacer daño que bien”, y recomienda tener cuidado porque la influencia negativa del nocebo “puede encontrarse merodeando en casi cualquier aspecto de la vida médica”.

El nivel al que llega el nocebo es notable. Algunas personas, según el doctor Dimos Mitsikostas, llegan a tomar pastillas de azúcar y cuando se hacen pruebas en las enzimas del hígado muestran indicadores elevados. Es sorprendente lo que la mente puede hacer, y la ciencia no se lo explica del todo.

La dualidad placebo-nocebo nos coloca, sin embargo, en una posición de responsabilidad personal sobre nuestra salud y apela a nuestra capacidad de relajarnos o estresarnos, conocer nuestro cuerpo e incluso curarnos.

 Las palabras del doctor nos pueden enfermar o dar un empujón para curarnos, pero nada puede ser más poderoso que nuestra propia determinación para catalizar un proceso de sanación. “La sanación es un fenómeno real”, dice Paul Dieppe del Exeter Medical School, “todos tenemos la habilidad de curarnos en muchas condiciones y eso puede ser activado por nuestra interacción con las personas”. Lo cual nos lleva al hecho de que una de las medicinas más poderosas es el contacto íntimo y la empatía entre los seres humanos.

POR: PIJAMASURF - 01/06/2015 A LAS 19:06:26
http://www.maestroviejodespierta.com/2015/06/02/los-antioxidantes-y-que-alimentos-lo-contienen/

4 métodos anticonceptivos naturales que sustituyen a la píldora

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La píldora anticonceptiva, si bien puede ser muy útil al momento de evitar el embarazo, a muchas mujeres no les sienta muy bien y padecen como consecuencia de su uso de problemas gástricos o vasculares que en muchos casos pueden llegar a resultar bastante graves. 

¿Quieres saber cuáles son los mejores métodos anticonceptivos naturales con los que puedes remplazar el uso de la píldora? ¡Lee esto!

¿Qué son los anticonceptivos orales?


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Los anticonceptivos orales son hormonas sintéticas que actúan sobre el eje del hipotálamo, evitando la ovulación, lo que interrumpe la fertilidad femenina; evitando de esta manera el embarazo. Este tipo de píldoras tienen diferentes efectos secundarios que varían de una mujer a otra. Algunas mujeres que la consumen tienen problemas de cambios de carácter, otras engordan algunos kilogramos e inclusive muchas sufren de problemas vasculares, es por eso que un gran porcentaje de mujeres se vuelcan hacia otros métodos anticonceptivos menos invasivos.

Tipos de métodos anticonceptivos

#1 Método del calendario

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Consiste en abstenerse de mantener relaciones sexuales durante la semana en la que la mujer esté ovulando. 

Este método natural funciona mejor si la mujer es regular, pues a aquellas de reglas irregulares les resultará más difícil saber cuándo se produce la ovulación. 

Es necesario que tengas en cuenta que este no es un método anticonceptivo natural del todo efectivo, ya que solo alcanza un éxito del 75%.

#2 Método de la temperatura

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Este método te servirá para identificar cuál es tu día de ovulación para evitar un embarazo no deseado. 

Consiste en tomar la temperatura del cuerpo a primeras horas de la mañana, ya que según los expertos, cuando se produce su incremento es cuando tu cuerpo emite óvulos. 

Ten en cuenta que tampoco es del todo seguro, ya que el estar enferma o el tener pocas horas de sueño puede también hacer que tu temperatura suba.

#3 Observar la textura del flujo

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En este caso se debe observar la textura del flujo, ya que cuando aumenta de volumen y se vuelve más claro, es señal de que la ovulación está cerca y cuando disminuye o desaparece significa que ha pasado.

#4 La lactancia

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Este método natural anticonceptivo personalmente yo no lo recomiendo, pues nadie te asegura que mientras estés dándole el pecho a tu hijo los óvulos dejen de producirse.

 A mi modesto entender, de todos los métodos naturales para evitar el embarazo, es el menos efectivo.

http://otramedicina.imujer.com/149396/4-metodos-anticonceptivos-naturales-que-sustituyen-a-la-pildora

La invasión invisible del campo

LOS TRANSGÉNICOS SON YA PREHISTORIA ALGO MAS PELIGROSO NOS ESTAN DANDO YA DE COMER

El impacto de la nanobiotecnologia en la alimentación y la agricultura

El Grupo ETC ha editado un extraordinario trabajo de los potenciales peligros de la Nanotecnologia en su aplicación en la producción y transformación de alimentos.

Parece ser que ya no hay límites en la creación de nuevas formas de vida, nunca concebidas en la evolucion natural .

Las tecnicas transgénicas han servido y sirven para jugar a Frankestein, enlazando por ejemplo genes de rata con genes de lechuga ,o genes de salmon con genes de fresa, però la Nanotecnologia ya permite a un nivel atómico, enlazar materia viva vegetal , animal o humana,con materia muerta o inerte. La ficción de Terminator , mitad robot ,mitad carne humana, ya es posible en la pequeña o atómica dimensión.

Pensar que algunos alimentos ,cosméticos, medicamentos o pesticidas ya se están produciendo con esta tecnología y vendiendo inpúnemente , utilizando al conjunto de la Humanidad una vez más ,como una inmensa cobaya, sin saber a lo que se expone y sin su consentimiento. Este hecho en si tendría que ser considerado un delito contra la salud pública y perseguible de oficio por nuestra querida y ciega “Justicia”. Pero no nos hagamos ilusiones y confiemos solo en nuestras propias fuerzas para denunciar estos hechos hasta que por pura vergüenza se vean obligados a actuar ,políticos ,fiscales y jueces.

En los enlaces que a continuación adjunto , pueden encontrar una información extraordinaria con la que no van a quedar indiferentes.

2 junio, 2015

Sabiduría dietética antigua para los niños del futuro

Hace más de 60 años, un dentista norteamericano llamado Weston A. Price decidió iniciar una serie de investigaciones que llegarían a ocupar su atención y sus energías durante los próximos diez años. Un hombre con una mente inquisitiva y una naturaleza espiritual, a Price le preocupó lo que encontró al mirar en las bocas de sus pacientes. 

Al examinar a sus pacientes adultos, casi siempre encontró una proliferación de caries, con frecuencia acompañada de problemas serios en el cuerpo como artritis, osteoporosis, diabetes, malestares intestinales y fatiga crónica. (En esos días conocida como neurastenia). 

Sin embargo, fue la dentición de sus pacientes más jóvenes lo que más le preocupó. Observó que los dientes amontonados y torcidos se estaban volviendo más y más comunes, junto con lo que Price llamó "deformidades faciales" - sobremordidas, caras angostas, subdesarrollo de la nariz, falta de desarrollo de los pómulos, y fosas nasales ceñidas. 

Estos niños invariablemente padecían de una o más de las quejas que suenan demasiado familiares a las madres de los años noventa:infecciones frecuentes, alergias, asma, anemia, visión deficiente, falta de coordinación, fatiga y problemas de comportamiento. Price tendía a creer que la intención de Dios era la perfección física de todo ser humano, y que los niños deberían crecer libres de enfermedades. 

La perplejidad de Price dio a luz a una idea única: viajaría a varios lugares aislados del mundo donde los habitantes no tenían contacto con la "civilización" para estudiar su salud y desarrollo físico. Sus investigaciones lo llevaron a aldeas suizas aisladas y a una isla azotada por el viento frente a la costa de Escocia. Estudió esquimales tradicionales, tribus indígenas en Canadá y en las regiones pantanosas de Florida, isleños del Sur Pacífico, aborígenes en Australia, maoris en Nueva Zelanda, indígenas peruanos y amazónicos y tribus en África. 

Estas investigaciones se llevaron a cabo en una época cuando aún existían grupos humanos no afectadas por las invenciones modernas; pero fue una de ellas, la cámara, lo que le permitió a Price crear un archivo permanente de las personas que estudió. Las fotografías que tomó, las descripciones de lo que encontró y sus sorprendentes conclusiones han sido preservadas en un libro que muchos investigadores nutricionales que siguieron sus huellas consideran como obra maestra: La Nutrición y la Degeneración Física ("Nutrition and Physical Degeneration"). Sin embargo, este compendio de sabiduría ancestral es casi desconocido por la comunidad médica actual y por los padres modernos. 

La Nutrición y la Degeneración Física es el tipo de libro que cambia la manera en que la gente percibe el mundo. Nadie puede observar las fotografías hermosas de gente supuestamente primitiva - caras anchas, bien formadas y nobles - sin darse cuenta de que hay un problema serio con el desarrollo de los niños modernos. Price encontró tribus o aldeas en cada área aislada que visitó donde virtualmente cada individuo mostraba una perfección física genuina. En estos grupos, las caries dentales eran raras y el amontonamiento y las oclusiones dentales - el tipo de problemas que mantienen a los ortodoncistas norteamericanos en yates y casas de vacación - no existían. Price tomó fotografía tras fotografía de hermosas sonrisas, y notó que los nativos eran siempre alegres y optimistas. Tal gente se caracterizaba por un "desarrollo físico espléndido" y una ausencia casi total de enfermedad, aun en esos ambientes físicos que eran extremadamente severos. 

El hecho de que las personas "primitivas" con frecuencia demostraban un alto grado de perfección física y dientes hermosos y rectos no era desconocido para otros investigadores de esa época. La explicación aceptada era que estas personas eran "racialmente puras" y que los cambios desafortunados en la estructura facial se debían a la "mezcla de razas". Para Price esta teoría era inaceptable. Los grupos que estudió con frecuencia vivían cerca de grupos racialmente parecidos que habían tenido contacto con comerciantes o misionarios y que habían abandonado su dieta tradicional por comidas disponibles en las nuevamente establecidas tiendas - azúcar, granos refinados, comidas enlatadas, leche pasteurizada y grasas y aceites debilitados - lo que Price llamaba "los alimentos desplazantes del comercio moderno." En estas personas, encontró caries dentales difundidas, enfermedades infecciosas y condiciones degenerativas. Los niños nacidos a padres quienes habían adoptado la tal llamada dieta civilizada tenían dientes amontonadas o torcidos, caras angostas, deformidades de la estructura ósea e inmunidad reducida a la enfermedad. Price llegó a la conclusión de que la raza no tenía nada que ver con estos cambios. El notó que la degeneración física ocurría en los hijos de padres nativos que habían adoptado la dieta del hombre blanco; mientras que los niños de razas mixtas cuyos padres habían consumido comidas tradicionales nacieron con caras hermosas y dientes rectos. 

Las dietas de los "primitivos" saludables que Price estudió eran todas diferentes: en la aldea suiza donde Price comenzó sus investigaciones, los habitantes vivían de productos lácteos ricos - leche, mantequilla, crema y huevos no pasteurizados - pan de centeno denso, ocasionalmente carne, sopas de caldo de hueso y las pocas verduras que podían cultivar durante los cortos meses del verano. Los niños nunca se cepillaban los dientes - de hecho sus dientes estaban cubiertos con baba verde - pero Price encontró que sólo 1% de los dientes tenía caries. Los niños andaban descalzos en riachuelos frígidos durante un clima que forzó al Dr. Price y a su esposa a vestir abrigos de lana pesados; sin embargo las enfermedades de la niñez eran virtualmente inexistentes y nunca hubo un solo caso de tuberculosis en la aldea. Los pescadores robustos que vivían cerca de la costa de Escocia no consumían ningún producto lácteo. El pescado formaba la fuente principal de su dieta, junto con avena cocida y pasteles de avena. 

Las cabezas de pescado rellenas de avena y hígado picado de pescado era un plato tradicional, y uno que se consideraba muy importante para los niños. La dieta esquimal, que consistía principalmente de pescado, huevos de pescado y animales marinos, incluyendo aceite y grasa de focas, permitió que las madres esquimales produjeran niño tras niño robusto sin padecer de problemas de salud o caries dentales. Los musculares cazadores-segadores en Canadá, los pantanos de Florida, el Amazonas, Australia y África consumían animales de caza, especialmente las partes que las personas civilizadas tienden a evitar - carnes de órganos, glándulas, sangre, médula ósea y particularmente las glándulas suprarrenales - y una variedad de granos, tubérculos, vegetales y frutas disponibles. Los isleños del Sur Pacífico y los maori de Nueva Zelanda comían todo tipo de comida de mar - pescado, tiburón, pulpos, mariscos, gusanos del mar - junto con carne y grasa de cerdo y una variedad de comidas de plantas incluyendo coco, yuca y fruta. Toda vez que podían, estas personas aisladas obtenían comidas del mar - aún las tribus indígenas que vivían en lo más alto de los Andes.

forma seca en las aldeas andinas más remotas. Otra comida común, excepto en la región ártica, eran los insectos. Los alimentos que permiten que personas de todas las razas y todos los climas permanezcan saludables son las comidas enteras naturales - carne con su grasa, órganos, productos lácteos enteros, pescado, insectos, granos enteros, tubérculos, verduras y frutas - y no la mayoría de las invenciones novedosas hechas con azúcar blanca, harina refinada y aceites vegetales rancios y químicamente alterados. 


Las fotografías del Dr. Price demuestran la diferencia en la estructura facial entre aquellos que consumen sus dietas nativas y aquellos cuyos padres han adoptado las dietas “civilizadas” de comidas procesadas y desvitalizadas. La niña seminola “primitiva” (izquierda) y el niño samoano (tercero de la izquierda) tienen caras anchas y hermosas con bastante lugar para sus arcos dentales. 

La niña seminal “modernizada” (segunda de la izquierda) y el niño samoano (derecha), nacidos a padres quienes habían abandonado sus dietas tradicionales, tienen caras angostas, dientes amontonados y una inmunidad reducida a la enfermedad.Price se llevó muestras de las comidas nativas a Cleveland y las estudió en su laboratorio. Encontró que estas dietas contenían por lo menos cuatro veces más minerales y vitaminas solubles en agua - vitamina C y el complejo B - que la dieta americana de ese entonces. 

No cabe duda que Price encontraría una discrepancia aún mayor en los años 1990 debido al agotamiento continuo de nuestras tierras causado por las prácticas agrícolas industriales. Aún más, las poblaciones tradicionales preparaban los granos y tubérculos de tal manera que aumentaban el contenido vitamínico y volvían más disponibles los minerales:remojo, fermentación, germinación y fermentación agria. 

Fue cuando Price analizó las vitaminas liposolubles que realmente quedó sorprendido. ¡Las dietas de los grupos nativos saludables contenían por lo menos 10 veces más vitamina A y vitamina D que la dieta norteamericana de su época! Estas vitaminas sólo se encuentran en las grasas animales - mantequilla, manteca, yemas de huevo, aceites de pescado y alimentos con membranas ricas en grasa como el hígado y otras carnes de órgano, huevos de pescado y mariscos. 

Price se refería a las vitaminas liposolubles como "catalizadores" o "activadores" de las cuales dependía la asimilación de todos los demás nutrientes - proteína, minerales y vitaminas. En otras palabras, sin los factores dietéticos que se encuentran en las grasas animales, todos los demás nutrientes mayormente se echan a perder. 

Price también descubrió otra vitamina soluble en grasa aun más poderosa para la absorbencia de nutrientes que las vitaminas A y D. Price la nombró el "Activador X". Todos los grupos saludables que Price estudió tenían el Factor X en sus dietas. Se encontraba en ciertas comidas especiales que estas personas consideraban sagradas - aceita de hígado de bacalao, huevos de pescado, carnes de órganos y mantequilla de primavera y otoño color amarillo profundo de vacas que comían pasto verde de crecimiento rápido.

 Cuando se derretían las nieves y las vacas subían a los pastos ricos arriba de su aldea, los aldeanos suizos colocaban un tazón de esta mantequilla en el altar de la iglesia y prendían una mecha con ella. Los masai le prendían fuego a los campos amarillos para que el nuevo pasto pudiera crecer para sus vacas. Los cazadores-segadores siempre se comían los órganos de los animales que mataban, con frecuencia crudos. Muchas tribus del África consideraban el hígado como sagrado. Los esquimales y muchas tribus indígenas valorizaban mucho los huevos de pescado. 

El valor terapéutico de alimentos ricos en el Factor X fue reconocido durante los años antes de la segunda guerra mundial. Price halló que la acción de la "alta vitamina" de la mantequilla de la primavera y del otoño fue como magia, especialmente en combinación con una dieta que también incluía pequeñas dosis de aceite de hígado de bacalao. El usó la combinación de mantequilla alta en vitamina y aceite de hígado de bacalao con sumo éxito para tratar osteoporosis, deterioro dental, artritis, raquitismo y retraso de crecimiento en los niños. 

Otros investigadores tuvieron mucho éxito en usar tales alimentos para el tratamiento de enfermedades respiratorias como tuberculosis, asma, alergias y enfisema. Uno de estos fue Frances Pottenger cuyo sanatorio en Monrovia, California servía cantidades generosas de hígado, crema, mantequilla y huevos a pacientes convalecientes. También daba suplementos de corteza suprarrenal para tratar el agotamiento. 

El Dr. Price consistentemente halló que los "primitivos" saludables, cuyas dietas contenían nutrientes adecuados de proteína y grasa animal, tenían una actitud alegre y positiva ante la vida. Así mismo notó que los reclusos en cárceles y manicomios tenían deformidades faciales que indicaban deficiencias nutricionales prenatales. 

Al igual que Price, Pottenger también era investigador. Decidió llevar a cabo la suprarrenalectomía en gatos y después darles de comer la corteza suprarrenal que preparaba para sus pacientes para determinar su efectividad. Desafortunadamente, la mayoría de los gatos murieron durante la cirugía. Concibió un experimento en que un grupo de gatos recibió sólo leche cruda y carne cruda, mientras que otros grupos recibieron leche pasteurizada o carne cocida. Encontró que sólo los gatos con la dieta totalmente cruda sobrevivieron la suprarrenalectomía y a medida que progresaba su investigación, notó que sólo el grupo de dieta cruda siguió con buena salud generación tras generación - tenían estructura ósea excelente, libres de parásitos y alimañas, embarazos fáciles y carácter agradable. 

Todos los grupos con dieta parcialmente cocida desarrollaron "deformidades faciales" exactamente iguales a las que Price observó en grupos humanos que consumían los "alimentos desplazantes del comercio moderno": caras angostas, mandíbulas amontonadas, huesos frágiles y ligamentos debilitados. Sufrían de parásitos, desarrollaron una multitud de enfermedades y sufrieron de embarazos difíciles. Las gatas hembras se volvieron agresivas mientras que los gatos se volvieron más dóciles. Después de sólo tres generaciones, los animales jóvenes murieron antes de llegar a ser adultos y la reproducción cesó. 

Los resultados de los experimentos de Pottenger con gatos son frecuentemente malinterpretados. No significan que los seres humanos sólo deben comer alimentos crudos - los humanos no son gatos. En todos los grupos saludables que Price estudió, parte de la dieta era cocinada. (Los productos lácteos, sin embargo, casi siempre se consumían crudos). Los hallazgos de Pottenger deben entenderse en el contexto de las investigaciones de Price y pueden interpretarse de la siguiente manera: Cuando la dieta humana produce "malformaciones faciales" como el estrechamiento progresivo de la cara y el amontonamiento de los dientes, ocurrirá la extinción si la dieta se sigue por varias generaciones. Son profundas las implicaciones para la civilización occidental obsesionada con comidas convenientes refinadas, altamente endulzadas y alimentos bajos en grasa. 

Las investigaciones de Weston Price no son tanto malinterpretadas como ignoradas. En un país donde el establecimiento ortodoxo de la salud condena la grasa saturada y el colesterol de fuentes animales, y donde las expendedoras automáticas forman parte del mobiliario de nuestras escuelas, ¿quién quiere saber de un dentista peripatético quien advirtió sobre los peligros del azúcar y de la harina blanca, quién pensaba que los niños deberían tomar aceite de hígado de bacalao y quién creía que la mantequilla era la comida saludable número uno? 

Lo irónico es que mientras Price se vuelve más y más olvidado, más y más investigaciones aparecen en la literatura científica que prueban que tenía razón. Ahora sabemos que la vitamina A es esencial para la prevención de anomalías congénitas, para el crecimiento y el desarrollo, para la salud del sistema inmunológico y el funcionamiento apropiado de todas las glándulas. Los científicos han descubierto que los lactantes y los niños no son capaces de convertir los precursores de la Vitamina A: los carotenos que se encuentran en los alimentos vegetales, a la verdadera vitamina A y deben obtener de la grasa animal un suministro vital de tal nutriente. Sin embargo, ahora los expertos nutricionistas ortodoxos urgen las dietas bajas en grasa para los niños. Los diabéticos y las personas con condiciones de tiroides tampoco pueden convertir los carotenos a la forma liposoluble de la vitamina A y sin embargo se les dice que eviten las grasas animales. 

La literatura científica nos informa que la vitamina D es necesaria no sólo para huesos saludables, crecimiento y desarrollo óptimos, sino también para evitar cáncer del colon, esclerosis múltiple y problemas reproductivos. 

El aceite de bacalao de hígado es una fuente excelente de vitamina D. El aceite de bacalao de hígado también contiene grasas especiales llamadas EPA y DHA. El cuerpo usa EPA para crear sustancias que ayudan a prevenir coágulos sanguíneos y que regulan una multitud de procesos bioquímicos. Investigaciones recientes demuestran que la DHA es esencial para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Una cantidad adecuada de DHA en la dieta de la madre es necesaria para el desarrollo adecuado de la retina del feto. La DHA en la leche materna ayuda en la prevención de trastornos del aprendizaje. El aceite de bacalao de hígado y alimentos como el hígado y la yema de huevo proveen este nutriente esencial para el feto en proceso de desarrollo, y para lactantes y niños en etapa de crecimiento. 

La mantequilla contiene tanto vitamina A como vitamina D, además de otras sustancias beneficiosas. El ácido linoléico conjugado en la grasa de la leche ofrece una protección poderosa contra el cáncer. Ciertos lípidos llamados glucoesfingolípidos ayudan en la digestión. La mantequilla es rica en oligoelementos, y naturalmente, la mantequilla de la primavera y del otoño contiene el Factor X. 

Los lípidos saturados de las fuentes animales - descritos como el enemigo - forman una parte importante de la membrana celular; protegen al sistema inmunológico y aumentan la utilización de ácidos grasos esenciales, los cuales son necesarios para el desarrollo adecuado del cerebro y del sistema nervioso. Ciertos tipos de lípidos saturados proveen energía rápida y protegen contra microorganismos patógenos en el tracto intestinal y otros tipos proveen energía al corazón. 

El colesterol es esencial para le desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del lactante, tanto así que la leche materna no sólo es extremamente rica en esta sustancia, sino que también contiene enzimas especiales que ayudan en la absorción de colesterol del tracto intestinal. El colesterol es la sustancia de reparación del cuerpo: cuando la debilidad o la irritación daña las arterias, el colesterol llega a repararlas y a prevenir aneurismas. El colesterol es un antioxidante poderoso que protege al cuerpo contra el cáncer; es el precursor a las sales biliares necesarias para la digestión de grasas; y es la base de la cual se forman las hormonas suprarrenales, las que nos ayudan a lidiar con el estrés y las que regulan la función sexual. 

La literatura científica es igualmente clara acerca de los peligros de los aceites vegetales polinsaturados, el tipo que supuestamente son beneficiosos. Ya que los polinsaturados son muy propensos a la ranciedad, aumentan la necesidad del cuerpo de vitamina E y otros antioxidantes. (El aceite de canola, en particular, puede crear una deficiencia severa de vitamina E.) El consumo excesivo de aceites vegetales es especialmente dañino para los órganos reproductivos y los pulmones - ambos focos de aumentos enormes de cáncer en los Estados Unidos. 

En animales de investigación, las dietas altas en polinsaturados de aceites vegetales inhiben la capacidad de aprendizaje, especialmente bajos condiciones de estrés; son tóxicos para el hígado; comprometen la integridad del sistema inmunológico; deprimen el crecimiento mental y físico de lactantes; aumentan los niveles de ácido úrico en la sangre; causan anormalidades de los ácidos grasos en los tejidos adiposos; han sido vinculados al deterioro mental y a daños cromosómicos y aceleran el envejecimiento. El consumo excesivo de polinsaturados está asociado con aumentos en las tasas de cáncer, enfermedad del corazón y aumento de peso; el uso excesivo de aceites vegetales comerciales interfiere con la producción de prostaglandinas, hormonas localizadas en los tejidos, lo cual conlleva a una gran variedad de quejas tales como enfermedad autoinmunitaria, esterilidad y síndrome premenstrual. Los aceites vegetales son más tóxicos al calentarse. Un estudio reportó que los polinsaturados se convierten en barniz en los intestinos. Un estudio por un cirujano plástico encontró que las mujeres que consumían principalmente aceites vegetales tenían muchas más arrugas que las que consumían grasas animales tradicionales. 

Cuando los aceites polinsaturados se endurecen para hacer la margarina y la manteca mediante un proceso llamado hidrogenación, estos productos nos afectan doblemente con el aumento de cáncer, problemas reproductivos, incapacidades de aprendizaje y problemas de crecimiento en los niños. 

Las investigaciones vitales de Weston Price han quedado mayormente olvidadas porque la importancia de sus hallazgos, si fuesen reconocidas por el público en general, derribarían la mayor industria de los Estados Unidos: el procesamiento de alimentos y sus tres pilares de apoyo: endulzantes refinados, harina blanca y aceites vegetales. Los representantes de estas industrias han trabajado entre bastidores para construir el tremendo cimiento de la "hipótesis de lípidos": la teoría insostenible que las grasas saturadas y el colesterol causan la enfermedad cardíaca y el cáncer. Sólo hay que ver las estadísticas para saber que esto no es cierto. Al comienzo del siglo, el consumo de mantequilla era de 18 libras por persona al año y el uso de aceites vegetales era casi inexistente, sin embargo, la enfermedad cardiaca y el cáncer eran raros. Hoy en día el consumo de mantequilla sólo está a cuatro libras por persona al año mientras que el consumo de aceite vegetal se ha elevado y el cáncer y la enfermedad cardíaca son endémicos. 

El Dr. Weston Price descubrió que las tribus saludables alimentaban a los padres con comidas especiales antes de la concepción y durante el embarazo y a los niños durante sus años de crecimiento. Sus análisis demostraron que estas comidas eran excepcionalmente ricas en los nutrientes liposolubles que sólo se encuentran en las grasas animales tales como la mantequilla y los aceites marinos. Nuestras prácticas médicas occidentales son una vergüenza en comparación con la tradición “primitiva” universal de alimentar a las mujeres embarazadas y a los niños en etapa de crecimiento.Lo que la investigación realmente demuestra es que tanto los carbohidratos refinados como los aceites vegetales causan desequilibrios en la sangre y a nivel celular que conllevan a una elevación en la tendencia de aumentar la formación de coágulos sanguíneos, lo cual a su vez lleva al infarto de miocardio. Este tipo de enfermedad cardíaca era virtualmente desconocida en los Estados Unidos en 1900. Hoy en día ha alcanzado niveles epidémicos. No puede culparse de esto a las grasas saturadas o al colesterol por la formación de la ateroesclerosis, o sea la acumulación de placas sólidas en las paredes de las arterias. 

Muy poco del material en esta placa consiste de colesterol, y un estudio en 1994 en la revista Lancetdemostró que casi tres cuartos de la grasa en las obstrucciones arteriales es grasa no saturada. Las grasas que "obstruyen las arterias" no son las grasas animales sino los aceites vegetales. 

La premisa de que las comidas tradicionales de nuestros antepasados: mantequilla, crema, huevos, hígado, carne y huevos de pescado que Price reconoció como necesarios para producir un "desarrollo físico espléndido" nos hacen mal, es parte integrante de la hipótesis de lípidos. Un número de estratagemas a servido para arraigar esta noción en la conciencia de la gente, entre las cuales destaca el Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (NCEP, según sus siglas en inglés), por medio del cual sus impuestos pagaron por un paquete de "información" acerca del colesterol y la enfermedad cardíaca a enviarse a cada médico en los Estados Unidos. 

Ya que la Asociación Americana Farmacéutica sirvió en el Comité de coordinación de este programo masivo, no es sorprendente que el paquete instruyera a los médicos en las maneras de examinar las concentraciones séricas de colesterol, y cuáles medicamentos recetar a los pacientes cuyas concentraciones de colesterol los ponían en la categoría "a riesgo": definida arbitrariamente como cualquiera encima de 200 mg/dl, la gran mayoría de la población adulta. Los médicos recibieron instrucciones sobre la "dieta prudente", baja en grasa saturada y colesterol, para los norteamericanos "a riesgo", a pesar de que los estudios indicaron que tales dietas no ofrecían ninguna protección significante contra la enfermedad cardíaca. Lo que si lograron, sin embargo, fue aumentar el riesgo de muerte debido a cáncer, enfermedades intestinales, accidentes, suicidio y embolia cerebral. Una recomendación específica incluida en el paquete de información de NCEP fue el reemplazo de la mantequilla con la margarina. 

En 1990, dos generaciones después de que Weston Price concibiera la idea de estudiar grupos de personas no-industrializadas aisladas como manera de aprender cómo conferir la buena salud a nuestros niños, el Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol recomendó la "dieta prudente" para todo norteamericano mayor de dos años de edad. Supuestamente, la ventaja de tal dieta es un riesgo reducido de enfermedad cardíaca a edad más avanzada - aunque ni un solo estudio ha demostrado que tal hipótesis es defendible. Lo que la literatura científica si nos dice es que las dietas bajas en grasa para los niños, o las dietas en las que los aceites vegetales han sustituido las grasas animales, resultan en retraso del desarrollo - incapacidad para crecer fuertes y sanos -- así como también incapacidades de aprendizaje, susceptibilidad a la infección y problemas de comportamiento. Las adolescentes que siguen esta dieta corren el riesgo de problemas reproductivos. Si logran concebir, tiene alta posibilidad de dar a luz a bebés de bajo peso al nacer, o con defectos congénitos. 

Estas dos hermosas señoritas nacieron de madres cuya nutrición no había sido óptima durante sus años de crecimiento. Sin embargo, lograron cambiar totalmente la tendencia hacia la degeneración física al consumir una dieta rica durante sus embarazos y alimentar a sus hijas comidas enteras y nutritivas incluyendo proteína animal, productos lácteos enteros, mantequilla, granos enteros, frutas y verduras frescas y aceite de hígado de bacalao. Esta dieta permitió que estas jóvenes alcanzaran su potencial genético óptimo. Ambas madres padecían de dientes amontonados, mientras que las dos jóvenes tienen dientes naturalmente derechos. sin necesidad de ortodoncia.

En comparación con esta tontería, la sabiduría del tal llamado primitivo en cuanto a asegurar la salud de sus hijos ha inspirado la admiración de Weston Price y todos aquellos quienes han leído su libro. Una y otra vez encontró que los grupos tribales, especialmente aquellos en África y el sur pacífico, alimentaban con comidas especiales a sus jóvenes de ambos sexos antes de la concepción, a las mujeres durante el embarazo y durante la lactancia y a los niños durante sus años de crecimiento. Cuando él examinó estos alimentos: hígado, mariscos, carnes de órgano y mantequilla color amarillo brillante, encontró que eran extremamente ricos en "activadores liposolubles": las vitaminas A, D y el Factor X. Las mujeres lactantes se alimentaban con preparaciones especiales de granos remojados con alto contenido mineral, especialmente mijo y quínoa. 

Price también descubrió que muchas tribus practicaban espaciar sus hijos para permitirles a las madres tiempo para recuperar sus reservas nutritivas y para asegurar que los niños subsiguientes fueran tan saludables como el primero. Esto lo lograron mediante un sistema de esposas múltiples, o en el caso de culturas monógamas, la abstinencia deliberada. Tres años se consideraba como el tiempo mínimo necesario entre niños a la misma madre; menos tiempo deshonraba a los padres y traía el oprobio de la aldea. 

La educación de los jóvenes en estas tribus incluía la instrucción en la sabiduría dietética como forma de asegurar la salud de generaciones futuras y la continuación de la tribu ante el reto constante de encontrar comida y defender el grupo contra vecinos en son de guerra. 

Los padres modernos, que viven en tiempos de paz y abundancia, enfrentan un reto muy diferente, el del discernimiento y la astucia. Necesitan discernir entre hipérbole y verdad al escoger alimentos para sí mismos y sus familias y ser astutos al proteger a sus hijos contra los productos desplazantes del comercio moderno que previenen la expresión óptima de su herencia genética: comidas hechas de azúcar, harina blanca, aceites vegetales y productos que imitan las comidas nutritivas de nuestros antepasados como margarina, sustitutos de huevos, extendedores de carne, caldos sintéticos, sustituto de crema, queso procesado, carnes de producción industrial, plantas de producción industrial, polvos de proteína y paquetes de productos que nunca se echan a perder. 

Para un futuro de niños saludables - o cualquier futuro - debemos darle la espalda a los consejos dietéticos de la ortodoxia sofisticada médica y volver a la sabiduría nutricional de nuestros presuntamente primitivos antepasados, seleccionando comidas enteras tradicionales cultivadas orgánicamente, criadas humanamente, procesadas en grado mínimo y sobre todo con sus componentes lípidos vitales intactos. 

Cuando los hijos están espaciados correctamente, y se presta atención a la dieta de ambos padres antes de la concepción y a los niños durante su etapa de crecimiento y desarrollo, todos los niños en la familia pueden gozar del tipo de buena salud que les permite disfrutar de una niñez tranquila; y con la energía y la inteligencia que necesitan para aprovechar sus años adultos de la mejor manera posible. 


Versión original en inglés fue publicada por vez primera en the Journal of Family Life, (518) 432-1578.

Artículo traducido por Julie Burns 

Sally Fallon
sab, 01 ene 2000 15:51 UTC
http://es.sott.net/article/23415-Sabiduria-dietetica-antigua-para-los-ninos-del-futuro

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